Capítulo 3: Rumores y Síntomas
Capítulo 3: Rumores y Síntomas
En un callejón a las afueras de Kagurazaka, dos cazadores discutían. El de cabello oscuro, recogido en una coleta soltó un resoplido furioso y apartó la mirada. Su compañera, una cazadora de cabello rojo y voluminoso, se limitó a suspirar, ya cansada de tener que reprenderlo.-Escucha, Hayakawa. Hagamos esto: yo me encargaré de los Ko-Oni y comprobaré si han desplazado a otros demonios hacia el sector vecino. Mientras tanto, tú vas a comer y regresas dentro de una hora.-¿Qué? ¡Yo no pienso largarme de aquí! -protestó Aki.-No te lo estoy preguntando. Es una orden -insistió Hinoka.-No eres mi niñera -masculló él, entrecerrando los ojos.-¡Claro que no! Soy tu superior y no voy a dejar que sigas patrullando por tu cuenta después de lo que acaba de pasar -replicó ella, elevando la voz.Aki volvió a mirarla, con los ojos azules encendidos de rabia.Ambos guardaron silencio. Finalmente, el cazador tuvo que ceder ante la insistencia de su compañera.-Tch. Como quieras -masculló, testarudo, antes de darse la vuelta.-Hayakawa.Él se detuvo, aunque no se volteó a verla.-No vuelvas a abandonar tu sector sin avisar. La próxima vez, asegúrate de saber quién está persiguiendo a quién.Aki no respondió. Se limitó a marcharse mientras se ponía de nuevo el abrigo.Hinoka esperó hasta verlo desaparecer al doblar la esquina. Solo entonces dejó caer los hombros y apoyó una mano contra la pared.Su respiración se volvió pesada. Sentía cómo sus latidos se aceleraban mientras una punzada dolorosa se clavaba en el costado de su abdomen. Ella cerró los ojos intentando recuperar el aliento, pero el mareo no tardaba en hacerle perder el equilibrio.-No... ahora no, por favor... -murmuró entre jadeos-. Aguanta un poco más. Tengo que...Las rodillas le temblaron. Incapaz de mantenerse en pie, se deslizó contra la pared hasta quedar sentada en el suelo.La camisa se empapaba con su sudor y su visión era borrosa. Ella luchó por incorporarse, pero sus brazos apenas le respondían. No era la primera vez que le ocurría.Con esfuerzo, alcanzó la botella de plástico que llevaba sujeta a la cadena del cinturón. La abrió y bebió varios tragos, deteniéndose un momento para respirar antes de volver a beber. Después dejó la botella a un lado y apoyó la cabeza contra la pared. Se aflojó la corbata y cerró los ojos. Contó mentalmente, despacio, esperando a que el corazón dejara de martillearle el pecho y el mareo empezara a ceder.Pasaron unos minutos antes de que pudiera abrir los ojos sin que el callejón pareciera moverse a su alrededor.Hinoka se limpió el sudor de la frente.-Carajo... -murmuró, frustrada-. ¿Por qué me tiene que pasar esto ahora?Había terminado la patrulla sin mayores inconvenientes. Incluso había tenido fuerzas para ir trotando en busca de su compañero. No tenía sentido que se encontrara así después de un esfuerzo que, para ella, había sido mínimo. Pero su cuerpo reflejaba una respuesta distinta.Permaneció sentada un poco más, hasta que la visión se le aclaró y dejó de sentir las manos tan débiles. Ella todavía estaba agotada, aunque el peor momento parecía haber pasado.Miró la hora. Era mediodía. Debería ir a almorzar, pero aún quedaba trabajo por hacer: tenía que localizar los demonios que faltaban y comprobar que la situación no se hubiera extendido al sector vecino.Hinoka recogió la botella y se incorporó con cuidado. Se sacudió la suciedad de la ropa y esperó un instante antes de echar a andar.-Te lo dejaré pasar esta vez, Hayakawa -murmuró para sí misma-. Que no se repita.Después se marchó por el extremo opuesto del callejón, en dirección contraria a la que había tomado su compañero.* * *El autobús se detuvo en la parada y las puertas se abrieron para dejar que el joven de cabello oscuro y vestido de traje, bajara de allí.Mientras el autobús continuaba su curso, Aki miró la hora en su reloj de muñeca: ya marcaban las 12:25 p.m. Aún era buen momento para almorzar.El chico revisó nuevamente los bolsillos de su abrigo y pantalón, recordando una vez más que no tenía las llaves de su apartamento porque se las había entregado a Himeno esa misma mañana. Y para recuperarlas, debía hacer lo que su amiga había querido desde el principio: encontrarse con ella en su restaurante habitual para charlar. Él sabía exactamente a dónde tenía que ir, así que se puso en marcha.Al entrar al restaurante, se encontró con un local lleno de gente. Las mesas estaban ocupadas por clientes que conversaban sobre temas banales, mientras los meseros maniobraban entre los estrechos espacios para servir o recoger platos. Sin embargo, entre la multitud, Aki no lograba localizar a su compañera.-¡Bienvenido, señor! Dígame, ¿En qué podemos servirle? -saludó amablemente el anfitrión.-«Estoy buscando a alguien, pero no la encuentro...» -murmuró para sí mismo, entrecerrando los ojos y buscando entre la multitud.-¡Aki! ¡Por aquí! -exclamó una chica sentada junto al ventanal, moviendo el brazo con entusiasmo.Aki sonrió ligeramente al reconocerla, y pronto se dirigió a la mesa donde Himeno le indicaba que se sentara.-¿Cuánto tiempo llevas aquí? -preguntó Aki una vez que estuvo acomodado.-Lo suficiente como para elegir la mejor mesa antes de que el local se llenara de gente.Himeno no llevaba puesto su abrigo; lo había colgado en el espaldar de su asiento.-Su orden, señorita -anunció el camarero al llegar con dos platos de ramen humeante.-No tenías que molestarte en ordenar por mí -comentó Aki, observando cómo servían su plato.-De todos modos, si no hubiera estado segura de que llegarías, habría pedido la comida para llevar -dijo Himeno separando los palillos y revolviendo los fideos. -Que tengas un buen provecho.Mientras Himeno comenzaba a comer, Aki se quedó observando su plato durante unos segundos antes de dar las gracias formales y empezar a comer.-Y dime... -gesticuló ella antes de tragar-. ¿No vas a hablarme sobre cómo te fue en la División Cuatro?-Ugh, fue un dolor de cabeza que ni te imaginas -comentó el chico mientras revolvía los fideos-. Tuve que enfrentar a unos Demonios Oni y estaba a punto de atrapar a uno, hasta que mi nueva compañera se apareció y me detuvo.-Con que Demonios Oni, ¿Eh? No he tenido la suerte de enfrentarme a uno, todavía -respondió Himeno, llevándose una mano a la barbilla para luego concentrarse en el tema que más le interesaba-. ¿Y qué tal es tu nueva compañera? ¿Cómo se llama? -su ojo izquierdo brillaba con curiosidad.-Se hace llamar Hinoka, es una Poseída, y digamos que no es la persona más agradable del mundo... -respondió Aki, rodando los ojos antes de llevarse un bocado de fideos a la boca.La expresión curiosa de Himeno se tornó en incertidumbre mientras terminaba de tragar un fideo.-Espera, ¿Hablas de Hinoka? ¿La "Chica de Fuego"?-Sí, es una chica de cabello rojo -contestó Aki, algo extrañado-. Es muy arrogante y difícil de tratar. -su desagrado era evidente al recordarla.-No me digas que te emparejaron con la "chica problemas" ¡Ja, ja! -ella no pudo contener una risilla ante ese comentario.-Espera ¿La conoces, Himeno?-Bueno, no la conozco como tal, pero sí te puedo hablar de lo que he oído de ella.-Vale, te escucho.-De acuerdo a lo que oí, Hinoka no es una cazadora con la mejor reputación. Puede que parte de lo que digan de ella que sea mentira, mientras que otras sean solo exageraciones -mencionó moviendo la cabeza en sincronización con sus palillos-. Aunque, creo que puede haber algo de verdad a medias. -dijo entrecerrando su ojo.-¿Verdades? ¿Como cuáles? -Aki estaba intrigado, aunque su rostro reflejaba un aire de aburrimiento mientras fijaba su atención en el bocado que sostenían sus palillos para luego llevárselo a la boca.Himeno miró a los lados antes de soltar el rumor que se tenía guardado.-Dicen que fue responsable de la muerte de uno de sus compañeros.Aki tuvo dificultades para tragar en ese momento.-¿Cómo que responsable? -preguntó desconcertado-. ¿En qué sentido?Himeno siguió hablando.-Dicen que lo dejó morir cuando tuvo la oportunidad de salvarlo. Ella era una novata en ese entonces, pero ahora es egoísta con sus nuevos compañeros y los obliga a que renuncien a ella. -dijo mientras sus palillos sujetaban un pedazo de narutomaki que después se comió.Aki procesó esa información y la comparó con la Hinoka que había conocido en Kagurazaka.-No creo que actúe así con todo el mundo -soltó Aki tras reflexionarlo.-¿Ah sí? ¿Cómo puedes estar tan seguro? -preguntó ella.-No niego que sea egoísta, pero tampoco parece que tuviera intenciones de abandonarme deliberada cuando no sabía que lo necesitaba -dijo recordando cómo ella fue directo a buscarlo al darse cuenta de que no estaba en el área de patrullaje que le habían asignado-. Pero he de decir que tiene una forma particular de trabajar, muy distinta a la tuya.-¿Oh? ¿Y cómo la consideras? ¿Crees que ella es mejor o peor que yo? -preguntó la chica del parche, aunque sin tomarse muy en serio su pregunta.-Aún no lo sé, todavía me estoy adaptando. -respondió mientras se llevaba un pedazo de carne a la boca con algo de duda.-Pero ¿No te preocupa el potencial peligro que pueda desatar en algún momento?Aki terminó de masticar y tragó su bocado antes de contestar.-Lo dudo, aunque no descarto la posibilidad de que eso pueda llegar a suceder en algún punto.Aki y Himeno continuaron comiendo en silencio durante minutos, hasta que Himeno continuó con la conversación para romper el silencio.-Dicen que también frecuenta el Barrio Kabukicho desde antes de ser reclutada en Seguridad Pública, que por las noches se junta en bares con gente "marginada" y se mete en peleas callejeras... -se acercó para susurrar con una mano rodeando su boca-. Aunque, personalmente nunca la he llegado a ver con moretones u ojos morados, ella parece muy preocupada por su apariencia, pero me imagino en qué clase de problemas se meterá a menudo...Ambos se enderezaron, recuperando su distancia tras ese último comentario. Aki reflexionó acerca de la clase de persona que era Hinoka, considerando su temperamento desafiante, quizás era verdad cuando decía no tener intenciones para mentir.-Hmp, así que, es por eso que la llaman "Busca-Problemas" -murmuró pensativo, recordando la actitud que había mostrado hacía unas horas. -No dudo que sea una exageración.Himeno terminaba de beber el caldo de su ramen.-Y eso no es lo que más me inquieta... -dijo mientras se limpiaba con una servilleta-. Lo que más me inquieta es su actitud desafiante ante la autoridad, en particular, ante Makima...Aki también bebía del caldo hasta que la mención de Makima lo hizo centrar nuevamente su atención.Ella continuó.-Esa chica actúa como si no tuviera nada que perder en su trabajo -se tomó una pequeña pausa para revisar sus bolsillos-. No sé si es que se cree muy valiente o muy estúpida, pero parece actuar como si las consecuencias no le importaran. De alguna manera, siempre sale impune. -fue entonces que tras encontrar su encendedor, Himeno se encendió un cigarrillo.Había una incertidumbre que le incomodaba a Aki en esa conversación. Ni siquiera él mismo se atrevería a expresarse de forma tan informal con alguien tan autoritaria como la señorita Makima.Aki también buscó un cigarro entre sus bolsillos para encenderlo y fumar mientras digería el almuerzo.-Entonces... -expresó Aki tras dar su primera calada después de comer-, todo lo que me comentas ¿Es todo lo que dicen de ella, no?Himeno inhaló y exhaló una calada antes de responder.-No exactamente. Es todo lo que llegué a oír de ella, pero personalmente, yo nunca me he atrevido a conocerla de cerca, por lo que tampoco te confíes en todo lo que te digo ¿Vale? Pero ahora que tienes la oportunidad de conocerla mejor, supongo que podrías comprobar cuánta verdad hay detrás de esos rumores... - Himeno se acomodó en el espaldar de su asiento antes de volver a tomar otra calada-. Oye, por cierto, ¿No te gustaría regresar conmigo si sientes que Hinoka no resulta ser tan buena compañera como yo?-Dame algo de tiempo, este es apenas mi primer día -dijo fumando otra calada-. Me parece que los rumores sobre ella son algo exagerados. Y reconozco que ella sea una chica arrogante, pero estoy seguro de saber cómo ponerla en su sitio si llegara a portarse mal conmigo. Por lo que, estoy dispuesto a ponerme a prueba con tal de quedarme en el puesto.Himeno sonrió ante ese último comentario.-¡Esa es la actitud! No te dejarás influenciar por lo que digan otros sobre ella, pero ya veremos cuánto tiempo duras a a su lado; el último duró como unos, entre tres y cuatro meses según oí.Después de un rato conversando sobre temas triviales, recogieron sus platos, pagaron la cuenta y terminaron sus cigarrillos. Aki y Himeno pagaron la cuenta y se levantaron de sus asientos para dirigirse a la salida del restaurante.-Oye, gracias por la comida, Himeno -agradeció Aki mientras se ajustaba un poco el abrigo al salir por la puerta.-No hay de qué, Aki. Aunque ya no estemos juntos, no deberíamos dejar de reunirnos para comer, si así lo quieres. -dijo ella mientras volvía a ponerse el abrigo de su uniforme.Aki estaba a punto de marcharse cuando, al revisar sus bolsillos, recordó que algo le faltaba.-Ah, cierto. Himeno, necesito que me devuelvas mis llaves, por favor -dijo, extendiendo su palma hacia ella.-Hmmp... -dijo haciendo un puchero-. Está bien, te las devolveré -respondió, sacando las llaves de su bolsillo-. Pero antes quiero que me entregues una cosa. -indicó con su dedo índice.Aki respiró hondo.-¿Y qué cosa es?-Quiero que me des un beso en la mejilla -dijo, tocándose la mejilla con su dedo-, y a cambio te devolveré tus llaves. ¿Qué dices, eh?Aki entrecerró los ojos. No era la primera vez que Himeno le pedía un pequeño pero sencillo favor para recuperar algo que le pertenecía.-¿Solo eso? -él tenía sus sospechas para desconfiar de ella.-Solo eso, y nada más, te lo aseguro. Además, acabamos de comer ¿Qué más podría pedirte?Aki suspiró.-Está bien.El chico se le acercó a darle un beso en la mejilla, hasta que, sin darse cuenta, Himeno le había girado su cabeza para robarle un beso en los labios a propósito.-¡Muah! -exclamó, dándole un piquito inesperado.-¡Ahg...! -exclamó, el sorpresivo gesto lo hizo tensarse, y sus mejillas se tornaron rojas como un tomate. -¡Himeno!-¡Hm hm hm...! -ella rió con los labios cerrados, disfrutando la reacción desprevenida de su más querido amigo.-¡Dame eso! -reclamó, arrebatándole las llaves de la mano, aun con las mejillas coloradas-. ¡Ya no estoy para estos juegos!-Ay vamos, solo fue un besito, no tienes por qué ponerte así. -respondió juguetonamente, satisfecha con la comida y con su beso robado.-Me voy, ya se hace tarde -dijo Aki, mirando el reloj de su muñeca y tratando de volver a su seriedad habitual.-¡Ja ja! Está bien. Hasta luego, y que te vaya bien, Aki.-Sí, y que te vaya bien a ti también, chau. -dijo, comenzando a alejarse.-Chau. -Himeno se despidió agitando la mano, observando cómo se alejaba su actual ex compañero que había comenzado a independizarse de ella.Con las llaves de su apartamento ya recuperadas, Aki camina hacia la parada del autobús que lo llevará de regreso a Kagurazaka, donde su nueva compañera lo estará esperando. Al acomodarse en un asiento junto a la ventana, que encuentra vacío, se dispensa para observar el paisaje mientras se sumerge en sus pensamientos. El chico siente un leve arrepentimiento de no haberle pedido un consejo a Himeno -a quien se le da mejor las relaciones que a él- para mejorar aunque sea un poco las interacciones con Hinoka.Hasta entonces, Aki tendrá que conformarse con la "formalidad laboral obligatoria" que le exige dirigirse a sus superiores, sobre todo a las damas. Su único inconveniente es que Hinoka no es completamente humana; es un demonio, que por un mero descuido, ella podría volverse hostil hacia él. Por lo tanto, no puede bajar la guardia respecto al trato que establezcan, procurando ser neutral e imparcial en la medida posible, al menos hasta donde el chico lo considere más adecuado.*Aki regresó a la zona de patrullaje en Kagurazaka. Ahora algunas patrullas policiales estaban estacionadas en los alrededores y solo unos cuantos civiles transitaban por las calles del distrito. yaAki observó a su alrededor intentando localizar a su compañera, pero no lograba encontrarla en ninguna parte. Decidió continuar por otro callejón en su búsqueda.Al doblar una esquina, divisó a una chica de pelo rojo con un uniforme de cazador, fumando apoyada en un poste telefónico.La chica terminó de exhalar el humo cuando abrió los ojos para ver quién se acercaba.-Llegas tarde, de nuevo. -expresó hacia su compañero, mientras tomaba otra calada.-No supe cómo ubicarte, -se excusó, deteniéndose frente a ella.-No me importa. -dijo ella apagando el cigarrillo con desinterés y separándose del poste-. Vamos, hay un área que necesitamos patrullar. Hinoka arrojó la colilla antes de avanzar unos pasos por delante de Aki, quien la siguió en silencio a la misma velocidad.Ella mantuvo la vista fija en el camino, sin intenciones de entablar conversación esta vez, mientras Aki recordaba la charla previa con Himeno sobre los rumores que había escuchado acerca de Hinoka.Aki estaba a punto de formular una pregunta cuando ella lo interrumpió. -¿Comiste?-preguntó sin mucho interés.-Sí -respondió Aki algo extrañado-. Fui a comer a un restaurante. ¿Y tú?-Mmm...-emitió un sonido apenas audible, sin abrir los labios y sin mostrar interés.Aki volvió a pensar en los rumores, centrando su atención en el que consideraba el menos grave de todos.-Oye, ¿sueles frecuentar Kabukicho?-¿Por qué?-contestó ella con desinterés-. ¿Acaso me has visto merodear por allí alguna vez? -giró la cabeza para mirarlo.-No, para nada -aclaró él-. Solo quería saber si era cierto.Hinoka lo miró de reojo, levantando una ceja.-Así que, al nuevo le gustaría saber más sobre mí, ¿eh? -preguntó sarcástica.-No, no es lo que quiero decir...-intentó aclarar Aki.Hinoka se detuvo en seco y se giró hacia él con expresión molesta en el rostro.-Escucha, cualquier duda que tengas sobre mí, no la bases en rumores. Mejor háblalo conmigo directamente y aclara tus dudas-dijo cruzando los brazos.Aki respiró profundamente antes de preguntar. -¿Cuál es tu relación con la señorita Makima?-Makima es solo mi jefa. A ella solo le importa que haga un buen trabajo, nada más-expresó encogiéndose de hombros.-Y sobre tus compañeros...-continuó Aki-. Me habías dicho que uno de ellos murió. ¿Qué le pasó exactamente?-¿Y por qué quieres saber eso?-¿No lo mataste tú, acaso?Hinoka entrecerró los ojos desconfiada.-¿Por qué piensas eso?-Asumo que tú no lo mataste ¿Cierto?-¿Acaso quieres que confiese un crimen que no cometí?Aki prefirió guardar silencio.Hinoka continuó.-Y si te digo que tuve algo que ver ¿Seguirías confiando en mí? -Hinoka se le acercó con escepticismo, dejando ver la argolla plateada que atravesaba su lengua al hablar. Luego, añadió-. Por supuesto que no lo maté -dijo alejándose con un tono más neutral-. Eso fue hace años y ya no forma parte de mi "código".-¿Los Poseídos tienen códigos? -preguntó Aki.-Yo tengo mis propios códigos, y no me gusta que me comparen con otros Poseídos a los que no les importa las vidas humanas tanto como a mí.-Pero, si valoras tanto las vidas humanas, entonces ¿Por qué permitiste que tu compañero muriera en lugar de ayudarlo?Esta vez, Hinoka se acercó hasta quedar a centímetros de él. Sus ojos demoníacos lo miraron fijamente, reflejando una rabia contenida.-Mejor no metas tus narices en donde no te incumbe -dijo antes de alejarse-. Me da igual lo que opinen las malas lenguas, puedes dejar de trabajar conmigo si así lo deseas, y te devolveré a tu división anterior. No voy a obligarte a confiar en mí.-No -Aki avanzó rápido para alcanzarla-. No renunciaré a este puesto tan fácilmente.-Entonces, haz tu trabajo y no vuelvas a sacar éste tema -se giró hacia él-. ¿Entendido, novato?Aki solo exhaló por la nariz.-Solo hazme un favor y no vuelvas a llamarme así ¿De acuerdo?. -Insistió.-¿Cómo?¿"Novato"? -ella le sonrió con una mueca maliciosa, disfrutando de molestarlo-. ¡Ja ja! Te llamaré como yo quiera, porque careces de experiencia.Hinoka adelantó sus pasos con completa seguridad al andar y Aki solo suspiró resignado a seguir a su compañera.Ambos cazadores avanzaron por una calle hasta detectar el rastro de un demonio Oni que todavía andaba suelto. -Parece que por aquí dejaron un rastro reciente. -murmuró Hinoka, inclinándose con cuidado para examinar una pista en el suelo. -¿Cómo puedes estar tan segura de eso?-Porque puedo olerlo. Aki se contuvo la risa y puso los ojos en blanco. -Ah, claro, pero qué conveniente -respondió con sarcasmo-. Además de ser una poseída, ahora tienes un olfato infalible ¿No habías acabado ya con esos Onis hace un rato? Hinoka se apoyó en la pared para levantarse nuevamente. -Ya habríamos terminado con todos los demonios de Kagurazaka, si no hubieras perdido el tiempo persiguiendo a los Ko-Oni -dijo, cruzándose de brazos-. Debiste acudir a mí en ese momento. -Ya te dije que lo tenía bajo control. -insistió, con impaciencia.-¿O era que, simplemente no "querías" mi ayuda...? -repuso ellaAki no supo cómo responder a eso y desvió la mirada, incómodo. Hinoka iba a abrir la boca para replicar, pero se interrumpió al percibir un olor familiar. Giró la cabeza hacia una esquina cercana y volvió a olfatear el aire.-Espera... -dijo enderezando su postura-. Creo que el Oni restante está cerca... Aki miró en la dirección que ella señalaba y preparó su katana. Fue entonces cuando vislumbró una figura de piel verdosa que asomó un brazo por la esquina de un edificio, antes de retirar la extremidad y desaparecer de su vista. -¡Ya lo vi! Vamos tras él. -exclamó, echando a correr.Hinoka suspiró y se apresuró a seguirlo.Sin embargo, apenas había recorrido unos metros cuando sintió que su corazón comenzaba a acelerarse. Su respiración se volvió irregular y un mareo repentino la obligó a reducir la marcha. -Ahg... ¡Hayakawa...! -lo llamó, apoyando una mano contra la pared-. ¡Necesito que te detengas! ¡De inmediato! Aki se detuvo a unos metros de su compañera y se giró a observarla.Hinoka estaba encorvada con sus piernas temblando, se había llevado una mano al pecho mientras luchaba por recuperar el aliento. -No me encuentro bien... -logró decir entre jadeos-. Por favor... necesito que me ayudes... El muchacho miró hacia la esquina por la que había desaparecido el Oni y luego volvió a fijarse en su compañera.Hinoka parecía estar exhausta. Quizá se había esforzado demasiado durante la patrulla y necesitaba unos minutos para recuperarse. Sin embargo, si dejaban escapar a aquel demonio, tendrían que volver a rastrearlo.-Espera aquí. Iré tras él y regresaré enseguida -dijo, marchándose rápidamente. -¡Hayakawa, espera...! -gritó con lo último de aliento-. ¡Aki...! ¡Hrg...! -no quería ser dejada atrás. Él ya se había marchado en ese momento y ella trató de seguirlo. Pero un nuevo mareo la obligó a detenerse. Empapada en sudor, se agarró de la pared, apretando los dientes mientras sus piernas empezaban a ceder, y finalmente cayó de rodillas sobre el suelo. Su corazón latía con fuerza y respirar se convirtió en un esfuerzo cada vez mayor. -Debo llamar... una ambulancia... -murmuró, respirando con dificultad. Hinoka acercó su mano al cinturón para sacar un teléfono móvil - rudimentario - de su funda, con el que podría marcar al número de emergencias en Japón (119) .Sin embar go, como su agarre estaba débil y provocó que el dispositivo se le resbaló de los dedos e impactó contra el suelo, sin lograr completar su llamada. -Carajo... -se maldijo, frustrada consigo misma. Estaba tan agotada que su visión apenas podía discernir un objeto rectangular en la acera. En cuanto trató de agacharse para alcanzar el aparato, ya no podía aguantar su propio peso y la gravedad hizo el resto. Su cabeza había chocado contra el pavimento, y todo se le tornó negro tras el impacto. Al cabo de unos segundos, una peatona que pasaba cerca del callejón notó el cuerpo inconsciente de la chica pelirroja y supo qué hacer de inmediato. -¡Oh, por Dios! ¿Estás bien? -exclamó la peatona, corriendo a atenderla. En cuanto comprobó sus signos vitales, supo que algo no andaba bien y llamó por ayuda-. ¡Que alguien llame a una ambulancia! ¡Hay una cazadora inconsciente!*** Gracias por llegar a hasta aquí. A la fecha en la que suba éste capítulo, ya habré empezado en la universidad qwq Espero volver pronto para subir el siguiente capítulo.