Capítulo 11: Nyxia
—¿No consumir el matrimonio, no cumplir con los deberes conyugales, maltrato verbal y psicológico, infidelidad? —pregunta Tansy mientras revisa los documentos.
Termino de beber mi copa de vino y asiento.
—Sí. No consumamos el matrimonio. Me abandonó el día de la boda y nunca volvió a ponerse en contacto conmigo. Cuando intenté llamarlo, no estaba disponible y jamás me devolvió la llamada. Solo me envió un frío correo en el que me pedía que no lo molestara a menos que fuera una emergencia.
Hago una pausa y miro mi copa. A veces todavía me cuesta creer que fui yo quien intentó buscarlo. Tres meses después de que desapareciera de mi vida, tuve la brillante idea de comportarme como una esposa responsable y averiguar si pensaba regresar alguna vez. Evidentemente, mi sentido común también se había tomado unas vacaciones.
—Hay fotos y testigos de él paseándose con esa arquitecta por Londres. Una cosa es que trabajen juntos o tengan alguna cena de negocios, pero fueron muchas salidas. Incluso fueron a un club.
Tansy deja las hojas sobre la mesa y me mira con sorpresa.
—No sabía que habías intentado ponerte en contacto con él y que recibiste un correo.
Suspiro y dejo la copa sobre la mesa.
—No te lo conté porque me avergonzaba admitirlo. Lo hice tres meses después de que se fue, con la idea de pedirle que regresara una vez cada tanto por el asunto de los rumores. No necesitaba que se convirtiera en un esposo ejemplar ni que apareciera con flores. Con que apareciera cada tanto para callar los rumores bastante. Pero con ese correo dejó bastante claro que no quería saber nada de mí.
Tansy frunce el ceño.
—Me da un poco de pena porque es mi hermano, pero si me pongo en tu lugar, te entiendo. Aunque es raro que te respondiera por correo en vez de llamarte o enviarte un mensaje.
—Tal vez quería hacerlo formal para dejar claro el punto. O quizá su teléfono también estaba de duelo por nuestro matrimonio y no podía utilizarlo.
Tansy contiene una sonrisa.
—No te burles, Nyx.
—Estoy intentando sobrevivir a la tragedia con dignidad.
Ella niega con la cabeza, pero vuelve a revisar los documentos.
—Y esa arquitecta que está detrás de él tampoco me convence. Eso de que vino por trabajo no se lo cree nadie. Hay muchos arquitectos mejores que ella.
Ruedo los ojos.
—De eso no sé.
—Yo sí, porque la busqué. Se graduó de una buena universidad y ha hecho buenos trabajos, pero nada para destacar. No ha ganado premios ni tiene una trayectoria excepcional. Es una empleada más.
—Pero a tu hermano le gusta.
Tansy hace una mueca.
—Mi hermano tiene pésimo gusto—me mira con una sonrisa que conozco demasiado bien—. ¿Nunca te gustó Malik?
La pregunta me toma desprevenida y bajo la copa antes de llevármela nuevamente a los labios. Claro que me gustó Malik. Hubo una época en la que buscaba cualquier excusa para verlo y aprovechaba mi amistad con Tansy y Axel para coincidir con él. Era ingenua, soñaba despierta y tenía una capacidad preocupante para convertir una mirada de cinco segundos en una historia de amor de trescientas páginas.
Ese secreto solo se lo confesé a mi madre y, literalmente, se lo llevó a la tumba.
—No —me apresuro a decir—. ¿Cómo podría gustarme Malik? Es arrogante, frío, aburrido y manipulador. Si las cosas no se hacen como él quiere, se enoja. Y seguramente es pésimo en la cama.
Tansy suelta una carcajada, pero enseguida se tapa la boca y mira hacia un punto detrás de mí.
—Malik no es tan malo —dice con una cautela sospechosa.
—Es un idiota —respondo, frunciendo el ceño—. ¿Por qué esa cara? ¿Desde cuándo lo defiendes?
—¿Qué más soy?
Reconozco la voz antes de girarme. Cierro los ojos durante un segundo y me pregunto si existe alguna forma digna de desaparecer sin tener que recurrir a la muerte. No encuentro ninguna, aunque tampoco importa mucho.
—¿Está detrás de mí o solo escucho su voz por causa de los traumas que me ha generado?
Tansy asiente.
—Está detrás.
Malik aparece entonces en mi campo de visión. Está a pocos pasos de nosotras y tiene una expresión tranquila, demasiado tranquila para alguien que acaba de escuchar que su esposa considera que es un idiota y probablemente un desastre en la cama.
Tansy se pone de pie mientras recoge sus cosas. Aunque no le teme a su hermano, tampoco parece dispuesta a quedarse en medio de lo que sea que esté a punto de ocurrir.
—Tansy, vete.
Ella se cuelga el bolso del hombro y mira primero a Malik y después a mí.
—Me voy si Nyxia me lo pide. A ti no te hago caso.
—Ve tranquila, amiga.
—¿Segura?
—Sí. No es golpeador de mujeres y, si se atreve, lo denunciaré sin pena. Tengo contactos y suficiente resentimiento para llenar varios formularios.
Tansy asiente, me abraza.
—Te veo mañana en la boda de Betsy—le dedica una última mirada a su hermano—. Adiós, témpano de hielo.
Se marcha antes de que Malik pueda responder y yo me aguanto las ganas de reír. Al menos alguien está sacando provecho de mi desgracia.
Malik toma asiento a mi lado y yo me desplazo unos centímetros para poner distancia entre nosotros. No quiero tenerlo cerca, aunque mi cuerpo parece tener una opinión distinta y eso me resulta particularmente irritante.
La época donde hubiera dado mi corazón para sentarme a su lado ya no existe. Ahora tengo dignidad, experiencia y un expediente emocional bastante más amplio.
—No voy a disculparme por lo que sea que hayas escuchado —digo, cruzando los brazos—. No dije más que la verdad. Si no la aceptas, es tu problema.
Malik suspira y toma los papeles que dejé sobre la mesa. Los revisa sin prisa hasta detenerse en la primera página.
—¿Acuerdo de divorcio?
Asiento.
—Sí. Hay dos—tomo uno de los documentos y se lo muestro—. Este es el light, sin grasa y orgánico. El que tienes en la otra mano es el que viene con grasa, colesterol y exceso de azúcares.
Malik levanta la mirada hacia mí.
—¿Cuál es la diferencia, aparte de que uno engorda y el otro no?
—El light dice que el divorcio será por diferencias irreconciliables y que la división queda estipulada según el acuerdo prenupcial. Lo tuyo es tuyo y lo mío es mío. No pido nada—señalo el otro documento—. El segundo está preparado por si no quieres firmar por las buenas y tengo que presentar la demanda ante la corte. Enumera tus muchas fallas durante este matrimonio y pide compensación económica. Yo que tú firmaría sin dramas porque no querrás un escándalo.
—¿Me estás amenazando?
—Te estoy ofreciendo una salida económica y emocionalmente saludable. Deberías agradecer mi generosidad.
Malik baja la mirada hacia el documento que sostiene y su expresión cambia al llegar a una de las acusaciones.
—¿Infidelidad? Nunca te fui infiel. Ir a comer con una colega no es engañar.
—¿Ir a un club?
Frunce el ceño y deja de leer.
—¿Qué club? ¿Acaso me estabas vigilando?
Niego con la cabeza.
—No te creas tanto. Conocidos de ambos me mantenían al tanto. Aunque yo no preguntara nada, me enviaban las fotos. Lo del club lo vio un conocido de ambos que estuvo en Londres.
Malik deja los papeles sobre la mesa y se inclina hacia mí.
—¿Me vieron besándola o teniendo algo con ella? Hasta donde sé, ni siquiera un abrazo compartimos. Siempre mantuve las distancias y dejé claro que estaba casado—levanta la mano y señala el anillo que lleva en el dedo—. Siempre tuve el anillo, a diferencia de ti.
Mis ojos bajan hacia su mano antes de que pueda evitarlo y me muerdo la lengua antes de decirle que se puede meter su anillo por donde quiera.
—Ya te dije que no usar el anillo me ahorraba explicaciones con gente que no conocía.
—Entonces les decías que eras soltera.
—No. Les decía que había quedado viuda—lo señalo con un dedo antes de que pueda decir algo—. No me mires así. Era como estar viuda en vida. Tenía un esposo ausente. Técnicamente era una tragedia con apellido.
Se pasa una mano por el cabello.
—No sabía que había rumores. Yo estaba enfocado en el trabajo y necesitaba hacerlo bien porque era un proyecto importante. Quería terminarlo rápido. Si me hubieras dicho algo...
La indignación me sube antes de que pueda contenerla.
—¿Decirte? ¿Decirte que todos sentían pena de mí por haber sido abandonada el día de la boda? ¿Qué algunos se burlaban y me trataban de cazafortunas? ¿Que decían que había pasado de un hermano al otro sin importar nada porque solo quería el apellido Fontes?
Mi voz se endurece mientras lo miro.
—Sí.
—Tú podrías haberlo sabido si hubieras puesto un poco de atención, pero no lo hiciste porque no te interesaba. Tu correo me dejó todo muy claro.
Malik se queda inmóvil.
—¿Qué correo?
Suelto una risa incrédula.
—Claro que no lo recuerdas, o finges que no lo recuerdas. Cualquiera de las dos opciones te deja muy mal parado, así que no sé cuál prefiero, aunque en este momento ya no importa—tomo el acuerdo light y se lo extiendo—. Firma y terminemos esto en buenos términos. Te prometo que hablaré bien de ti. Incluso diré que yo no era lo suficientemente buena para ti.
—Si hablar bien de mí significa decir que soy idiota, frío, manipulador y aburrido...
Me río.
—No te preocupes. Eso es algo entre Tansy y yo. Aunque lo piense, no lo diré mientras firmes el divorcio. Seré una gran exesposa y te desearé lo mejor a ti y a tu futura esposa. Solo firma.
Malik mira el documento y permanece en silencio unos segundos.
—No quiero firmar.
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Bueno, Nyxia sigue firme. Veremos que tiene planeado y que sucede.
Espero les guste el capítulo.
Beoss. Lirio