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DOBE - Capítulo 4

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

DOBE - Capítulo 4

Habían soñado con algo mejor para Ren.Pero con una espora...“Ocho años”, se hundió en su silla el padre. “Ocho años viendo cómo los demás evolucionaban a sus bestias mientras él... mientras nuestra estúpida inversión le arrebataba la esperanza de...”.No necesitaba terminar la frase. Una espora no podía evolucionar de rango.No había técnicas de cultivo que estudiar, ni caminos de mejora que explorar, ni técnicas secretas que comprar.Muchos ya lo habían intentado.Gente más rica y con mucho más apoyo.El único que lo consiguió...Fue tildado del peor fracaso. Una fortuna gastada para obtener una ganancia casi inútil, un 20 % de fuerza.Desde ese día, la espora se convirtió en el símbolo del fracaso.Ren pasaría ocho años aprendiendo cosas que nunca podría aplicar, con su entorno como constante recordatorio de lo que no podía lograr.Ocho años de burlas, siendo el hazmerreír de la escuela.Ocho años perdidos, porque ¿qué podía aprender sobre el cultivo y la evolución con una criatura que ni siquiera podía evolucionar?La tristeza llevó al padre a recordar el pasado, un pasado que Ren había iluminado...“¿Recuerdas aquel día? “preguntó de repente, con la mirada perdida en las llamas de las velas.“Cuando no pude encontrar la medicina que exigía el reino porque se había agotado debido a la grave contaminación de maná de la horda de ese año, y tuve que salir en busca de un antídoto contra el envenenamiento por maná y también encontré esa planta que te comiste... Pensamos que habíamos sido bendecidos.Ella asintió con la cabeza y le tomó la mano.¿Cómo podría olvidarlo?Llevaban intentando tener un hijo desde los veinte años.Casi tres décadas de esperanzas frustradas, viendo cómo sus amigos formaban familias mientras ellos seguían solos.Habían vivido una vida frugal, reuniendo sus recursos para formar una familia feliz, interesados solo en una cosa que no podían obtener por mucho que acumularan.Casi un millón, una cantidad increíble para ciudadanos de su rango.Habían pensado en utilizar el dinero para “curar” su infertilidad, pero ya eran muy mayores... Se habían rendido.Pero aquel viaje a las afueras...“La planta que encontré en las afueras, confundiéndola con esa raíz dulce de gran calidad y cien años de antigüedad...”, continuó él. “Cuando la probaste, pensé... Pensé que te había matado. Estabas tan pálida, tan fría...”.“Y una semana después, me sentí como si tuviera veinte años”, sonrió con tristeza. “Y al año siguiente lo conseguimos sin intentarlo...”.“Nuestro milagro”.Se quedaron en silencio, escuchando los sollozos ahogados que provenían de la habitación de Ren.Su pequeño milagro, el niño que les había dado tanta vida y felicidad cuando casi habían perdido la esperanza, ahora se enfrentaba a un destino cruel.“Es como si los dioses dragones se burlaran de nosotros”, murmuró ella. “Nos dieron un hijo cuando ya éramos demasiado mayores, solo para...”.“Para verlo sufrir”, completó él, apretándole la mano.Las velas, casi consumidas, seguían ardiendo, y sus llamas se reflejaban en el contrato de la escuela que había sobre la mesa.En la habitación contigua, su hijo de diez años lloraba en silencio, con una pequeña espora gris flotando junto a su almohada como un recordatorio constante de su destino.El festín que habían preparado con tanto amor se enfriaba lentamente sobre la mesa, intacto, mientras dos ancianos padres lloraban por el cruel giro que había dado el milagro de su vida.♢♢♢♢Ren yacía en su cama, con las lágrimas secándose en sus mejillas, mientras la rabia sustituía poco a poco a la tristeza.La espora flotaba cerca, y su débil brillo gris solo servía para enfurecerlo más.¿Ir al colegio así? Era una broma cruel.Ya podía ver los próximos ocho años desplegándose ante él como una pesadilla interminable. Mientras otros niños aprenderían a evolucionar a sus bestias, a despertar nuevos poderes, él se sentaría allí, con una criatura que ni siquiera podía madurar adecuadamente...Quizás sería mejor hacer lo que hacían otros desafortunados “podridos” y...¡No!No podía, quería a sus padres y ellos también lo querían demasiado.Necesitaba encontrar algo que lo distrajera.Se volvió hacia la pequeña estantería junto a su cama, donde guardaba su libro favorito, gastado de tantas lecturas: “El segundo contrato del rey errante”.Sus dedos recorrieron la cubierta gastada, siguiendo la imagen de un guerrero legendario que había logrado lo imposible.Según la historia, el héroe había encontrado una medicina mística en lo profundo del bosque, algo que le había permitido formar un segundo contrato con una bestia.Por supuesto, solo era un cuento, ya que, en toda la historia, solo el rey actual y una docena de guerreros legendarios habían conseguido contratar a una segunda criatura.Y ninguno de ellos revelaría a las masas cómo lograrlo.Pero Ren aún era un niño, aún ingenuo.Ren miró por la ventana hacia el oscuro bosque que se extendía más allá de las afueras. La medicina de la historia... ¿Y si...?Pero la idea murió tan rápido como surgió.Su padre, con su madura planta de rango Hierro, había regresado medio muerto la única vez que se aventuró allí.Y él tenía ventajas reales: un 40 % de vitalidad extra, la fuerza y la velocidad de un adulto aumentadas en un 20 %, junto con todos sus otros atributos, un modesto control sobre las plantas que le permitía detectar peligros y defenderse de algunos monstruos, además de años de experiencia.¿Y qué tenía Ren?Una espora inútil y un miserable aumento del 10 % en su fuerza infantil.Ni siquiera podía levantar los sacos de harina más pesados de la cocina, ¿cómo esperaba sobrevivir en un bosque lleno de monstruos?La espora parpadeó débilmente, como si sintiera su desesperación.“¿Por qué tú?”, susurró con amargura hacia la criatura. “Con tan pocas posibilidades... ¿por qué tenías que ser tú?”.El silencio fue su única respuesta.En el comedor, podía oír a sus padres hablando en voz baja, con tonos cargados de preocupación. No podía soportarlo más. No podía ser la causa de su dolor, el patético final de todas sus esperanzas y sacrificios.Pero tampoco podía cambiar nada.Una vez firmado el contrato, era para toda la vida. La espora sería su compañera hasta el día de su muerte, un recordatorio constante de su fracaso.A menos que...Sus ojos se fijaron de nuevo en el oscuro bosque más allá de su ventana.Incluso aunque fuera un suicidio.El envenenamiento por maná lo mataría en menos de tres días con una criatura tan débil en su cuerpo.Pero mientras pensaba en el contrato de la escuela, en los años de tormento que le esperaban...¿Qué era peor? ¿Morir intentando cambiar su destino o vivir ocho años como el hazmerreír de la escuela?Sus padres... Quizás también podría hacerlos felices.Ren abrió una vez más su gastado libro y sus dedos recorrieron las ilustraciones de los dragones.Se creía que todas las criaturas podían convertirse en dragones si encontraban el camino correcto para cultivarse.Según el libro, el Rey Errante encontró mucha información junto con su medicina...No era cualquier medicina lo que quería, estaba en el corazón del territorio de los dragones, donde el maná fluía tan densamente que se podía ver en el aire.