LOTM Capítulo 507
**Capítulo 507: Puerto Bansy en el Viento**Donna retrocedió bruscamente, con las pupilas contraídas, la boca entreabierta mientras su grito llegaba a sus labios.Si no hubiera visto antes al mensajero, ya habría perdido el control de sí misma y se habría levantado aterrorizada, sin importarle si volcaría las mesas o las sillas.Afortunadamente, ya no era la joven dama que ignoraba por completo los asuntos del mar cuando embarcó por primera vez el Ágata Blanca. Su voz solo se había vuelto un poco más aguda mientras señalaba fuera de la ventana y tartamudeaba, “¡H-hay un zombi!”"¡Un zombi sin cabeza!"Usó el termino zombi más comúnmente visto en el folklore para describir el terrorífico hecho que acababa de ver.Cecile se levantó de un salto y corrió al lado de Donna. Miró con curiosidad por la ventana donde el viento furioso estaba soplando y observó durante unos segundos."No hay nada”, dijo ella con sinceridad.Donna se encogió, reunió su coraje, y cautelosamente se inclinó hacia adelante solo para ver los árboles fuera balanceándose, con desorden volando por todas partes. No había ni un solo peatón."R-realmente había alguien allí. E-él llevaba una capa negra, y no tenía cabeza. ¡Su cuello estaba sangrando!" Donna dijo mientras gesticulaba en un intento de convencer a los adultos en la habitación.Su padre, Urdi Branch, se levantó de la mesa, fue a la ventana, y miró por un momento."Donna, no se te permitirá leer nunca más esa 'Antología de Historias de Terror de Fonce' por las noches!""P-pero…" Donna se sintió agraviada y quería defenderse.En ese momento, Cleves subió al segundo piso y se acercó, preguntando, "¿Qué paso?".“Donna dijo que vio a un zombi, un zombi sin cabeza”, explicó el otro guardaespaldas, Teague, con una risita.Cleves guardó silencio durante dos segundos y luego asintió a Donna.“Está bien, esto pasará”."El viento afuera es muy fuerte y peligroso. Nos iremos cuando las cosas se calmen".A los ojos de Donna, las palabras del tío Cleves indicaban que la creía y que había elegido la solución más segura. Pero a los ojos de Urdi, Teague y los demás, no era más que una táctica torpe para consolar a un niño.Al ver que Donna seguía un poco nerviosa y que su verdadero empleador no estaba demasiado satisfecho, Cleves sacó una silla y se sentó mientras decía tranquilamente: "Hay una extraña tradición en el Puerto Bansy. Ellos no salen de los edificios ni responden a ningún golpe en la puerta cuando el clima se vuelve tormentoso por la noche"."Si abres la puerta, ¿te llevará el zombi?". preguntó de pronto Denton iluminado, tras haber visto al mensajero con su hermana."Puedes pensarlo así". Cleves tomo un vaso de agua y bebió un sorbo._Así que así son las cosas..._ Donna se tranquilizó, creyendo que no se encontraría con aquel horrible zombi mientras no saliera del restaurante.Fue entonces cuando se dio cuenta de que todos los clientes de alrededor habían dirigido sus miradas hacia ella debido a la conmoción.Al ser observada por tanta gente, Donna se sintió incómoda de pies a cabeza. Instintivamente quería bajar la cabeza para evitar todo._¡No hice nada malo! ¡Realmente lo vi!_ Donna obstinadamente alzó su cuello y miró a su alrededor.Vio a los caballeros con frac y a las damas con sus hermosos vestidos retraer sus miradas. Los vio bajar la cabeza, coger sus cucharas y recoger los bloques de sangre rojo oscuro de sus cuencos para llevárselos a la boca.Sus labios estaban teñidos de un matiz rojo. Sus rostros parecían pálidos bajo la luz del candelabro de cristal. El contraste entre ambos hizo que Donna sintiera un miedo inexplicable.Volvió la cabeza y esperó la cena, rezando en secreto a la Diosa para que el viento cesara lo antes posible....Oficina de Telégrafos del Puerto Bansy.En cuanto Elland y su primer oficial terminaron de enviar su informe a la Marina, se dieron cuenta de que el viento de afuera aullaba y que las puertas y ventanas cercanas traqueteaban."De verdad, el clima de aquí es siempre tan inestable”. Elland se puso su sombrero con forma de barco y suspiró con una risa.Su primer oficial, Harris, se rió a carcajadas."De lo contrario, ¿cómo podrían llamarse a sí mismos el 'Museo del Clima'?""Es mejor que no salgan. Las leyendas dicen que perderán la cabeza por ello", les recordó con una voz lenta la empleada de la oficina de telégrafos, una joven de pelo castaño rizado."Lo sé, pero lo he intentado varias veces y no ha pasado nada". Sin preocuparse, Harris abrió la puerta para marcharse.Elland lo detuvo y pensó por un momento."¿Estará bien ir a la catedral de al lado?"Su oficina de telégrafos cerrará, ¿verdad?""No hay problema". La señorita de pelo castaño rizado seguía siendo tan lenta como siempre.Elland asintió, abrió la puerta de la oficina de telégrafos y avanzó con dificultad hacia la Catedral de la Tormenta, a decenas de metros de distancia, contra las ráfagas de viento que parecían capaces de arrastrar a un niño.El primer oficial Harris, que se aferraba a su sombrero, siguió al capitán como si quisiera expresar su deseo de regresar directamente al Ágata Blanca.Sin embargo, en el momento en que abrió la boca, fuertes ráfagas de viento irrumpieron en su boca y toda su voz fue miserablemente reprimida.Después de graznar durante un rato, sabiamente cerró la boca y dejó de hacer propuestas obviamente irreales.Todavía faltaban quince minutos para las siete, y aun en la tarde, las puertas principales de la Catedral de la Tormenta seguían abiertas para sus fieles.El vendaval se debilitó considerablemente cuando llegaron a la zona. Al menos, Elland y Harris ya no tenían que preocuparse de que sus sombreros los abandonaran.Al entrar en la catedral, recorrieron el oscuro y solemne pasillo. Entraron en la sala de oración y vieron a un hombre con una túnica de sacerdote azul oscuro sentado en el primer banco. Contemplaba en silencio el enorme Emblema Sagrado de la Tormenta, compuesto por los símbolos del viento, las olas y los relámpagos, que había sobre el altar.Elland sonrió mientras se acercaba, palmoteando a la figura familiar en el hombro."Jayce, ¿dónde está tu obispo?"Con esa palmada, la cabeza del sacerdote tambaleó.Entonces, cayó hacia delante y, con un fuerte ruido sordo, cayó al suelo, rodando continuamente.La sangre brotó del cuello del sacerdote como una fuente, empapando la cara de Elland.Una sensación fría y húmeda le llegó al corazón, y los ojos de Elland se cegaron con un intenso color rojo.Todo lo que quedaba a su vista era un mundo de sangre, así como una cabeza que por fin había dejado de rodar y miraba hacia arriba con una mirada vidriosa en sus ojos....A las 7:15 p.m. Klein y Danitz, que salieron del restaurante de primera clase, notaron que el viento que había estado sacudiendo el barco se había calmado considerablemente.Tras pensárselo durante dos segundos, Klein caminó hasta la entrada de la cabina y preguntó a la tripulación, "¿Quién más no ha vuelto?".El miembro de la tripulación había visto a este pasajero disfrutar de la deliciosa carne de murloc con el Capitán, así que no ocultó nada al decir: "Aparte de la familia Branch y la familia Timothy en el restaurante Limón Verde, todos los demás pasajeros han regresado antes de que empezara el vendaval. Jeje, ese lugar está bastante lejos, y también se tarda bastante tiempo en cenar allí."Oh cierto, el capitán y el Primer Oficial fueron a la oficina de telégrafos, pero aún no han regresado".Klein asintió de forma indescifrable y regresó en silencio a la Habitación 312.Permaneció de pie junto a la ventana, observando las olas que eran agitadas por el viento. Incluso sin usar el misterioso espacio sobre la niebla gris para adivinar, su propia intuición espiritual le hizo sentir vagamente que algo malo se estaba gestando y ocurriendo.Después de esperar otros cinco minutos, aún no veía regresar al capitán Elland y a la familia de Donna.Klein miró de reojo a Danitz, haciendo que el famoso pirata que se recostaba en la silla, se sentara derecho.Klein apartó la mirada, no dijo nada y entró en el baño.Cerró la puerta tras de sí, sacó la figurita de papel, se disfrazó y subió por encima de la niebla gris, dispuesto a hacer otra adivinación.Antes, había considerado los riesgos potenciales del Puerto Bansy, pero ahora, después de que el viento había aumentado, tenía la intención de confirmar el nivel actual de peligro."Puerto Bansy es peligroso".Klein sostuvo el péndulo espiritual y empezó a recitar la declaración en voz baja.Tras repetirlo una y otra vez, abrió los ojos y descubrió que, aunque el colgante de topacio giraba en el sentido de las agujas del reloj, no lo hacía a una frecuencia rápida ni con grandes amplitudes._Hay peligro, pero está dentro de los límites aceptables… Esto contradice la revelación de antes..._ Klein susurró para sí mientras apoyaba los codos en el borde de la larga mesa de bronce.Rápidamente pensó en una posibilidad, y era que el peligro actual no era igual al peligro latente. Sólo al desencadenar algo o investigarlo a fondo aparecería el iceberg oculto bajo el mar._Este peligro latente podría haber existido durante trescientos o cuatrocientos años, o quizá incluso más, y no debido a mi llegada... Hmm, el peligro actual podría incluso no tener nada que ver con el peligro latente. Es una lástima que no disponga de la información necesaria para hacer una adivinación basada en esta conjetura..._ Después de interpretar, Klein volvió rápidamente al mundo real, salió del baño y encontró una silla para sentarse.Se quedó en silencio, vacilante, y no se movió durante mucho tiempo, lo que hizo que Llameante Danitz se sintiera extrañamente inquieto.Desde que Gehrman Sparrow mencionó que había peligro acechando en Puerto Bansy, este infame pirata había estado constantemente preocupado._Ser capaz de hacer que este monstruo cambie de opinión y evite el peligro en el Restaurante Limón Verde, debe ser muy aterrador... ¿Por qué mis vacaciones son tan miserables? ¡Estoy plagado de mala suerte!_ El ambiente era tan sofocante que Danitz tuvo que levantarse y pasear de un lado a otro.Fue entonces cuando vio que el monstruo, Gehrman Sparrow, ponerse de pie repentinamente, abotonar su levita de doble botonadura y caminar hacia el perchero junto a la puerta.Tras coger su sombrero de seda, Klein miró al Llameante y dijo sin ninguna expresión: "Eres libre"."¿Eh?" Danitz sólo lo encontró surrealista.De pronto comprendió lo que el monstruo pensaba hacer, y soltó estupefacto: "¿Quieres salvar al capitán y a esa gente corriente?"¡T-tú fuiste quien dijo que afuera es peligroso!"Klein se puso su sombrero de media copa, cogió su bastón negro de madera, giró el pomo de la puerta y contestó con calma: “Ellos cooperaron conmigo”.“Ellos guardaron mi secreto por mí”.“El me invitó a comer carne de murloc”."El me ayudo a pagar la compensación por la pérdida de Tiburón Blanco”."..."Danitz no reaccionó por un momento. Inconscientemente preguntó, "¿Cuánto fue la compensación?""Unos pocos soli”. Klein abrió la puerta y salió._¡Loco! ¡Este tipo está completamente loco! Ya sea por el trato que da hacia los demás o hacia sí mismo, ¡es un loco!_ Danitz se quedó con la boca entreabierta y sin habla._¡Por suerte, soy una persona normal! ¡Me quedaré en un lugar seguro!_ Danitz retiró la mirada y pensó con burla y diversión.Justo cuando le vino este pensamiento, el viento aulló de nuevo, haciendo sonar las ventanas y haciendo parpadear las velas de la habitación.Contemplando esta escena oscura y turbulenta, Danitz pensó de repente en un problema._El barco está anclado en el puerto, que también es parte del Puerto Bansy. Tampoco es seguro, ¡y también podría estar en peligro!__Si me quedara aquí solo, entonces podría seguir a ese monstruo. Al menos... al menos, ¡él es muy fuerte!_ Salió corriendo de la habitación 312 y alcanzó a Klein justo cuando estaba a punto de salir del barco.Klein giró la cabeza para mirarlo. Aunque no dijo nada, su perplejidad era muy evidente.Danitz se apresuró a reír."Si eligiera retirarme ante riesgos tan triviales, ¡Sería ridiculizado por todos los piratas del Mar Sonia!"_Una simple excusa..._ Sin exponer su mentira, Klein tomó prestada una linterna de la tripulación.Sosteniendo la tenue linterna amarilla y su duro bastón de madera, caminó junto al barco y entró al oscuro puerto en su traje negro.Mientras Danitz se lamentaba, él seguía de cerca a su lado.