SS - Capítulo 1784
A medida que se aventuraban más al este, la Llanura del Río Lunar comenzó a cambiar. Cada vez había menos cañones en su camino y el aire se volvía un poco más cálido. Por la noche, las tres hermosas lunas parecían más distantes.
El viento traía consigo copos negros arremolinados. Rain no necesitaba tocarlos para saber qué eran... ceniza. Era como si hubieran regresado a Corazón de Cuervo, pero también era diferente.
En la fortaleza del clan Song, la ceniza caía del cielo gélido debido a los volcanes en erupción. Pero aquí era distinto de algún modo, lo que hacía que Rain se sintiera incómoda.
Finalmente, los miembros del equipo de reconocimiento se detuvieron. Nadie había dado la orden, simplemente se quedaron paralizados, mirando al horizonte en un silencio atónito.
—Vaya.
Allí delante, a lo lejos... parecía como si una cadena montañosa nevada se elevara entre la bruma cenicienta. Pero mientras Rain estudiaba más de cerca las imponentes montañas, no pudo evitar sentir una sensación de incongruencia. Porque la forma era errónea.
Entonces, algo hizo clic en su mente y abrió la boca por la impresión... u horror. O asombro.
Las montañas no eran montañas en absoluto. En su lugar, eran huesos.
Un esqueleto inconcebiblemente grande yacía en el suelo a lo lejos, demasiado grande para ser visto entero. Lo que Rain había pensado que eran las laderas de una cadena montañosa eran varias costillas titánicas, cada una de ellas elevándose hacia el cielo como columnas de marfil que soportaban su peso.
Afortunadamente, el cráneo del cadáver insondable estaba fuera de la vista. Sin embargo, el grupo más cercano de montañas de hueso se extendía profundamente en la Llanura del Río Lunar. También tenía una forma extraña, compuesta por cinco picos bajos. Más allá de ellos, una amplia cresta se elevaba gradualmente hasta una gran altura, como una inquietante escalera al cielo.
Las cinco montañas eran las falanges de los dedos del colosal esqueleto, y la cresta ascendente eran los huesos de su brazo.
Uno de los porteadores susurró en voz baja:
—D-dioses...
Rain permaneció en silencio, pero sintió ganas de decir algo parecido. Simplemente no había palabras para describir sus emociones.
El Despertado Ray los miró y sonrió levemente.
—¿Dioses? Un dios, quizá. Eso es Tumba de Dioses lo que tenemos delante.
Los porteadores, que no estaban muy familiarizados con la topografía del Reino de los Sueños, lo miraron confundidos.
Él suspiró.
—Tumba de Dioses es una Zona de la Muerte que sirve como frontera noreste del Dominio Song. Es una región del Reino de los Sueños donde habitan abominaciones Grandes, Malditas y quizá incluso Impías. En cuanto a por qué se llama así... creo que podéis verlo por vosotros mismos. Nadie sabe realmente qué es ese terrible esqueleto, pero es fácil imaginar que son los restos de un dios. Por lo tanto... Tumba de Dioses
6 .
Los porteadores se estremecieron.
—Despertado Ray, señor... ¿vamos a ir allí?
Ray sonrió, pero fue Tamar, la líder del equipo de reconocimiento, quien respondió:
—No. Por supuesto que no. Una Zona de la Muerte no es lugar para humanos. Aunque no nos devore algún horror abominable, la tierra misma nos matará. O el cielo. Y lo que es más importante todavía...
Miró a los porteadores y a los especialistas en reconocimiento.
—Aquí es donde termina el Dominio Song. La autoridad de la Reina Song no llega a Tumba de los Dioses, así que no podéis ir allí. En cuanto lo hagáis, vuestras almas ya no estarán protegidas por la gracia de la Reina y seréis convocados a la Primera Pesadilla.
Ella suspiró.
—En resumen, nuestra misión ha terminado. Acamparemos aquí y daremos media vuelta mañana... regresar al campamento principal no debería llevarnos ni de lejos tanto tiempo como nos llevó llegar hasta aquí, ya que iremos en línea recta. La marcha será más intensa, ¡así que preparaos!
Dicho esto, dio la espalda a la increíble vista de los huesos colosales, como si no estuviera impresionada en absoluto por ello.
Rain reprimió el deseo de mofarse.
Eso es un Legado para ti...¿Le costaría la vida a Tamar comportarse como una chica normal? Nadie podía mantener la calma al presenciar algo tan inimaginable. ¿Por qué sentía la necesidad de darse aires?
Lady Tamar no era precisamente desagradable... pero sin duda era más que un poco engreída. Rain, que estaba acostumbrada a revolcarse por el barro, no podía evitar entretenerse viendo lo mucho que se esforzaba la joven por mantener una fachada austera.
A menudo sentía el impulso de burlarse de la heredera Legada sin piedad... bueno, o al menos de chincharla un poco. Por supuesto, nunca lo hacía; Rain no era tan estúpida como para burlarse de una Legada.
Solo un completo idiota haría algo así. Incluso el mejor de los resultados sería recibir un desafío a un duelo...El equipo de reconocimiento acampó. Como era el último día de sus obligaciones oficiales, hicieron una hoguera más grande de lo habitual y asaron toda la carne de monstruo que les quedaba. Incluso los tres Despertados se unieron al resto de los miembros del equipo, dejando al Eco vigilando el campamento.
Por supuesto, el peregrino tampoco se unió a ellos. El hombre muerto permaneció de pie en el borde del campamento, impasible e insensible, mirando hacia la oscuridad con sus ojos vidriosos.
Daba un poco de miedo estar en su presencia, pero los miembros del equipo de reconocimiento hacía tiempo que habían aprendido a ignorar al muerto.
Esta vez, fue la Despertada Fleur quien cocinó para todos. Su sonrisa fácil y su comportamiento amistoso tranquilizaron a todos, por lo que la conversación fluyó libremente.
—Oh... Lady Tamar... si no le importa que le pregunte...
Carel, el viejo pellejo, estaba inusualmente tímido ante la joven Legada. Masculló algo en voz baja y preguntó en tono cauteloso:
—No he podido evitar notar que no te ha impresionado mucho ese enorme esqueleto. ¿Habías visto Tumba de Dioses antes?
Tamar lo miró con frialdad, esperó unos instantes y luego se encogió de hombros.
—Ya lo había visto antes. De hecho, los tres estamos familiarizados con Tumba de Dioses. Allí es donde nos envió el Hechizo en el solsticio de invierno.
Los ojos de los porteadores se abrieron de par en par. Incluso Rain se quedó atónita.
¿Qué demonios? ¿Envió a estos niños a una Zona de la Muerte? ¿Cómo es que están vivos?Al mismo tiempo que se sentía sorprendida, también se sentía un poco culpable. Resultaba que Tamar no había estado actuando con altivez... simplemente estaba familiarizada con el esqueleto titánico. Es más, lo que quiera que les hubiera ocurrido allí debió de ser bastante traumático. Así que probablemente estaba ocultando su inquietud bajo la fachada de indiferencia.
...Vaya con los prejuicios.Rain suspiró, avergonzada de sí misma.
Los porteadores, mientras tanto, miraban a los tres Despertados con asombro. Finalmente, el viejo Carel preguntó:
—¿En el solsticio de invierno? Yo... ah... habría pensado que Lady Tamar usaría la Puerta de los Sueños...
Antes, todos los Durmientes eran enviados al Reino de los Sueños en el solsticio de invierno, donde tenían que encontrar una Puerta, anclarse a ella y, de ese modo, Despertar. Hoy en día, sin embargo, la situación había cambiado.
Era posible atravesar una Puerta de los Sueños antes del solsticio y anclarse con antelación. De esa forma, no había riesgo de ser enviado a alguna tierra implacable, lejos de las Ciudadelas humanas.
La mirada de Tamar se oscureció, lo que hizo que Fleur se riera con nerviosismo.
—Oh, eso... completamos nuestra Primera Pesadilla a finales de otoño, así que no hubo mucho tiempo antes del solsticio. Hay mucho papeleo involucrado para conseguir acceso a la Puerta de los Sueños, como sabéis. Simplemente fuimos a la Academia e intentamos prepararnos en su lugar.
Miró a Tamar y sonrió.
—Bueno, Ray y yo lo hicimos. El padre de Tamar es un Santo, así que podría haberla llevado al Lago de las Lágrimas personalmente, sin necesidad de usar la Puerta de los Sueños. Aun así, nos conocimos en la Academia.
Los porteadores miraron a la joven Legada con confusión. Tras un rato de silencio incómodo, uno de ellos preguntó:
—Eso... el padre de la dama debía de estar terriblemente ocupado...
Ella frunció el ceño.
—No lo estaba.
Entonces, Tamar parpadeó.
—...Quiero decir, lo estaba. Lo está. Pero no es por eso.
En realidad, Rain sabía a qué se refería.
Puede que hubiera una forma más segura de Despertar para la mayoría de los Durmientes, pero no para los Legados. Eso era porque los Legados siempre habían tenido esa opción; simplemente nunca la usaban. Para ellos, la prueba del Hechizo de Pesadilla era como un rito sagrado.
Los Legados eran fundamentalmente una casta guerrera; la aristocracia marcial del nuevo mundo. Su cultura era excepcionalmente dura e implacable, forjándolos como personas capaces de enfrentarse al terror sin sentido del Hechizo de Pesadilla. Se tomaban su valentía muy en serio.
Ser enviado al Reino de los Sueños en el solsticio de invierno era un rito de iniciación. Algunos dirían que era un riesgo innecesario... quizá incluso señalarían la Costa Olvidada como ejemplo.
Miles de hombres y mujeres jóvenes habían perecido allí antes de que Estrella Cambiante finalmente conquistara la Puerta.
Pero, al mismo tiempo, los que habían sobrevivido se encontraban ahora entre los campeones más fuertes de la humanidad. La mayoría eran Maestros y algunos eran Santos. La propia Estrella Cambiante, Canción de los Caídos, Ruiseñor, Criado por Lobos... esos eran nombres legendarios.
Así que, incluso si el padre de Tamar hubiera tenido miedo de enviar a su hija a la muerte, lo habría hecho de todos modos. Porque así eran los Legados.
Rain suspiró.
Eso es tan retorcido.¿Cómo se habría sentido el líder del Clan del Pesar, poniendo voluntariamente en riesgo la vida de su hija?
¿Cómo se habría sentido Tamar, sabiendo que sus padres preferirían verla muerta antes que débil?
Cosas así le trastornarían a una la cabeza de por vida.
De repente, Rain ya no quiso burlarse más de la joven Legada.
Esperó unos instantes y luego preguntó con curiosidad:
—Pero ¿cómo sobrevivisteis? Como dijo Lady Tamar, una Zona de la Muerte no es lugar para humanos. Salir de allí con vida... es como un milagro.
Los tres Despertados se miraron sombríamente.
Finalmente, Ray respondió con una pálida sonrisa:
—Nosotros... recibimos ayuda.
Fleur se estremeció.
—Sí. Ningún humano puede vivir en una Zona de la Muerte... pero en realidad, un humano sí lo hace. Bueno, al menos él... ¿parece un humano? Nadie está seguro de verdad.
Tamar asintió con una expresión sombría.
—Él fue quien nos salvó. El Señor de las Sombras...
📝 Notas
- [6] Tumba de Dios en todo caso pero ha sido una decisión del traductor que la ubicación se llame Tumba de Dioses. ↑