LNCrawler

Capítulo 1056

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

Capítulo 1056

Ambos mantuvieron la vista al frente el tiempo suficiente para que la situación se estabilizara...El cuerpo de Ren en contacto con el de Liora, en un abrazo cálido y suave que ya no era casual, sino que se había consolidado como la postura por defecto de ambos sobre el lomo de la Mantis.—¿Mejor? —preguntó Ren al cabo de un rato.—Sí —respondió Liora.La diferencia entre ese «sí» y el «no» anterior era menor de lo que aparentaba.Ren, en modo oportunista, la atrajo un poco más hacia sí. Sin la torpeza de los meses iniciales, ni con la excesiva deliberación de quien calcula si el gesto resulta apropiado.Lo hizo con la naturalidad de alguien que ha pasado el tiempo suficiente haciendo esa clase de cosas con las tres personas «a su lado» como para que ciertos actos simplemente sean lo que son.Liora llevaba acumulada cerca de un tercio de esa experiencia, así que estaba menos acostumbrada y se puso ligeramente roja.El fuego violáceo que generaba aumentó un grado su temperatura por encima de lo que la situación de confort térmico realmente exigía, y los bordes empezaron a tornarse de un tono rosado.Shizu y Umi observaban el horizonte con la fingida y monótona atención de dos personas que habían decidido que la lejanía constituía el espectáculo más interesante disponible en ese preciso instante.—Si los tres estuviéramos aquí... —murmuró Liora, sin concretar.—Sí... Estaría más callado —admitió Ren.—Entonces esto es hacer trampa...—No es hacer trampa. —Una pausa—. Solo que de esta manera sigue siendo más fácil para mí...Liora lo sopesó.—¿No es «más fácil» lo mismo que «hacer trampa»?—No —zanjó Ren—. Lo más fácil es más fácil... Y solo será temporal, así que preparaos.La atrajo con firmeza y le dio un mordisco en la mejilla.Liora no emitió respuesta verbal alguna. Pero todo su cuerpo se estremece con un temblor que le recorrió la columna, y el calor del fuego espiritual subió otro grado más.Ren apuntó aquello como una victoria dentro de la categoría de los triunfos que no se pregonan en voz alta.♢♢♢♢La transición hacia el anillo de rango Oro se percibió a través de los sentidos de maná antes de que nada se volviera visible.Las bestias de rango Plata que habían mantenido una distancia respetuosa durante las últimas horas —leyendo la firma combinada del grupo y concluyendo que un margen de poder tan abrumador no les jugaba a favor— se fueron quedando atrás.Los ejemplares de rango Oro que comenzaron a asomar en los linderos del territorio a medida que avanzaban operaban bajo otra lógica. Un monstruo de oro no interpreta la presencia de otra bestia de nivel comparable como un motivo automático para huir; lo procesa como información que exige una evaluación más detenida.Una evaluación que tomaba más tiempo que la retirada.Y, durante ese lapso, el acoso constituía el comportamiento natural.La formación se cerró sin que nadie tuviera que dar la orden; era la coordinación espontánea de un veterano grupo que había hecho aquello antes y conocía al dedillo la respuesta adecuada. Nadie precisaba que le explicaran el significado de una formación defensiva compacta.Aun así, superar el nivel de Oro 1 volando seguía resultando sumamente manejable...El Oro 2 ya era otra historia.Las bestias voladoras descendieron hasta la línea de los árboles, pues mantener el espacio aéreo en el anillo de Oro 2 consumía más calor y atención sostenida de lo que la ventaja de la altura compensaba.Demasiado alto, demasiado frío...El suelo planteaba sus propias complicaciones, pero era el intercambio correcto.Los árboles del anillo de Oro 2 pertenecían a esa categoría de elementos que hacían que la palabra "árbol" se quedara corta. Poseían la escala de algo que había crecido sin las limitaciones que los entornos normalmente imponían; unas raíces capaces de modificar la topografía circundante y una frondosidad que no dejaba pasar la luz, sino que la filtraba en otra cosa completamente distinta para cuando llegaba a la base.De hecho, el sistema radicular formaba auténticos pies colosales que creaban una segunda topografía móvil a ras de suelo: un paisaje de crestas y simas donde un despistado podía acabar donde jamás pretendió estar.—Manteneos en la parte alta de la base de los troncos —indicó Ren desde su posición, con la concisión de quien imparte instrucciones conocidas, pero necesarias para que el grupo actúe de forma consciente y no por mera inercia—. No piséis el suelo entre las raíces; os arriesgáis a que os aplasten o a que os tiren desde abajo...El suelo entre las raíces reaccionaba a las vibraciones generando brotes que albergaban opiniones muy firmes sobre lo que merecía alguien que caminara sobre ellos, y dichas opiniones no eran precisamente neutrales. No obstante, uno tenía que tomar la decisión consciente de saltar desde la base de los árboles, cayendo entre diez y veinte metros desde lo alto de las raíces hasta alcanzar ese terreno.Algo así no ocurriría por accidente en un grupo de este calibre.El maná combinado de la expedición siguió cumpliendo su cometido. Sin agresividad; la presencia simultánea de varias firmas de rango Oro —lo bastante notables— suministraba a las bestias que se acercaban por mera curiosidad la información precisa para concluir que mirar por curiosidad y actuar eran dos cosas muy distintas, y que en esta ocasión el segundo factor no compensaba el coste.El avance era firme.♢♢♢♢El anillo de Oro 3 difería en escala de todo lo visto hasta entonces.Los árboles de este sector hacían que los del Oro 2 parecieran razonables en retrospectiva...Algunas de las criaturas de maná del grupo se desplazaban con la atención redoblada de una bestia que ha registrado hallarse en un territorio donde otros participantes operan a un nivel comparable, no solo cerca, sino impregnando todo el espacio, presentes del mismo modo en que el maná del aire estaba presente.Los monstruos que acechaban desde la distancia aún no habían atacado. Eran de la misma estirpe que en su día persiguió a Zhao con ese molesto interés felino, pero no eran estúpidos. Poseían el instinto de algo que había sobrevivido lo suficiente como para alcanzar el rango que ostentaban, y ese instinto incluía la capacidad de sopesar cuándo un objetivo merecía el riesgo y cuándo no.El grupo en marcha emitía la firma de algo que no encajaba en los cálculos rentables: suficientes miembros de nivel comparable, moviéndose con la compenetración de quienes ya han operado juntos, desprovistos de esa clase particular de distracciones que volvían vulnerables a los grupos inespertos.Las bestias los seguían a distancia con la paciencia de quien dispone de tiempo y, a la vez, la inteligencia de no malgastarlo en malas probabilidades.La expedición avanzaba con la atención de quien no puede permitirse perder el tiempo, pero tampoco necesita huir despavorido. Ese equilibrio constituía el ritmo idóneo.Sin embargo, aquello que Ren llevaba percibiendo durante todo el trayecto no eran las bestias.Desde el aire, los anillos habían conservado su aspecto habitual. Densidad vegetal, patrones de coloración, distribución de los animales por el territorio: todo se movía dentro de los márgenes que los registros documentaban como normales. Nada demasiado llamativo como para requerir atención desde la altitud.Pero desde el suelo, hasta la tierra era distinta.No a simple vista. Era perceptible para alguien con la sensibilidad al maná de Ren, bregado durante años hasta lograr que las variaciones resultaran tan legibles como los cambios de presión atmosférica antes de una tormenta. Había algo latente bajo la superficie que no debería estar ahí, diseminado por el sustrato de un modo que se volvía más acusado cuanto más se alejaban de la ciudad.La corrupción impregnaba el subsuelo incluso allí, a tanta distancia.Y más allá todavía.Estaba distribuida, filtrada a través de los sistemas radiculares de las bestias que hacían las veces de "vegetación", presente con esa cadencia siniestra de las cosas que se instalan gradualmente en un sistema sin que este lo detecte como una invasión, debido a que el proceso transcurre con lentitud y sin resultar doloroso.Al contemplarlo ahora...Las bestias que los acechaban desde lejos poseían esa textura alterada si uno sabía dónde mirar. No corrompidas en el sentido de los mutantes del muro. Pero sí afectadas, sin duda...El instinto que las impulsaba a sentir curiosidad albergaba un matiz que el instinto de cualquier otro Oro 3 puro no habría tenido de no haber sido sutilmente contaminado por aquello.Ren lo consignó en el mapa mental que portaba desde que cruzaron el primer anillo... Era muchísimo peor de lo que habían previsto en un principio.Visto desde arriba: normal.Visto desde abajo: muy diferente.Las cifras debían encontrarse también en otra categoría.El otro problema radicaba en la información que no aparecía en ningún informe oficial, puesto que dichos partes solían elaborarlos exploradores que sobrevolaban la zona, y desde las alturas todo seguía igual que siempre.Puso al corriente a Lin y a Liora sobre lo que había advertido durante el breve intercambio entre sectores que el ritmo de marcha permitía.Lin escuchó con la atención que reservaba para los datos tácticos capaces de reevaluar el análisis de un territorio.—¿Hasta qué punto? —preguntó Liora.—No sé si lo suficiente como para alterar lo que nos encontraremos en las ruinas —respondió Ren—. Pero sí lo bastante como para no llegar dando por hecho que el problema será el de siempre.Lin y Liora procesaron la información.—Bien —dijo Lin. Y lo pronunció con ese tono donde «bien» significaba que el dato había llegado a tiempo y modificaba algún aspecto de cómo iba a proceder a partir de ahí.El grupo prosiguió la marcha.Los árboles seguían siendo colosales, pero ahora a Ren le daban pena.Porque bajo ellos, en el subsuelo y en las raíces que respondían a las vibraciones, algo instalado allí desde hacía tiempo continuaba aferrándose con sus garras, poco a poco.