Prólogo: Nyxia
Un año antes—Nyxia, deja de rascarte.
Miro mal a mi tía mientras intento mantener las manos quietas. Decirme que no me rasque resulta mucho más sencillo que conseguirlo, especialmente porque la urticaria ha decidido aparecer justo hoy, cuando tengo que ponerme un vestido de novia, sonreír para las fotografías y casarme con el hombre que me gusta desde hace años en secreto.
—Me pica.
—Tómate el té y cálmate.
Miro la taza con desconfianza. No quiero un té calmante; quiero que esto termine. Preferiría estar en mi departamento con mi gato, trabajando en nuevas fragancias o revisando los últimos detalles del negocio que espero inaugurar pronto, pero, en cambio, estoy encerrada en una pequeña oficina con las rodillas cubiertas de marcas y unas ganas enormes de rascarme hasta dejar de parecer una novia y empezar a parecer un mapa.
Solo acepté casarme para complacer a mis tíos adoptivos, quienes se hicieron cargo de mí después de que mis padres fallecieran. Pagaron mi universidad, me ayudaron cuando lo necesité y estuvieron a mi lado durante años sin exigirme nada. Si ahora tengo la posibilidad de abrir mi propio negocio, es en gran parte gracias a ellos. Por eso, cuando me hicieron una única petición, sentí que no podía negarme, aunque al principio, claro, dije que no.
No quería casarme con un hombre que no me quiere. El problema es que ese hombre es Malik Fontes, y mi resistencia tenía una pequeña falla, que llevaba años sintiéndome atraída por él.
Malik estudiaba en Londres mientras yo seguía en Escocia, y nuestras pocas coincidencias familiares nunca dieron para demasiado. Él hablaba poco, se mantenía apartado y parecía perfectamente cómodo observando desde la distancia. Yo, en cambio, siempre encontraba alguna excusa para acercarme, aunque no funcionó, o, al menos, no de la manera que esperaba. Cuanto más distante se mostraba, más curiosidad me despertaba y, para cuando me di cuenta de que aquello ya no era simple curiosidad, era demasiado tarde.
Por eso, cuando mis tíos me propusieron sustituir a Axel por su hermano, mi primera reacción fue negarme. No quería convertirme en la esposa de un hombre que no sentía lo mismo por mí, pero tampoco podía ignorar que, por primera vez, tenía delante una posibilidad que durante años había considerado imposible.
El problema era que mi prometido original no era Malik, sino Axel.
Nos conocíamos desde la universidad, teníamos confianza y nos llevábamos bien. Nunca estuve enamorada de él, pero nuestro matrimonio parecía una decisión razonable para ambos, hasta que Axel se enamoró de otra mujer y decidió huir con ella un mes antes de nuestra boda.
No me rompió el corazón; para eso habría tenido que estar enamorada de él. Lo que sí hizo fue poner a nuestras familias en una situación complicada. Los Fontes no podían permitir que accionistas y clientes descubrieran que el heredero había abandonado a su prometida justo antes de casarse, así que encontraron una solución bastante peculiar: cambiar de novio.
Según la versión oficial, Axel se había hecho a un lado para que su hermano pudiera hacerme feliz. Malik y yo estábamos profundamente enamorados, pero habíamos mantenido nuestra relación en secreto para protegernos de los intereses familiares. Axel, noble y generoso, había comprendido nuestros sentimientos y decidido apartarse. Una historia preciosa, aunque también completamente falsa.
Yo no estaba enamorada de Axel, pero tampoco podía llamar amor a lo que sentía por Malik cuando apenas habíamos hablado. Quizá por eso acepté. Tal vez esta era mi oportunidad de descubrir si el hombre que había imaginado durante tantos años se parecía al hombre real.
La puerta se abre y mi tío asoma la cabeza.
—Malik ya llegó. Es hora.
Mi estómago da un giro y, durante un segundo, considero seriamente salir por la ventana. Luego recuerdo que llevo un vestido de novia y pienso que probablemente tendría que haberlo pensado antes.
Mi tía me dedica una sonrisa tranquilizadora antes de salir. Termino el té, acomodo el vestido y me levanto mientras intento convencerme de que todo estará bien.
Vamos, Nyx. Tú puedes. Siempre existe el divorcio.Camino con ellos hacia la sala donde nos espera el juez. La ceremonia será sencilla, formal y rápida. No hay fiesta ni una gran celebración, solo familiares, algunos amigos, documentos y una firma que cambiará mi estado civil. Al menos el vestido tiene mangas largas y cubre mis codos. Las rodillas son otro asunto, pero estoy dispuesta a aceptar que la elegancia tiene límites.
Respiro profundamente mientras intento reunir valor.
Todo sea por tu negocio.Entonces veo a Malik.
Es alto, moreno y lleva el cabello y la barba perfectamente recortados. Su traje negro le queda impecable y consigue que parezca todavía más serio de lo habitual. Después de tantos años viéndolo de lejos, descubrir que, además de distante, es absurdamente guapo me parece una crueldad innecesaria.
No hemos hablado prácticamente de nada. Malik regresó ayer de Londres y todos los detalles de la boda se acordaron por teléfono. Durante un momento incluso pensé que no aceptaría, aunque su sentido de la responsabilidad parece demasiado fuerte como para permitirle abandonar a su familia en una situación así.
A pocos pasos de él, los nervios empiezan a apoderarse de mí. Busco a Tansy entre los presentes porque necesito apoyo moral. Es mi mejor amiga y, desde hoy, también mi cuñada. En teoría, eso debería aumentar mis posibilidades de recibir ayuda si decido escapar, pero no la encuentro, lo que resulta bastante conveniente para mis nervios.
Cuando vuelvo la cabeza, Malik está mirándome.
Sus ojos oscuros se fijan en mí durante unos segundos y toda la seguridad que había conseguido reunir desaparece. Él no dice nada; solo extiende la mano.
La miro antes de colocar la mía sobre la suya. Sus dedos se cierran alrededor de los míos y siento una corriente de nervios recorrerme el brazo. Su mano está cálida y firme. Durante un instante, su mirada baja hacia las marcas de mis brazos y después vuelve al juez.
No sé qué estará pensando y prefiero no averiguarlo.
El juez comienza a hablar sobre el matrimonio, los derechos y las obligaciones. Yo intento prestar atención, pero la picazón de las rodillas aumenta. Resisto unos segundos y finalmente me rasco discretamente.
Cuando levanto la mirada, Malik me observa con el ceño ligeramente fruncido. Retiro la mano.
—Lo siento. Me picaba.
Él vuelve la vista al frente. No responde, lo que me hace pensar que, definitivamente, es un magnífico comienzo.
El juez continúa con el protocolo y yo intento concentrarme. Tal vez Malik solo necesita tiempo. Después de todo, acaba de aceptar casarse con la prometida abandonada por su hermano. Tampoco parece razonable esperar que esté radiante.
Entonces llega la pregunta importante.
—¿Malik Fontes acepta como su esposa a Nyxia Soler para amarla, respetarla y cuidarla durante el resto de sus días?
Miro a Malik. Por un instante me pregunto qué pasaría si dijera que no. Podría marcharme y olvidarme de todo esto, pero él mantiene la mirada al frente.
—Acepto.
Siento una pequeña decepción que no debería estar ahí. Una parte de mí había esperado una duda, una pausa, cualquier señal de que esto significaba algo más.
—Acepto.
Lo digo tan bajo que varias personas me miran. Malik gira ligeramente el rostro hacia mí.
—Veo que estás muy ansiosa por convertirte en una Fontes. Has dicho que sí antes de que el juez te preguntara.
Lo miro, sorprendida. ¿De verdad piensa que estoy aquí haciendo fila para quedarme con su apellido?
El juez continúa.
—¿Toma a Malik Fontes como su esposo para…?
—Sí, acepto —lo interrumpo—. Estoy felizmente ansiosa.
Sonrío con toda la dulzura que consigo reunir. Malik me observa durante un segundo y luego vuelve la atención hacia el juez. Definitivamente no vamos a tener una luna de miel emocional.
Firmamos los documentos y, finalmente, el juez pronuncia las palabras que convierten todo aquello en algo legal.
—Los declaro marido y mujer.
Mi tía suspira emocionada y mi tío estrecha la mano de Malik con orgullo. Yo apenas tengo tiempo de asimilar que estoy casada cuando el juez añade que podemos sellar el matrimonio con un beso.
Miro a Malik. Por primera vez parece ligeramente incómodo.
Hace unos minutos éramos dos personas que apenas se conocían y ahora tenemos que besarnos delante de nuestras familias para completar la imagen del matrimonio perfecto.
Malik se inclina y apenas roza mis labios con los suyos. Es un beso breve, casto y tan correcto que termina antes de que pueda reaccionar.
Me quedo mirándolo mientras intento asimilar que finalmente he besado al hombre que me gusta desde hace años. No exactamente como lo había imaginado, pero, considerando que hasta ayer apenas me dirigía la palabra, supongo que no debería exigir fuegos artificiales.
Malik se aparta y recupera su expresión seria. Yo intento controlar una sonrisa mientras mi tía se acerca para abrazarme.
—¡Felicidades, querida!
La abrazo y, por un momento, la tensión desaparece. Mi tío también nos felicita y Tansy aparece poco después con una sonrisa enorme.
—¡Ahora eres oficialmente mi cuñada!
—Y tú oficialmente mi mejor amiga con acceso privilegiado a los chismes familiares.
Se ríe y vuelve a abrazarme.
—Sé que mi hermano no es fácil, pero puedes hacer que te conozca y se enamore de ti.
La miro. Hace cinco minutos habría querido creerle, pero ahora prefiero ser un poco más prudente.
—Primero hablaré con él para saber cómo va a funcionar esto. Después veremos si tenemos que preocuparnos por el amor.
Tansy me asegura que cuento con su apoyo y se despide con la promesa de estar disponible si todo sale mal. Al menos tengo una persona de mi lado.
Cuando vuelvo la mirada hacia Malik, está hablando con mi tío. Espero unos minutos antes de acercarme y, cuando termina la conversación, se vuelve hacia mí.
—Bueno, estamos casados.
No se me ocurre nada mejor que decir.
Él asiente.
—Solo en papel—la pequeña ilusión que acababa de permitirme tener se desploma ante su respuesta. Qué romántico—. Recuerda que hicimos esto por la reputación familiar. Si mi hermano no hubiera huido, yo no sería el novio.
—Lo sé.
—Necesito que quede claro desde el principio.
Lo observo. Habla como si estuviera estableciendo las condiciones de un contrato.
—Está bien. Queda claro.
No voy a discutir. Si él quiere mantener esto en términos prácticos, puedo hacerlo. Tengo una carrera, un negocio que poner en marcha y demasiadas cosas que hacer como para perseguir a un hombre que no quiere ser perseguido. Aun así, hay una pregunta que me gana.
—Entonces, ¿eso significa que no habrá noche de bodas?
Las cejas de Malik se elevan.
—¿En serio piensas eso? Has estado con mi hermano. Pensé que… —e detiene, como si acabara de darse cuenta de que está entrando en terreno incómodo—. No importa. En unas horas tengo que tomar un avión y estaré fuera durante un tiempo por trabajo, así que no tienes de qué preocuparte.
Me quedo callada mientras comprendo lo que acaba de decir.
Así que además cree que Axel y yo tuvimos una relación.
No es tan extraño. Malik estuvo lejos durante años y nunca se mezcló demasiado con la familia. Axel y yo tenemos la misma edad, nos conocemos desde la escuela y siempre nos llevamos bien. Cuando nuestras familias anunciaron el compromiso, no había demasiadas razones para que Malik pensara que éramos solamente amigos.
Lo que sí resulta irritante es que parezca creer que yo estaba enamorada de Axel.
Antes de que pueda aclararlo, Malik mete una mano en el bolsillo interior de su chaqueta y saca una tarjeta.
—Sé que accediste a casarte conmigo por dinero, así que puedes utilizarla para tus gastos. No tiene un límite establecido. Solo espero que seas discreta y que no hagas nada que pueda afectar a la familia.
Miro la tarjeta, descubriendo que se trata de una tarjeta sin límite. Al parecer, mi matrimonio sí incluye beneficios.
Podría explicarle que no necesito que me compre, que tengo mis propios planes y que no estoy interesada en vivir de su dinero. También podría contarle que Axel y yo nunca tuvimos la relación que imagina, pero no lo hago. Si quiere subestimarme, es problema suyo.
—Bien. La usaré para lo necesario.
Malik asiente.
—Eso espero.
Guardo la tarjeta en mi bolso.
—Y espero lo mismo de tu parte.
Su ceño se frunce.
—¿Qué significa eso?
—Que tú también deberías portarte bien. Los cuernos no van bien con ningún atuendo.
Por primera vez, consigo sorprenderlo.
—No quiero que digas por ahí que soy tu esposo. No es necesario que todos lo sepan, solo las personas necesarias. Espero que no te hagas ideas tontas. Cada uno vivirá su vida respetando al otro.
Enarco una ceja.
—No tengas amantes ni me pongas en ridículo, y yo haré lo mismo. Pero si no cumples con eso, no esperes que yo también. Ese discurso de que eres el hombre y puedes hacer lo que quieras no va conmigo. En esto somos iguales.
Me observa durante unos segundos. Por primera vez desde que llegó, parece no tener una respuesta preparada.
—De acuerdo.
Se da la vuelta y comienza a alejarse.
Lo observo hasta que desaparece de mi vista. La decepción aparece, pero no pienso permitir que se convierta en un drama. Ya tuve suficiente con que Axel huyera un mes antes de nuestra boda.
Miro el bolso donde guardé la tarjeta y entonces sonrío.
Tal vez Malik piense que acaba de comprarme, pero, en realidad, acaba de pagar parte del laboratorio que necesito para poner en marcha mi negocio. Eso no es ser una esposa mantenida; eso es saber aprovechar una oportunidad.
Y si él está decidido a mantener este matrimonio sobre el papel, perfecto. Yo también sé jugar con las reglas.
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Bienvenidos a esta nueva aventura. Espero les guste esta novela, que no está relacionada con ninguna otra.
Como
La asistente que domó al CEO está en sus últimos capítulos, vamos con esta nueva historia para reírse sin parar y veremos como Nyxia revoluciona todo.
Espero les guste, cometen y le den que les gusta.
Besos. Lirio