El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net ·
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Capítulo 1058
Los primeros diez metros transcurrieron en silencio mientras la oscuridad cedía terreno ante el haz de luz de la bestia de Hikari, que descendía barriendo el túnel a su paso.Las paredes de la abertura ensanchada exhibían las huellas de aquel masivo tránsito que Ren ya había intuido desde el exterior: no marcas de excavación deliberada, sino el desgaste provocado por una multitud de cuerpos discurriendo por el mismo espacio, comprimiendo y desplazando el sustrato en lugar de cortarlo o cavarlo.El número de mutantes debió de ser descomunal.La entrada a la primera cámara quedó a la vista bajo ellos.Las presencias que Ren había captado desde la superficie se tornaron nítidas. Las primeras se antojaban débiles, la clase de mutante que se rezaga en la retaguardia cuando el grueso del movimiento ya ha avanzado; diferían de aquellos que irrumpen en una incursión activa: se limitaban a estar allí, desprovistas de la urgencia del desplazamiento, con la presencia difusa de algo que ocupa un sitio simplemente porque está disponible.La primera cámara planteaba más un dilema logístico que un desafío táctico.Los brotes dorados que habían hecho que el descenso exterior exigiera tanta cautela y atención sostenida eran incapaces de traspasar los muros de las ruinas. Esa constituía una de las propiedades intrínsecas del material que componía las estructuras ancestrales: una resistencia ajena a cualquier mineral de la clasificación convencional, lo que se traducía en que lo acaecido en el interior de las ruinas y lo ocurrido en el exterior operaban como dos sistemas estancos que no se comunicaban a través de las paredes.Todo aquello que crecía, se desplazaba y devoraba en el mundo de la superficie se detenía ante la frontera de piedra.Los colosales crecimientos de rango Oro 3 ni siquiera cabían por la primera puerta; era el paso más estrecho de toda la secuencia, como si hubiera sido concebido para otra clase de propósito por completo.Lo que aguardaba dentro eran mutantes, corpulentos, pero no lo bastante como para no poder franquear el acceso.Plata bajo, en su gran mayoría. Una concentración que abarrotaba la primera cámara hasta dejar prácticamente vacíos los huecos libres del subsuelo, acumulando presencias de criaturas que llevaban demasiado tiempo inmóviles en el mismo lugar sin motivo aparente para moverse.Aun así, seguían activos a pesar de ello.El grupo los distinguió antes de que los mutantes terminaran de procesar su llegada.—¿Se están abrazando? —inquirió Mayo, adoptando el tono de alguien que ha advertido algo estrambótico y procura tomárselo a broma.Desde luego, tenían un aspecto extraño; se mostraban mucho más activos de lo que la situación ameritaba, amontonándose unos sobre otros, y presentaban numerosas marcas de heridas.No eran las huellas de un combate contra defensores humanos, como las que solían acumular en el muro. Se trataba de desgarros infligidos por congéneres con intención de alimentarse; heridas con la forma característica de mordiscos que solo otro miembro de la misma especie podía provocar, acompañadas de la ausencia de tejido correspondiente a partes que habían sido consumidas en lugar de simplemente laceradas.Consumidas porque no quedaba rastro de ellas.—Se están devorando entre ellos —afirmó Liora.—Y parece que lo hacen de forma sistemática —añadió Ren—. No por desesperación; como si algo les ordenara comer sin huir ni defenderse.El matiz resultaba crucial. Los animales que se canibalizan por pura desesperación lo hacen cuando el entorno les niega otra salida, pero se defienden y reaccionan al dolor. Lo que presenciaban allí carecía de reflejo defensivo, y su estructuración sugería una práctica tan frecuente que los supervivientes portaban múltiples capas de cicatrices; lo que significaba que el proceso no era reciente ni respondía a un hecho puntual, sino a un estado permanente. Una selección en marcha, no la reacción ante una crisis.—No podemos descifrarlo todo en la primera cámara —sentenció Lin desde el aire, justo antes de posarse en tierra—. Será mejor despejar y avanzar.No era una orden que precisara mayor motivación.La Mantis canalizó el elemento viento con la eficiencia de su nuevo rango; la mejora resultaba perceptible desde el primer movimiento: mayor alcance, mayor precisión y un coste energético por unidad de resultado inferior al que el Plata 3 permitía, algo que Ren llevaba semanas constatando desde su puesto de defensa en el muro.Las cuchillas de viento que generaba no destacaban por su vistosidad visual, pero resultaban idóneas para un espacio donde la anchura de la cámara priorizaba la cobertura de área frente a la potencia individual, y la Mantis, en su rango Oro, conocía de sobra la diferencia.El fuego espiritual de Liora provino del flanco opuesto.No se trataba de la lumbre convencional que devora oxígeno, sino de la vertiente espiritual, dotada de esa capacidad purificadora que provocaba que los mutantes con una corrupción interna inestable reaccionaran de forma muy distinta a las llamas corrientes. Los que entraban en contacto con ella no sufrían meros daños físicos; algo en su sistema corrompido respondía a dicho contacto, acelerando el colapso de lo quequiera que los mantuviera unidos.La estructura interna fallaba mucho antes que la externa.El efecto combinado de ambas técnicas redujo lo que habrían sido veinte minutos de limpieza a corta distancia a un proceso considerablemente más breve; esa clase de eficiencia derivada de dos frentes que, siendo eficaces de por sí, coincidían en amplificarse mutuamente al solaparse.Los guardias y Lin cubrieron los flancos con la compenetración de un equipo que no precisa directrices adicionales para asumir su cometido dentro de una formación ya ensayada.La primera cámara quedó despejada.♢♢♢♢La segunda sala reprodujo el mismo escenario con una sola variable alterada.Rango Plata medio. Las mismas marcas de canibalismo, idéntica concentración de mutantes retenidos en el mismo espacio bajo una misma directriz. Seguía sin constituir un reto que exigiera algo distinto por parte del grupo.No obstante, el nivel base difería, y esa brecha se reflejaba no solo en la resistencia ofrecida, sino en su forma de responder al ataque. Los especímenes de Plata bajo habían reaccionado con la simple y pasiva repuesta de criaturas guiadas por el instinto primario. Estos, en cambio, mostraban un ápice más de organización; una reacción que delataba que algún mecanismo del sistema les confería un mínimo de coordinación en lugar de obrar de forma independiente.Insuficiente para plantearles verdaderas dificultades... Pero lo bastante significativo como para que Ren lo anotara mentalmente.—Alguien o algo les está dotando de estructura —advirtió mientras la segunda cámara se vaciaba mediante el mismo y eficiente procedimiento, aunque invirtiendo un margen ligeramente mayor—. Lo que tienen ya no es mero instinto.—¿Selphira? —preguntó Liora.—Encaja —valoró Ren—. Las ruinas como entorno controlado. Los mutantes como material de prueba.A ninguno le resultó reconfortante la hipótesis. Tampoco modificaba el propósito de su incursión, de modo que prosiguieron la marcha.Tercera cámara: Plata alto.