DOBE - Capítulo 397
Víctor observó con una leve frustración cómo las mal organizadas líneas defensivas del puente comenzaban a dejar pasar a algunos soldados voladores y excavadores. Algunos de sus soldados seguían llegando, marchando desde atrás en formaciones desorganizadas y apresuradas que evidenciaban una escasa formación militar. El retraso en su posicionamiento había sido desafortunado, pero no catastrófico... Tenía un plan. Los soldados de Yino habían logrado establecer lo que ya parecía una sólida posición en territorio de Yano, y su superioridad numérica comenzaría a dar frutos si permitían el paso de muchos más soldados. “Contenerlos dentro del puente habría sido más fácil, pero ese plan ha fracasado por nuestra lenta reacción”, admitió mentalmente mientras su Águila Dorada realizaba una maniobra evasiva para evitar una lanza de energía púrpura que crepitaba en el aire donde habían estado momentos antes. “Tendré que reentrenar a los soldados para que reaccionen el doble de rápido cuando esto termine...” Desde su privilegiada posición aérea, podía ver con exactitud cómo se desarrollaba la situación. Unos cien soldados de tierra de Yino habían cruzado, suficientes para establecer sus propias formaciones defensivas, y ahora avanzaban hacia la ciudad. La escena era preocupante. No se trataba de asaltantes desesperados ni de milicianos indisciplinados. Eran soldados entrenados ejecutando un asalto coordinado con la precisión propia de una extensa planificación y práctica. “Si esto continúa así, no podré mantener el puente durante todo el tiempo que prometí.” Pero no todo estaba perdido. De hecho, esto era solo el principio... Victor vio cómo las últimas tropas de la retaguardia llegaban para cerrar la formación en media luna. Cuando se percató de que la mayoría de los soldados del escuadrón de elementales de tierra ya se habían ocultado bajo tierra, dio la orden, su voz resonando en el caos del combate con la autoridad de quien está acostumbrado a recibir obediencia en situaciones de vida o muerte. “¡Comandantes de sector! ¡Implementen el protocolo de contención terrestre "Plato de Plata", ahora mismo!” . La respuesta fue inmediata y coordinada. Había una razón por la que Víctor había mantenido la calma... Contaba con su Qilin Oro 3 (el más poderoso después del de su padre) para controlar la tierra, pero terminó conteniendo a los domadores voladores con su escuadrón de élite, y el motivo estaba a punto de manifestarse. Los soldados Yano habían logrado crear un perímetro justo fuera del soporte del puente. Era una sólida posición defensiva que les permitía controlar el flujo de combatientes enemigos, impidiendo que los pocos que llegaban pudieran cruzar completamente al territorio. Pero lo que el enemigo ignoraba era que esta posición había sido permitida deliberadamente. Víctor los había estado atrayendo exactamente a la posición que él quería que ocuparan. “¡Unidades subterráneas, procedan con la excavación visible!”. Víctor dio la orden, observando cómo los especialistas en combate subterráneo emergían de posiciones ocultas bajo tierra... No, no estaban emergiendo...La tierra se hundía. Lo que siguió fue una demostración de control elemental de nivel militar por parte de Yano, que habría sido un espectáculo agradable de presenciar si no hubiera tenido lugar en medio de una batalla mortal. Los domadores con bestias especializadas en el control del elemento tierra comenzaron a generar un enorme agujero justo después del anclaje del puente. El soporte blanco, de una extraña perfección geométrica, parecía emerger como los soldados de Yano. No era una excavación al azar, sino un cráter perfectamente circular de proporciones colosales. El pozo comenzó a expandirse, convirtiéndose gradualmente en un cuenco con bordes que se elevaban. Lo que minutos antes había sido un terreno llano se transformó en un anfiteatro defensivo, con enormes murallas que se alzaban alrededor de la entrada a la ciudad desde el puente. La única parte que no se había hundido era la del anclaje del puente, tan arraigada a cientos de metros de profundidad que apenas representaba una pequeña muesca en su soporte. Pero esa pequeña diferencia generó el escenario perfecto: un auténtico anfiteatro donde los soldados de Yino danzarían para los de Yano. Víctor sonrió con feroz satisfacción al observar cómo la topografía del campo de batalla cambiaba bajo su dirección. Por eso había esperado, por eso había permitido que el enemigo cruzara en gran número... para atraparlos en una zona de muerte creada por él mismo. “¡Unidades de Tierra y Agua, refuercen las murallas perimetrales!”, gritó, con la voz resonando con claridad en todo el campo de batalla. “¡Unidades de Madera, estabilicen los cimientos!”. Los atacantes de Yino, que habían avanzado con ímpetu constante, se encontraron de repente en una situación táctica completamente distinta. Lo que había sido un avance directo hacia la ciudad se había convertido ahora en un salto considerable desde el soporte del puente hasta el fondo del valle, seguido de un avance cuesta arriba contra fortificaciones improvisadas pero formidables para todos aquellos que no podían volar. El caos se extendió por las formaciones frontales de Yino al percatarse de lo que sucedía, mientras los soldados que iban detrás los empujaban hacia el agujero sin detener el avance. La física de la situación era brutalmente simple: los soldados, comprimidos en un espacio reducido, se convertían en blancos fáciles para los ataques concentrados desde arriba. Los soldados que habían estado avanzando ahora debían reorganizarse para defenderse de ataques desde 180 grados en lugar de 120. “¡Debemos bajar la defensa al mismo tiempo para apoyar a los excavadores, es la única forma de avanzar!”, gritó alguien desde las líneas enemigas, pero ya era demasiado tarde para detener la táctica enemiga. Los pocos excavadores de Yino que habían saltado primero para escapar a la ciudad y sembrar el caos antes de ser interceptados se dieron cuenta de que la formación subterránea ya estaba cerrada. Yano había llegado algo tarde, pero sus soldados de tierra habían formado un círculo muy amplio y lo cerraron poco a poco. Para cuando los infiltrados de Yino lograron excavar lo suficiente... ya habían sido interceptados y superados en número. Víctor sonrió al pensar que había sido una buena idea cerrar el cerco desde atrás y desde abajo antes de que la mayoría de los soldados terrestres se posicionaran desde el principio. De esa forma, se aseguraron de que Yino no se pusiera demasiado a la defensiva y, en cambio, intentara avanzar más rápido. Dado que crear un muro desde atrás era prácticamente inútil... No planeaba defenderse, sino atacar, y su muro eran sus soldados de élite, ya fuera bajo tierra, sobre ella o en el cielo... No dejarían que esos bastardos infectaran su hogar. Con Yino detenido, los atacantes de Yano redoblaron sus esfuerzos. Una enorme bola de fuego impactó en el centro del puente, lanzando fragmentos cristalizados en todas direcciones. “Perfecto”, pensó con satisfacción. “Están empezando a sufrir daños de nuevo y a entrar en pánico”. Había sido algo frustrante permitir que Yino avanzara tanto aprovechando el factor sorpresa. Habían llegado un poco tarde a las posiciones defensivas iniciales, y eso había hecho creer a los atacantes que podían mantener un avance constante, que estaban ganando impulso. Pero ahora Víctor les demostraría que esa energía abisal y sucia no bastaría para igualar la calidad de las bestias doradas contra las plateadas, especialmente cuando el terreno favorecía a los defensores.