Capítulo 7: Nyxia
Echo un poco de fragancia en el papel secante, lo sacudo con suavidad y lo acerco a mi nariz para olerlo. La primera impresión es agradable, pero todavía siento que no es adecuada para adolescentes. Tiene demasiada sofisticación y una intensidad que no termina de encajar con la idea que tengo en mente. Quiero crear una fragancia fresca, agradable y fácil de llevar, una que pueda usar cualquier chica sin sentir que está utilizando un perfume pensado para una mujer mucho mayor.
Dejo el papel sobre la mesa y reviso nuevamente la fórmula, recorriendo las cantidades con el dedo mientras busco dónde puedo modificarla sin aumentar el costo. No quiero crear algo costoso; la idea es que sea económico y accesible para todos, así que necesito mejorar el resultado sin encarecer el producto.
Tomo el bolígrafo y hago una anotación al margen, aunque todavía no estoy convencida de que ese cambio vaya a funcionar.
Estoy concentrada en eso cuando escucho la campana de la tienda. Alzo la cabeza y espero unos segundos, pero vuelve a sonar, así que dejo el bolígrafo, me quito los guantes y salgo del laboratorio. Al llegar al local, me encuentro con Malik y mi expresión cambia de inmediato al notar que no está solo, sino acompañado de su amiga arquitecta.
¿Ahora qué quiere?
Malik ha actuado raro desde que fuimos a cenar con sus padres. Incluso decidió dormir en la habitación de invitados antenoche luego de irse de improviso sin decir nada, aunque seguramente mi plan de tirarme encima de él lo molestó, pues no es bueno tener cerca una mujer que no te agrada y no deseas.
Ayer no nos vimos y anoche llegó tarde porque estuvo cenando con esta mujer, y no puedo negar que es bastante guapa, algo que mi imaginación no necesitaba para empezar a sacar conclusiones.
Podría concederme el divorcio y quedar libre para estar abiertamente con ella, pero estoy casi segura de que su intención es fastidiarme. Traerla aquí también parece formar parte de ese plan.
Tranquila, Nyxia. Sé madura y actúa con indiferencia. Tú eres la esposa legal y ella es la supuesta amante.—La tienda está cerrada. Vuelvan mañana —digo, cruzándome de brazos.
Malik me mira y señala la entrada.
—La puerta estaba abierta y no respondes el teléfono.
—Estaba ocupada en el laboratorio —señalo hacia la puerta que dejé abierta detrás de mí—. Vi tu llamada, pero decidí no atenderla porque no tenía ánimos para discutir.
Su ceño se frunce ligeramente.
—No te llamé para discutir. Quería invitarte a tomar algo y presentarte a Steffany.
La mujer da un paso al frente y me extiende la mano con una sonrisa amable.
—Hola, Nyxia. Es un gusto conocerte.
Estrecho su mano y la suelto enseguida.
—Igualmente. Listo, ya nos conocimos, así que pueden irse.
Steffany mira a Malik y él parece dispuesto a decir algo, pero ella se adelanta.
—Nyxia, sé que piensas que hay algo entre nosotros, pero no es así.
—¿Qué pensarías estando en mi lugar?
Ella contrae la mirada.
—Malik, creo que ustedes deben hablar. Te espero afuera.
Lo dice con una tranquilidad que consigue irritarme todavía más. Sale de la tienda y se queda esperando al otro lado de la puerta, mientras Malik vuelve su atención hacia mí.
—¿Pretendes que la esposa y la amante se lleven bien para que nadie sospeche nada?
—Steffany no es mi amante. Respeto el matrimonio y ella tampoco aceptaría ser la amante de nadie.
Me cruzo de brazos y lo observo durante unos segundos.
—Claro que no. Por eso debemos divorciarnos, para que puedas casarte con esa maravillosa mujer que evidentemente te agrada y con quien disfrutas pasar tiempo.
—Me gusta su trabajo y es una buena amiga.
Ruedo los ojos.
—Malik, no me interesa. Estoy cansada y ya no me importa lo que la gente diga a mis espaldas. Tampoco me interesa seguir casada contigo. Solo quiero divorciarme.
Su expresión se endurece.
—No es posible.
—¿Por qué no? ¿Acaso tu ego está herido y no soportas que sea yo quien te pida el divorcio? —suspiro y niego con la cabeza—. Bien, puedo hacer de cuenta que no dije nada y tú puedes pedirlo. Incluso puedes decir que fui infiel o inventarte cualquier otra historia que te haga sentir mejor.
—¿Lo dices en serio?
—Sí.
Me sostiene la mirada antes de preguntar:
—¿Tienes a alguien?
No puedo evitar una pequeña risa.
—No. A diferencia de ti, mantengo a mis amigos y a mis clientes a la distancia que corresponde para evitar malentendidos y no confundir a otras personas.
Su mandíbula se tensa.
—No podemos divorciarnos ahora, no cuando apenas regresé después de un año fuera.
—Me da igual cuánto tiempo hayas estado fuera. Quiero el divorcio.
—Nyxia...
—Si no firmas, iremos a la corte. Tengo muchas fotos tuyas con Steffany pasándola bien en Londres y aquí. No hay besos, pero sí abrazos, cenas y suficiente cercanía para que todo el mundo saque sus propias conclusiones. De hecho, ya las sacaron. Todos creen que es tu amante.
—¡No es mi amante!
La puerta vuelve a abrirse y Steffany entra de nuevo, disculpándose por la interrupción.
—Malik, Truman llamó y dice que necesita reunirse con nosotros ahora. Dijo que nos espera en su casa.
Malik me mira.
—Vuelve a tu trabajo. Yo volveré al mío y después te espero en casa para hablar.
—Eso mismo dijiste anoche y llegaste tarde, cuando yo ya estaba dormida. Y no suelo dormirme temprano.
—Me quedé en la oficina.
Antes de que pueda responderle, Steffany vuelve a llamar su atención.
—Malik.
Lo miro con una sonrisa que no tiene nada de amable.
—Ve, tu no amante te llama. Y no te molestes esta noche, porque a menos que sea para hablar del divorcio, no me interesa conversar contigo.
Malik me señala con un gesto de advertencia.
—Deja de decir que es mi amante. En una hora, como máximo, estaré en casa.
No respondo. Lo observo salir junto a Steffany y espero hasta que ambos desaparecen antes de cerrar la puerta con llave.
Regreso al laboratorio e intento continuar con la fórmula, pero después de varios minutos compruebo que no estoy avanzando. Leo las mismas cantidades una y otra vez, cambio una cifra y vuelvo a escribirla, hasta que termino dejando el bolígrafo sobre la mesa con un suspiro. Malik consiguió desconcentrarme y eso me molesta más de lo que debería.
Mi celular vuelve a sonar y esta vez respondo al ver que es Tansy.
—¿En qué andas, otra mitad?
Tansy se ríe al otro lado de la línea.
—Estoy en un bar con mis amigos italianos. Vamos a ir a cenar. Ven con nosotros.
Miro la fórmula que tengo delante y dudo unos segundos.
—No sé...
—¿Acaso es por el regreso de mi hermano idiota? Él está haciendo su vida. No te estoy invitando a ponerle los cuernos ni a una orgía, solo a cenar con tres chicos guapos y simpáticos que tienen unos acentos capaces de mejorar cualquier conversación.
Sonrío y miro la hora. Es jueves, el sábado es la boda de Betsy y no tengo por qué seguir encerrada trabajando mientras Malik se pasea por Londres con una arquitecta guapa, sale a cenar con ella y espera que yo acepte que todo es perfectamente inocente porque trabajan juntos.
Yo, en cambio, llevo tanto tiempo cuidando las apariencias que hasta cenar con hombres que no son mi esposo me parece una actividad de riesgo. Y, según el prenupcial, si llegara a hacer algo indebido, además del divorcio perdería el dinero. Una razón bastante convincente para mantenerme lejos de cualquier tentación, aunque después de lo que llevo soportando empiezo a pensar que una cena no debería ser motivo para activar una cláusula millonaria.
—De acuerdo, me uniré a la cena. Envíame la dirección y nos vemos ahí.
—Ahora mismo te la mando. Nos vemos.
Salgo del laboratorio y empiezo a recoger mis cosas. Por una noche, puedo permitirme cenar con mi mejor amiga y tres italianos guapos sin sentir que estoy cometiendo un delito matrimonial.
Mientras cierro la tienda, no puedo evitar sonreír al imaginar la cara de Malik si llega a casa y descubre que no estoy.
—Vamos, Nyx —murmuro, guardando las llaves—. Él puede tener una arquitecta. Tú puedes tener un italiano.
Si ese hombre cree que puede negarme el divorcio y seguir viviendo tranquilo, quizá esta noche podamos empezar a educarlo.
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¿Qué hará Nyxia? ¿Y qué hará Malik cuando sepa que su esposa se fue a pasarla bien con italianos? Jajaja
Disfruten el capítulo.
Besos. Lirio