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Capítulo 1075

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

Capítulo 1075

El espacio interior contuvo la respiración con el silencio de un mecanismo que ha estado funcionando sin descanso y empieza a comprender que está a punto de detenerse.Selthia permaneció inmóvil un instante y luego comenzó a acumular poder.El recinto respondió: el tono púrpura de los márgenes avanzó hacia el centro impulsado por la inercia de una energía que contaba con el respaldo absoluto del campo.Entonces, el campo dejó de afluir hacia ella y continuó propagándose hacia el centro impulsado por su propia aportación; dirigiéndose hacia sus pies, en ese fenómeno característico de cuando un sistema concebido para amplificar empieza a empujar desde el extremo equivocado.El púrpura que debería haber seguido expandiéndose por los alrededores se detuvo.Transcurrieron unos segundos...Incluso comenzó a retroceder, no con rapidez, pero sí en la dirección contraria a la que convenía a Selthia. Cuanto mayor era la energía que acumulaba para el ataque que estaba gestando, más deprisa retrocedía, como si el sistema que debía potenciarla con excedentes de sobra estuviera operando de pronto a la inversa y a su entera costa.Al percatarse de aquello, Selthia dejó caer la energía acumulada.Permaneció inmóvil un momento. Luego esbozó una sonrisa —distinta a las anteriores, más discreta—: la sonrisa de alguien que acaba de asimilar una derrota que, en retrospectiva, encierra cierta elegancia.♢♢♢♢Afuera, Liora llevaba un rato comportándose como un volcán en erupción.Mayo no empleó exactamente esas palabras, sino un equivalente funcional, dado que poseía la habilidad innata de hallar el matiz cómico en cualquier circunstancia, incluida aquella: su bestia transportaba a Liora mientras esta canalizaba hasta el último ápice de fuego espiritual remanente tras la fusión hacia una sección concreta del techo de la décima cámara. El calor desprendido era de esa clase que Mayo habría preferido experimentar manteniendo una distancia considerablemente mayor respecto a la fuente.—¿Podría ser tu despliegue pasional un poco menos intenso? —soltó Mayo.—Cállate. —Liora no apartó la vista del punto que Ren le había pedido hostigar antes de adentrarse en el sistema; aquella zona donde las runas se agolpaban con mayor densidad y las superpuestas podían ser desintegradas si el tipo de energía idóneo impactaba con la concentración sostenida requerida.El fuego espiritual constituía precisamente ese tipo de energía porque afectaba al componente de maná etéreo antes de hacer lo propio con el soporte físico, y las runas eran maná aun cuando estuvieran cinceladas en la piedra.—Más que una técnica depurada, parece una mezcla de zozobra e ira conyugal —insistió Mayo—. Aunque... bien mirado, a lo mejor ahora mismo ambas cosas son lo mismo.—Mayo. Cállate. ¡Ya!El fuego espiritual elevó su temperatura varios grados.Hikari aterrizó a su lado haciendo brillar la Luciérnaga a media intensidad, su modo particular de transmitir que todo marchaba en orden sin necesidad de mediar palabra.—Las runas de las primeras nueve cámaras están casi borradas por completo —informó—. El grupo de Shizu se encarga de derruir los muros falsos. Los hombres de Umi cubren a Ren abajo y sus lecturas vitales son normales. —Hizo una pausa—. El cristal ha comenzado a ganar sus primeros milímetros de purificación.Liora no emitió respuesta, pero las llamas que brotaban de su cuerpo se estabilizaron, concentrándose en un punto más eficiente; un cambio motivado menos por el informe recibido y más por el alivio específico de escucharlo.Mayo contempló cómo las ondas de calor se ondulaban a su alrededor, desviándose hacia un foco más preciso y alejándose de su ubicación, y concluyó que el siguiente chascarrillo podía esperar.♢♢♢♢Adentro, Selthia se había sentado sobre la fría piedra del recinto.La sonrisa seguía dibujada en su rostro, más tenue que antes, pero genuina de un modo que las precedentes no habían logrado ser.—No voy a ayudarte —advirtió—. Por si te lo estabas preguntando... Ahora que comprendo que emplear el poder para combatir contra ti revierte el proceso, no pienso mover un dedo. —Se encogió de hombros a medias—. Es absurdo quemar energía de ese modo.—Pensé que te apetecía disfrutar desviando mis ataques —replicó Ren.—No seas un ganador irritante... No me hagas enfadar más. —Una pausa impregnada de cierto dramatismo teatral—. Ya que te concedo esta victoria con elegancia, lo mínimo que puedes hacer es comportarte como un caballero.Ren sonrió.—Tienes razón... No volveré a hacerlo. —Hizo una breve pausa—. Me encargaré de impulsar el proceso yo mismo, entonces.Inhaló lentamente. A continuación, ejecutó un salto espacial empleando la energía que había estado racionando; un remanente que ya no precisaba conservar porque ahora disponía de sobra, y fue a posarse en la zona más purpúrea del espacio, allí donde la corrupción alcanzaba cotas máximas y el centro del sistema ofrecía la mayor concentración disponible con la que trabajar.Bajo sus plantas, el tono púrpura comenzó a desplazarse siguiendo la misma lógica que en los márgenes, solo que ahora dichos márgenes se replegaban.Vetas púrpuras treparon desde el suelo hasta sus tobillos, y luego ascendieron más.—Contaba con que recurrirías a ese método —admitió Selthia, con genuina satisfacción en la voz—. Te has vuelto muy hábil manejando esa misma energía que antes rechazabas con tanta fuerza.Ren no replicó.Comenzó a irradiar energía hacia el exterior desde el punto donde se hallaba hincado, transformando la corrupción en otra cosa antes de expulsarla; un proceso aprendido no en los manuales teóricos, sino a través de la práctica acumulada durante los últimos años, y que ahora era capaz de dirigir decodificando la forma en que el flujo se organizaba.La radiación resultante desprendía la luminosidad propia de aquello que estuvo corrompido y dejó de estarlo; una luz diferente a la del maná ordinario, marcada por el marchamo de haber atravesado el abismo y retornado transmutada.Afuera, en el plano físico de la décima cámara, el cristal de la Mantis incrustado en el núcleo que Ren había entregado comenzó a refulgir con luz blanca, de manera gradual, desplazando la purificación desde el epicentro hacia la periferia.—Es un desperdicio —lanzó Selthia.Sin rastro de ira. Con la resignación sincera de quien contempla cómo se malgasta una energía que considera profundamente desaprovechada—. Esa cantidad de potencia permitiría consumar muchísimas cosas.Ren la miró. Seguía sentada en el linde del espacio, absteniéndose de atacar o acumular fuerzas, adoptando la postura de quien ha asumido que permanecer sentada charlando sin estorbar era la única salida que no aceleraba su propia caída.Puesto que cooperaba del modo más mínimo imaginable solo porque eso lo retenía allí el tiempo suficiente para tener con quién hablar. Seguía desesperada por interactuar, aun en esas circunstancias...—¿Qué clase de cosas? —acabó cediendo Ren, dándole pie.Selthia lo miró con la expresión de quien recibe una interrogación imprevista.—Cosas productivas, me refiero —matizó Ren.Ella meditó la respuesta unos segundos. Luego soltó una carcajada; la misma risa auténtica que brotaba cuando algo le hacía gracia de verdad.