LNCrawler

Capítulo 4: Malik

Divorcio En Espera 18+ — booknet.com · All chapters

Capítulo 4: Malik

—Deberías divorciarte en lugar de mantener una guerra fría con ella solo por llevarle la contraria.

—Guido, necesito tener el control. No me juzgues.

—Es que, en lugar de admitir lo que sientes e intentar conquistarla, la alejas. Podrías intentar conocerla.

Niego con la cabeza mientras apoyo la espalda contra el respaldo del sillón. No pienso discutir con él sobre algo que ya tengo decidido.

—No me interesa conocerla. No planeo seguir casado por mucho tiempo, solo un poco más.

—No es tan calculadora e interesada como piensas. Aunque en el fondo lo sabes y solo estás enojado porque ella te gustaba, pero no solo no te miró, sino que comenzó a salir con tu hermano.

Miro a mi amigo y socio con una ceja levantada.

—¿De qué lado estás?

—Del tuyo. Pero mi deber es decirte las cosas como son.

—Hablas como si hubieras tratado con ella.

Guido se encoge de hombros.

—No mucho. Solo me la he cruzado en algún que otro evento. Además, tanto mi madre como mi hermana adoran sus perfumes.

—Sí, he visto que le ha ido bien. Gracias a que se casó conmigo pudo conseguir el dinero que necesitaba para hacer despegar su negocio.

Guido me observa durante unos segundos antes de inclinarse un poco hacia delante.

—Eso es lo que te molesta, que ella quisiera casarse por amor con Axel y contigo lo hiciera por dinero —me señala con un dedo—. Pero no te obligó a nada. Tú podrías haber dicho que no.

Hago girar la alianza con el dedo y bajo la mirada hacia el anillo. Ni siquiera sé por qué sigo usándolo. Supongo que quitármelo sería admitir algo que todavía no estoy dispuesto a reconocer.

—Si decía que no, mis padres no le daban el dinero. Además, fue mi hermano quien falló.

Guido niega con la cabeza y se reclina en el sillón.

—¿En serio crees que Axel y Nyxia estaban enamorados? Yo no lo creo. Las veces que los vi juntos parecían dos amigos que se quieren como hermanos.

Si me pongo a pensar, solo los vi besarse una vez, pero imagino que no les gustaba hacerlo en público porque en ese momento ellos no me vieron y no había nadie. Aunque tampoco estaba pendiente de ellos. Desde que supe que estaban juntos, procuraba mantenerme al margen de sus vidas porque verlos me hacía enojar más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Durante meses me convencí de que no me importaba. Resultaba bastante sencillo mientras estaba lejos. Ahora, con Nyxia viviendo bajo el mismo techo, la teoría empieza a presentar algunos inconvenientes.

Me pongo de pie y tomo las llaves que había dejado sobre la mesa.

—Me voy porque debo ir por Nyxia y después tenemos que cenar con mis padres.

Guido me mira antes de que pueda llegar a la puerta.

—¿Y Steffanie?

Enarco una ceja.

—¿Qué pasa con ella?

—¿Cuál es tu relación? Se conocieron en la universidad, perdieron contacto y se reencontraron en Londres. Ahora ella volvió al país contigo.

—Es una amiga y vino conmigo porque es la arquitecta que contraté para el nuevo proyecto. No hay nada romántico.

—Procura dejar eso claro porque ya sabes cómo son los chismes. Tu familia es conocida y siempre están pendientes de todo. Nyxia no se ha dejado ver con ningún hombre este año. Ha salido con amigos, pero nunca a solas con ninguno.

La forma en que lo dice me hace fruncir el ceño.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

—Nada. Solo te estoy diciendo que, si empiezan a hablar de Steffanie y de ti, no va a tardar en llegarle a ella.

—Nos vemos, Guido.

No pienso quedarme a discutir sobre rumores que todavía ni siquiera existen.

Me voy sin darle mayor importancia. Nunca he dado explicaciones y no voy a empezar ahora.

Steffanie y yo somos amigos. Nunca he cruzado una línea con ella ni con ninguna otra mujer y soy fiel, aunque no haya nada íntimo entre Nyxia y yo.

Si Nyxia pretende acusarme de infiel, necesitará pruebas y estoy muy limpio. Es imposible que consiga algo comprometedor conmigo cuando llevo todo este tiempo enfocado en el trabajo.

Cuando llego a casa, encuentro la música a un volumen alto, apto para dejar sordo a cualquiera que tenga la mala suerte de entrar sin preparación. Subo directamente las escaleras hacia la habitación, que está desordenada y sin rastro de Nyxia.

Se supone que ya tendría que estar divorciado, viviendo en mi propia casa y sin tener que compartir una habitación con nadie. Mi plan original era dormir en la otra habitación, pero, por llevarle la contraria a mi esposa, decidí que compartir la suya sería una opción mucho mejor. Ahora no estoy tan seguro.

Me acerco al celular conectado al parlante y apago la música.

—Oye…

Me doy la vuelta y pego un salto.

Nyxia sale del baño con total tranquilidad. Tiene el rostro cubierto por una mascarilla negra que hace que, por un instante, me cueste reconocerla.

—¿Qué tienes en la cara?

—Una mascarilla para mejorar la luminosidad de la piel —dice mientras se da pequeños toques en las mejillas—. No exageres. ¿Acaso ninguna de tus ex se hacía mascarillas?

—No he visto ninguna de color negro.

—Hay de muchos colores. Mi favorita es esta.

Se mira en el espejo con evidente satisfacción, como si su aspecto fuera perfectamente normal.

—Se supone que tendrías que estar lista —digo mientras miro el reloj—. Mis padres nos esperan a las siete.

Ella toma asiento frente al tocador y empieza a retirarse la mascarilla con paciencia, sin mostrar la menor preocupación por el tiempo.

—Ya voy.

—Son las seis cincuenta.

—Entonces todavía tengo diez minutos.

—Exactamente.

Nyxia termina de retirar la mascarilla y se masajea el rostro con ambas manos.

—Me siento renovada.

La observo a través del espejo. No sé si está haciendo esto a propósito o si realmente tiene la capacidad de vivir completamente ajena a mis horarios, mis planes y cualquier concepto relacionado con la puntualidad.

—Nyxia…

Ella gira la cabeza.

—¿Qué decías?

Controlo el genio antes de perder la paciencia.

—Que debes estar lista en quince minutos —señalo la habitación— y que también deberías ordenar todo esto, porque ahora también es mi habitación y detesto el desorden.

Vuelve la mirada al frente y se aplica crema en las manos con absoluta calma.

—No me digas qué debo hacer. Yo ordeno cuando quiero y como quiero. Estoy acostumbrada a esto y no pretendo cambiar solo porque mi esposo decidió volver después de un año desaparecido—hace una pausa y me mira a través del espejo—. Además, si no recuerdo mal, tú mismo dijiste que cada uno haría su vida mientras no hubiera infidelidades ni escándalos—me dedica una sonrisa pequeña antes de continuar con la crema—. Si no soportas cómo soy, puedes irte a la otra habitación o mudarte de casa.

Aprieto la mandíbula.

Parece que eso es exactamente lo que quiere. Incluso empiezo a sospechar que está haciendo todo esto a propósito, aunque no consigo decidir qué me irrita más, que probablemente tenga razón o que parezca disfrutar de mi incomodidad.

No pienso darle el gusto.

Los dos podemos jugar a esto.

—Estate lista en diez minutos. Si no, me iré solo y diré que tú fuiste quien decidió no ir. Ya sabes cómo son mis padres.

La sonrisa desaparece de su rostro.

Nyxia se levanta con un suspiro y toma una prenda del armario.

—Sal. Voy a vestirme.

—Está bien.

Doy un paso hacia la puerta, pero antes de salir vuelvo a mirarla. Está de espaldas, revisando la ropa que tiene sobre la cama, completamente concentrada en escoger qué ponerse.

—¿Qué? —pregunta sin siquiera girarse.

—Nada. No tardes.

Salgo de la habitación y cierro la puerta detrás de mí. Mientras bajo las escaleras, intento convencerme de que no ha ocurrido nada fuera de lo previsto. Solo tuvimos una discusión más, una de tantas desde que regresé, y en unas horas estaremos de nuevo cada uno por su lado, fingiendo delante de mis padres que este matrimonio funciona lo suficiente para evitar preguntas incómodas.

Quiero recuperar mi vida, terminar este matrimonio sin escándalos y dejar de discutir con Nyxia por cada cosa que hacemos bajo el mismo techo. Sin embargo, mientras llego al recibidor y reviso la hora en el teléfono, me descubro pensando en si realmente estará lista en diez minutos o si tendrá la intención de hacerme esperar solo para demostrarme que puede hacerlo.

Aprieto los labios al darme cuenta de hacia dónde se ha ido mi cabeza.

He pasado un año entero sin verla y ahora llevo apenas unos días de vuelta en casa, pero mi esposa ya está ocupando demasiado espacio en mis pensamientos.

Y eso, más que la habitación desordenada o la música a todo volumen, es lo que empieza a molestarme, y no sé si es por su hostilidad, rechazo o por su actitud porque una parte mía, ingenua y estúpida, pensó que quizás podríamos entendernos.

____________

Bueno, vamos conociendo un poco más a Malik y Nyxia no le dará tregua.

Espero les guste el capítulo.

Los leo.

Besos. Lirio