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Capítulo 1057

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

Capítulo 1057

La corrupción se intensificaba a medida que avanzaban, instalándose de forma gradual en el territorio con la presión ambiental propia de algo que ya no respondía a una única fuente, sino al trasfondo combinado de múltiples focos pequeños que habían desembocado en el mismo cauce.Se había estado gestando sin previo aviso.Era como la diferencia entre escuchar un sonido y percibir el silencio que queda tras él, pero a la inversa: un ruido que uno empieza a registrar conforme se aproxima, de modo que, para cuando logra identificarlo, lleva tanto tiempo escuchándolo que es incapaz de precisar cuándo comenzó.Ren lo había detectado en la frontera del rango Oro 3 porque su radio de alcance le permitía captar esa divergencia sutil.Pero a estas alturas, en el territorio abierto que conducía a las ruinas, ya no cabía la menor ambigüedad.El grupo se había afilado. La atención que cada cual prestaba al entorno había mutado; se trataba de ese punto de inflexión que se alcanza cuando quienes saben lo que hacen comprenden que ha llegado la hora de actuar.—No podemos enfrentarnos al artefacto de ocho partes —advirtió Ren cuando el perímetro del claro que recordaba estuvo lo suficientemente cerca como para distinguir su contorno a través de los árboles.—Si las piezas están separadas y aparecen menos de la mitad a la vez, podemos con ello. Si se encuentran unidas o la estructura completa ya se ha formado, nos retiraremos. —Hizo una pausa—. No confío en que podamos con el conjunto en nuestra configuración actual.Lin procesó la directriz con la concisión de quien ya ha recibido la información indispensable.Los guardias asintieron con la compenetración propia de una unidad entrenada.—¿Qué cuenta como «juntas»? —preguntó Mayo con el tono de quien plantea una duda puramente técnica.—Sí, sí, solo si los percibís como una sola presencia en lugar de varias —aclaró Ren—. En ese punto, independientemente de lo que ocurra a nuestro alrededor, nos marchamos.Mayo dejó a un lado sus habituales bromas por un instante y asintió.♢♢♢♢El claro emergió con total nitidez entre la vegetación.No era el claro que Ren recordaba.El que guardaba en su memoria presentaba una abertura en el suelo, el acceso al complejo subterráneo a través del cual la Mantis apenas cabía sin rozar los brotes de los bordes.El cadáver de aquella colosal bestia que ocupaba la zona cuando Zhao y la Mantis la descubrieron por primera vez seguía yaciendo en el centro del socavón, y sus descomunales proporciones dificultaban la correcta asimilación del terreno circundante.Lo que tenían ante sí difería en todas las dimensiones importantes.Los restos conservaban su estructura general; la distribución de lo que quedaba del exoesqueleto permitía intuir sus dimensiones originales a modo de referencia. No obstante, la zona central aparecía destruida en lugar de consumida, exhibiendo esos bordes irregulares característicos de cuando algo ha sido forzado hacia adentro en vez de descompuesto desde el interior; las marcas toscas de partes arrancadas a la fuerza, muy alejadas de la limpia disolución de la energía al abandonar un sistema. La diferencia resultaba evidente para cualquiera que hubiera presenciado ambas cosas.Las vetas de corrupción saltaban a la vista.Y no en el sentido de brillar decorativamente... Emitían ese fulgor propio de los elementos que contienen energía activa, donde la luminiscencia surge como un subproducto inevitable de su existencia y no como una señal deliberada. Un entramado de líneas irradiando desde la abertura central, habiéndose adentrado en las entrañas del cadáver a lo largo de lo que debió ser un periodo considerable.El alcance de la corrupción lo había devorado todo con voracidad, abriéndose paso hacia el interior desde el punto de entrada a través de la masa inerte.La boca del acceso en el suelo era notablemente más ancha que la que hallaron en su día Zhao o la Mantis.Ren sopesó la discrepancia entre lo rememorado y la realidad que contemplaba.—Miles de mutantes en tránsito —murmuró, más para sí mismo que para el grupo, aunque todos lo escucharon—. Los suficientes como para expandir mecánicamente la entrada. Probablemente no lo excavaron a propósito; simplemente pasaban demasiados cuerpos por el mismo punto durante tanto tiempo, en números que los brotes no lograban consumir con la rapidez necesaria... La tierra se desplazó en lugar de ser cavada.Era la explicación que encajaba con los patrones que llevaba descifrando en el suelo desde su entrada en el claro.—¿Eso es bueno o malo? —inquirió Shizu.—Más cómodo para entrar ahora —respondió Ren—. Los brotes dorados están en los márgenes, donde el terreno no ha sufrido tantas alteraciones. El centro de la abertura se ve bastante más despejado.Lin examinaba el cadáver con la atención de un estratega analizando un campo de batalla tras la refriega. Había algo en la disposición de las líneas de corrupción, en la dirección y densidad de los destrozos, que le transmitía un mensaje que aún estaba terminando de encajar.—Las presencias —apuntó ella.—Las estoy registrando —confirmó Ren—. La primera cámara, por lo que alcanzo a leer a esta distancia. Son numerosas, pero ninguna posee un rango que deba preocuparnos. Plata bajo, muy manejable.—¿Entonces estamos listos para ir a nadar entre mutantes? —soltó Mayo.♢♢♢♢Ren contempló la oquedad.En el segundo previo a impartir la orden, pensó en Luna. No de un modo elaborado; simplemente asimilando el hecho irrebatible de que Luna ignoraba su presencia allí y los motivos que los habían empujado a hacerlo, y que precisamente por eso él se encontraba en ese lugar y no en el muro ejerciendo como _Red Explorador_, cubriendo el turno diecisiete durante la guardia de Garret.Sirio llevaba años recluido en la décima cámara del complejo subterráneo, sumido en el estado en el que había quedado tras la decisión que lo confinó allí. La clase de determinación que uno toma cuando algo importa lo suficiente como para que las consecuencias de no hacerlo resulten insoportables.Ren lo comprendía perfectamente.No albergaba la menor intención de fallarle a Luna en aquello que dependía de su control.—Bestias voladoras para el descenso —ordenó—. Planearemos hacia el centro. A la velocidad justa para que nuestras percepciones se actualicen sobre la marcha. Si algo de lo que estoy leyendo cambia de repente, nos detendremos.El grupo se reorganizó con la eficacia de quienes ya habían procesado la instrucción antes de que esta fuera pronunciada, puesto que se trataba de la directriz lógica que el contexto dictaba de antemano.Las bestias aladas desplegaron sus alas sobre el abismo.El vaho cálido que ascendía desde las profundidades poseía la cualidad inconfundible de los espacios subterráneos: la temperatura constante de la roca ajena a los caprichos de las estaciones.Comenzaron el descenso.