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Capítulo 1071

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

Capítulo 1071

El primer paso dentro del radio de alcance fue el más difícil de dar.No porque el cuerpo de Ren opusiera resistencia... Sino porque el instinto forjado a base de años de combate, maná y situaciones donde el peligro ostentaba una firma reconocible dictaba que detenerse era lo correcto, y que continuar exigía anular ese impulso de manera deliberada.Al final, Ren lo soslayó y dio el paso.El portal se iluminó.No con el fulgor rúnico de los muros —esa luminiscencia constante de maná almacenado en suspensión pasiva—. Aquello era distinto, más enfocado, semejante a unos haces que lo escaneaban de la coronilla a los talones.El haz cristalizador brotó de inmediato.Como algo que hubiera aguardado en estado latente y recibiera la señal de que aquello para cuya respuesta había sido construido acababa de irrumpir en su radio, respondiendo en el único idioma de que disponía el mecanismo.Los guardias se tensaron. Mayo dio medio paso al frente antes de corregir su postura, con el reflejo anticipándose a la decisión. El fuego espiritual de Liora brotó en ambas palmas sin aguardar a una instrucción consciente.El haz envolvió a Ren y...No ocurrió nada.Más exactamente: ocurrió algo que nadie de los presentes podía ver desde el exterior.El rayo no impactó, no rebotó ni se dispersó... Simplemente alcanzó a Ren y se desvaneció en su interior con la fluidez con que el agua penetra en la tierra porosa, hallando el cauce idóneo y discurriendo a través de él en lugar de frenar contra una barrera.De los muros provino la risa de Selthia. No la clase de carcajada que se mofa de alguien, sino la que acompaña a otra persona incluso cuando esta no ríe; el eco de quien acaba de ver confirmado aquello que ya daba por sentado.Ren apenas la escuchó.Lo que sucedía en su interior resonaba con más fuerza que cualquier sonido exterior.El sistema de la puerta conectó con su mente de manera diáfana y sin preámbulos, del modo en que dos partes de una misma red se reconocen mutuamente en lugar de requerir presentaciones o adaptaciones. No se trataba de palabras ni de imágenes, sino de algo más próximo a instrucciones que recalaban directamente a nivel de procesamiento, obviando por completo el lenguaje. Ren las descifró tal como leía todo lo demás: con rapidez, despiezando los fragmentos antes de que el conjunto terminara de formarse.Dos bestias de rango mínimo Oro con los elementos requeridos... Esa era la única condición.Ni Platino, ni Diamante, ni el poder absoluto que cabría presuponer en algo concebido a semejante escala. Mínimo Oro, primando el elemento por encima del rango, requisito que Ren cubría de sobra en todas sus bestias.El núcleo entregado sería duplicado. Una copia quedaría para el sistema de la puerta. El original le sería devuelto al término del proceso, directamente desde la cámara final, lo que significaba que la maniobra no constituía un sacrificio en el sentido permanente, sino algo más parecido a una verificación de capacidades; el sistema tomaba la información que necesitaba constatar y la restituía una vez cumplido su cometido.El efecto que la cristalización provocaba en un individuo convencional no era lo que estaba aconteciendo allí.Ren comprendió la verdadera naturaleza de las puertas.Habían sido diseñadas para alguien como él... Para alguien como Selthia.No para los domadores ordinarios que se habían abierto camino hasta esos enclaves a base de fuerza, búsqueda o puro accidente, sino para aquellos a quienes el sistema reconocía como parte intrínseca de su engranaje; aquellos capaces de entablar conexión sin necesidad de que el proceso forzara el enlace.Los seres que esta arquitectura llevaba tanto tiempo esperando.—Sigo sin comprender cómo cruzaste tus caminos con la luz del dragón —musitó Selthia desde las paredes, más en un ejercicio de monólogo que dirigiéndose a nadie en particular—. Pero aquí estás. Ahora eres algo especial. Casi idéntico a mí. —Una pausa—. Eres el fruto del empeño de alguien por frenar lo inevitable, esculpido trabajando a la inversa desde lo que yo soy. Lo divertido del caso es que el experimento salió mejor de lo que pretendían. —Otro intervalo, más breve—. Casi me complementas en lugar de ser mi perdición.Ren seguía sin replicar.No porque le faltaran palabras, sino porque la puerta tenía más cosas que revelarle; y el coloquio con Selthia podía esperar, o no hacerlo, danto igual en ambos casos, puesto que él se hallaba allí para cumplir con su cometido.Había accedido fundido, la precaución estipulada específicamente para esta coyuntura, dejando a la Mantis como la única bestia operativa disponible para el proceso. No se trataba de la elección óptima en términos de energía bruta —la Hidra o el Glotón habrían suministrado un núcleo cristalino más potente al final—, mas la Mantis atesoraba sus propias virtudes, aquellas que Ren había cultivado en ella desde el principio y que el rango Oro 1 había madurado hasta dotarlas de un perfil sin equivalente exacto en todo el sistema.Era suficiente.Ren canalizó su intención hacia la Mantis siguiendo la pauta que el sistema del portal le había indicado para formularla, y el organismo de la bestia respondió con la familiaridad de quien lleva tiempo aguardando a que alguien pronuncie la pregunta correcta; un reconocimiento del proceso antes que una reacción ante este.El haz interactuó con el flujo de un modo que distaba mucho de ser una cristalización.Cero dolor... Ninguna de las resistencias para las que había blindado cada estrato de su sistema. Más bien recordaba a lo acaecido cuando una runa bien emplazada entra en resonancia con el maná de quien la activa; esa sensacion de que algo halla su horma sin esfuerzo porque siempre debió ser así, y lo único que faltaba era el instante preciso del reencuentro.Como dos partes de un sistema que se reconocen a través de la distancia que los separa.Casi espiritual, habría dicho alguien versado en ese vocabulario.Casi digital, habría opinado alguien con otro tipo de bagaje léxico.La conexión se completó.Y desde el interior del mecanismo de la puerta, antes de que Ren terminara de asimilar el calado de aquello, algo emitió respuesta. Con premura, con la urgencia de una larga espera que llega a su fin, desprovista de un ápice más de paciencia ahora que el enlace estaba activo.Sin embargo...El ataque sobrevino justo en el instante posterior a que la conexión quedara establecida.No emulaba la embestida de una bestia, ni el estilo de un domador en un combate convencional. La corrupción que impregnaba la sala —esa misma que las runas púrpuras de los muros llevaban amplificando desde que el grupo descendió por primera escalinata— localizó la brecha abierta por el enlace de Ren y se coló a través del núcleo de la Mantis con total limpieza, del modo en que una llave encaja en la cerradura para la que fue fundida.La oportunidad se abría en ese preciso segundo.Y Selthia, desde el seno de su red, ya estaba tirando de los hilos.