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Capítulo 2: Demonios Oni

Amor Quema (Aki X Female Oc) — fanfic.es · All chapters

Capítulo 2: Demonios Oni

Una hora antes... Los rayos del sol se filtraban por un ventanal en la oficina de la Sede Principal de Seguridad Pública. Makima, la jefa y directora de la División Especial Cuatro, estaba sentada en su escritorio, hablando por teléfono mientras disfrutaba de una taza de café.-Lo estaré esperando... -fue lo último que dijo antes de colgar.Al concluir la llamada, unos pasos firmes resonaron fuera de la habitación. Makima apartó la taza y clavó sus ojos dorados en la puerta, a la espera de la próxima persona que entraría. La puerta se abrió y una joven, vestida con el mismo uniforme de camisa blanca, corbata, pantalón negro y arnés en su pecho, entró.La recién llegada destacaba por su cabello "rojo como el fuego", ondulado con las puntas rubias y unos ojos rojos brillantes con destellos dorados, en perfecta armonía con su cabello exótico.Ella se detuvo a un metro del escritorio, con una postura relajada.-Buenos días, señorita Hinoka -saludó Makima, con voz suave y los dedos entrelazados bajo el mentón-. Que agradable verla presentándose tan temprano.-¿Qué hay, Makima? -respondió la pelirroja Hinoka de forma informal, sin una pizca de subordinación en su voz.-Hay una infestación de demonios Oni en el barrio de Kagurazaka, en Shinjuku. -explicó la mujer de cabello trenzado, repasando documentos sobre su escritorio, incluido un fax con noticias recientes, que entregó a Hinoka.-¿Kagurazaka? ¿Otra vez? -exclamó al revisar el fax-. ¿Y limpiar esos malditos callejones de nuevo?-Seguridad Pública considera que no estás preparada para misiones de "alto riesgo" por el momento -mantuvo Makima su tono sereno-. Además, Kiyoteru ha expresado su deseo de ser trasladado a otra división una vez que se recupere por completo.-Tch, era de esperarse -murmuró chasqueando su lengua perforada mientras doblaba el documento-. ¿Y has encontrado un nuevo compañero para mí? ¿Alguien más adecuado esta vez?-Creo que he encontrado a alguien que puede encajar en lo que buscas -respondió ella, entregándole otro expediente a Hinoka-. Hayakawa Aki lleva dos años como cazador en la División Dos y ha demostrado estar dispuesto a afrontar los desafíos de la División Especial Cuatro.-«Genial, otro novato de la División Dos» -pensó la pelirroja, analizando el expediente y la foto del chico-. Así que, otro "aspirante" ¿Acaso crees que soy una instructora escolar o algo así?-Serás su evaluadora. -indicó pacientemente.-Eso ya lo sé, pero ¿Por qué crees que será diferente con este tal Hayakawa? -preguntó la de ojos colorados, dejando el expediente sobre el escritorio.-Eso es algo que averiguarás. Si no cumple con los requisitos de la División, volverá a su anterior unidad y te asignaremos a otra persona.Hinoka exhaló profundamente.-Solo espero que no sea como los tres bisoños anteriores -comentó con indiferencia-. ¿Dónde está él, por cierto?Makima le dio un último sorbo a su café.-Hayakawa está en camino a la oficina. ¿Lo esperarás?Hinoka dejó escapar un suspiro impaciente.-Ni loca. Si quiere presentarse, que me busque. Tengo trabajo que hacer -dijo, dirigiéndose a la puerta.-Que te vaya bien, Srta. Hinoka -despidió Makima, volviendo su atención a los papeles-. Espero verte con tu compañero la próxima semana.-«Si es que decide quedarse». -murmuró Hinoka antes de salir por la puerta.* * * Regresando al presente... Las calles de Kagurazaka, en Shinjuku, permanecían relativamente tranquilas, aunque algunos transeúntes se apresuraban por las aceras mientras la nueva pareja de cazadores avanzaba por una de las avenidas del vecindario.Aki caminaba unos pasos por delante, con el cabello negro recogido en una coleta. De vez en cuando, sus ojos azules se desviaban hacia su acompañante, observándola de reojo con una evidente desconfianza. No todos los días se veía obligado a trabajar junto a una Fiend, un demonio que había poseído un cuerpo humano. Su naturaleza impredecible era motivo suficiente para mantener la guardia en alto, especialmente ante alguien a quien apenas conocía.Hinoka, por su parte, no tardó en percatarse de aquellas miradas. Sus brillantes ojos rojizos, cuyos iris parecían irradiar destellos solares, se fijaron fugazmente en su compañero. Estaba acostumbrada a despertar curiosidad por su peculiar apariencia, e incluso a recibir miradas de índole más lasciva debido al cuerpo que habitaba. Sin embargo, aquella cautela silenciosa de Aki le resultaba particularmente irritante.El joven aceleró el paso sin dedicarle una sola palabra, dejando claro que no tenía intención de entablar conversación. Hinoka soltó un suspiro y lo siguió, con el orgullo ligeramente herido. Definitivamente, aquel nuevo compañero no se parecía a los cazadores con los que había trabajado hasta entonces.Tras unos instantes de silencio, Hinoka decidió romper la tensión.-No llevas mucho tiempo trabajando como cazador, Verdad? -preguntó la chica con la mirada al frente y sin detenerse.-Dos años, de hecho -respondió el chico después de pensar por un momento si dirigirle o no la palabra, dirigiendo sus ojos azules al frente.-Entonces, dos años... -Hinoka lo observó de reojo una vez más, notando su temperamento frío y perfil bajo, a diferencia de sus compañeros anteriores-. Tienes suerte de seguir con vida -añadió la chica-. No muchos sobreviven más de dos años, y mucho menos ilesos.-Eres un demonio, ¿Por qué debería confiar en ti?-Porque no tengo motivos para mentirte.-«Honestidad... Como si los demonios fueran honestos en sus miserables vidas» -pensó el chico, observando críticamente a la muchacha-. No suenas muy convincente, ¿Cuántos compañeros tuviste antes que yo?-Veo que no te inspiro mucha confianza -dijo ella cruzando los brazos, como si pudiera leer sus pensamientos-. Tuve a tres, por lo que tú serías el cuarto.Aki la miró con sospecha.-Tranquilo, solo uno de ellos murió -añadió Hinoka con una naturalidad desconcertante.-¿Y qué les pasó a los otros dos?-Uno renunció y el último terminó en el hospital. Así de exigente es ésta división.Aki la seguía, aún desconfiado de ella.-¿Acaso nunca has oído hablar de mí? -preguntó ella, alzando una ceja. Estaba acostumbrada a que los demás se hicieran una idea de ella a partir de rumores.Aki permaneció callado ante las últimas palabras de su compañera, y decidió seguir caminando sin volver a mirarla ni dirigirle más palabras.-Si queremos acabar con los demonios de esta cuadra, necesitamos una estrategia en equipo... -insistió la chica sin moverse de su sitio.-No necesito discutir estrategias contigo... -dijo en tono áspero sin detenerse.-Entonces podrías terminar haciendo el ridículo. -protestó cruzando los brazos y elevando un poco el tono de voz.-Eso es lo que quiero evitar sin tener que seguir tus órdenes.La expresión arrogante de Hinoka cambió a una de indignación ante ese comentario y ella se detuvo en sus pasos.-«¡Necio idiota!» -murmuró entre dientes-. ¡Deberías confiar en mí, soy más experimentada que tú y acabo de salvarte dos veces el pellejo! -insistió.-No necesito que me vigiles, yo puedo arreglármelas solo. -se mantuvo tozudo.-Está bien, como quieras, mandón... -dijo ella mientras se daba la vuelta para tomar otro camino por una avenida diferente.-¡Oye, espera! ¿A dónde vas? -se volteó a reclamarle.-A la zona residencial -se detuvo para mirarlo-. Como supuse que no querrías acompañarme, dejaré que tú te encargues de los demonios restantes en la zona comercial.-¿Te marchas y me dejas solo? ¿Qué hay de la evaluación? -le reclamó indignado.-No te preocupes por eso, volveré dentro de diez minutos para ver cómo has manejado las cosas. ¡Buena suerte!Hinoka se despidió y siguió su camino, desapareciendo al doblar por la esquina.-«Mejor así, no necesito que esa tipa me cubra la espalda todo el tiempo» -pensó mientras seguía su rumbo.Aki bajó por una calle siguiendo el rastro del desorden público dejado por los seres a los que debía eliminar por sí mismo, sin la ayuda de su nueva compañera.Se topó con el cuerpo descuartizado de un Demonio Oni, aún rodeado de moscas. El chico de la coleta se agachó junto al cadáver y lo inspeccionó detenidamente. Con la punta de su katana atravesó la carne aún palpitante. El demonio, aunque no muy grande, destacaba por la sangre roja sobre la piel verdosa, sus cuernos y colmillos. Tenía aspecto de Oni del folklore japonés.-«Demonios Oni en Kagurazaka ¿Cómo habrán llegado aquí?» -se preguntó. Pero Aki no tuvo tiempo de seguir con la hipótesis cuando divisó a varios demonios acercándose corriendo desde una esquina, todos con aspecto similar y rasgos grotescos.Se puso en pie de un salto, se quitó el abrigo y desenvainó su katana. Permitió que el primer demonio se acercara y lo esquivó, clavando su hoja en el cuello de un certero golpe. La sangre brotó, y el demonio cayó sin vida al suelo.Otro Demonio Oni se abalanzó desde atrás, pero Aki reaccionó girando sobre sus talones para bloquear el golpe y cortarle una extremidad. El demonio retrocedió entre chillidos, sin oportunidad de recuperarse.Aki avanzó por la calle sin detenerse, alternando bloqueos, estocadas y cortes precisos. Algunos demonios intentaban rodearlo, otros lanzarse directamente, pero ninguno lograba alcanzarlo. Cabezas y extremidades monstruosas rodaban por el pavimento, vísceras esparcidas entre los cadáveres.Tras despejar las calles al sur de Kagurazaka, su katana estaba cubierta de sangre fresca. Aki había dejado una estela de demonios muertos por la avenida y sus alrededores.Recuperando el aliento tras la brutal masacre, su rostro y camisa blanca estaban parcialmente cubiertos de sangre y sudor; solo su coleta permanecía intacta.-Nada mal. -murmuró satisfecho con su trabajo.Dos años como cazador le habían enseñado que, para matarlo, un demonio debía adelantarse a él.Al limpiarse el rostro con la manga, sintió una extraña presencia cercana. Se puso en posición de pelea, listo para enfrentar la amenaza.Era un pequeño demonio similar a los Onis que acababa de matar, pero más pequeño, y se quedó inmóvil, sin intenciones aparentes de atacar.Aki, confundido, se preparó para atacarlo, pero el demonio se movió ágilmente y se colocó detrás de él.-¿Pero cómo...? -murmuró confundido.Intentó nuevamente atacarlo sin éxito, y el demonio rió burlón.Más demonios de baja estatura y apariencia de Oni aparecieron, rodeándolo. Manteniendo la calma, Aki apretó la guarda de su katana sin bajar la guardia.Llegaron más demonios, corriendo en todas direcciones, confundiéndolo y desorientándolo. Aki intentó esquivarlos y cortarlos, pero sin éxito.Habían demasiados como para invocar al Demonio Zorro; debía guardar a Kon para otra ocasión.Finalmente, rodeado por los "Niños Oni" que se burlaban de él, Aki les desafió. Para sorpresa suya, los demonios se dispersaron y huyeron en diferentes direcciones.-¡Oigan! ¡Vuelvan aquí! -gritó, y corrió detrás de algunos en un callejón, acercándose a los límites de la zona que debía patrullar.* * *En otro lado del vecindario en Kagurazaka, una naginata se clavó en la carne roja de otro demonio moribundo que se encontraba en un parque cercano.-Y... listo. Creo que ese fue el último. ¡Uf! -expresó la pelirroja mientras se enderezaba para recuperar el aliento.Hinoka se dirigió directamente hacia una máquina expendedora y compró una botella de agua fresca, la abrió y bebió de ella.-Ahhh... -soltó una interjección tras beber el líquido-. «Me pregunto cómo le irá al necio de mi compañero». -pensó tras refrescarse.Hinoka ató la botella sin terminar a la cadena de su cinturón y se fue trotando en dirección al último lugar donde había visto a su compañero.Después de unos minutos trotando por las calles despejadas, pero llenas de cadáveres de otros Onis, Hinoka finalmente llegó a la intersección donde se habían separado de su compañero hacía más de diez minutos.-«Él ya debería de estar aquí. ¿Por qué se tarda tanto?» -murmuró mirando su reloj de muñeca y luego a su alrededor.Mientras Hinoka buscaba algún rastro de su compañero, notó la presencia de un Ko-Oni y huyó en cuanto fue percibido por la cazadora.Con sus ojos anómalos, Hinoka sabía que la presencia de esos "niños demonio" no era una buena señal. En lugar de seguirlo, tomó la calle opuesta a la que la criatura venía y continuó por ese camino.Al doblar la calle, se encontró con un espectáculo de sangre con restos de demonios Oni esparcidos por el suelo y las paredes, recién masacrados por alguien muy hábil con la espada.Hinoka examinó los cadáveres, deteniéndose un instante ante uno de ellos.-Ese chico sí que es una amenaza... -comentó asintiendo ligeramente con la cabeza, aprobando el resultado de su trabajo. Se incorporó y continuó caminando calle abajo hasta encontrarse el abrigo del uniforme de Aki tirado en el suelo que decidió recoger.-Mira nada más ¿Y ahora en dónde te metiste? -se preguntó mientras inspeccionaba la prenda colgando de su mano con manicura negra.Ella acercó la tela a su nariz para reconocer la esencia de su compañero y dejarse guiar por su agudo olfato de demonio Fiend. El olor a sangre de demonio fresca se mezclaba con el sudor de hombre y una tenue fragancia a colonia que reconoció en el abrigo.El rastro la guió hasta una esquina y no muy lejos, divisó a un pequeño demonio arrodillado en el suelo, con el rostro oculto entre las manos y el cuerpo sacudido por sollozos.Cualquiera podría haberse acercado para comprobar si necesitaba ayuda. Hinoka, en cambio, permaneció inmóvil, observándolo desde la distancia con sus ojos rojos con destellos dorados como el fuego.-«Qué actuación tan patética.» -refunfuñó dirigiéndole una mueca.Hinoka reconocía aquella especie de demonio, era un Ko-Oni: una criatura pequeña, de apariencia infantil, cuya agilidad le permitía esquivar ataques con facilidad. Individualmente no eran demasiado peligrosos, pero en grupo podían convertirse en una molestia considerable.Y por lo visto, también sabían aprovecharse de la compasión ajena.Hinoka dio media vuelta para dirigirse a una tienda de conveniencia cercana. La puerta estaba abierta y el establecimiento parecía haber sido abandonado a toda prisa. Tras localizar una bolsa de soja tostada, la tomó y regresó al callejón.El demonio más pequeño continuaba llorando.Ella se acercó despacio, introduciendo una mano en la bolsa.-Vaya, vaya... ¿Pero qué tenemos aquí? ¿Un pequeño demonio perdido? -preguntó con una dulzura tan fingida que habría resultado insultante incluso si la criatura hubiese podido entenderla.Aquel demonio levantó la cabeza curioso por verla, pero al ver los granos en la mano de Hinoka, sus sollozos cesaron de golpe.-Oh, así que sí sabes reconocerlos -sonrió la cazadora-. ¡Oni wa soto! ¡Fuku wa uchi! -y arrojó un puñado de soja tostada contra él.La criatura chilló y se cubrió la cabeza, retrocediendo sobre las rodillas.- ¡Oni wa soto! ¡Fuku wa uchi! -repitió arrojando otro puñado de granos.Hinoka conocía bien aquella tradición. Durante el Setsubun, el Mamemaki consistía en arrojar soja tostada para ahuyentar a los oni y atraer la buena fortuna. Una costumbre que, en su caso, resultaba bastante más útil de lo que cualquiera imaginaría.-¡Ya para! ¡Detente! -suplicó la criatura-¿Que me detenga? -replicó Hinoka, inclinando ligeramente la cabeza-. Pero solo te estaba dando un motivo para llorar de verdad.El Ko-Oni gimoteó y trató de escabullirse hacia un costado. Hinoka le cortó el paso interponiendo su pie.-Nop, ni lo intentes. -expresó cual gato acorralando a su presa.Entonces ella metió una vez más la mano en la bolsa.-¡No más, por favor! ¡No más! -suplicó la criatura volviéndose a encojer-Entonces ahorrémonos las molestias, ¿te parece? -dijo agachándose ante a él mientras revolvía los granos en su palma.-Dime adónde se llevaron al chico de la coleta.El "niño demonio" respondió con una serie de chillidos y miró nerviosamente hacia el extremo del callejón.-¿Por ahí?La criatura asintió frenéticamente y señaló en la misma dirección.Hinoka siguió el gesto con la mirada. El rastro de Aki conducía hacia el límite del sector que les habían asignado.-Ya veo.Se puso de pie y guardó la bolsa.-Y pensar que me hiciste perder el tiempo con todo este numerito.El Ko-Oni aprovechó para escabullirse en dirección contraria. Hinoka ni siquiera se molestó en perseguirlo, ella tenía algo más importante que hacer.*Aki corría a toda velocidad por el callejón, persiguiendo a uno de los pequeños demonios que se escabullía justo fuera del alcance de su katana.-¡Vuelve aquí, maldita sabandija!El Ko-Oni desapareció tras una esquina.Aki no perdió el ritmo, decidido a alcanzarlo de una vez por todas.Sin embargo, al girar, una mujer de cabello exótico apareció repentinamente frente a él.-¡¿Qué...?! -exclamó, abriendo los ojos como platos.Aki frenó en seco. Sus zapatos chirriaron contra el pavimento y su cuerpo se inclinó hacia adelante por la inercia. Durante un instante estuvo a punto de chocarse contra su compañera, pero logró detenerse a escasos centímetros de la chica, quien ni se inmutaba por su casi accidental llegada.-Vaya manera de correr. ¿También pensabas llevarte por delante a tus compañeros?Aki la miró, aún recuperando el aliento.-¡¿Qué haces aquí?! -exclamó, hiperventilado.-Eso mismo podría preguntarte yo -Hinoka señaló con la barbilla el callejón que acababa de recorrer-. Estás bastante lejos de la zona que debías patrullar. ¿Se puede saber qué demonios estabas haciendo?-¡Ya casi los tenía!-¿A quiénes? -preguntó, inclinando la cabeza.-¡A esos "niños demonios"! -exclamó, señalando en la dirección por la que habían desaparecido.-¿Casi los tenías? ¿De veras? -dijo, levantando una ceja, mirándolo como si acabara de escuchar la excusa más absurda del mundo.Aki se contuvo en su respuesta, observando a su compañera desde su altura superior, pero su compañera más experimentada continuó.-Entonces explícame por qué llevas quién sabe cuánto tiempo corriendo tras ellos, cada vez más lejos de tu sector -dijo, señalando el callejón detrás de ella con el pulgar.Él frunció el ceño, chasqueando la lengua.-¡Tch! No necesito darte explicaciones. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo. -insistió, con un tono más firme.-¿Ah, sí? Pues parece que ellos también sabían perfectamente lo que estaban haciendo contigo. No intentaban enfrentarse a ti, te estaban distrayendo para que los siguieras.Aki la miró con indignación, apretando la mandíbula. Había conseguido eliminar a numerosos demonios por su cuenta y, aun así, Hinoka lo trataba como si no supiera hacer su trabajo.-No necesito que me expliques cómo funciona una cacería. ¡Estaba a punto de atraparlos hasta que apareciste tú!-Y si no hubiera aparecido, ¿hasta dónde hubieras llegado? -Hinoka señaló hacia el camino que él había recorrido-. ¿Hasta más allá del distrito? Tu trabajo no consiste solamente en matar todo lo que se cruce en tu camino. También debes saber cuándo parar y cuándo pedir por ayuda. -Hinoka levantó el abrigo que llevaba y se lo ofreció.Aki le arrebató la prenda de las manos.-¡No necesitaba tu ayuda! -exclamó mientras agarraba el abrigo.-Así que, prefieres perseguir demonios por tu cuenta antes que aceptar que no puedes atraparlos. -dedujo cruzando sus brazos.Aki soltó un resoplido furioso, apartando la mirada mientras se llevaba la mano a la cabeza.Hinoka solo suspiró, ya harta de la discusión.-Escucha, Hayakawa, hagamos esto: deja que yo me encargue de los Ko-Oni; debo comprobar si han desplazado a otros demonios hacia el sector vecino. Mientras tanto, tú vas a comer y regresas dentro de una hora.-¿Qué? ¡Yo no pienso largarme de aquí!-No te lo estoy preguntando, es una orden.-No eres mi niñera -masculló, entrecerrando los ojos.-Claro que no lo soy ¡Soy tu superior y en este momento declaró que no estás en condiciones de seguir patrullando! -exclamó, elevando la voz una vez más.Aki volvió a mirarla, con los ojos azules encendidos de rabia.Por un momento, ninguno de los dos dijo nada. Aki quería replicar, pero cualquier respuesta que se le ocurría solo habría prolongado una discusión que estaba perdiendo. Finalmente, resopló y le pasó por al lado sin dirigirle otra mirada.-Como sea. -dijo, testarudo.-Hayakawa. -llamó una última vez.Él se detuvo, pero sin voltearse a verla.-No vuelvas a abandonar tu sector sin avisar. La próxima vez, asegúrate de saber quién está persiguiendo a quién.Aki no respondió. Solo exhaló y reanudó la marcha a paso firme, mientras se ponía el abrigo de nuevo.Mientras caminaba, metió una mano en el bolsillo para comprobar que no le faltara nada, pero no pudo encontrar las llaves de su apartamento. Comenzó a revisar atentamente el otro bolsillo y luego el interior del abrigo, pero sin éxito.Miró hacia el camino por el que había venido; por un instante consideró regresar y buscar las llaves, pero la sola idea de encontrarse otra vez con su compañera, la demonio, le hizo desistir.Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro cansado. Entonces recordó que había quedado con Himeno aquella misma mañana. Habían acordado reencontrarse más tarde, y él aún tenía que pasar por casa.-«Genial, lo que faltaba» -farfulló mirando al cielo.Se ajustó el abrigo y siguió caminando hacia el restaurante donde había acordado encontrarse con su ex-compañera, Himeno.Aunque no pensaba admitirlo, la patrulla había resultado bastante más complicada de lo que esperaba.*** Gracias por llegar hasta aquí, espero que hayas disfrutado de la lectura.