LNCrawler

Capítulo 1047

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

Capítulo 1047

Las instrucciones del panel eran casi esquemáticas, sin contexto innecesario, concebidas con la economía de lenguaje propia de alguien que había redactado ese tipo de indicaciones las veces suficientes como para saber con precisión qué información era útil y cuál no.Qué vigilar desde el puesto diecisiete. Cuándo se realizaba el cambio de turno y en qué consistía el relevo. Qué hacer si la presión superaba el umbral manejable antes de la llegada de la siguiente rotación.El soldado que también leía el nuevo panel al mismo tiempo que Ren tenía la edad de alguien que era nuevo, pero que ya llevaba el tiempo suficiente en el sector como para que este le resultara familiar; alguien que había superado el primer año y salido al otro lado con un conocimiento práctico de cómo funcionaban las cosas.Su nombre era Dunn.Lo que Dunn sabía de Ren era exactamente lo que Vehn sabía de Ren: que era un nombre extraño en la lista del tercer turno para el puesto diecisiete.—¿Primera semana? —preguntó Dunn, sin apartar los ojos del panel.—Primera semana —confirmó Ren.—El tercer turno tiene viento en la parte alta del puesto diecisiete —comentó Dunn, con la neutralidad de quien comparte información útil sin añadir juicios de valor—. No mucho... Pero hace frío.—Gracias.Dunn asintió y se dirigió a su puesto.Ren fue hacia el suyo.♢♢♢♢El muro desde el puesto diecisiete del tercer turno de los cuarteles del sudoeste ofrecía una perspectiva específica que ningún documento oficial describía, básicamente porque no era el tipo de panorama que las autoridades considerasen relevante.La forma en que la luz de esa hora alcanzaba el borde exterior del bosque antes de que la oscuridad del territorio se adueñara de todo, generando un lapso de unos veinte minutos donde la línea de árboles mágicos comenzaba a vislumbrarse, y ambos mundos coexistían reflejados en el nuevo y brillante muro —allí donde lo que estaba dentro y lo que estaba fuera compartían brevemente la misma luz—, antes de que la transición se completara y la región se convirtiera en el espectáculo luminoso que era por noche.Los domadores que habían pasado el tiempo suficiente en ese puesto sabían que esa era exactamente la franja horaria en la que las criaturas del exterior calculaban si valía la pena intentar un ataque ese día.Observar el cambio de la luz del mismo modo en que los soldados veían cambiar las cosas, desde el otro lado de la misma frontera.Vehn había tenido razón.El muro como destino asignado difería del muro como simple apoyo.Cuando acudías como refuerzo, llegabas justo mientras el combate estaba activo, sabiendo que te marcharías en cuanto cesara.Y no solo eso hacía que el tiempo volara... Esa certeza se filtraba en todo: en cómo mantenías la atención, en lo que te permitías notar, en cómo se sentían las horas. Cuando te asignaban el puesto, el muro era simplemente el lugar donde estabas en ese momento, y el tiempo adquiría otro peso porque no había un punto de partida cercano hacia el cual avanzar.Ren se instaló en el puesto diecisiete con el viento que Dunn le había mencionado soplando tal y como se había anunciado, y esperó a que la luz terminara de desplazarse de la forma en que siempre lo hacía.El turno transcurrió con su duración habitual.♢♢♢♢Red Pathfinder (Red Explorador).Estaba lo suficientemente cerca de su verdadero nombre como para que Ren respondiera a él de manera natural, sin necesidad de procesar un paso intermedio; razón por la cual lo había elegido. Los alias que exigían recordar que eran alias te delataban antes de que la situación lo demandara.La mejor cobertura era aquella que no se sentía como tal... O al menos eso pensaba él.Vehn lo había anotado en la lista sin hacer el menor comentario, siguiendo estrictamente el procedimiento habitual para cualquier información recibida, algo que Ren ya había identificado como un rasgo fundamental del sargento en lugar de un indicio de nada en concreto. Vehn era mayormente silencioso, procesaba, archivaba y seguía adelante. Una cualidad muy útil en un superior.Los primeros días transcurrieron.La vida en el muro dependía enormemente de la zona en la que uno estuviera apostado.Los sectores cercanos al puente tenían acceso casi directo al centro de la ciudad, lo que significaba que los comerciantes con una variedad real podían llegar hasta ellos sin dificultades logísticas, y que las opciones disponibles durante un turno de descanso eran lo suficientemente amplias como para que el tiempo libre contara con más de una alternativa.Comida, materiales, pequeños lujos que no tenían ninguna razón para ser tan tentadores como resultaban; el efecto acumulativo de poder elegir hacía que las horas largas parecieran más cortas.Antes de que el muro expandiera su perímetro para rodear por completo la ciudad, los sectores exteriores habían compensado esa falta de variedad con rarezas locales que los domadores con bestias adecuadas podían extraer de las afueras, circulando a través de un mercado informal que los oficiales ignoraban lo suficiente como para que el tinglado funcionara —la ceguera deliberada de quienes comprendían que la alternativa era peor—.Ahora el muro era la ciudad y la ciudad era el muro, en el sentido de que el perímetro defensivo coincidía con el límite de lo que abarcaba la estructura urbana.La metrópoli había crecido hasta convertirse en su propia defensa, y la defensa se había transformado en el linde de la ciudad.El efecto práctico fue que la densidad de soldados por sector se había reducido considerablemente, y el intercambio comercial informal que hacía llevaderos los turnos largos era menos ágil que antes: mayor distancia entre los vendedores y los puestos, menor competencia para mantener los precios razonables y escasez de opciones en el intervalo entre una amenaza y la siguiente.El sector sudoeste donde habían destinado a Ren era de los peores en este aspecto. Básicamente, se trataba de una zona donde la vida durante los turnos de descanso se asemejaba más a la espera que a la existencia misma; esa combinación específica de aislamiento y rutina que lograba que las horas duraran exactamente lo que marcaban los relojes.Lo demás lo compensaba.Al menos, el muro sudoeste no resultaba aburrido en combate.Las criaturas que llegaban al sector en los últimos meses lo hacían con una frecuencia que no se ajustaba a los ciclos registrados en los archivos del muro para esa zona. No era una diferencia drástica; tampoco el tipo de incremento que justificara una alerta de nivel superior o una clasificación formal de anomalía.Tan solo la diferencia entre un ritmo que tenía sentido y otro que no terminaba de cuadrar, aunque sin alejarse lo suficiente del rango previsto como para catalogarlo oficialmente como un error.