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DOBE - Capítulo 551

El Domador De Bestias Más Débil Obtiene Todos Los Dragones Sss — www.skynovels.net · All chapters

DOBE - Capítulo 551

¿Podría la semilla encapsulada estar liberando algo de poder cuando se volvía más intenso emocionalmente? La posibilidad lo intrigaba. Canceló la fusión parcial con el glotón y se concentró por completo en aumentar el flujo de maná en su cuerpo. Cerró los ojos y se enfocó en las sensaciones internas. Podía sentir algo diferente, una sutil resonancia que no había estado presente durante su entrenamiento anterior. Era como si la intensidad emocional creara una conexión más fuerte con el poder que aún conservaba. Empezó a experimentar, alternando entre los recuerdos de Liora, Luna y su hongo, y sus sentimientos de culpa e ira. Se torturaba a sí mismo, pasando de estados de calma a estados emocionales intensos, observando cómo respondía su control del maná. Los resultados eran inconsistentes, pero prometedores. Durante los picos de intensidad emocional, podía sentir claramente un aumento en su capacidad para sentir y manipular el maná y los elementos. Pero también notó algo preocupante: la intensidad necesaria para mantener ese estado aumentado era mentalmente agotadora y le recordaba, de forma incómoda, los patrones de comportamiento que habían causado problemas con sus amigos. Se preguntó si estaba descubriendo una nueva técnica legítima o simplemente buscando maneras de racionalizar impulsos destructivos. La línea entre la intensidad productiva y el comportamiento autodestructivo podía ser muy delgada, especialmente al lidiar con frustraciones que lo sobrepasaban. Pero Ren ya no podía dudar. Bastaba de cuestionarse si estaba bien o mal... solo quedaba actuar. ¿Por qué? Porque se iba. Iría a buscar aquello que Sirius necesitaba para resolver la crisis, fuera lo que fuese. Su glotón estaba repleto de recursos, suficientes para el tiempo necesario. Cantidades que su vieja mochila grande jamás podría haber cargado. Ni diez mochilas bastarían para transportar todo lo que ahora guardaba en el espacio dimensional de su bestia: armas forjadas por Isaac, pociones de maná de alta calidad, suministros de emergencia y comida para semanas, herramientas especializadas para excavar y sobrevivir incluso bajo tierra. Todo lo que había estado acumulando, preparándose inconscientemente para algo así. Una expedición como esta. Empezó a repasar mentalmente su inventario mientras preparaba su partida. Las nuevas armas creadas con los materiales de Oro 3 que había obtenido en su última expedición, casi fatal: una lanza capaz de perforar las defensas más resistentes, flechas diseñadas específicamente para atravesar la armadura de criaturas de alto rango y una daga que podía cortar materiales que, sin su hongo, le habrían sido indestructibles. Isaac había superado todas las expectativas al trabajar con esos materiales. Tendría que agradecérselo de nuevo, esta vez con más sinceridad. Incluso tenía suficientes pociones estimulantes para mantenerse alerta y funcional durante días sin dormir, si fuera necesario. Había invertido una cantidad considerable en obtenerlas, pero ahora se alegraba de haber sido tan meticuloso en su preparación. Las herramientas incluían cuerdas hechas de materiales monstruosos, resistentes y reforzadas con maná, capaces de soportar enormes rocas o criaturas; mapas, ahora que no contaba con su hongo para orientarse; y objetos suaves para acampar con mayor comodidad, hechos con materiales que su control elemental no podía crear fácilmente. Pero... ¿de verdad haría todo esto cuando su descenso le había enseñado a no sobreestimarse? El recuerdo de Luna lo sacudió bruscamente. La imagen de ella llorando, la desesperación oculta en su voz, la forma en que había transformado su dolor en una declaración de enemistad que claramente no sentía. Respiró hondo, sintiendo cómo la determinación se solidificaba en su pecho como acero forjado. No tenía sentido perder más tiempo cuestionándose. Ya había encontrado una pequeña parte del camino hacia la solución. El comienzo... El resto lo aprendería sobre la marcha. Ya había sobrevivido a situaciones peores con menos preparación. Ahora la tenía de sobra. Sus mejoras se habían reducido a la mitad, pero sus habilidades de combate habían mejorado durante meses de entrenamiento brutal con Lin, Yang, Zhao y Wei. Y, lo que era más importante, tenía una motivación personal que iba más allá del simple beneficio o la gloria. Comenzó a avanzar hacia los límites de la escuela, preparado para extraer y activar sus artefactos de ocultación y así evitar ser detectado por los guardias de seguridad.Pero apenas se había girado en la dirección de su camino, alguien lo llamó. “Ren”. La voz de Lin resonó en el aire como un filo cortante. Se giró y vio a su maestra de pie, con la capucha puesta y a una distancia relativamente corta que sugería que había estado ocultando su firma de maná. “Zhao me contó algunas cosas hace poco”, dijo Lin, con ese tono de voz que usaba cuando estaba realmente preocupada. “Y cuando no te encontré en tu habitación, me imaginé algo así”. Ren se puso tenso, pero no respondió. “Por la dirección que mencionó Zhao, sabía que tenías que pasar por esta zona”, continuó Lin, acercándose lentamente.” ¿Por qué? No lo sabía con certeza. Según Zhao, no deberías estar al tanto de la situación de Sirius. Pero conociendo a mi pequeño alumno favorito, tan travieso, y su propensión a meterse en líos, tenías que estar por aquí.” Lin hizo una pausa, estudiando su expresión. “Cuando Selphira me dijo que Luna se había alejado de Sirius por un tiempo, sospeché aún más. Y mira... di en el clavo.” Ren se puso a la defensiva, sintiendo cómo la energía comenzaba a acumularse en su cuerpo. “Ríndete... No te dejaré ir” declaró Lin con firmeza. “Apenas llegaste a la misma profundidad y tuvieron que sacarte en el último momento. ¿No has aprendido nada ahora que estás mucho más débil? “Tengo que hacerlo” respondió Ren, con una voz cargada de una resolución que sorprendió incluso a Lin. “Es mi culpa y de nadie más, así que debo hacer algo para solucionarlo.” Volvió a pensar en Luna. En cómo había intentado ocultar su dolor tras una actuación completamente ajena a su personalidad. La intensidad de su llanto... “Luna no es así”, murmuró, más para sí mismo que para Lin. “Lo que la presiona tanto debe dolerle mucho más que mis errores a mí”. Sintió cómo la energía escapaba un poco más de la semilla; la capa enquistada ya no bastaba para contenerla. El dolor emocional, la desesperación, la determinación de ayudar a alguien que se preocupaba por él, todo se combinó para crear una resonancia que amplificó su acceso a parte de su verdadero poder. El flujo de energía recorrió su cuerpo, transformándose parcialmente con la fusión de su lobezno y su hidra. La energía le otorgó un control más preciso de lo normal, permitiéndole acceder a algunas técnicas que habían estado fuera de su alcance desde que perdió su hongo. Se puso en guardia frente a Lin, y sus bestias se materializaron parcialmente en su cuerpo como pequeñas escamas de jade. Lin suspiró profundamente, reconociendo la inutilidad de intentar razonar con él en ese estado. “Creí que ya no podías fusionarte así... Pero parece débil, y yo puedo fusionarme por completo” le recordó en voz alta. “Tú eres quien pretende viajar lejos y necesita conservar energía. Yo no. Solo tengo que derrotarte una vez aquí, aunque tenga que usar mis quince minutos completos de transformación máxima. Lin activó su fusión completa. La transformación fue espectacular y aterradora. Su cuerpo se endureció y se cubrió de plumas negras, duras como escamas, que brillaban con patrones rojos de fuego y viento. Sus extremidades se alargaron y se volvieron más poderosas, con garras que parecían capaces de cortar diamantes. Su lagarto pantera con plumas de grulla también apareció a su lado, separado como un clon creado por fusión, obteniendo el triple del poder que, irónicamente, el propio Ren le había otorgado. La presión de maná que emanaba de su forma transformada fue suficiente para que Ren comprendiera que estaba en una liga superior. Pero Ren no retrocedió ni se rindió. Lin se lanzó hacia él con explosiones combinadas de viento y fuego que la impulsaron a una velocidad increíble, extremadamente difícil de seguir con la vista. Su objetivo era claro: asestarle una patada devastadora que lo noqueara de un solo golpe, poniendo fin al enfrentamiento antes incluso de que comenzara. La combinación de impulso y poder elemental concentrado, convertido en velocidad, hacía que su ataque fuera prácticamente imposible de esquivar, incluso para los Rangos Oro más altos. Pero Ren logró lo imposible. La esquivó por completo. Justo a tiempo, utilizó el control simultáneo del viento y la tierra de una forma que nunca antes había intentado. El viento le ayudó a posicionar su cuerpo más rápido, redirigiéndolo, mientras que la tierra se hundía en formaciones diseñadas específicamente para alterar su trayectoria.