SS - Capítulo 3191
Los sentidos de la sombra se extendían por una vasta área... pero toda esa área era su reino. Al extenderse a través de su alcance sin luz, se había vuelto prácticamente ciego a todo lo que sucedía más allá de sus fronteras.
Aun así, se sintió impulsado a vigilar a la pequeña muñeca hasta que desapareciera por completo de su vista.
Así, sentado en los escalones del templo, la sombra permaneció inmóvil mientras una copia perfecta de él surgía de la oscuridad.
La segunda encarnación también tomó la forma de un humano. Miró sus manos humanas y lentamente las apretó en puños.
—Se siente extraño convertirse en humano una vez más.
Era extraño, pero no ajeno. Después de todo, la sombra recordaba haber vivido incontables vidas humanas.
La encarnación ladeó un poco la cabeza.
—¿No lo crees?
La sombra sonrió levemente y permaneció en silencio. No sentía deseos de conversar consigo mismo.
Sacudiendo la cabeza, la segunda encarnación se disolvió en la oscuridad. Un momento después, apareció en el mismísimo borde de su oscuro reino. Al instante, sus sentidos se extendieron hacia afuera, abarcando la naturaleza indómita más allá.
Por toda la tierra primordial de colinas y bosques, incontables criaturas se estremecieron, como si sintieran una ráfaga de frío fantasmal. Todas las sombras parecieron volverse un poco más profundas.
Ah... Es cegador.Habiendo pasado muchos años en el refugio sin vida de su reino, la sombra quedó momentáneamente aturdida por el caos infinitamente deslumbrante de la vida. Su esplendor, su multitud, su movimiento... la rebosante fiesta de todo ello era nada menos que violenta, asaltando su cansado corazón.
Le tomó unos momentos encontrar a la pequeña muñeca...
Y a la Criatura de la Pesadilla que descendía sobre ella, llena de un frenético hambre.
La sombra frunció el ceño.
Esa Criatura de la Pesadilla... la conocía bien. Había sido una Bestia Suprema alguna vez, en el amanecer de los tiempos; una descendiente de uno de los primeros seres vivos creados por los dioses. Sin embargo, en algún lugar del camino, su alma se encontró con las semillas de la Corrupción.
Huyó a este reino distante y se escondió, haciendo de las profundidades del bosque su guarida. La sombra había sentido a la Gran Bestia merodeando en los bordes de sus sentidos en muchas ocasiones, pero a pesar de estar impulsada por la locura y el hambre, la Criatura de la Pesadilla nunca se atrevió a entrar en su dominio. Por lo tanto, la sombra tampoco se molestó en erradicarla.
La Bestia no era muy talentosa; después de todo, no había logrado elevarse ni en su Rango ni en su Clase a lo largo de las eras, pero aún era una de las abominaciones más poderosas que habitaban en este reino... entre las que habían sobrevivido a ser vecinas de la sombra, claro está.
Así que el alma vagabunda tenía pocas posibilidades de sobrevivir a un encuentro con el monstruo.
Estaba usando una cubierta bastante patética, después de todo. Snuggle no fue creada exactamente para la batalla: no tenía armadura, ni armas, ni colmillos, ni garras. La sombra no estaba segura de qué tipo de poder le permitía al alma radiante mover a la muñeca raída, pero sabía que no le otorgaba una gran fuerza.
Tal vez si hubiera elegido un recipiente más formidable —un gólem forjado para la batalla o el cuerpo de un depredador temible— podría haberle ofrecido a la Gran Bestia una pelea dura. Pero, tal como estaban las cosas, su inesperada huésped pronto sería aniquilada.
Era bastante ágil, es cierto, habiendo escapado de su persecución durante unos días. Pero eso fue solo porque la sombra nunca pretendió destruir el alma deslumbrante; si hubiera querido matarla, no habría habido ninguna persecución.
La Gran Bestia no tenía tales limitaciones. El ceño de la sombra se profundizó.
¿Debería intervenir?No había ninguna razón lógica para que interfiriera y, sin embargo, se mostraba reacio a ver destruida a la pequeña muñeca. Al mismo tiempo, había pasado mucho tiempo buscando la paz, encontrándola finalmente dentro de los límites de su tranquilo reino. Salir de su sombra silenciosa se sentía como una imposición.
Debatiéndose, la sombra suspiró.
Sin embargo, antes de que pudiera tomar una decisión, la situación cambió repentinamente.
Hubo un destello de luz cegadora y el suelo tembló. A lo lejos, la pequeña muñeca se había enfrentado a la Gran Bestia y, para sorpresa de la sombra, fue la Gran Bestia quien se tambaleó hacia atrás, rugiendo de dolor.
—¿Eh?
La pequeña muñeca no poseía armas, ni armadura resistente, ni garras afiladas, ni colmillos viciosos. Todo lo que tenía era su brillante y radiante esencia de alma; una esencia de alma que pertenecía a una Bestia Trascendente, pero que era lo suficientemente deslumbrante como para ser confundida con la de un Supremo.
Y, de alguna manera, había usado esa esencia para hacer que una Bestia de Rango superior se lamentara terriblemente, como si fuera consumida por una agonía insoportable. Mirando a lo lejos, la sombra vio algo que nunca antes había visto. Algo que hizo que incluso su mente antigua se agitara con incomodidad.
Allí, dentro de la horrible alma de la Gran Bestia... la espantosa oscuridad de la Corrupción hervía y se disolvía, disipada por radiantes ráfagas de deslumbrante luz dorada.
La Corrupción estaba siendo destruida.
¿C-cómo?Eso no debería haber sido posible. En todas sus incontables vidas, la sombra nunca había visto que la Corrupción soltara algo que hubiera atrapado con sus garras. Podía ser derrotada antes de apoderarse de un alma, pero nunca después.
Aun así...
El alma de la Gran Bestia estaba siendo purificada de la Corrupción. La luz dorada era demasiado débil para purgarla por completo, pero disminuía la espantosa oscuridad. Y, como resultado, la Criatura de la Pesadilla se debilitó. Pero aunque la Gran Bestia estuviera débil, seguía siendo una Gran Bestia. Era una antigua Criatura de la Pesadilla que había sobrevivido a eones de agonía y persecución divina, perfeccionando su frenesí y su ira mortal.
Y el alma radiante todavía estaba escondida dentro de una vieja muñeca raída.
Así que su batalla terminó de una manera predecible. Sin embargo, la sombra no tuvo que intervenir; aunque la pequeña muñeca no logró derrotar al antiguo horror, al menos logró escapar de él.
Tiempo después, una figura raída voló hacia la oscuridad como si hubiera sido disparada por un cañón, se enredó en las ramas y rodó sin vida por el suelo tras atravesar el dosel.
Hubo unos momentos de silencio, y luego una voz chillona lo rompió débilmente:
—Ay... ayayai...
La sombra caminó hacia donde había caído la muñeca y la miró desde arriba, poco impresionado.
Snuggle había visto días mejores. Siempre había estado cubierta de costuras torpes, habiendo soportado incontables rasgaduras y destrozos por juegos bruscos, pero ahora parecía la víctima de un delincuente particularmente vicioso.
Su vestido burdo estaba chamuscado. Uno de sus brazos apenas estaba unido al cuerpo, y el cuerpo mismo estaba rasgado casi por la mitad. Había muchas rasgaduras más pequeñas también, y faltaba una de las cuentas que le servían de ojos. Su cabello era un enredo desordenado, con hojas y pequeñas ramas sobresaliendo de él como un nido arruinado.
La sombra suspiró.
—¿De vuelta tan pronto?
Snuggle giró la cabeza y lo miró, con la boca curvada hacia abajo. Permaneció en silencio durante un breve rato y luego dijo con voz temblorosa:
—Sí, bueno... ¡de repente me di cuenta de que no te he agradecido adecuadamente por rescatarme de ese cristal, Lord Titán! Así que lo pensé y decidí regresar... para expresarte mi gratitud. Después de todo, ¡odiaría ser vista como una desagradecida!
La sombra estudió su patético estado por un momento.
—Ajá.
La pequeña muñeca intentó ponerse de pie, pero se tambaleó tras apoyarse en su pierna rasgada.
Un rugido frenético resonó desde algún lugar a lo lejos.
—Y, eh... ¡oh, mira eso! Ya es de noche. Viajar en la oscuridad es imprudente, así que pensé en quedarme hasta la mañana. O, ya sabes. Unos días. ¿Qué tal eso?
La sombra no respondió de inmediato. No había mañana en su reino, así que la pregunta carecía de sentido. Bien podría haber pedido quedarse indefinidamente.
En ese momento, sin embargo, no le importaba eso. En cambio, estaba mirando hacia las profundidades de la muñeca rasgada, sintiendo una pizca de preocupación. Snuggle había sufrido algunos daños... pero era el alma vagabunda en sí la que estaba verdaderamente herida. Estaba en harapos, habiendo recibido heridas viciosas.
Y sin embargo, mientras la miraba, ya se estaba reparando a sí misma. El alma radiante se estaba curando con una velocidad asombrosa, recuperándose de un nivel de daño que habría destruido a casi cualquier otro.
Esa cosa verdaderamente poseía poderes misteriosos.
Con un suspiro, la sombra se inclinó y recogió a Snuggle.
—Está bien.
Ella se retorció en su agarre.
—Puedo preguntar, qué...
Él dio un paso hacia las sombras.
—Guarda silencio.
De regreso al templo, entregó la muñeca en manos de su primera encarnación y se colapsó en un torrente de oscuridad. La muñeca observó en silencio, atónita. Sosteniéndola con una mano, la sombra extendió la otra. Pronto apareció una aguja en ella, y la oscuridad fluyó, formándose en un hilo negro.
—¿Q-qué estás haciendo?
La sombra miró a la muñeca con una expresión distante.
—Voy a repararte, por supuesto.
Con eso, comenzó a remendar la muñeca rasgada con puntadas suaves y delicadas. Ella se congeló, sorprendida.
Las rasgaduras que plagaban el cuerpo de Snuggle desaparecieron una tras otra bajo la aguja de la sombra. Su trabajo de costura era tan preciso que parecía como si la muñeca nunca se hubiera rasgado en absoluto; muy pronto se veía mejor que nunca.
Manifestó un poco de oscuridad en una cuenta de ónice para reemplazar su ojo, y luego creó algo de tela para hacerle un vestido nuevo. Snuggle observó sus acciones en un silencio incrédulo.
Finalmente, chilló:
—¡Qué lindo... vestidito... negro como la tinta! Pareces ser muy bueno cosiendo, Lord Titán. Qué... talento tan inesperado tienes.
La sombra sonrió levemente.
—Por supuesto. Solía ser muy bueno tejiendo.
¿Cuándo había sido eso?
No lo recordaba del todo. Sus manos, sin embargo, lo recordaban demasiado bien.
En nada de tiempo, Snuggle estaba como nueva; mejor de lo que jamás había estado, en realidad. Dejándola en el suelo con una expresión de satisfacción, la sombra asintió.
—Eso está mejor.
Consideró algo por un momento y luego añadió:
—Puedes llamarme Sombra. No hay necesidad de ser tan formal.
Snuggle dio unos pasos tentativos, luego agitó las manos en el aire y las miró fijamente por un momento.
—¿Eh? Eso está de hecho mucho... ¡mucho mejor! ¿Sombra? ¡Está bien entonces!
Miró fijamente la aguja que él todavía sostenía en su mano, la cual brillaba débilmente con un etéreo resplandor dorado.
—Esa es una aguja muy interesante la que tienes ahí, Sombra. ¿De dónde la sacaste?
La sombra también miró la aguja. No estaba muy seguro. Solo había pensado en necesitar una aguja, y naturalmente apareció en su mano.
¿De dónde la había sacado?
Intentó recordar.
—¿Esta? Hm... bueno, si la memoria no me falla...
La sombra ladeó un poco la cabeza.
—Creo que la robé de la torre de Nether. Sí, eso debería ser correcto.
La pequeña muñeca tembló un poco y luego miró hacia otro lado.
—Nether, ¿eh? Así que te tuteas con un daemon…
Su silencioso murmullo sonó abatido.
—Cielos, estoy condenada…
***
Nota: escucho sugerencias para la traducción de Damnation y el chiste del final del capítulo jahdhahs