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Capítulo 3: Nyxia

Divorcio En Espera 18+ — booknet.com · All chapters

Capítulo 3: Nyxia

Termino de colocar las etiquetas a los frascos de perfume mientras intento controlar el mal genio que me provoca mi esposo de papel.

¿Quién se cree que es?

Se marchó el mismo día de nuestra boda y me convirtió en una novia abandonada, aunque son muy pocos los que conocen los detalles de nuestro matrimonio y, sinceramente, me da igual lo que piensen. Lo que sí me molesta es que ahora haya decidido regresar después de un año, cortarme el dinero que utilizaba para mis gastos y anunciar que piensa quedarse.

No quiere darme el divorcio, tampoco quiere tener sexo conmigo y, para completar el paquete, pretende controlar lo que hago.

Definitivamente, alguien debería explicarle que no puede quedarse con todas las ventajas de ser mi esposo mientras se niega a cumplir con las pocas obligaciones que me interesan.

Me he portado bien este año, bastante bien, diría yo, por lo que merezco algo de crédito. ¿No?

—Hoy no estás de buen humor —dice Tansy mientras me observa desde el otro lado de la mesa.

La miro por encima del frasco que tengo entre las manos y termino por dejarlo en su sitio.

—Todo por culpa de tu hermano.

—Imagino que hablas de Malik.

—Claro. De Axel no he sabido nada desde que huyó con Marina.

Tansy suspira y se acomoda un mechón detrás de la oreja.

—La causa son mis padres. Han sido tan controladores que consiguieron que Axel huyera con su novia, que Malik se distanciara y que a mí prácticamente me descartaran porque creen que soy una heredera inútil y mantenida.

—No hables mal de ti misma.

—Es lo que mis padres piensan.

Su tono pierde parte de la ligereza y la observo durante unos segundos antes de volver a ordenar los frascos. No puedo contradecirla porque conozco a sus padres desde hace demasiados años. Sé perfectamente que pueden ser exigentes hasta el extremo y que, cuando deciden que alguien no cumple con sus expectativas, no suelen molestarse en ocultarlo.

Los años que he vivido con ellos me enseñaron a esforzarme el doble para evitar que pensaran que habían cometido un error al hacerse cargo de mí. Saqué buenas notas, procuré no causar problemas y me gradué de una buena universidad porque necesitaba demostrarles que no tenían motivos para arrepentirse de haberme convertido en su ahijada. Tansy, en cambio, creció bajo una presión distinta y nunca encontró demasiadas razones para esforzarse por conseguir una aprobación que siempre parecía alejarse un poco más.

—No eres una inútil —le digo—. Solo te faltó alguien que te recordara que no tienes que convertirte en lo que ellos esperan de ti.

Tansy sonríe y baja la mirada hacia sus manos.

En cuanto a Axel, tampoco puedo culparlo por huir. Sus padres jamás habrían aceptado a una joven huérfana y sin dinero como Marina, y estoy segura de que habrían hecho todo lo posible para dificultarles la vida. Después de todo, cuando se trata de controlar a sus hijos, tienen una capacidad de perseverancia admirable. Si hubieran puesto la mitad de ese esfuerzo en escuchar a sus hijos, quizá ninguno habría sentido la necesidad de escapar.

—Lo mejor que puedes hacer es vivir tu vida —le digo—. Aprovecha que ahora no te presionan para casarte ni están encima de ti todo el tiempo. Después de lo que ocurrió con tus hermanos, yo agradecería tener un poco de libertad.

Ella asiente y parece recuperar el buen humor.

—Tienes razón. ¿Y te vas a divorciar de Malik? Yo te apoyo.

—Me dijo que no quiere el divorcio y no entiendo el motivo. Para mí que solo quiere fastidiarme. Me culpa por el matrimonio arreglado y ahora pretende vengarse de mí.

Tansy niega con la cabeza.

—Podría haberse negado.

—Exactamente. Una cosa es que yo no lo hiciera porque me sentía en deuda con tus padres, pero él podía haber dicho que no. No depende económicamente de la familia y nunca ha sido de los que siguen sus órdenes.

—Malik es complicado. Creo que ni él se entiende a sí mismo. Aunque también es verdad que la huida de Axel no ayudó en nada.

Termino de colocar los frascos y me apoyo un momento en la mesa.

—Yo no pienso aceptar sus tonterías de hombre arrogante. No puedo serle infiel ni armar escándalos que afecten la imagen de la familia, pero eso no significa que no pueda ser una pésima esposa.

Tansy se acerca con una sonrisa que me hace sospechar que está disfrutando demasiado de mi desgracia.

—¿Qué planeas hacer, amiga?

—Haré que odie vivir conmigo. Cuando se canse y se vaya, y después vuelva a aparecer por todas partes con su “amiga”—enfatizo con comillas—, podré acusarlo de infidelidad y pedir el divorcio. Si tengo suerte, hasta conseguiré sacarle algo de dinero por las molestias.

Tansy levanta el pulgar.

—Cuenta conmigo.

Me río y niego con la cabeza.

—A veces pareces más hermana mía que de Malik.

—Axel es mi hermano favorito, no Malik. Él solo sabe criticarme y regañarme.

—Hubo una época en la que te llevabas bien con Malik.

—Sí, eso fue hace mucho, cuando era genial. Antes me llevaba por helado o al cine, pero cuando empecé la universidad y me acerqué más a Axel, él se alejó.

—Las responsabilidades lo obligaron.

—Eso no lo justifica.

Tansy se acomoda el cabello antes de mirarme con una expresión seria.

—Si no fuera mi hermano, probablemente ni le hablaría. Tú siempre has estado para mí, así que para mí eres mi hermana. Malik no te merece.

Bajo la mirada hacia los frascos para ocultar una sonrisa.

Yo tampoco puedo creer que alguna vez me gustara ese idiota. Durante años lo idealicé porque estaba convencida de que era incomprendido y que, en el fondo, no era una mala persona. Incluso cuando regañaba a Tansy, encontraba alguna explicación para justificarlo y pensaba que solo lo hacía porque se preocupaba por ella. Ahora me cuesta concederle siquiera el beneficio de la duda.

Entiendo que aceptara el matrimonio por obligación y que no esté feliz con la situación, pero eso no significa que tenga derecho a tratarme como si yo hubiera organizado todo para arruinarle la vida. Podríamos divorciarnos en buenos términos y seguir cada uno por su lado, pero él prefiere verme como una mujer interesada y sin escrúpulos.

No pienso esforzarme por demostrarle que está equivocado. Me han juzgado demasiadas veces en la vida y hace mucho comprendí que, hagas lo que hagas, siempre habrá alguien dispuesto a encontrar algo que criticar.

Tansy se pone de pie y toma su bolso.

—Me voy a mi cita, amiga.

—Mucha suerte con el golfista.

—No, hoy salgo con el abogado. El golfista es mi acompañante para la boda de Betsy el sábado.

La miro mientras intento recordar cuántos hombres diferentes forman parte de su agenda social.

—Tienes tantas citas que ya no sé quién es quién. Solo espero que cuando decidas quedarte con uno no te confundas de profesión o de novio. No quiero que le digas Martín y él tenga que recordarte que se llama Gido.

Tansy se ríe mientras se cuelga el bolso del hombro.

—No lo haré… Espero.

—Eso suena más amenazante de lo que pretendías.

Me guiña un ojo y se marcha.

Vuelvo a mi trabajo, aunque ahora tengo otro problema en el que pensar. La boda de Betsy será el sábado y Tansy ya consiguió acompañante, mientras que yo no puedo aparecer allí sola sin tener que explicar por qué mi esposo no está conmigo después de haber regresado a la ciudad.

Cuando Malik estaba en Londres era más fácil mentir. Podía decir que tenía trabajo y nadie cuestionaba demasiado la excusa. Ahora tendría que soportar las preguntas, las miradas y los comentarios de quienes siempre parecen saber más de mi matrimonio que yo misma.

No tengo ningún interés en explicar mi vida sentimental mientras intento disfrutar de la comida, así que quizá lo más sensato sea beber suficiente vino para que las preguntas empiecen a parecerme interesantes.

Agarro la caja con las nuevas fragancias que he creado y me dirijo a la parte delantera para acomodarlas en la vitrina. Enciendo la música para trabajar con un poco más de ánimo y aprovecho para limpiar los cristales mientras reviso que cada frasco esté en su lugar.

Malik puede haberme cortado el dinero, pero no lo necesito.

Con lo que me ha dado este año pude ampliar el negocio y, después de ganar un concurso con una de mis fragancias, conseguí nuevos clientes, patrocinadores y suficiente capital para hacerlo crecer. Ahora mi negocio genera ganancias y puedo mantenerme por mí misma.

Si espera que le ruegue dinero, va a llevarse una decepción.

Yo solo ruego por orgasmos y él tampoco parece interesado en concederme esos, así que su estrategia de control tiene algunas deficiencias importantes.

Necesito convertirme en una esposa de pesadilla. Para empezar, le escribo a Betsy y ella no tarda en enviarme algunos consejos, como ser desordenada, hacer ruido de madrugada para impedirle dormir, invitar a mis amigas a una noche de chicas y ocupar espacios de la casa que él considere intocables.

Lo del desorden puede funcionar si lo hago cuando el ama de llaves no esté. No será sencillo porque me gusta encontrar las cosas en su sitio y no tengo ninguna intención de vivir rodeada de vasos sucios por mucho que quiera divorciarme. Aun así, estoy dispuesta a hacer sacrificios.

Me hice la depilación definitiva precisamente para no preocuparme por esas cosas, pero tengo suficiente cabello para dejar algunos pelos en la tina y en el lavamanos. La idea me produce rechazo, aunque supongo que una mujer debe estar dispuesta a ciertas incomodidades por su libertad. En mi caso, aparentemente una de ellas será contemplar mi propio vello en lugares donde jamás debería estar.

Termino de ordenar cuando suena mi celular y respondo al número desconocido.

—Hola. ¿Quién habla? Si eres un vendedor, no me interesa comprar nada, a menos que sean productos de skincare coreano, si es de otro lado no pierdas tiempo.

—¿No me tienes agendado o solo finges?

Reconozco la voz y miro la pantalla.

—¿Por qué debería tenerte agendado?

Hay un breve silencio antes de que responda.

—Soy tu esposo.

—Es que te tenía agendado, pero cambié el celular y se borraron los números. Solo agregué a las personas que están presentes en mi vida y con las que hablo seguido.

Eso debería haberle dolido un poco o sido un golpe para el ego. Al menos a mí me habría dolido.

—Agéndame. ¿A qué hora llegas? Les dije a mis padres que iremos a cenar con ellos.

Enarco una ceja.

—¿Hoy? Nadie me avisó nada y estoy muy ocupada. Tengo muchas cosas que hacer.

—¿No puedes posponerlas?

—No. ¿Acaso crees que vivo sin hacer nada y que no tengo vida?

Lo escucho guardar silencio durante unos segundos y puedo imaginar su expresión al otro lado de la línea. Probablemente está acostumbrado a que las personas hagan lo que dice sin discutir, así que debe estar teniendo una pequeña crisis existencial al descubrir que su esposa no forma parte de ese grupo.

—Bien. Les diré que iremos mañana. No hagas planes o te echaré la culpa y tendrás que lidiar con ellos.

—Acomodaré mi agenda para estar libre mañana.

—Bien.

Cuelga sin despedirse.

Miro el teléfono durante unos segundos y lo dejo sobre el mostrador. Su educación es realmente admirable cuando uno considera que acaba de cambiar nuestros planes sin consultarme. Tendré que hacer un esfuerzo para apreciar semejante cortesía.

No voy a permitir que Malik me estrese. Si sigo enfadándome por cada cosa que haga, voy a envejecer antes de tiempo y todavía no estoy preparada para eso. Ya tengo suficientes problemas con mi matrimonio; no necesito añadirle unas cuantas canas.

Mi celular vuelve a sonar y esta vez aparece el nombre de Betsy en la pantalla.

—Hola, amiga. ¿Tienes algo que hacer? Mi prometido se fue a ayudar a su madre con unas cosas y me quedé sola en casa armando algunos detalles de la boda. Tansy está en una cita y Julia todavía está liada con el trabajo.

—No, no tengo nada que hacer. Voy para allá. Abre una botella de vino y hablaremos sobre convertirme en una esposa de pesadilla.

—Trato hecho.

Cuelgo y siento que mi humor mejora de inmediato. Hay pocas cosas capaces de arreglar un mal día, pero una botella de vino y una amiga dispuesta a colaborar en la destrucción estratégica de mi matrimonio están bastante arriba en la lista.

Después de todo, si Malik está decidido a hacerme la vida difícil, lo mínimo que puedo hacer es asegurarme de que la experiencia sea recíproca.

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A Nyxia no se le puede decir que hacer jeje.

Disfruten el capítulo.

Besos. Lirio