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SS - Capítulo 1004

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Capítulo 1004: La caída de Falcon Scott (22)Mientras caminaba por las calles desiertas, Sunny respiró el frío aire invernal e intentó calmar los latidos desbocados de su corazón. No debería estar tan fatigado, pero lo estaba. La extraña dolencia que lo atormentaba se había vuelto menos severa en el último par de días; sin embargo, aún no había desaparecido.'Ah, maldición...'Sunny hizo una mueca, luego divisó a un grupo de soldados más adelante y se obligó a sí mismo a ponerse la máscara de un comandante seguro de sí mismo. Los humanos mundanos admiraban a los Maestros, y si veían a uno deambulando con ojos hundidos y expresión turbada, su moral se resentiría.Nunca imaginó que preocuparse por la moral de la gente se convertiría en algo a lo que le dedicaría atención, y sin embargo, allí estaba.A medida que Sunny se acercaba, captó retazos de la conversación que mantenían."Ayer vi luchar a Mongrel. Dioses, de verdad es un demonio. Toda mi unidad habría muerto de no ser por él. Ojalá pudiera darle las gracias... pero está claro que no pertenece al Primer Ejército. ¿Tal vez sea un Legado de algún clan local de la Antártida?""No, no... ¿no han oído los rumores? Mongrel es ese Maestro de la Primera Compañía Irregular. El Diablo.""Has perdido la puta cabeza, idiota. Mongrel mide como dos metros de alto, mientras que el Maestro Sunless es más bien bajito. Créeme, los vi a los dos uno al lado del otro, el día en que se abrió la primera brecha en el muro. Además, Mongrel es sin duda una mujer.""Sí, yo también lo vi. Hasta le acarició la mejilla... bueno, eh, más bien se la pinchó. Un momento... chicos, ¿creen que hay algo entre ellos?""Son todos unos idiotas. Resulta obvio que Mongrel son varias personas..."Por lo general, escuchar ese tipo de conversaciones divertía a Sunny, pero esta vez se mantuvo distante e indiferente. Los soldados enmudecieron cuando se acercó, se irguieron y luego se inclinaron con respeto. Él les asintió al pasar y siguió su camino, sin inmutarse.'En fin. Pero eso me recuerda...'Sunny invocó las runas y echó un vistazo a la descripción de Santa:Fragmentos de Sombra: [185/200].'Tan cerca.'Con las dos Memorias que había recibido hoy —una de un Monstruo Despertado y la otra de una Bestia Caída—, el contador aumentaría en dos fragmentos, llevándolo a ciento ochenta y siete. A partir de ahí, solo necesitaba trece más para que Santa Trascendiera.Se encontraba un tanto escaso de tiempo, pero también poseía unas cuantas de sus Memorias personales que podían ser sacrificadas para acelerar el proceso. Las cosas seguían marchando de acuerdo al plan.'El tejido es el problema... Siento que casi lo logro, pero el [Fragmento de Medianoche] sigue dándome problemas. Es demasiado arriesgado.'Sunny reflexionó sobre las complejidades del tejido de hechizos, haciendo una mueca cuando el clamor atronador de la batalla distante se volvió especialmente estruendoso, dificultándole pensar.Poco a poco, el ruido se fue atenuando, aunque nunca desaparecía por completo. Sunny atravesó las barricadas, abandonó el anillo de defensa secundario y se adentró en las concurridas calles de Falcon Scott.A pesar de que numerosos civiles habían tenido que ser reubicados en lo más profundo de la ciudad, los signos de superpoblación no eran tan funestos como uno cabría esperar. Después de todo, el convoy naval había estado atareado transportando a los refugiados a través del estrecho. A estas alturas, alrededor de ochenta millones de personas ya habían sido trasladadas a la relativa —extremadamente relativa— seguridad de la Antártida Oriental.Casi parecía que el plan del Mando del Ejército estaba surtiendo efecto.Contemplar la prueba real de que todos sus esfuerzos no eran en vano hizo que Sunny se sintiera un poco mejor.Más adelante, una multitud de refugiados esperaba en fila para recibir raciones. La estudió un instante y divisó una figura conocida repartiendo paquetes de pasta sintética en la cabecera.Sunny esbozó una pequeña sonrisa y luego se encaminó en esa dirección. Conforme se acercaba, la persona gruñó sin levantar la vista:"Más te vale no estar colándote, ba..."Entonces, Beth alzó la mirada y parpadeó un par de veces."¿Oh, Sunny? ¿Qué haces tú por aquí?"Él se encogió de hombros."De regreso del muro."Ella llamó a uno de los otros voluntarios para que la relevara, y luego lo apartó a un lado, hacia un zumbante proyector de calor. Beth se detuvo frente a este, tiritando y frotándose las manos."¿Cómo estuvo tu día?"Sunny permaneció en silencio un rato, sin saber cómo contestar."Agitado."La joven lo miró de reojo y soltó un bufido."Un hombre de pocas palabras ahora, ¿verdad?"Sunny cambió de tema."¿Cómo está el viejo? ¿Ya les asignaron lugar en la cola?"Beth suspiró."...No. La gente dice que otro barco se hundió en el estrecho, así que muchas asignaciones se pospusieron de nuevo. En cuanto al Profesor, se encuentra bien. El Ejército lo puso a trabajar como consultor para mejorar la matriz de comunicación, así que al menos tiene algo que hacer."Lo miró con expresión interrogante."¿Vas a venir hoy?"Sunny vaciló, luego sacudió la cabeza con lentitud."No. Tengo mucho que hacer. Además... mi instinto me dice que mañana será un día duro. Sus dormitorios están lejos del muro, pero aun así. Ten cuidado. Bueno, ya sabes cómo va esto."La joven se volvió hacia el proyector de calor."Sí, sí..."Entonces, de pronto abrió el bolso que le colgaba del hombro, hurgó en él y sacó un tubo de pasta de dientes."Toma. Te olvidaste esto la última vez."Sunny parpadeó un par de veces."No lo olvidé. Te lo dejé, porque sé que la cadena de suministro está hecha un desastre."Beth ladeó la cabeza y le lanzó una mirada furibunda."¡¿Crees que no puedo conseguirnos pasta de dientes?!"Sunny rio."O sea... si tienes tantos principios, entonces ¿por qué tampoco me devuelves las dos latas de café que dejé en tus dormitorios?"La joven bajó la vista, con las mejillas ligeramente sonrojadas."Eso... ¿qué latas de café? ¡No he visto nada por el estilo!"Sunny asintió un par de veces y apartó la pasta de dientes con suavidad."Vale, vale. Como sea, intentaré pasarme pronto. Si de verdad encuentras ese café, por favor, disfrútalo."Se despidió de Beth con una torpe reverencia y se alejó paseando, sintiéndose un poco reconfortado.Aquí, en la ciudad propiamente dicha, el transporte público seguía funcionando. También había vehículos militares circulando por las calles. No tardó mucho en llegar a los barracones.Al entrar en el Rhino, Sunny paseó la mirada a su alrededor, deteniéndose en una de las cápsulas de sueño cerradas. Luego, caminó hacia la parte trasera del transporte blindado, sacó la aguja del diablo de su sitio en el suelo de la armería y suspiró.'Quedan quince horas... pero probablemente debería dormir al menos un par...'Sacudiendo la cabeza, se puso manos a la obra.