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Capítulo 1

Jujutsu Kaisen: Virus Maldito — fanfic.es · All chapters

Capítulo 1

Notas de la Autora: Éste capítulo <i>contiene +5000 palabras </i> , por lo que tendrán historia pa' rato XD En ésta historia voy a ir añadiendo Nuevos Personajes que Gege Akutami nunca se molestó en presentar y nuevas interacciones que son necesarias para el desarrollo de ésta historia. También, que en ésta historia voy a salvar a algunos personajes, pero otros lamentablemente no van a poder salir ganando. Recuerden que ésto va a seguir siendo Jujutsu Kaisen, porque no todos van a tener un "Final Feliz." Así que ¡ESTÁN ADVERTIDOS! Después de todo, ésto sigue siendo un "Universo Alternativo~" Ahora sí, continuamos con <i>Jujutsu Kaisen: Virus Maldito. </i>***—A ver, saca la lengua y di "Aaah". —decía un doctor de ojos marrones que llevaba su cara cubierta con un cubrebocas y un casco de plástico protector.—Aaaaaaah... —Satoru abrió la boca y sacó la lengua y una paleta seca de madera fue puesta en sobre su lengua para revisar su garganta.—¿Es algo grave, Hiroshi? —preguntó el profesor Yaga Masamichi en su preocupación.Se encontraban en la habitación de Satoru Gojo, el profesor Masamichi respaldando a su alumnos Satoru Gojo y Geto Suguru que se hallaban sentados en la misma cama a una distancia moderada y con una expresión de agotamiento en sus rostros.El doctor que los atendía era Hiroshi Ieiri, que era un doctor No-Hechicero. Hiroshi era un hombre de aspecto treintón, como un metro y setenta y ochra centímetros de altura que tenía el cabello castaño oscuro, también tenía ojeras y unas ligeras canas en su cabello y barba y también utilizaba lentes rectangulares patas metálicas. (Procedo a mostrarles una ilustración de las características con las que me imagino a Hiroshi Ieiri) (Créditos a @ jxneartxvi en IG) —Parece que esto algo que no he visto nunca antes. —dijo el doctor en un tono cansado, alejándose de los muchachos para acercarse al docente mientras se quitaba el protector plástico de su cabeza y unos guantes de látex de sus manos.—¿Seguro de que no se trata solo de un resfriado —preguntó el albino. —? Siento mareos, no veo bien y tengo fuertes jaquecas. —continuó poniéndose la camisa.—Yo siento náuseas y dolor en todas partes ¡BURP! —el pelinegro del mechón sentía que estaba a punto de vomitar.En seguida, el doctor Ieiri se apresuró a pasarle un bote de basura al muchacho del fleco para que vomitase allí—Puede tratarse de una nuevo tipo de un virus que no se ha visto nunca antes —continuó el doctor—. ¿Qué fue lo último que hicieron ustedes dos éstos días?Después de que Suguru se rcompusiera, él y su compañero se miraron con rostros cansados para tratar de recordar qué fue lo último que habían hecho los dos aquella semana que los contagió de la infección.—Fuimos a una misión de Hechiceros a escoltar a una muchacha para la Asimilación de Tengen-Sama —dijo Satoru. Luego, desvío la mirada hacia su profesor que se hallaba a unos pocos metros de ellos—. ¿Él está al tanto de lo que pasa en el mundo Jujutsu?—Sí, podemos contar con él. —contestó Masamichi con seguridad, pues conocía a ese doctor desde hace años.—¿Y hubo algo que hicieron que pudo haber contraído la infección durante su misión? —continuó el doctor.—Fuimos a la playa, pero no pasó nada relevante —comentó Geto. —. Tampoco nos picó algún insecto o aguamala, que yo sepa...—Cuando regresamos a la academia, fuimos interceptados por un sicario y él me atravesó el pecho con su arma pero, no me dejó daños irreparables. —continuó Satoru despreocupado.—¿Y qué había de ese pepino de mar —preguntó Suguru con duda—? ¿No son venenosos?—No, los pepinos de mar no son venenosos —interpuso el doctor—. Pero lo mejor es cocinarlos antes de comerlos.—Yo no me lo comí, sólo lo encontré y lo agarré con mis manos.—Sigamos con las preguntas —interrumpió Hiroshi para que no se desviaran del tema—. ¿Qué hicieron los dos cuando fueron atacados por el sicario? ¿Él manejaba algún tipo Energía Maldita también?—No. —negaron ambos chicos. Y tras la respuesta corta, Suguru continuó con la respuesta—Yo estaba escoltando a Amanai para llevarla con Tengen y también me atacó hasta dejarme muy malherido. Amanai es el Recipiente de Plasma Estelar y a pesar de todo pronóstico, pude mantenerla a salvo todo el tiempo, salvo un momento...Todos los que se hallaban presentes guardaron silencio para oír atentamente lo que Geto tenía que terminar de decir y él continuó.—... Cuando estaba sucediendo la Asimilación, pude ver que Amanai se encontraba flotando y dispersando su cuerpo por el aire, pero una bala del Sicario la logró atravesar, desprevenidamente... —Geto tomó aire y continuó hablando—. Al menos, Amanai ya estaba iniciando la Asimilación para cuando eso ocurrió, por lo que creo que la bala no la mató, aunque... creo que ví algo que de sangre que también se drenó por su herida al momento de fusionarse con Tengen y con el arbol... Pero no sé si eso haya afectado en algo, de todos modos ya se había logrado la Asimilación para ese entonces. —aclaró.—Y la muchacha ¿Padecía de alguna enfermedad o patología? —preguntó el doctor Ieiri.—Sí, era discapacitada y no podía caminar —contestó Gojo. —, Amanai estaba en un delicado estado de salud al momento de la Asimilación, de hecho, tenía una enfermedad terminal.Eso ya era suficiente información para el doctor.—Escuchen, voy a tener que ir a revisarlos más a menudo —el doctor Ieiri se acercó un poco a los muchachos pero manteniendo una istancia segura—. Voy a tener que hacerles monitoreos para asegurarnos que de no se trate de algo grave ni contagioso. Y por lo que he notado, los dos han desarrollado dos variantes distintas de una misma infección, por lo que ambos deberán someterse a una cuarentena para evitar que el virus se propague a otras personas —el doctor se fue a recoger sus cosas—. Desde entonces, permanecerán inactivos para estar bajo observación, no queremos que ésto pase a mayores.—¿Van a poder regresar a clases, pronto? —preguntó Yaga Masamichi, que se hallaba atento ante todo lo conversado.—Me temo que no —contestó el doctor—. Los dos tendrán que tomarse por lo menos unos días de descanso para que se pueda realizar un diagnóstico concreto de ambos casos.—O sea, que no hay escuela... —comentó el peliblanco colocándose sus lentes oscuros y con una sonrisa de oreja a oreja.—Ésto es grave, Satoru —recalcó el docente Yaga con seriedad—. ¿Quién sabe lo que le pueda pasar después si sus enfermedades empeoran?—Por ahora no es nada grave, Yaga, pero lo mejor es que se mantengan compartiendo el mismo cuarto para que el virus no se propague más de lo debido.—¡Tendremos pijamadas! —expresó Satoru con los brazos extendidos por la emoción.—No me parece divertida ésta situación, Satoru ¡Cof cof...! —Geto tosió seriamente y con un gesto de desaprobación.El doctor Ieiri terminó de quitarse el cubrebocas y lo desechó mientras se dirigía a la salida de la habitación, a punto de irse.—Hasta entonces, cuídense mucho y procuren no compartir ninguna clase de fluido entre ustedes ¿Entendido?—Ewww... —los dos amigos se alejaron haciendo muecas de asco y desviaron sus miradas muy incómodos.—Yo mejor me voy por mis cosas. —dijo Suguru poniéndose de pie para salir de la habitación poniéndose un cubrebocas negro. Él ya no quería pasar otro momento incómodo con Gojo, menos estando los dos tan enfermos y propensos a contagiarse de algo peor.—¡Y espere, doc! Antes de irse... —gritó Gojo para detener al señor vestido de bata blanca que estaba a punto de irse. —Entonces... ¿Es cierto que usted es el papá de Shoko Ieiri?—Sí, si lo soy —volteó a contestar Hiroshi—. Mi esposa era una estudiante de ésta escuela cuando la conocí y también era una amiga cercana de Yaga.—Ohhh... —Gojo se asombró al oír eso y se giró a ver su profesor que se halla en una esquina cerca de la puerta.—Eso es una larga y aburrida historia que no le interesará oír, joven Satoru. —Masamichi cruzó los brazos sin ganas de querer compartir sobre su juventud en ese momento.—Por ahora, no es seguro que mi hija venga a visitarlos a menudo —continuó el doctor—, también la mantendré vigilada y con las mayores medidas de prevención posibles para evitar contagios.—Lamento oír eso, pero respeto mucho su decisión, señor Ieiri. —comentó el albino algo más comprensivo que antes.—No te preocupes, no pienso dejar que pierdan el contacto tampoco, Shoko también se preocupa mucho por ustedes.—Es bueno saberlo —la cuarta voz restante se sumó, Geto había entrado al cuarto cargando unos bolsos con un futón junto a sus pertenencias.—Bueno, creo que ya es momento de irme —el doctor ya estaba a punto de marcharse—. los veré mañana para hacerles exámenes de sangre, hasta luego. —Hiroshi su equipo médico y se marchó de la habitación.—Solo unos días ¿Me oíste —reclamó Geto, el recién llegado al amigo que no se había movido de la cama? —. Hasta entonces, no quiero que toques mis cosas ni me contagies con tus gérmenes.—Tranquilo, no lo haré, no hay nada que me pueda interesar de tus cosas a menos que cargues tus mangas o tu- ¡PlayStation Portátil! —exclamó Gojo con un brillo en sus ojos cuando vió a Geto sacar su consola del bolsillo.—No te lo pienso prestar, tú ya tienes un DS. —recalcó el de ojos rasgados.—¡Oh vamos~! —protestó Satoru. —Pero mi DS no tiene los mismos juegos que los tuyos~ —el de lentes hizo un puchero.—¡Oigan, escuchen los dos, muchachos —exclamó el docente con barba de candado para llamar la atención ambos jóvenes que se voltearían a verlo—! Como van a estar en el mismo cuarto por una semana, más le vale mantenerse cada uno por su lado ¿Me oyeron?—Seh... —contestó el de lentes con un ligero desinterés.—Sí, entendimos, profesor. —contestó el de piercings con un tono más serio.—Ahora vuelvo. —el profesor Masamichi se marchó del cuarto en ese momento y cerrando la puerta detrás de sí.Hubo algo de silencio hasta que el chico dueño del cuarto en su cama lo rompió.—¡ACHUU —estornudó repentinamente—! ¿Y qué te gustaría hacer ahora, Suguru? —preguntó mientras se limpiaba los mocos.—Uhhg... Satoru —Suguru estaba asqueado—. Mejor límpiate la nariz con un pañuelo, por favor. —le entregó un pañuelo limpio, sacado de su mochila.—Gracias. —agradeció el amigo de lentes mientras recibía el pañuelo y se sonó los mocos.Geto dio un suspiro y contestó a la pregunta que su amigo le hizo anteriormente.—Por ahora estoy algo cansado, creo que extenderé el futón y me acostaré a dormir.—¡Bah! Que aburrido eres. —se acostó en su cama y sacó la Nintendo DS plateada de su mesita de noche para ponerse a jugar.El chico vecino lo vió y siguió con lo suyo, extendiendo su futón en el suelo y desempacando algunas de sus cosas como sus sábanas y su ropa, pero en cuanto Geto se estaba echándose en el futón, la puerta de la habitación se abrió dejando entrar a un visitante inesperado de cabello café que andaba con una actitud chispeante.—¡Hola! ¡¿Qué tal chicos?! ¿Cómo están? —aquel visitante inesperado se trataba de Yu Haibara, del Primer Curso—. ¿No están emocionados?—¡ACHUU! —volvio a estornudar el albino en cuanto Haibara entró.—¡TE DIJE QUE TE TAPES CUANDO ESTORNUDES! —gruñó Geto arrojando una caja de pañuelos contra su amigo enfermo.—¡OUH —la caja de pañuelos se estampó contra la cara de Satoru Gojo, pero al ser un objeto pequeño, éste se recobró—! ¿Emocionarnos con qué? —preguntó sobándose la cabeza mientras continuaba con la pregunta que Haibara le hizo hace un momento.—¡De no ir a clases! ¿No es emocionante? ¡Van a quedarse en cama durante unos días, como los envidio muchachos!—¡HAIBARA, VEN ACÁ —gruñó desesperado el compañero de Haibara, un chico rubio que extendió su brazo para jalar del cuello de la chaqueta de su compañero, llevándolo a las afueras de la habitación. —! ¡Te dije que no podías entrar, Yaga dijo que están están en cuarentena!Aquel otro muchacho de cabello rubio era Kento Nanami, que intentaba tomar las mayores medidas de prevención posibles para no contagiarse de la enfermedad de Geto y Gojo, pero su compañero se atrevió a meterse al cuarto sin pensarlo dos veces.—¡Cof cof! —tosió Geto—. No hay de qué alegrarse, la estamos pasando mal con ésta rara enfermedad. —dijo Geto con voz ronca y acomodándose en el futón.—Oh ¿No se trata de un simple resfriado? —preguntó el muchacho de pelo castaño.—No —respondió Satoru—, podría tratarse de un nuevo tipo de virus que adquirimos en nuestra penúltima misión, pero la verdad creo que no está tan mal, a mi solo me duele la cabeza, siento que ésto podría ser algo peor...—¡Erp! Gulp... —Suguru se tragó su propio vómito, su cepa le generaba fuertes nauseas—. Habla por tíimismo...—¡¿PERO QUÉ HACEN USTEDES DOS AQUÍ —un grito grave resonó afuera de la habitación, era la voz del Profesor Masamichi que acaba de regresar y se percató de la presencia de los estudiantes intrusos de Primer Curso—?! ¡LARGUENSE! ¡ÉSTA ZONA ESTÁ EN CUARENTENA! —gritó a los dos estudiantes que se hallaban sanos y fuera de la habitación.—¡Ya vamos! ¡Ya vamos! —se apresuraron a decir los intrusos al salir corriendo lejos por los pasillos.—¿Alguno de los estudiantes de Primer Curso entró al cuarto? —preguntó el profesor desde la puerta.—Sí. —contestaron ambos.—Los mantendremos vigilados, hasta entonces, cuídense mucho y llámenme si les ocurre algo. —Masamichi se marchó cerrando la puerta una vez más*Los dos pacientes jóvenes se miraron algo ansiosos desde sus camas, ambos sabían que iban a pasar un largo rato en cuarentena conviviendo con esta enfermedad.*** Aquella misma noche~ Gojo se retorcía en su cama, sentía unos malestares estomacales.—¡Oww! ¡Debo ir al baño, Suguru! —Gojo salió de su cama y se apresuró a salir del cuarto para alcanzar el baño.—Pues no te tardes. —dijo Geto sin mucha importancia recostado en su futón y jugando con su PSP.Una vez Satoru llegó al baño, se sentó en el inodoro a hacer sus necesidades.—Oh Dios... otra vez no... —no era la primera vez que le pasaba eso...*—¡Aaaaaaah~! —se oían como los gemidos de un fantasma en el baño.Eso alertó a Suguru y se levantó en seguida del futón para ir a ver qué le estaba pasando a su amigo.—Toc-toc —el pelinegro tocó la puerta—. ¿Satoru? ¿Estás bien... —Geto se había dirigido a tocar la puerta del baño para comprobar que su amigo estuviera bien—? ¿Satoru? ¡AH! —Geto pegó un susto al ver lo que había del otro lado de la puerta.—¡Suguruuu! —gimió Gojo, que se hallaba levitando de cabeza en el aire con una expresión muy desgarradora. —¡Llévame a mi camaaa! —suplicó.—¿No te puedes bajar? —preguntó confundido.—¡Noooo —Gojo estaba al borde del llanto—! ¡Mi cuerpo está actuando muy raro!Aunque Geto seguía en su confusión, ayudó a su amigo jalándolo de su brazo para llevárselo flotando hasta la habitación, parecía que cargaba un globo humano. Entonces lo dejó levitando sobre la cama y lo arropó con el cuerpo aún en el aire.—Gracias, Suguru. —agradeció el albino ya con menos desesperación en su voz.—¿Estarás bien?—Sí, yo me encargo del resto, no te preocupes. —dijo acomodándose bajo la manta mientras aún desafiaba la gravedad.En cuanto Geto regresó al baño, al momento de subir la tapa notó que el fondo del inodoro tenía un inusual brillo resplandeciente, similar a un destello.—¡SATORU! ¡¿QUÉ RAYOS HICISTE EN EL BAÑO?! —gruñó para luego irse a regañar a su compañero de cuarto.*** A la mañana siguiente~ Los síntomas de ambos empeoraban y Gojo ya estaba empezando a perder la cordura, tanto por el encierro como por la enfermedad.—¡AAAAAAHG! ¡ME QUIERO MORIIIR! —gritó el albino que no paraba de sudar con tumbado con la mitad superior de su cuerpo en el suelo y su mitad inferior sobre su cama, también sentía un dolor de cabeza más fuerte que el de ayer.—Aaaah... tengo mucho frío... brr... —su compañero temblaba acurrucado entre las sábanas de su futón, sentía que se estaba congelando.Entonces, chico arropado oyó cómo su compañero se ponía de pie para arrastrar una silla en medio de la habitación y el pelinegro se destapó para ver qué estaba pasando.—Satoru ¿Qué estás haciendo...? —miraba confundido la escena que había montado su compañero.Gojo se encontraba de pie sobre una silla, ajustando un cinturón en su cuello que estaba atado del otro extremo a una viga del techo.Él albino tenía una mirada de desesperación en cuanto su amigo lo vió.—¡No intentes detenerme, Suguru! ¡Ya no quiero seguir viviendo así! ¡ME VOY A MATAR, SUGURU! ¡YA NO SOPORTO EL ENCIERRO!Gojo aullaba de la desesperación.—¡SATORU, DETENTE! ¡NO LO HAGAS! —Geto se puso de pie rápidamente.—¡¡¡ADIOS, MUNDO CRUEEL!!! —gritó tumbando la silla que estaba bajo sus pies para quedar en aire y así la correa lo asfixiase.—¡¡SATORU, NOOO...!! —Geto gritó sujetando las piernas de su amigo, para mantenerlo en el aire.—¡AHG! ¡¿QUÉ HACES, SUGURU?! ¡YA SUÉLTAME DE UNA VEZ! —reclamó el albino.—¡NO TE DEJARÉ MORIR! —Geto se aferró a cargarlo de su piernas.Los dos amigos se encontraban peleando y forcejeando para que, por un lado con Suguru: Gojo no se asfixiara; Y por el otro con Gojo: para que Geto lo dejase morir en paz.—¡YA SUÉLTAMEEEEE! ¡YA NO TENGO MOTIVOS PARA VIVIR! —no paraba de gritar el de ojos azules.—¡HRRRR! ¡LO QUE HACES ES MUY ESTÚPIDO, SATORU! ¡¿POR QUÉ NO FLOTAS?!—¡PORQUE NO QUIERO! ¡YA DÉJAMEEE! —le suplicó.Mientras los 2 estaban en su absurda pelea de "la vida contra la muerte", la puerta de su cuarto se abrió dejando entrar a Yaga Masamichi y al Dr. Hiroshi Ieiri que cargaban equipo médico, ambos habían entrado en un momento para nada indicado.—¡¿PERO QUÉ ESTÁ PASANDO, AQUÍ?! —gritó el docente.—¡PROFE YAGA! ¡SATORU QUIERE ACABAR CON SU VIDA Y SE LO ESTOY IMPIDIENDO! —volteó Geto para dirigirse al profesor, tenía una mirada muy estresada.—¡ÉSTO NO LE INCUMBE, PROFESOR! —gritó Satoru aún forcejeando por quitarse a Geto de las piernas.* Después de recibir un zape~ —¡PERO YA DEJEN DE HACER LOCURAS! —Masamichi hablaba en voz alta—. ¡Sólo llevan UN DÍA de Cuarentena!—¡¿SÓLO UN DÍA?! ¡¡ÉSTE ENCIERRO PARECE ETERNO!! —se quejó el albino con un chichón en la cabeza ante su profesor, ya estaba desesperado de haber pasado tanto tiempo entre cuatro paredes.—Creo que exageras demasiado. —opinó el de ojos rasgados.—Buenos días, muchachos —saludó el Dr. Hiroshi mientras preparaba su área de trabajo en la habitación—. ¿Cómo se han estado sintiendo los dos?—Muy mal —gruñó Gojo—. ¡Sudo mucho y ando con un fuerte dolor de cabeza que me impide pensar o dormir! —Gojo estaba jalándose los cabellos blancos.—A mí me ha estado dando mucho frío y no me ha parado de doler el estómago. —dijo Suguru un poco más calmado pero se notaba enfermo.—Bueno, he venido a hacerles sus exámenes de sangre —dijo el doctor mientras sacaba un una jeringa tapada de su bolsillo—. Ahora ¿Quién quiere ir primero?—¡GASP*...—a Gojo se le fue el aliento en cuanto vio que el doctor sacaba una jeringa—! ¡VE TÚ PRIMERO, SUGURU! —gritó el ojo-azulado usando a Geto como escudo.—¿Satoru, esto en serio? ¿Le temes a las agujas —preguntó el pelinegro levantando una ceja—? Bueno, yo iré primero entonces.El joven Geto dio un paso al frente y se sentó en la cama extendiendo su brazo y subiéndose la manga de su buzo negro para que le introdujeran la aguja.Hiroshi le apretó una banda elástica en el bícep y preparó el área para la inyección. La extracción de sangre fue rápido, sencilla e indolora para el del mechón.—Listo, sigues tú, Satoru y no te preocupes, sólo sentirás un pellizco... —decía el Dr. Ieiri y el cristal de sus lentes brillaban tenebrosamente mientras sacaba una nueva jeringa.—¡AAAAH! ¡NOO! ¡¡ALEJEN ESA AGUJA DE MÍ!! —gritó inquieto el albino echando unos pasos hacia atrás.—Satoru ¿Qué te pasa? Es sólo una aguja, Hiroshi la necesita para extraer tu sangre. —decía el muchacho de PIERCINGS.—¡Yo me voy de aquí! —Satoru estaba dispuesto a huir.—Oh no, no te irás... —el profesor Masamichi le bloqueaba la entrada a Satoru.—Joven Gojo, sólo durará un momento —el doctor Ieiri intentó tomarle del brazo, pero podía tocarlo—. ¿Eh...? ¿Por qué no puedo tocarlo? —estaba confundido.Gojo estaba usando su infinito para que la aguja no lo tocara a pesar de que estuviera con dolores de cabeza.—SUFICIENTE ¡YA ME HARTÉ! —gruñó el pelinegro. Suguru invocó a una de sus maldiciones: una masa de cabezas rosas y amorfas que aprisionó el cuerpo albino. (PD: Ésta maldición es la misma la podemos ver al inicio del 2do Capítulo de la 2 Temporada de JJK atrapando a un Brujo Malvado) —¡AAAH! ¡¿Qué estás haciendo, Suguru?! ¡Suéltamee! —gritaba su amigo siendo atrapado en la masa.—Beso~ beso~ —decía la maldición mientras tenía cautivo a Gojo, dejándole un brazo libre.Geto se acercó con determinación y sacó de su Maldición de Gusano morado la "Alabarda Celestial Invertida" con la que anularía los poderes del infinito Gojo para crear una apertura que le permitiera poder entrar en contacto directo con la piel del Hechicero poseedor del Infinito.—¡¿PERO QUÉ HACES, SUGURUU?! —gritó el de lentes en su desesperación.Suguru con un espadazo aereo cerca del brazo de Satoru, rompió la barrera del Infinito. Ese corte fue muy preciso, la hoja no rozó la piel de Gojo y aprovechó esa apertura para tomar el brazo de su amigo y extendéselo al doctor Ieiri.—¡LISTO, DR. IEIRI! ¡ES AHORA O NUNCA! —gritó Geto sujetando y extendiendo el brazo de su amigo.—¡¡AAAAAH!! ¡AAAAAAH! —Gojo estaba histérico, no paraba de gritar del pánico a lo que le iban a hacer.Mientras el albino gritaba y su amigo junto a la Maldición lo mantenían bien sujeto, el Dr. Ieiri aprovechó el momento de vulnerabilidad de su segundo paciente y le ajustó la banda en el bícep para preparar la fosa del codo e introducirle el pinchazo.—¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHH!!! —fue grito se extendió por toda la Academia de Hechicería de Tokio.Se dice también que el grito llegó hasta Kyoto. (XD) *Después de la escena, Gojo estaba lloriqueando con la fosa de su codo muy adolorido, pero al menos estaba liberado; el Dr. Ieiri sacó un dulce de paleta que tenía en el bolsillo y se la dio a Satoru para que se le pasara el dolor, la extracción de su sangre había sido un éxito.—Bueno, agradezco ya tener sus muestras de sangre, tendrán los resultados listos hasta mañana.—¡¿Mañana?! ¿Y por qué no ésta tarde? —preguntó Yaga con inquietud, él quería que llegaran rápido los resultados.—Analizar los valores de la sangre requiere de muchos trabajo —aclaró Hiroshi preparándose para irse—. De todos modos, me concentraré arduamente en las muestras de los jóvenes Gojo y Geto en cuanto llegue a mi laboratorio.—Gracias doctor, esperemos que no se trate de nada grave- —expresó Geto con algo de alivio en su voz, pero fue interrumpido su amigo.—¡TE JURO QUE VOY A DESTRUIR ESA ALABARDA, SUGURU!—Oblígame, perro.*** Pasamos a esa misma tarde~ A pesar de que Gojo y Geto se encontraban cómodos en la habitación, ellos no soportaban ver a los demás estudiantes de la Escuela de Hechicería jugando afuera de su ventana, el albino y el pelinegro miraban por la ventana con recelo ya que no podían salir debido al peligro contagiar a los demás.—Toc-toc-toc. —parecía que alguien había tocado la puerta.Los chicos se miraron extrañados, no esperaban visitas a esa hora, pero permitieron que el visitante pasara.—¡Pase! —gritó Geto.La puerta se abrió y una muchacha de cabello castaño y corto que vestía guantes látex y un cubrebocas entró.—¡SHOKO! —gritaron ambos chicos emocionados al verla entrar.—Hola chicos —saludaba la chica-. ¿Cómo han estado? ¿Qué tal va su resfriado?—¡Estar encerrado en mi cuarto todo el día es un infierno, Shoko! —quejó Satoru con melodrama.La chica rio ante el drama de su amigo.—Shoko... —su amigo de piercings sonaba preocupado—. ¿Tu padre dejó que nos visitaras?—Sí, me dijo que podía ir a verlos si venía preparada y tomaba las medidas necesarias para no contagiarme... Por cierto, Satoru ¿Qué es eso que tienes en la frente? —preguntó apuntándole al rostro.—¿Eh, de qué hablas? —el de ojos azules no entendía a qué se refería.—Satoru... —Geto también se asombró al voltearse a ver lo que le había salido a Gojo en la frente. —Tienes literalmente un "tercer ojo" en la frente.—¡¿QUÉ?! —Gojo fue a verse rápidamente a un espejo para encontrarse con una sorpresa increíble—. ¡AHH! ¡¿PERO QUÉ RAYOS...?! ¡¿QUÉ CLASE DE BRUJERÍA ES ÉSTAA —gritó pasmado.El Hechicero Satoru Gojo ahora tenía un tercer ojo azulado con pestañas albinas y que también parpadeaba en medio de su frente. Gojo se llevó las manos a la cabeza y también se llevó otra grata sorpresa—?! ¡AAAH! ¡¿ESTÁN EN MIS MANOS TAMBIÉN!? —exclamó el albino.Gojo se había percatado de que tenía un ojo en cada dorso de sus manos que también tenían el iris azul brillante, que se movían y parpadeaban como unos ojos de verdad.—Satoru ¡Tu nuca! —Shoko expresó estando tan anonadada como su compañero.—¿Mi nuca? —Gojo se llevó las manos a la nuca para tocarse lo que no podía verse allí.La joven Shoko sacó rápidamento un pequeño espejo de su bolso y lo colocó detrás de Gojo para que pudiera ver a través del reflejo de ambos espejos lo que se hallaba en su nuca, que era nada más y nada menos que otro ojo azul con pestañas y que también se movía y parpadeaba. Ahora Gojo había desarrollado cuatro ojos extra a lo largo de su cuerpo, y si le sumamos los dos ojos físicos que ya tenía, ahora Gojo poseía seis ojos físicos en su cuerpo.—Seis ojos... —decía Suguru—. ¡Ahora tienes "Seis Ojos" como tu Técnica Maldita! —estaba muy impresionado—¡OH~! ¡No me digas, Geto~ —expresó con ironía—! ¡¿Ahora qué se supone que voy a hacer con cuatro ojos extra?!—¡Mi padre debe de saber esto! —exclamó Shoko.Junto en ese momento, la puerta del cuarto se abrió, el profesor había entrado Yaga.—¡¿Qué es todo este escándalo... —Masamichi no se había percatado del fenómeno en su alumno hasta ese mismo momento—?! ¡SATORU GOJO! ¡¿QUÉ ES ESO QUE TIENE EN LA CARA Y EN LAS MANOS?!—¡Son "Seis Ojos," profesor! ¡Ni siquiera yo sé cómo explicarlo! —Satoru seguía desconcertado por los nuevos apéndices de su cuerpo.—¡Geto —llamó el docente—! ¿Has experimentado otros síntomas también?—¡No profesor! ¡Todo sigue igual- ERP... —sus náuseas lo interrumpieron—! ¡Con permiso...! —Geto salió corriendo al baño para expulsar su malestar.—¡Shoko —llamó Yaga—! ¡Llama a tu padre! ¡Él debe venir en seguida!—¡Eso estoy haciendo —Shoko estaba marcando al celular hasta que le contestaron—! ¿Aló, papá...? Sí, estoy con Geto y Satoru... a Gojo le salieron unos ojos por el cuerpo —mientras Shoko hablaba, Suguru volvía a entrar a la habitación—. No, más nada... ¿De verdad? Bueno... ¿Necesitas hablar con él ahora...? Está bien —Shoko se alejó de su celular para dirigirse a su profesor—. Mi padre quiere hablar con usted.—Sí, diga Dr. Ieiri —dijo tomando el celular de su alumna—. Está bien, iré a un lugar más privado —el mayor se separó del móvil para hablar con los que se hallaban presentes—. Saldré un momento del cuarto ¿De acuerdo?El prefesor Masamichi dejó a los estudiantes solos en la habitación con la puerta abierta, él volvería más tarde y con las dudas aclaradas.—¿Y cómo se sienten tus nuevos ojos, Gojo? —preguntó Shoko con interés.—No lo sé, ésto todavía es algo nuevo para mí.. —dijo Satoru mirándose los ojos de sus manos, hasta que sintió que algo tocó el ojo de su nuca—. ¡AUCH, GETO! —gritó volteándose a ver a su amigo que le había picado el ojo de su nuca.—Perdón Satoru, quería comprobar que era de verdad. —dijo Geto sin que se le borrara la sonrisa del rostro.—¡AY! ¡Shoko! —gimió Gojo del dolor, pues también le habían tocado el ojo del dorso de su mano derecha.—Jejeje~ —rió la chica, ella fue quién acababa de hacerlo. —Parece que son de verdad, Gojo.—¿Y también podrás ver a través de ellos? —preguntó Geto.—No lo sé, creo que debería intentarlo...Satoru cerró los 3 ojos de su rostro y se concentró en observar a través de los ojos de sus manos.Una pequeña visión comenzó a formarse en su cabeza, aunque todavía era muy borrosa la imagen, pero estaba seguro de que podía visualizarse viéndose a sí mismo desde una perspectiva más baja, la de sus manos.—¿Ves algo, Satoru? —Suguru se hallaba intrigado.—No estoy seguro, todavía veo borroso y... ¡AHG, MI CABEZA! —a Gojo comenzó a dolerle la sien y paró de forzar las visiones.—No te preocupes, creo que lograrás dominarlos pronto...—¡Suguru Geto! —llamó Yaga asomándose por la puerta.—¡¿Sí, profesor?! —atendió el pelinegro de piercings, volteándose a atenderlo.—Necesito hablar contigo seriamente... —dijo mientras le entregaba el teléfono a Shoko.Geto se disculpó con sus amigos y salió del cuarto junto a su profesor para oír lo que su profesor tenía que que decirle personalmente. Mientras tanto, en las afueras de la habitación no se pudo oír con claridad lo que el profesor y su alumno estaban conversando pero Geto se enteró algo que lo dejó atónito...*Ya después de la charla~El chico pelinegro entró a la habitación con una mirada algo preocupada y el profesor se marchó por el pasillo detrás de él.—¿Y de qué hablaron? —preguntó su amigo de cabello blanco intrigado.—De nada —dijo aparentando calma—. No es nada grave, no te preocupes, Satoru. —parecía que forzaba una sonrisa.—Bueno, en ese caso yo me iré a cenar —dijo la peli-castaña del lunar dirigiéndose a la puerta—. Les traeré algo de comer más tarde, así que, se me cuidan. —se despidió la muchacha.Los dos amigos también se despidieron de ella hasta marcharse.—Ya en serio —insistió el albino—, ¿Qué fue lo te dijo?—Que tus nuevos ojos serán permanentes. —bromeó el chico.—¡¿QUÉEE?!*** Esa misma noche y en plena madrugada~ Suguru se hallaba acostado en el futón, mirando a la pared y mirando el techo, Geto se sentía muy inquieto sobre lo que le estaba sucediendo a su cuerpo, lo peor es que no tenía respuestas claras y solo sentía desesperación en su soledad. Se sentó a ver a su amigo, que se hallaba profundamente dormido en la cama, con todos los ojos de su cuerpo cerrados, Gojo no sufría tanto como él sufría, a pesar de que ambos habían contraído "La misma enfermedad".Chico de cabellos negros largos con ojos raspados no podía dormir muy bien, él no podía soportar sus malestares y se fue al baño a seguir vomitando en el inodoro. Sus nauseas que se hacían cada vez más constantes, parecía que empezó a desarrollar una especie de trastorno bulímico desde que contrajo ésta enfermedad.Después del vómito, él se puso a observar sus desechos, él pensaba muy seriamente sobre lo que le había dicho su profesor personalmente en el pasillo. Geto estaba a punto de tomar decisión, ya que él mismo sentía que no había ninguna cura para su condición, así que se bajó la palanca del inodoro y salió del baño.* Unos minutos después~ Él ojo de la nuca de Satoru se abre, despertándolo para levantarse a ir al baño, pero aún somnoliento.En cuanto Satoru regresa a su cuarto, él quería asegurarse de que su amigo siguiera durmiendo.—Suguru... ¿Estás dormido, Suguru? —como vio que el bulto bajo el futón no se movía, decidió desarroparlo, revelando una pila de almohadas acomodad como un cuerpo humano. —¡¿GETO?! —exclamó pasmado, su amigo se había desaparecido.*Geto, vestido con una sudadera negra, se hallaba pedaleando una bicicleta por la carretera desierta mientras iba aclarándose en al horizonte. Mientras él pedaleaba, lo que menos quería era ver que su mejor amigo fuera tras él.—«Por favor, no...» —susurró repetidas veces para sí mismo mientras seguía pedaleando, pero Geto estaba motivado a no dar marcha atrás.—¡Geto...! —Suguru escuchó una voz familiar a lo lejos—. ¡¿A dónde vas?! ¡GETO...! —era su amigo albino intentando pedalear con fuerza a la distancia para tratar de alcanzarloSuguru se volteó un momento para verlo e, indudablemente, era Satoru Gojo.El pelinegro volvió a poner sus ojos en el camino, mientras que en ese instante, la lluvia comenzaba a caer sobre los ciclistas.—¡NO ME SIGAS, SATORU! —gritó Geto con los ojos fijos en la vía—. ¡NO QUIERO INCLUIRTE EN ÉSTO!—¡PERO ESPÉRAME! —suplicó desde la distancia—. ¡Yo también quiero ir contigo, Suguru! —Gojo intentaba pedalear con todas sus fuerzas para alcanzar a su amigo.Ambos estaban separados como a tres metros de distancia en movimiento, mientras un crepuscular cielo nocturno comenzaba a aclararse más y más detrás de ellos.—¡NO, OLVÍDALO! ¡Te necesitan allá! —insistió Geto.—¡PERO GETO! ¡Necesito saber... —hasta que Gojo notó que frente a ellos, apareció un camión que iba a toda velocidad en el mismo carril que ellos, peligrosamente cerca de atropellarlos—! ¡¡¡CUIDADO GETO!!!—¡¡¡SATORU, NO!!!Ambos jóvenes intentaron frenar sus bicicletas, pero Geto se adelantó primero que Satoru para frenarse en el borde de la carretera, que estaba doblando una curva cerrada, pero el albino se atrasó solo por unos segundos además utilizando el freno equivocado, provocando que ambos chocasen y salieran disparados por la gravedad a caer por el barranco de la carretera.Todo sucedía muy rápido, los dos muchachos caían y se revolcaban por la tierra empinada dando vueltas sin control. Gemían, se golpeaban, se lastimaban, era difícil para ambos intentar controlar sus cuerpos cuando ambos eran arrojados como unos muñecos de trapo que caían rodando sin control por un barranco.Ambos rodaron y rodaron hasta caer a un terreno lo suficientemente plano y con un pasto algo alto y una tierra mojada que amortiguaría sus caídas. Ellos quedaron malheridos y casi inconscientes, hasta era posible que ambos chicos se encontraran con algunas fracturas en sus cuerpos en ese momento.—Ahh... ahhhg... —el chico de cabellos blancos gemía del dolor levantó su vista para ver a su alrededor.El cielo ahora se hallaba más amarillento, había vegetación a su alrededor, las bicicletas se estaban averiadas, su ropa se hallaba rasgada, su piel llena de raspones y se encontraba sin sus gafas negras puestas, se habían perdido durante la caída y probablemente, también se habían roto, pero no era momento para hallarlas. Y cuando miró a su izquierda, su amigo se hallaba tumbado enel suelo, inconsciente y sangrando a unos metros de él.—Ahhhg... Suguru... —gimió Gojo, adolorido. El albino intentó ponerse de pie pero le dolía el tobillo y las rodillas por la fuerte caída. Por mucho que lo intentara, no podía levantarse, sólo le quedaba arrastarse mientra se aplicaba su Ritual Inverso—. ¡Suguru...! ¡Aguarda Suguru...! Ahg... Voy a ayudarte...Satoru se arrastró con todas sus fuerzas hacia su amigo que se hallaba inconsciente y a pesar del dolor que sentía en cada parte de su cuerpo. Los Rituales Inversos no eran una sanación inmediata, pues éstos llevan su tiempo en hacer efecto y podían llegar a tardar en sanar dependiendo de la gravedad de las heridas. Satoru seguía muy adolorido, pero al menos ya podía gatear para alcanzar a su compañero, cuyo cuerpo inconsciente se hallaba como a un metro lejos de él.—Ah, listo... —Satoru ya estaba frente a frente a su amigo que se hallaba despaldas a él.Gojo lo volteó tirándolo del hombro.—Ah... —gimió Geto adolorido al ser volteado, significaba que al menos estaba consciente.El pelinegro también se hallaba gravemente herido con la cabeza, brazos y piernas heridas y también con la ropa rasgada.—Suguru... —Gojo se aproximó a tocar su brazo que tenía una herida abierta en la mano, Gojo había podido sanar algunas de sus heridas superficiales, pero todavía estaba manchado de su sangre.Fue entonces que la sangre se Gojo entró en contacto con la de su amigo herido en cuanto tocó la herida abierta y Geto rápidamente abrió los ojos para apartar la mano de su "salvador" con un golpe.—¡NO ME TOQUES! —gritó agresivamente.—¡Suguru, sólo intento ayudarte! —decía el de multi-ojos azules.—¡NO! —repuso Geto. —¡YA TUVE SUFICIENTE! ¡NGH...! —empezó a gemir por un hormigueo que comenzaba a sentir justo por el brazo donde Satoru lo tocó.—¡GETOO!Suguru empezó a tener convulsiones por todo su cuerpo, haciendo que Gojo empezara a entrar en pánico.—¡GETO! ¡NOOO! ¡NO TE MUERAS GETO!!! —gritaba en desesperación mientras a brotarle unas lágrimas fluorescentes de los ojos de Satoru Gojo. Fin de la escena~ *** FIUUUUU!!!! POR FIN TERMINÉ DE ESCRIBIR Y EDITAR ÉSTA VAINAAAA!!! XDDDD Oigan, lamento lo que tuve que le estoy haciendo pasar a Geto, pero es necesario para el desarrollo de éste Universo Alternativo~ 7n7 Aún así, espero que les guste y disfruten mucho de ésta historia que estoy escribiendo porque pienso venir con más. Inclusive, quiero llegar a las nuevas versiones que tengo preparadas para los estudantes de 1ro y 2do Curso (si ya se vieron el Anime/Película/leyeron el Manga y saben a cuáles personajes me estoy refiriendo) Repito que en éste Fanfic las ocurriran de manera distinta a la historia original, ésta va a ser mi versión de las cosas y espero que lo disfruten tanto como yo awa CHAUUUU!!!