Capítulo 1072
Ren ni siquiera se tensó.Ese fue su primer impulso, y resultó erróneo, porque tensarse ante la corrupción equivalía a ofrecerle exactamente la clase de resistencia que ella sabía cómo consumir.Había aprendido esta lección por las malas la primera vez que la corrupción se había presentado con la densidad suficiente como para que la resistencia agresiva empeorara las cosas en lugar de mejorarlas. Su organismo recordaba esa lección, incluso cuando su mente se hallaba demasiado ocupada como para evocarla de forma consciente.Así pues, se relajó...No del todo, no como uno se relaja cuando no hay motivos de preocupación, sino haciendo lo opuesto a la tensión: mantener el sistema activo, los canales abiertos, la circulación fluyendo sin brindarle a la corrupción ningún punto de apoyo donde presionar.Como mantener el agua en movimiento para que los sedimentos no dispongan de la quietud necesaria para posarse. Fern habría comprendido esa analogía mejor que cualquier teoría de maná que Ren hubiera redactado jamás.Analizó...La corrupción entrante poseía una firma distintiva, escindida tanto de la generada en el muro como de la que portaban los mutantes de las cámaras, aunque compartía linaje con ambas.Presentaba estructura; la impronta de algo cultivado o diseñado en lugar de meramente generado, con patrones repetitivos que correspondían directamente a las runas exteriores y dictaban a cualquier sistema capaz de leerlas qué frecuencias amplificar y cuáles suprimir.No era corrupción en bruto; era corrupción instruida.Ren decodificó los patrones...De forma deliberada, sin urgencia, localizando primero los ejes de amplificación primarios y luego los secundarios, buscando los puntos donde la estructura se repetía, puesto que los lugares donde algo se reitera son aquellos cuyos límites y debilidades resultan más previsibles.En principio, no difería de descifrar las runas de cristalización en Selphira o en Víctor; tan solo revestía mayor complejidad y dinamismo, tratándose de un flujo vivo en lugar de un cristal estático. No obstante, la destreza requerida era la misma.El estilo caligráfico de Selthia, integrado por todas partes en las runas púrpuras, exhibía una cualidad singular: más intenso que el de Liora, más preciso que el de Larissa, rozando lo artístico en ciertos tramos, ocultando pequeños detalles en la geometría que exigían auténtica atención para ser detectados. Sin embargo, poseía una lógica interna, y todo lo que albergara coherencia interna acababa siendo descifrable para Ren.Halló el primer punto de reducción a los dos minutos.No para detener el flujo, sino para desviar una fracción hacia un canal de expulsión que no arrastraba el efecto para el cual la corrupción había sido diseñada. El equivalente a abrir una válvula secundaria para reducir la presión en la línea principal sin necesidad de clausurar nada.El avance se aletargó... No lo suficiente como para disipar el peligro, pero sí para confirmar que era susceptible de alteración, demostrando que el sistema albergaba fisuras.El segundo punto le demandó más tiempo por hallarse más hondo en el patrón y exigirle la lectura previa de la arquitectura circundante para saber dónde buscar. Cuando lo localizó, la reducción adicional resultó menor, pero más estable; el tipo de ajuste que no se desarticulaba con facilidad, ni siquiera cuando el sistema intentaba compensarlo.Estaba aprendiendo. Y mientras aprendía, el espacio interior de la puerta iba cobrando forma a su alrededor.♢♢♢♢Aquel paraje no se parecía a nada de lo que Ren hubiera pisado antes.No era la biblioteca vacía de su propia mente. Tampoco la abstracta arquitectura mental de las bestias que generaban las fusiones.Aquel sitio exhibía la geometría de algo construido a conciencia; un recinto que respondía a las runas exteriores del mismo modo que una habitación responde al edificio que la contiene, con un interior definido en cada proporción por el exterior.El suelo —si es que tal término era aplicable— lucía un azul translúcido que Ren reconoció como el tono base del maná antes de que la corrupción lo mancillara. En los márgenes, los muros viraban progresivamente hacia el púrpura, y dichos márgenes seguían ganando terreno hacia el centro.Todo el habitáculo se iba tiñendo desde los bordes hacia el núcleo.—¡Hola de nuevo!Selthia aguardaba en el extremo opuesto, adoptando la figura que Ren conocía, pero modificada, fusionada con la Hidra, la cual había alcanzado el rango Platino durante el tiempo que Ren había invertido en ascender a Oro. Las escamas de cristal atrapaban la luz azul-púrpura y la diseminaban.La corrupción y su vasta red energética volvían a granjearse ventajas que se antojaban desleales.Aquel rango confería a la Hidra un aspecto marcadamente distinto al de la de Ren: más luminosa y, al mismo tiempo, más irregular; el subproducto ineludible del crecimiento acelerado por la corrupción, traduciéndose en resultados más rápidos a costa de una menor estabilidad, un peaje impreso con claridad sobre la superficie de cada escama.Junto a ella se cernía otra bestia, que le señaló moviendo sutilmente el rostro en un gesto a medio camino entre la sonrisa y la presentación.No era lo que Ren habría aguardado tras el insecto mutante de mil toneladas de los niveles superiores, si bien el parentesco con algunos de sus apéndices resultaba evidente una vez que uno sabía qué buscar.Una criatura insectoide y compacta, de rango Plata, que conservaba la arquitectura original previa a que la corrupción desfigurara su forma base hasta hacerla irreconocible: con las placas externas brillantes y reflectantes, y una articulación mucho más fiel al diseño con el que había partido. Los mismos componentes que el insecto corrompido poseía antaño, antes de que Selthia lo forzara a través de un exceso de procesos.El «alma» de una bestia, extraída del cuerpo antes de que Ren y Liora concluyeran su destrucción en el plano físico.—Aún no dispongo del huevo mejorado para dotarla de una base óptima —admitió Selthia, sin dramatizar en exceso ante la limitación.—Pero, aun prescindiendo de vuestra ayuda para abrir la puerta y hacerme con él, las aptitudes básicas resultan interesantes. Muy adaptables. —Contempló a la criatura con algo parecido al cariño, en la medida en que Selthia fuera capaz de albergar tal sentimiento.—Fue una suerte que, a pesar de corromper tan profundamente su cuerpo físico, el hecho de mantener mi mente tan arraigada en su sistema me brindara acceso a su «alma». Integrarla en mi auténtico sistema, que continúa cristalizado, requirió un esfuerzo colosal. Pero mereció la pena... Antes de que tú y tu irritante amiguita la redujeran a cenizas.Ren atacó.Mantenía la fusión activa, lo que significaba que la potencia proyectada multiplicaba con creces la de sus recursos habituales; y aprovechó el instante en que Selthia aún presentaba a la bestia para lanzar su rayo de luz purificadora directamente hacia lo que parecía el foco de la corrupción.—Hacer trampas —protestó Selthia, sin inmutarse.Dividió el ataque empleando las placas reflectantes de la Hidra Platino, y los restos que no logró disipar la alcanzaron ya mermados. Una resistencia muy superior a la que cualquier domador de Platino 1 tenía derecho a ostentar.—Este dominio —aclaró, respondiendo a una duda que Ren no había verbalizado—, toda esa energía procedente del exterior, todos esos años de labor, tienen que servir para algo.Una breve carcajada.—Aquí dentro puedo mover un volumen de potencia considerablemente mayor del que me está permitido allá fuera... Coonsiderablemente mayor.Había erigido la cámara ex profeso para aquello. Cada runa de cada muro, cada estrato de amplificación de maná corrompido, cada mutante empleado como combustible en el sistema de selección superior; todo ello constituía la infraestructura concebida para granjearle esta ventaja interior: un espacio donde el peso de la sala respaldaba su bando y obstaculizaba el de él.