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Sábado por la mañana... El sol se filtraba por la ranura de las cortinas de la puerta-ventana corrediza, iluminando tenuemente la habitación donde algunas prendas de ropa yacían esparcidas por el suelo y la cama. En esta última descansaba una pareja, dos almas que, cuando la soledad apremiaba, se encontraban.Aki Hayakawa, un joven japonés de unos 20 años, abrió los ojos. De cabellera medio larga y oscura, alborotado hasta el cuello, él observó su entorno con sus ojos azules aún adormilados.Él se sentó en la cama con una sábana cubriéndole hasta la cintura, luego se llevó su mano a la cabeza, luchando contra la jaqueca producto de la cerveza de la noche anterior. Junto a él, su compañera descansaba plácidamente; ella era mayor, de cabello oscuro y corto, con un ojo cubierto por un parche, un vestigio del pacto con un demonio hecho años atrás.Conocía a esa mujer, se llamaba Himeno y para él era solo una amiga en busca de calor y afecto en un mundo donde la soledad imperaba. Él era la opción, quizás la única, para satisfacerse mutuamente, ya que los demás compañeros de ella descansaban bajo tierra.Aki se levantó, tomó unas aspirinas y un vaso de agua de la mesita de noche para aliviar la jaqueca y fue vestirse con calma para no despertar a su acompañante que aún dormía.Con una coleta hecha, comenzó a ordenar la habitación, separando la ropa suya de la e la mujer, doblando y colocando las prendas al final de la cama para su comodidad al despertar.Al abrir la puerta corrediza de su habitación y adentrarse en la sala, se topó con un desorden fruto de la noche anterior: botellas vacías, cartas sobre la mesa y basura en un rincón.—Maldita sea... —murmuró al contemplar el caos dejado tras la visita nocturna.Comenzó a limpiar recogiendo las botellas y la basura, guardando el mazo de cartas que fueron usadas la noche anterior. A Aki no le gustaba el desorden que él y su acompañante generaban en sus encuentros ebrios, siendo él siempre quien recogía al final. Luego, sacó la basura para desecharla en el contenedor fuera de su apartamento, separando el vidrio adecuadamente.Con su apartamento ordenado, fue a la cocina a prepararse un cereal y se sentó a disfrutarlo en soledad. Al terminar, se cepilló los dientes y salió al balcón para fumar un cigarrillo "Wild Raven". Apoyado del barandal, observaba el paisaje urbano matutino, contemplando los autos pasar y a la gente caminar por la acera mientras disfrutaba de su cigarrillo.Después de un minuto de calma fumando solo, Himeno, ya despierta, salió al balcón para acompañarlo.—Buenos días. —saludó la chica del parche con una sonrisa, vestida con ropa ligera.—Buenos días. —Aki se volteó para saludarla, con un tono de voz monótono, y volvió a fijar su vista al horizonte.—¿Por qué no me despertaste? —preguntó ella, apoyándose del barandal.—Sabes que tengo cosas que hacer cuando me levanto. —respondió Aki tras dar una calada.—¿O es que no te gusta que te abrace por las mañanas? —ella continuó con una sonrisa coqueta.—Solo no me gusta perder tiempo. —dijo sin inmutarse.—Así que, ahora formarás parte de la División 4 ¿Eh? —ella se acercó sutilmente.—Sí, supongo que por eso viniste a verme anoche. —dijo sin mucho interés, estaba acostumbrado a su cercanía.—¡No sabes cuánto me alegra eso! —ella rodeó a al chico con sus brazos desde atrás.Y él no hizo nada para impedirle que le abrazara.—Aki, ¿Podríamos intentar algo más, sabes? —ella le susurró al oído.El humo salió por la nariz del chico, sin embargo, la propuesta de ella no despertó ninguna emoción en él. Tenía claro lo que quería con esta situación.—No —negó rotundamente—. Estoy bien, Himeno, solo déjame disfrutar del paisaje por ahora.—Eres tan aburrido. —dijo ella con su tono berrinchudo característico, tomando el cigarrillo de su mano para darle una calada.Aki dejó que ella tomara el cigarrillo mientras mantenía su vista en el horizonte, indiferente al sonido de los coches resonando por un momento desde su balcón.—Pero seguiré viniendo hasta que cambies de opinión —continuó ella, rompiendo el silencio, y acomodarse para fumar a su lado.Himeno, con un apego difícil de ocultar, se acercó a él para darle un beso en la mejilla, pero el rostro de Aki no se inmutó. Él ya estaba acostumbrado a las demostraciones de afecto de su compañera, consciente de lo cercanos que eran.—Haz lo que quieras, pero no esperes un cambio... —contestó indiferente.—Eso ya lo veremos... —dijo en tono entre juguetón y retador.— Ring, ring... —sonó la campana del teléfono fijo de la cocina, que los interrumpió en ese momento.Aki escuchó el teléfono y reaccionó en silencio. Se separó de Himeno y atravesó la sala para se dirigirse a la cocina, donde el teléfono que sonaba sobre el mostrador.—¿Aló? —contestó la llamada.—Buenos días, señor Hayakawa. —respondió una voz femenina relajada.El chico reconoció a su jefa de Seguridad Pública.—Buenos días, señorita Makima. —saludó formalmente.—Ahora que formas parte de la División Especial Cuatro, te llamo para pedirte que vengas a mi oficina lo antes posible; hay algo importante de lo que debo notificarte.—De acuerdo, señorita, estaré allí en menos de media hora.—Lo estaré esperando.Aki colgó el teléfono en cuanto la llamada terminó.— ¿Makima? —Himeno se asomó por la entrada de la cocina— ¿Qué querrá a esta hora? Hoy es fin de semana. —parecía descontenta por la llamada de trabajo.—Debo ir, Himeno —respondió mientras pasaba a su lado—. Acabo de ser promocionado y hoy van a ponerme a prueba.—Aki, espera —pero ella lo detuvo de la muñeca suavemente—. Quédate conmigo por un rato, por favor. Aún no hemos desayunado; Makima, tu periodo de prueba puede esperar...—Himeno, no tengo tiempo para esto —dijo soltando su mano del agarre de ella—. Ya desayuné y, además, deberías ir a cambiarte tú también. —Aki siguió con su camino hasta la habitación para arreglarse.Ella se quedó en silencio y se apoyó en la pared con la mirada fija en la puerta mientras su compañero se cambiaba de ropa dentro de la habitación.—Entiendo tu preocupación por el trabajo ¿Pero, qué pasa conmigo? ¿Acaso no soy-? —estaba a punto de protestar, hasta que fue interrumpida.—Ya hablamos de esto —su voz seca era audible a través de la pared—. Es mi oportunidad de demostrar que soy el indicado para quedarme con el puesto y no me pienso dar por vencido. —se ajustaba la corbata en ese momento y luego siguió con los pantalones.—De acuerdo —ella suspiró sin saber cómo responder ante el reclamo de su compañero; le frustraba tener que ceder—. Como tú digas, Aki. —ella tomó sus ropas y se retiró a la otra habitación para cambiarse.El chico se echó su colonia, terminó de abrocharse el arnés en su pecho para colgar la guarda de la katana y terminó por ponerse el abrigo de su uniforme. Se había tardado unos diez minutos en arreglarse pero ya estaba listo para salir a su trabajo.Al abrir la puerta, se encontró con Himeno en el pasillo, ya cambiada con la misma ropa casual de la noche anterior y su bolso al hombro.—Bueno, vámonos. —mencionó el chico.Ambos salieron por la puerta principal y Aki ya estaba sacando sus llaves del bolsillo para cerrar la puerta del apartamento, hasta que fue interrumpido por su compañera.—Espera, Aki —ella le detuvo y luego extendió su mano—. ¿Podrías darme tus llaves?Él se detuvo a verla un segundo.—¿Para qué las quieres? —preguntó—Para devolverlas más tarde. Así tendrás una excusa para venir a verme. —dijo en un tono juguetón al que estaba familiarizado.—¿Estás pensando en desayunar en mi apartamento, eh? —inquirió tras una pequeña exhalación y llevándose una mano a la cintura.—Siempre puedo venir a reponer lo que necesites, ¿no? —dijo entrelazando las palmas de sus manos en un tierno gesto suplicante—. Anda, porfis...Una sonrisa de lado apenas se vislumbró en el rostro imperturbable de Aki, ya un gesto característico de su compañera; una excusa más para que ella pudiera visitarlo ese mismo día. Decidió sacar las llaves de su bolsillo y entregárselas.—Nos vemos al mediodía, en el lugar de siempre. No te demores.—¡Sí! —respondió ella emocionada al recibir las llaves—. Gracias, Aki. Te veré más tarde, y mucha suerte en la División Cuatro. —se despidió afectuosamente.Aki se despidió con un gesto y marchó por el pasillo hacia el ascensor, marcándolo para bajar y adentrarse en él hasta que las puertas se cerraron.* * *Los rayos del sol iluminaban la amplia oficina de la Sede Central de la Seguridad Pública de Tokio. Makima, una mujer con la camisa de un blanco impecable, corbata y pantalones a juego, y cabello trenzado de color rojo coral, se encontraba tomando notas con serenidad en su escritorio.— Toc, toc, toc... —golpearon la puerta.—Adelante. —respondió la mujer, deteniéndose en sus anotaciones para recibir al visitante.La persona que entró era Aki, llegando a la oficina completamente presentable en su uniforme, con el cabello recogido en una coleta y la katana visible sobre su hombro.—Ah, Hayakawa Aki —Makima lo recibió con agrado—, justo el hombre que estaba esperando.—Disculpe la tardanza, señorita Makima ¿Qué tiene preparado para mí? —dijo con un tono formal, colocándose frente al escritorio con las manos detrás de la espalda.—Como nuevo recluta de la División Cuatro, ahora tendrás una nueva pareja asignada —dijo con tranquilidad, entrelazando los dedos bajo la barbilla—. Espero que puedas estar a la altura de las exigencias para esta división.—¿Un nuevo compañero? Estoy a su disposición, pero, si no es mucha molestia preguntarle ¿Puedo saber qué va a pasar con mi anterior compañera, Himeno?—La señorita Himeno será emparejada con alguien más pronto —dijo mientras organizaba unos papeles—. Tras ciertas evaluaciones, consideramos que no cumple con los requisitos para ser parte de la División Especial Cuatro.—¿Y qué hay de mi nuevo compañero? ¿Se encuentra aquí? —dijo mirando momentáneamente hacia los lados.—Tu nueva compañera asignada, Hinoka, se halla en Shinjuku. Específicamente, en Kagurazaka. —dijo entregándole un fax—. Hinoka es muy dedicada a su labor como cazadora de demonios. Creo que tienes mucho que aprender de ella, así como ella de ti. —dijo, terminando de organizar sus papeles.—«Kagurazaka no queda lejos» —pensó tranquilamente—. Creo no tener problemas con eso. —aunque una duda inquietaba a Aki, recordaba las historias sobre la peculiaridad de la División Cuatro—. Aunque, me surge otra duda ¿Por casualidad, ésta señorita Hinoka no será alguna especie de-? —fue interrumpido antes de completar su pregunta.—Lo mejor será que la alcances antes de que finalice el turno de limpieza y patrullaje. Así que, no te demores. —Makima se dirigió a él con una firmeza serena.Aki se mantuvo en silencio ante la última aclaración de su jefa, no tenía más preguntas, debía ir a Shinjuku de inmediato.—De acuerdo, lo haré, señorita Makima, iré ahora mismo. Con permiso. —se despidió con una reverencia antes de salir de la oficina.Aki salió de la sede, encaminado a su siguiente misión. Caminó hasta la estación de metro más cercana, bajó por las escaleras con paso decidido, compró los boletos y se dirigió al andén que lo llevaría directo a la estación más cercana al barrio de Kagurazaka.* * *Aki ingresó al barrio por la zona comercial en la avenida principal; las calles despejadas y silenciosas, con vehículos mal estacionados, evidenciaban rastros de sangre en las paredes y la acera, junto a algunos demonios mutilados. Tomó un callejón con cautela, pendiente, por si se topaba con cazadores o demonios.Empezó a oír fuertes pisadas acercándose desde la oscuridad de otro callejón. Aki se giró para encontrarse con un demonio con apariencia de Oni, piel rojiza y la corpulencia de un sumo, observándolo desde la penumbra.—¡¡¡ROOOWWR...!!! —rugió el demonio.La criatura se aproximó a pasos agigantados para alcanzar a Aki, quien, con su katana en mano, estaba listo para invocar al Demonio Maldición clavándole tres estocadas del arma al objetivo, aunque esto acortaría unos años de vida a su portador.No obstante, antes de que pudiera sacar su katana por completo, el demonio había caído al suelo antes de que puediera atacarle, pues había sino embestido por otro cazador a sus espaldas. Un larga arma de hasta le atravesaba la columna, dejando al demonio en un estado catatónico en el suelo.La oscuridad se desvaneció al divisar una figura femenina cuyos ojos brillaban intensamente. ¿Eran ojos humanos u ojos demoníacos evaluando su próxima presa? El cazador se mantuvo imperturbable, la katana en guardia, listo para los movimientos de su potencial oponente.La figura femenina se acercó lentamente, sin apartar la mirada sobrenatural del cazador. Detrás del demonio caído, remató y extrajo su arma, cuya hoja metálica brillaba con leve opacidad por la sangre que aún goteaba.— ¿Makima te envió a buscarme, cierto? —su voz sonaba suave pero severa.La mención de su jefa descolocó un poco al joven cazador, aunque prefirió no responder, limitándose a tragar saliva.En la penumbra, Aki apenas discernía a la figura humana de ojos brillantes pasando su dedo por la hoja ensangrentada y llevándoselo a la boca.—Llegas tarde —los ojos brillantes lo observaban con crítica—. No esperaba menos de otro novato como tú.Apoyando su naginata en la pared, ella encendió un encendedor. En el breve destello, Aki vislumbró las facciones de una mujer humana.—Tú debes ser Hinoka ¿Verdad? —el chico enderezó la postura, bajó su katana y llevó la mano al pecho—. Me presento, soy Hayakawa-—Ya sé quién eres, no necesito presentes —ella interrumpió, apagando el encendedor y exhalando una nube de humo, con voz anodina mientras se apoyaba en la pared—. Viniste a presumir de tus agallas conmigo ¿No es así?—Vine porque acabo de ser ascendido y debo quedarme en el puesto.—No te garantizo que vayas a durar mucho aquí. Pero, si te importaba tanto, ¿por qué no llegaste antes para ayudarme a exterminar estas plagas?—«No debí dejar a Himeno beber conmigo si hoy era mi primer día de evaluación» —se reprochó a sí mismo, apretando el puño.Aki tuvo un pequeño descuido y, al darse cuenta, Hinoka ya estaba lista con su naginata para atacar a otro demonio Oni que se encontraba detrás de él. El hombre apenas reaccionó con su katana cuando ya era demasiado tarde, Hinoka había atravesado el cuello del demonio con la hoja de su naginata con una sola mano.—Mientras te ocupabas "reflexionando sobre tus errores", un demonio se te acercó por detrás —dijo ella, retirando su arma y sosteniendo el cigarrillo entre sus dedos con la mano libre—. Pero qué distraído.—¡Lo tenía bajo control! —se excusó porfiadamente.La pelirroja suspiró, no era la primera vez que se adelantaba para proteger a un compañero.—Escucha, esto no es la preparatoria, no puedes andar distraído y reflexionando sobre tus errores ¡Estamos en la maldita "División ESPECIAL Cuatro", por si se te había olvidado!—¡Claro que no lo olvidé! —exclamó resignado, pero sin perder el la altivez a pesar de haber metido la pata una vez más—. Prometo que no volverá a pasar, este trabajo es mi prioridad.—Pues más te vale ser útil y no convertirte en un estorbo —advirtió acercándose peligrosamente—. ¿Oíste, novato?—Aki —respondió él con la mirada firme y severa, sin perder su compostura—. Me llamo Hayakawa Aki y tengo lo necesario para estar en esta división. No soy ningún novato.—Hmp —ella se alejó con una sonrisa irónica—. Entonces será cuestión de que lo demuestres, porque para mí, todavía lo eres —dijo, apagando su cigarrillo contra la pared—. Vámonos, no tenemos tiempo que perder. —Se dio la vuelta y caminó hacia el final del callejón que llevaba a otra calle.Aki observó la espalda de la chica alejarse, esperando que él la siguiera sin dudar. A pesar de sus reservas sobre los demonios, no tenía otra opción. Él conocía los riesgos de confiar en un demonio, pero esa chica era su nueva compañera y, quiera o no, tendría que seguir sus pasos y confiar en ella, ya que así lo exigía el arriesgado trabajo que había elegido dos años atrás.— «Mientras más asciendas, más arriesgado será el lugar en el que termines.» —fueron las palabras de advertencia de su mentora. Un riesgo que ella había evitado al rehusarse a ascender, prefiriendo quedarse en la División Dos, donde el terreno era conocido y, por ende, más seguro.— ¿Vienes o no? —la llamada de su compañera al final del tenuemente iluminado callejón oscuro lo sacó de sus pensamientos.El chico respiró profundamente, ajustó el arnés de su katana y se puso en marcha, seguro de su decisión. Siguió a Hinoka doblando la esquina del callejón, entrando y desapareciendo en él.*** Primer Capítulo de éste nuevo proyecto que llevo meses puliendo. Espero que les haya llamado su atención. <i>También lo tengo subido a AO3 en español y pronto subiré una versión en ingles allí también. </i> <i>Pronto subiré el 2do capítulo, estén atentos, porque no pienso cometer los mismos errores que en mis fanfics anteriores. </i> Hasta entonces~