SS - Capítulo 1003
Capítulo 1003: La caída de Falcon Scott (21)"¡Resistan, miserables!"Una horda de Criaturas de Pesadilla avanzaba a lo largo de una calle de la ciudad, a escasos metros de estrellarse contra una barricada improvisada formada por las enormes armazones de los MWR que abrían fuego. La superficie de la calzada estaba resquebrajada y derretida, y las ruinas de los edificios circundantes se hallaban envueltas en llamas.Saltando desde un tejado que se derrumbaba con lentitud, Sunny cayó en picado y aterrizó en medio de las abominaciones. La hoja esmeralda del [Pecado del Consuelo] se movió, enviando surtidores de sangre al aire. Él se lanzó hacia un lado, esquivando una ráfaga de balas, y profirió un gemido.Ya transitaban la segunda semana del asedio, pero el daño infligido a su cuerpo y alma por la Puerta de Pesadilla tardaba en sanar. Sunny se sacudió el dolor de encima e invocó a las sombras, erigiendo un muro negro con ellas para bloquear la calle."¡Lanzallamas!"Los pilotos de los MWR no dejaron de disparar sus cañones de masa, pero largos chorros de fuego rojo anaranjado salieron disparados desde sus muñecas por encima del muro. Sunny bailó entre las llamas, haciendo circular su energía para activar el [Armamento del Inframundo]. El efecto de la [Memoria de Fuego] se potenció, elevando su resistencia elemental a cotas aún mayores.Las Criaturas de Pesadilla no tuvieron tanta suerte.Mientras él lidiaba con la vanguardia del enjambre, Belle y Dorn atacaban la retaguardia desde los flancos. Una espada afilada y un pesado mazo no tardaron en despachar a las frenéticas abominaciones y, al mismo tiempo, proyectiles cargados de tungsteno destellaron desde una torre de dormitorios cercana, masacrando a los objetivos más peligrosos sin errar el tiro.Atrapado entre el martillo y el yunque, el enjambre se desintegró con celeridad. El último en caer fue una criatura espantosa con escamas robustas que recubrían su cuerpo reptiliano. Sunny se limitó a golpear a la abominación con el canto de la mano, volviéndola tan pesada como un peñasco y tan dura como la piedra. El cráneo del reptil se hizo añicos, deshaciéndose en una repugnante lluvia de sangre y hueso.Incluso antes de que el pesado cuerpo tocara el suelo, el Hechizo ya estaba susurrando:[Has matado a un Monstruo Despertado, Acechador Escamado.][Has recibido una Memoria.]Sus ojos brillaron.'¡Otra Memoria!'Limpiándose la mano con expresión de asco, Sunny miró a su alrededor. Luster y Kim aparecieron en un tejado cercano, indicando que ninguna de las criaturas había escapado. Dejó escapar un suspiro de alivio....La situación estaba bajo control.Tras la fatídica batalla contra la Nube Devoradora, la presión sobre los defensores de Falcon Scott no había hecho más que aumentar de forma constante. El hecho de que hubiera una brecha gigantesca en el muro no ayudaba en lo más mínimo. Finalmente, la barrera defensiva había sido traspasada en dos puntos más, obligando al Primer Ejército a evacuar a los civiles hacia el interior de la ciudad y a crear un anillo de defensa secundario en las calles vacías.La topografía del asedio ya no era sencilla. Los humanos seguían controlando el muro, repeliendo a la mayoría de las Criaturas de Pesadilla desde su altura; pero ahora, varias secciones de la gran barrera estaban separadas, convirtiéndose casi en fortalezas independientes. Se asignó a un destacamento de soldados la tarea de defender las brechas desde el suelo.En su mayor parte, lograban impedir que las Criaturas de Pesadilla se abrieran paso a través de las barricadas hacia la ciudad, a pesar de que la tasa de bajas entre los equipos de tierra era mucho más elevada. Sin embargo, de vez en cuando, algunas monstruosidades lograban alcanzar las calles.Sunny acababa de lidiar con uno de estos enjambres invasores.'Ese es el cuarto de hoy... no es una buena señal.'Se encorvó en un doloroso ataque de tos, sintiendo que una debilidad enfermiza le calaba el cuerpo una vez más. Después de un rato, la tos remitió, y Sunny permaneció inmóvil durante unos instantes, respirando con ronquera y esperando a que la flaqueza se disipara.Pronto desapareció, y todo lo que quedó fue un dolor punzante en el pecho."Maldición..."Se irguió y miró a su gente, que se abría paso entre la carnicería ardiente de la calle destruida. Una vez que llegaron a su altura —todos excepto Samara, que seguía en su nido de francotirador en lo alto de la torre de dormitorios vacía—, Sunny miró a Kim y preguntó:"¿Alguna novedad de Segadora de Almas?"Ella asintió."Sí, señor. El Maestro Dale hizo retroceder al enemigo, recuperando el control sobre la Brecha C. Se nos ha ordenado retirarnos y descansar. Nuestro próximo turno empieza dentro de dieciséis horas."Sunny se frotó el rostro con cansancio."Dieciséis horas, ¿eh? O el Mando del Ejército se siente generoso, o esperan verdaderos problemas mañana. Bueno... con más razón para asegurarnos de estar frescos y rebosantes de esencia. Avísale a Sam para que baje y retírense a los barracones."Estudió a sus soldados por un momento, cerciorándose de que ninguno estuviera herido. Sin... sin un sanador en la cohorte, recuperarse entre batallas se había vuelto un tanto peliagudo; al menos, exigía ayuda externa.Por fortuna, los miembros de la cohorte estaban ilesos. Él asintió, dejándolos marchar, y se dio la vuelta.Los MWR permanecían inmóviles, con los cañones incandescentes de sus armas brillando en la penumbra. El líquido refrigerante goteaba, evaporándose en nubes de bruma. Algunos pilotos habían abierto las cabinas, sentados en las compuertas de las escotillas con expresiones de cansancio en los rostros. Pronto se retirarían al interior, ahuyentados de vuelta a las sobrecalentadas máquinas de guerra por el humo y el hedor a cadáveres carbonizados.Pero, al menos por ahora, los soldados disfrutaban del breve instante de respiro en la gelidez de la noche interminable.Al percatarse de Sunny, uno de los pilotos levantó una mano y la cerró en un puño. Sunny le devolvió el firme saludo militar, y luego se alejó caminando en silencio.Unos minutos después, tropezó, agarrándose a una pared en un callejón oscuro y aislado. El divino [Pecado del Consuelo] susurró, burlándose de él, pero en estos días no resultaba demasiado difícil suprimir la odiosa voz. Sunny descansó por unos instantes y luego dio un paso atrás.Santa emergió de las sombras, tan silenciosa y amenazante como siempre. Pesadilla se unió a ella, con la luz de la luna destellando en sus cuernos adamantinos.Sunny suspiró e invocó la [Silla de montar carísima]. Asegurando sus correas sobre el semental negro, miró a las dos Sombras y dijo:"Ya saben qué hacer. Volveré en dieciséis horas... tengan cuidado hoy. Lo más probable es que mañana tengamos que darlo todo."Santa asintió con indiferencia, luego montó al oscuro destrero y extendió una mano. Sunny colocó la empuñadura del divino [Pecado del Consuelo] en ella, al mismo tiempo que enviaba hacia adelante a dos de sus fantasmas. Después, observó partir a la taciturna caballero mientras se dirigía en dirección al muro.En estos días, los dos trabajaban por turnos. Si el Demonio de la Antártida no estaba defendiendo Falcon Scott, lo hacía el Ángel Guardián de la Antártida.Millones de personas ya habían sido evacuadas de la ciudad condenada, pero aún quedaban millones más. La asediada capital no podía permitirse el lujo de caer. Todavía no.Sunny tosió un poco más, profirió una maldición en voz baja y echó a andar en la dirección opuesta a la que había tomado Santa.