El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net ·
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Capítulo 1052
Las habilidades de liderazgo de Ren iban en aumento...No de forma dramática, sino por un margen sutil; esa clase de destreza que se acumulaba tras múltiples enfrentamientos hasta convertirse en algo que el cuerpo registraba antes que la mente.Las charlas nocturnas en la mesa del cuartel adquirieron un cariz del que carecían antes: comparaciones de ángulos, ajustes técnicos y ese intercambio de impresiones que surge cuando un grupo aprende algo nuevo al mismo tiempo, aportando cada cual lo que había descubierto en su propia versión del problema.La mesa se había convertido en un taller sin que nadie lo hubiera decidido formalmente.Tampoco nadie había relacionado todavía a _Red Pathfinder_ con Ren Patinder.Habían estado a punto de hacerlo una vez, cuando alguien mencionó el cambio de nombre del territorio, pasando de Goldcrest a Patinder, y un compañero comentó que era un apellido extraño, pero similar a uno que había escuchado recientemente. Garret replicó que se trataba del domador que había rehabilitado la comarca, y otro añadió que era el mismo que fabricaba las lanzas de los estudiantes en los anillos inferiores y que, por lo visto, también diseñaba aquellos arcos y los hacía de maravilla; todo un genio.Ren se había quedado mirando su plato con la concentración de alguien profundamente interesado en la distribución de su cena.—El tío de los arcos eres tú, ¿a que sí? —le soltó Dunn de repente, clavándole los ojos.—No... Me ayudó Jessy, una muchacha del almacén de suministros que gestionó la distribución —respondió Ren—. Yo solo conecté el canal.Dunn lo escrutó con la mirada.—Claro. Una clase de gestión bastante densa —ironizó.Luego volvió a centrarse en su cena.—Sí —afirmó Ren.La conversación viró hacia otro tema con la naturalidad propia de aquellas charlas que no precisaban zanjarse para continuar.Ren siguió mirando su plato.♢♢♢♢El día 2890 amaneció con la inercia propia de las jornadas que llevan gestando algo durante un largo periodo.La Mantis alcanzó el rango Oro 1 por la mañana, justo antes del turno de Ren en el muro.Sin aspavientos; seguía ocultando sus bestias a los ojos ajenos. No obstante, resultaba inevitable que algo de energía se filtrara, que los presentes dotados de la sensibilidad adecuada percibieran la firma de una progresión al rango Oro.Era el tipo de avance que conllevaba una diferencia cualitativa más fácil de sentir que de describir: no se trataba solo de un número que ascendía, sino de un umbral que se cruzaba.Por fin tenía a todas sus bestias en el rango Oro.La percepción de velocidad y ángulo que la Mantis aportaba al sistema se asentó en otra categoría, más estable, revestida de la solidez propia de algo que había madurado en lugar de algo que se había desarrollado deprisa. La diferencia entre una estructura que aún busca su forma y otra que ya la ha encontrado.La contribución de la Mantis al conjunto no era colosal... Pero sí más limpia.Ren lo notó en el primer movimiento que ejecutó con su maná: todo oro, sin rastro de plata que generara interferencias.Luego lo apartó de su mente, pues el muro no era el sitio idóneo para procesar transiciones del sistema de forma contemplativa cuando había un turno que cubrir y un ocultamiento que mantener.El análisis podía esperar. El turno, no.Aun así, no pudo reprimir una sonrisa.La esperanza que el nuevo nivel traía consigo era muy concreta: con la Mantis en Oro 1 y las otras dos bestias en sus rangos Oro actuales, tal vez la combinación bastara para superar aquello que había fallado en las ruinas.Desde la última vez que tuvo una noción clara de lo que le faltaba, había ganado tres subjefes —prácticamente un nivel entero de haber sido un domador convencional—. Quizás el margen de precisión y control que añadía la nueva categoría fuera _el_ margen: la diferencia entre el "casi" y lo estrictamente necesario para las estatuas al nivel de Sirio.Tal vez.A partir de ahí, podría lanzarse a por las ruinas inexploradas restantes y el resto de los dragones elementales.Pero, de nuevo, eso quedaba para más adelante... Lo primero era el turno de hoy.♢♢♢♢El turno matutino comenzó con un matiz diferente desde el principio.No de la manera en que difería cuando la actividad superaba lo habitual, o cuando el sector aún procesaba la energía residual de una incursión que tardaba en disiparse.La diferencia opuesta...Nada.Las criaturas mutantes que solían irrumpir en el sector sudeste con la frecuencia registrada en los archivos —y que los veteranos conocían lo bastante bien como para reconocerlas durmiendo— brillaban por su ausencia, con esa inquietante falta de aquello que debería estar ahí y no está. No era el silencio apacible entre incursiones; era una quietud que no se correspondía con ningún precedente.Ren amplió su percepción.Nada en el radio inmediato...Nada en el radio extendido...El territorio exterior al muro —que normalmente exhibía esa textura de presencia distribuida, esa clase de lectura que un domador con la sensibilidad de Ren interpretaba como "hay actividad" sin necesidad de identificar cada fuente individual— seguía sumido en un mutismo extraño que desentonaba con el patrón de las últimas semanas.Garret había advertido lo mismo en un radio mucho más reducido, sin hacer comentarios todavía; lo que en Garret significaba que lo había notado el tiempo suficiente como para haberlo verificado dos veces antes de decidir que merecía la pena mencionarlo.—¿Lo estás sintiendo tú también? —le preguntó Garret.—Sí...—¿Qué crees que les pasa? A lo mejor ya nos las hemos cargado a todas, je, je...—No lo sé —respondió Ren con seriedad, sin sumarse al chiste liviano—. Aún...Garret procesó ese "aún" cargado de preocupación con la atención que se le presta a las palabras cuyas implicaciones no son obvias de inmediato. Algo en el tono le indicó que no se trataba de un comentario al aire.Pero entonces la expresión de Ren cambió; ese viraje sutil de quien acaba de conectar una idea con algo que aguardaba por ella.Obtener acceso a los soldados capacitados para labores de construcción requería una autorización de nivel de capitán o superior, dado que resultaban vitales para reparar daños durante los asedios intensos —un recurso que exigía una cadena de peticiones controlada—.No obstante, Ren ya disponía de su propio equipo reducido y del rango de capitán de Garret, lo cual bastaba para emplear a los operarios generales de nivel medio a discreción en proyectos menores de infraestructura, aunque no en aquellos directamente responsables de la integridad estructural del muro.Aun así, era suficiente para el experimento que deseaba llevar a cabo.