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SS - Capítulo 928

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SS - Capítulo 928

[Has matado a una Bestia Despertada, Cría de la Nube Devoradora...]El camino descendía en pendiente, pronto alcanzaron el fondo de un profundo desfiladero y continuaron avanzando por sus vericuetos. Ya sin miedo a caer al abismo, el convoy tomó un respiro y aceleró aún más.Pero a pesar de ello, su situación no hizo más que empeorar.Para entonces, las montañas distantes ya habían desaparecido, engullidas por completo por el velo del enjambre que se aproximaba. Solo quedaban visibles algunos picos cercanos, pero incluso éstos ya se estaban volviendo nebulosos.Cada vez más abominaciones voladoras que se habían adelantado a la horda se abalanzaban sobre el convoy; con sus carnosas fauces circulares abiertas de par en par para morder a los veloces transportes y a los soldados que operaban las torretas.Al principio, llegaron uno tras otro. Luego, aparecieron varios a la vez. En algún momento, el estruendo de las torretas al disparar se convirtió en un cañoneo continuo e incesante.Los soldados lucharon con una determinación desesperada, confiando en que sus observadores encontrarían los objetivos a tiempo. La oscuridad asesina de la noche polar era cortada y desgarrada por los haces descarnados de potentes faros, mientras las balas atravesaban el cielo abominable pintándolo con vetas rojas..Cansado de esperar impotente dentro del Rhino, trepó al techo por la escotilla superior y se tambaleó mientras un viento furioso lo azotaba con un frío cortante. A pocos pasos, Santa se mantenía erguida, lanzando una flecha tras otra al cielo oscuro. Cada flecha segaba una vida, y los cuerpos de criaturas abominables llovían sobre la nieve alfombrando el camino detrás del convoy.En un nido de armas situado en el techo de uno de los transportes civiles, Samara disparaba su rifle una y otra vez, y en algún lugar muy por encima, sangrientas explosiones de esencia cargada florecían con cada disparo.Los otros Despertados también estaban asistiendo a los soldados. Sin embargo, aunque cada uno poseía una Memoria capaz de infligir daño a distancia, eran menos competentes con ellos. Irónicamente, elDurmiente era lo mas cerca que estaba el convoy de un tirador después de Santa y Samara. Su carcaj estaba lleno de flechas envenenadas....En un giro exasperante de los acontecimientos, Sunny era el único que carecía de un arma adecuada. Solo tenía un arco, y ése lo estaba usando su Sombra.'Maldición...'La Cadena Imperecedera ya lo envolvía, y el Último Deseo llamaba a las Criaturas de Pesadilla, obligando a las más cercanas a apuntarle a él, y solo a él. Eso hizo que el patrón de sus ataques fuera un poco más predecible, provocando que más balas dieran en el blanco. No sabía qué más hacer...De todas formas, nada de eso tenía sentido.El convoy podría matar a un millar de esas monstruosidades voladoras, y seguiría sin ser más que una gota en el océano. A cada minuto, el número de abominaciones atacantes aumentaba, y a cada segundo, la Nube Devoradora se acercaba.Pronto envolvería el desfiladero por completo, y entonces, todos sus esfuerzos acabarían en un espantoso y sangriento final. Sunny no pensó ni por un segundo que el convoy sería capaz de luchar contra incontables miles de las abominaciones voladoras.'¿Por qué no lo tuve en cuenta... idiota, maldito idiota?'No era como si no hubiera luchado antes contra enjambres de Criaturas de Pesadilla voladoras. Sin embargo, Sunny nunca se había planteado una situación como ésta con la seriedad suficiente como para idear contramedidas eficaces.Pero, ¿Qué contramedidas había? ¿Qué se suponía que había que hacer si el propio cielo decidía devorarlos?Apretó los dientes.No había salida, por lo que Sunny podía ver. Ya habían fracasado en su intento de escapar del camino de la horrenda horda, y no habían encontrado un refugio para evitar a la plaga celestial.Los soldados continuaron disparando sus torretas, moviéndose rápidamente Santa y Samara continuaron su masacre a las bestiLos soldados continuaron disparando sus torretas. Moviéndose rápidamente, Santa y Samara continuaron su masacre a las bestias de pesadilla antes de que se estrellaran contra los transportes. irviente de la Nube Devoradora. Numerosas abominaciones borraron el cielo, haciendo que pareciera como si las luces carmesíes de la propia aurora estuvieran engendrando el diluvio que todo lo consumía. Uno o dos minutos después, la horda inundaría el desfiladero y descendería sobre el convoy…Su único consuelo era que ni siquiera podrían saciarse con la carne humana. Había muy pocos humanos en el convoy para llenar sus estómagos.'Muéranse de hambre, bastardos...'A falta de un arma adecuada, Sunny ni siquiera pudo ayudar a su gente en su última resistencia.Pero... ese no era su trabajo. Su tarea más importante como líder era pensar, y aun así, Sunny tampoco podía pensar en nada. La imagen del mapa seguía destellando en su mente, casi grabada a fuego. Todos los posibles campamentos y refugios que había marcado con antelación estaban demasiado lejos, y todos los caminos convenientes que había explorado eran inútiles.Santa retrocedió repentinamente y, al instante siguiente, el cadáver de una de las bestias del enjambre se estrelló contra el techo del Rhino. El APC se estremeció, pero siguió avanzando a toda velocidad. Una gota de sangre fétida golpeó la visera del casco de Sunny.Inhaló profundamente y se quedó mirando las horribles fauces de la abominación muerta, insensible a su repulsiva apariencia.Estas fauces espantosas y hambrientas pronto se darían un festín con la carne de su pueblo.Unas fauces hambrientas...De repente, una expresión sombría apareció en su rostro, oculta por el casco.Dándose la vuelta, Sunny se zambulló de nuevo en la escotilla, aterrizó silenciosamente en el suelo del APC y corrió hacia Luster.'¿Dónde está...? ¿Dónde está...?'Pronto, una de sus sombras se fijó en un viejo camino, casi totalmente derruido, que se bifurcaba del principal unos cien metros más adelante. El Rinoceronte estaba a punto de alcanzarlo…"¡Gira a la izquierda!"Las manos de Luster reaccionaron más rápido que su mente, obligando al Rhino a dar una vuelta brusca. El vehículo tembló al dejar las ruedas de la superficie, casi intacta, del camino mejor conservado para entrar en el más deteriorado.El joven le dirigió una mirada a su capitán."¿Señor? ¿Hacía dónde vamos?"Sunny palideció un poco."...Hacia unas fauces hambrientas."En realidad, no necesitaba dar más explicaciones. Ahora que habían entrado en el camino abandonado, solo quedaba una dirección: hacía adelante.Y allí, delante de ellos, se encontraba algo que él había esperado evitar a toda costa.La oscura entrada de un viejo túnel abandonado.No hacía mucho, Sunny había jurado que nunca entraría en uno.Pero ahora sólo podía rezar para que lo alcanzaran...