DOBE - Capítulo 308
“Te noto diferente”, comentó Larissa durante un breve instante en que ambas recuperaron el aliento. “¿Ha ocurrido algo?” Luna no respondió. En cambio, un momento después, desapareció junto con su lobo entre las sombras. Larissa apenas tuvo tiempo de reforzar su defensa mineral antes de que Luna reapareciera a su izquierda, lanzando una patada que casi penetró su guardia en la parte donde carecía de armadura mineral. Simultáneamente, el lobo emergió de otra sombra, atacando desde abajo e impidiendo una defensa completa. “Es mucho más molesto cuando usa al lobo por su cuenta”, se quejó Larissa, evitando ser alcanzada por las fauces de la criatura, pero recibiendo pequeños cortes en la pierna. “Es como luchar contra dos, contra un segundo atacante coordinado”. La estrategia resultó devastadoramente efectiva. Luna ejecutaba saltos espaciales mientras su lobo se movía entre las sombras con igual fluidez, creando un patrón de ataque que su defensa individual no podía contener por completo. “Te subestimé”, admitió Larissa, con la voz apenas audible mientras realizaba su propio salto espacial para ganar distancia. Luna apareció casi de inmediato a su lado, con la mirada fija en Larissa con una intensidad inquietante. “Grave error”, respondió simplemente. El lince de Larissa le proporcionaba considerables mejoras de velocidad y reacción, aunque no se manifestaran, pero incluso con ese impulso, se encontraba en desventaja. La combinación del lobo de las sombras y el felino de luz de Luna, aunque este último tampoco se manifestara, le otorgaba una velocidad superior a la de Larissa, algo que se hizo cada vez más evidente a medida que avanzaba el combate. Larissa analizaba frenéticamente sus opciones mientras contrarrestaba otro ataque doble. Su estrategia habitual de defensa sólida combinada con contraataques precisos estaba fallando ante la superior movilidad y reacción de Luna. Necesitaba cambiar de estrategia. “Sus ataques son rápidos, pero siguen un patrón”, observó, notando cómo la loba siempre atacaba desde el lado opuesto a Luna, maximizando la división de atención necesaria para defenderse. “Si pudiera predecir su próximo movimiento...” En lugar de intentar defenderse en todos los frentes simultáneamente, podría sacrificar algo de protección para asegurar un contraataque efectivo, como había hecho en la batalla por equipos o como Ren contra Klein. Ambas estaban cansadas y ya no podían usar maná para saltar con tanta frecuencia, así que era el momento perfecto. La siguiente vez que apareció Luna, Larissa estaba preparada. Reforzó deliberadamente su defensa hasta el punto de ser algo pesada, dejando una abertura calculada en su flanco izquierdo e incluso proyectó su luz para manipular la posición de las sombras disponibles... Como anticipaba, la loba emergió justo en ese momento, cerrando sus fauces alrededor de su pierna. El dolor fue agudo, pero soportable gracias a la protección mineral. Lo importante era que ahora tenía a la loba momentáneamente inmovilizada y que el ataque de Luna no debería doler demasiado desde el otro lado. Con un movimiento rápido, dirigió su lanza directamente a la cabeza de la criatura. “¡Te tengo!”, exclamó, segura de que el lobo, atrapado en forma física y vulnerable, no podría esquivar el impacto. Lo que no esperaba era la sonrisa que apareció en el rostro de su prima. “No”, respondió Luna en voz baja. “Te tengo yo”. En el último instante, justo cuando la lanza estaba a punto de impactar contra el lobo, Luna apareció frente a Larissa, tomando el arma con ambas manos. Sus ojos, ahora a centímetros de los de Larissa, brillaban con una furia desafiante. Larissa intentó soltar su lanza, pero Luna la sujetó con firmeza. “¿Dónde está el lobo?”, alcanzó a preguntar, dándose cuenta de repente de que la criatura ya no la mordía en la pierna. La sonrisa de Luna se ensanchó. “Detrás de ti”. Antes de que Larissa pudiera canalizar suficiente maná para saltar de nuevo, sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Luna había creado deliberadamente una sombra frente a ella para cambiar la zona que Larissa consideraba segura. El lobo emergió de la sombra proyectada, atacando directamente por la espalda. “Lo siento” murmuró Luna al oído de Larissa. Larissa cayó de rodillas por el intenso dolor... Su espalda se quejaba de ser, una vez más, el blanco que la princesa no parecía proteger bien, ni siquiera con el lince que le había regalado Ren. Lin, que había observado atentamente el combate desde su posición, avanzó al centro de la arena.” ¡Victoria para Luna Starweaver!” anunció, con su voz resonando por todo el estadio. El aplauso fue inmediato y entusiasta. Había sido una extraordinaria demostración de estrategia y velocidad, un combate que muchos creían que terminaría de otra manera basándose en batallas anteriores, y digno de ser considerado uno de los mejores torneos. “Buen combate” dijo Luna cuando terminaron de detener la hemorragia en la espalda de Larissa, extendiendo la mano en un gesto de respeto y amistad. Larissa aceptó el gesto.” Buena estrategia” reconoció. “Nunca imaginé que usarías mi propia luz proyectando tu sombra contra mí. “Estar atenta a la posición de las sombras ya es algo natural para mí” respondió Luna, casi sin rastro de su anterior molestia. ♢♢♢♢ La noche se extendía sobre la academia mientras se celebraban reuniones urgentes. Julius, con la eficiencia que lo caracterizaba, había convocado a sus hermanos de mayor confianza. Victor, el mayor, llegó con la rapidez que le permitía su puesto en las fuerzas defensivas. Arturo, el mediano, se presentó poco después, evidenciando la gravedad de la situación, algo inusual dado su apretado horario. “¿Estás completamente seguro?” preguntó Victor, con su voz profunda resonando en la cámara privada. Julius asintió.” Energía abisal en el chico Klein Cresta Dorada. “Esto va más allá de las típicas transgresiones con espías” comentó Arturo, tamborileando suavemente con los dedos sobre la mesa. “Es una flagrante violación de los acuerdos establecidos tras la última guerra. Cerca de ellos, Selphira había organizado su propio consejo de emergencia. Representantes de familias aliadas a los Ashenways mostraban expresiones que oscilaban entre la indignación y el cálculo político. “Debemos presentar un frente unido”, declaró Selphira con voz suave pero firme. “Lo ocurrido hoy no puede quedar impune”. “¿Y el líder de los Cresta Doradas?”, preguntó un anciano, clavando sus penetrantes ojos en Selphira. “¿Cuál ha sido su reacción?”. Como si respondiera a su pregunta, las puertas se abrieron para dejar paso a un mensajero sin aliento. Tras una rápida reverencia, entregó un pergamino sellado a Selphira. “Respuesta de la residencia principal de los Cresta Dorada, Lady Ashenway”, informó formalmente. Selphira rompió el sello, escudriñando con la mirada las líneas escritas con la elegante caligrafía característica del patriarca Cresta Dorada. Su expresión permaneció impasible, aunque una leve tensión en la comisura de sus labios delató momentáneamente su reacción. “Llegará en tres días”, anunció finalmente, enrollando el pergamino de nuevo.