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El mensaje

Comprada Por Mi Enemigo 18+ — booknet.com · All chapters

El mensaje

Aitana no se quedó esperando en la casa. En cuanto el auto de Dante desapareció por la reja principal, tomó las llaves de otro vehículo y lo siguió a una distancia prudente, decidida a no quedarse encerrada mientras alguien más arriesgaba la vida por buscar respuestas.

Llegó al lugar minutos después que él, justo a tiempo para ver a los guardias rodeando algo junto a la cuneta de la carretera.

Dante encontró a Camila a menos de un kilómetro del auto abandonado, sentada en la cuneta, con las rodillas pegadas al pecho y los brazos cruzados sobre ellas.

Estaba viva. Pero le habían rapado la cabeza por completo.

Uno de los guardias fue el primero en llegar hasta ella, quitándose la chaqueta para cubrirle los hombros. Camila no dijo una palabra, no lloró, no gritó. Se quedó mirando al vacío, con los ojos rojos y el cuero cabelludo enrojecido por la navaja.

—¿Quién te hizo esto? —preguntó Dante, arrodillándose frente a ella.

Camila tardó en responder, como si la voz le costara encontrar el camino de vuelta.

—No dieron nombres. —Su voz sonó rota, distinta a la de siempre—. Solo dijeron una cosa, antes de dejarme aquí: que esto era apenas un aviso. Que la próxima vez, no me iban a dejar el cuero cabelludo entero.

—¿Un aviso de qué?

Camila levantó la vista hacia él, y por primera vez desde que Aitana la conocía, no había ni una gota de arrogancia en su mirada. Solo miedo puro.

—De que pueden llegar a quien quieran, cuando quieran. —Se abrazó más fuerte a sí misma—. Y de que esto, Dante, apenas está empezando.

Dante se puso de pie despacio, con la mandíbula tensa, mirando hacia la carretera vacía como si esperara ver a alguien observándolos desde la oscuridad.

—Llévensela a la casa —les dijo a los guardias—. Que Marta la atienda.

Se quedó un momento más, solo, con los puños cerrados a los costados, antes de sacar el teléfono y marcar un número.

—Necesito refuerzos en la propiedad. Ahora. —Su voz sonaba distinta a la de siempre, más baja, más peligrosa—. Y necesito que averigües todo lo que puedas sobre quién controlaba los negocios de mi padre hace quince años. Todo. No me importa cuánto cueste.