Capítulo 2
Capítulo 2
¡PREPÁRENSE, QUE SE VIENE CAPITULAZO! >w< Espero que lo disfruten~ ^w^ Sin nada más que añadir, comenzamos YA~! *** (Nos encontramos en éste h ospital, se ubica en Shibuya) Satoru Gojo se hallaba vendado y acostado en una cama de hospital.—Ahhh... auch... —gimió el muchacho de ojos azules, su pecho aún estaba adolorido y abrió lentamente los ojos de su rostro—. ¿En dónde estoy...?El joven Gojo observó a su alrededor, se hallaba en a habitación blanca de hospital, arropado y vestido con una bata de hospital blanca con motas pequeñas; su pecho y extremidades se estaban envueltas en vendas. Él también echó un vistazo a la ventana que se hallaba a su derecha en la habitación, notó ya era de día y podía oír a los pájaros cantar, se hallaba en un ambiente muy tranquilo.Gojo volvió a fijarse en su cuerpo y notó las vendas que envolvían sus manos, no le dolían, ni le sangraban y de hecho, el nudo de éstas se hallaba algo flojo, por lo que procedió a quitarse las vendas de una mano para ver si lo que había en ellas seguían siendo de verdad.Efectivamente, en el momento que reveló su mano izquierda, notó como se abría el ojo azul y pestañoso que se hallaba en el dorso de su mano, éste ojo se movía y parpadeaba como si se tratara de un ojo normal; Satoru todavía se sentía muy extrañado con éste nuevo apéndice que desarrolló en su cuerpo, inclusive, comenzó a jorungarle las pestañas blancas con mucho cuidado para poder sentir que ese ojo es realmente parte de su cuerpo.Entonces, la puerta de su habitación se abrió de manera sorpresiva y el chico volvió a vendarse la mano en seguida para esconderla en tras la sábana y así no vieran su apéndice quién sea que haya entrado a la habitación. Sin embargo, quién acababa de entrar había sido el Dr. Hiroshi Ieiri, padre de su amiga y compañera de clases de Hechicería, Shoko Ieiri.—Oh, veo que ya despertaste, buenos días, joven Gojo —saludó el doctor, con un tono gentil en su voz—. No tienes nada de qué preocuparte con respecto a tus nuevos ojos.—Hola, Dr. Ieiri —dijo sacándose la mano descubierta de la cobija—. Los había olvidado, creí que solo se trataban de un sueño raro, pero... veo que siguen siendo de verdad. —dijo con frustración en su mirada.—No debes preocuparte por ellos, ya los analicé y puedo decir que desarrollaste una nueva mutación física a la que quise llamar "Síndrome de Panoptes" por la leyenda griega de Argos Panoptes, un titán de muchos ojos —Hiroshi trató de sonreír para tratar de animar a su paciente—. Eres el primero en éste hospital que la desarrolla, y probablemente el primero en el mundo.–Ahhg... —Gojo gimió del dolor ante los dolores de cabeza repentinos que realizaba al moverse—. ¿Qué fue lo que pasó, doctor...?—Te encuentras en el Hospital Hiroo, en Shibuya —el señor Ieri se adentró a la habitación para acercarse a su paciente—. Ésta mañana, tuviste un accidente en el que te tiraste por un barranco mientras manejabas bicicleta en la carretera, pero gracias al cielo no fue algo grave para ti, ni te atropellaron, de hecho, fue el camionero quién llamó a emergencias para atenderte a ti y a tu amigo que se hallaban heridos.—¿Mi amigo...? —Satoru intentaba hacer memoria de lo sucedido aquella mañana y sus ojos se agrandaron—? ¡Suguru! ¡¿Él está bien?! —exclamó alterado.—¿Suguru Geto? Él pudo sobrevivir a la caída, sólo quedó gravemente herido, sin embargo...—Gulp*... —Gojo tragó saliva, dispuesto a oír lo que el doctor le iba a decir a continuación.—Tu amigo Geto había desarrollado una cepa viral distinta a la tuya y cuando lo tocaste con tus manos sucias de sangre, él tenía una herida abierta y tu sangre había entrado en contacto con la de él...—¡¿Y qué pasó?! ¡Dime que al menos está respirando! —interrumpió alterado el muchacho.—Sí lo está, Satoru.. —continuó el doctor con un nudo en la garganta, se le dificultaban las palabras que debía utilizar—. Pero, él tuvo una Reacción Hemolítica Aguda en cuanto entró en contacto con tu sangre... —tomó una pausa para tomar aire—. Quiere decir, que los glóbulos blancos de tu sangre atacaron el sistema inmunológico de tu amigo, dejándolo muy débil y provocándole convulsiones...—¿Quiere decir que...? ¿Él está...? —Satoru no quería terminar la oración.—¿Vivo? Sí, me temo que sí.. —se apresuró a decir Hiroshi—. Pero su cuerpo entró en un estado de suspensión de inconsciencia indefinido, lo que quiere decir que tu amigo Geto ahora está en coma, Satoru...—¡No! Suguru... —murmuró con los ojos caídos, al albino no le agradaba para nada oír esa noticia.—Entiendo que te duela mucho saber de esto, Satoru. Sin embargo, te tengo otras dos noticias que necesito contarte también, son una buena y una mala ¿Con cuál quieres que empiece?Gojo seguía muy dolido al enterarse del estado de salud en el que se encuentra su amigo en éste momento, pero estaba seguro de que no habría una noticia peor que la que acababa de oír, sin embargo, se tomó el tiempo para pensar en verle el lado bueno a las cosas, por lo que eligió oír las Buenas Noticias primero.—Dime la Buena.—La Buena es que la cepa de tu enfermedad llegó a una fase en la que ya no es contagiosa, por lo tanto, ya te pueden "dar de alta".—Eso suena maravilloso.. —Gojo se alegró un poco al oír eso, al menos ya no tendría que quedarse más tiempo en cuarentena para realizarle estudios. Pero se tomó un respiro para prepararse a oír la siguiente noticia—. Y... ¿Cuál es la Mala...?—La Mala, es que el virus en fases tempranas puede llegar a ser contagioso y de hecho... hay dos nuevos casos de infectados...—¿Qué? ¡¿Quiénes son los nuevos infectados?! ¡Quiero ir a verlos! —dijo desarropándose para de pie inmediatamente.—Satoru, todavía necesitas estar en reposo... —decía intentando detenerlo.—¡Estaré bien, doc! Puedo aplicarme Rituales Inversos como su hija, estaré mejor en unos minutos. Sólo llévame a ver a los infectados y a Geto, por favor... —suplicó con determinación.***Satoru se hallaba caminando descalzo por los pasillos vistiendo su bata de hospital blanca con pequeños puntos y apoyado de un poste trasladable al que estaba conectado a una vía intravenosa bajo su brazo. Él caminaba algo despacio, aún sentía un dolor agudo en su pecho mientras se movía y respiraba.El Dr. Ieiri lo guiaba por los pasillos del hospital, algunos doctores, enfermeros y pacientes observaban y murmuraban con curiosidad ante la inusual belleza del joven Satoru Gojo, ya que se trataba de un chico muy alto, atractivo, de ojos azules y de cabello blanco al igual que sus pestañas, aunque en esos momentos Satoru se sentía algo incómodo, no por su belleza, sino, por los nuevos apéndices oculares que escondía tras unas vendas envueltas en sus manos, cuello y frente para que no fueran visibles para otros, ni llamara la atención más de lo necesario. Por ahora, lo mejor era mantener en secreto la extraña condición de su aspecto mutado.—Es aquí. —dijo el doctor, deteniéndose en una puerta del área de "Cuidados Intensivos."En cuanto entraron a la gran habitación, varias camas se encontraban vacías y en cuanto el doctor se detuvo entre dos cortinas para abrirlas, Gojo se llevó una sorpresa al reconocer quienes eran los pacientes que se hallaban tras esas cortinas azules.—¡Oh! ¡Hola Gojo-Sempai~! —saludó un joven chico de cabello castaño con una sonrisa.—¡Cof cof...! Huhhg... —carraspeó el chico de cabello rubio con mucho disgusto al ver quién lo visitaba.Aquellos pacientes se trataban de Yu Haibara y Kento Nanami, ambos también habían contraído la misma enfermedad que Gojo y Geto.—¡Haibara, Nanami! ¡No puedo creer que estén enfermos también! —Satoru estaba pasmado.—Ahh, no es nada, es sólo un resfriado ¡Cof cof cof...! —tosió el castaño.—¿Por qué viniste, Gojo? —gruñó Nanami entre dientes y sin dirigirle la mirada, estaba molesto por haberse contagiado de él por culpa de su compañero.—Vine para ver cómo estaban los dos —contestó el chico mayor al chico rubio—. Fue mi culpa haberlos contagiado y en verdad lo siento, chicos. —lamentó cabizbajo el albino vendado.El chico rubio de mirada afilada no dijo nada, a él le sorprendió la culpa que sentía que su compañero de curso superior, porque Nanami realmente creía que a Gojo no le importaba el haberlos contagiado, pero se había equivocado.—Nah, no te preocupes, estaré mejor en unos días, soy bueno soportando los resfriados —continuó Haibara sonándose la nariz—. Por cierto ¿Geto no estaba contigo?—¿Geto...? ¡Oh, Suguru! ¡Doctor, tengo que ir a ver cómo está! —se apresuró a decir.—Satoru, antes de que vayas a ver a tu amigo, necesito hacerte una pregunta... —dijo poniéndole una mano en su hombro para calmarlo.—¿Sí —Gojo estaba algo inquieto, pero sabía que con su situación actual debía estar atento a cualquier cosa que le dijera su médico—? Dígame, doc.—¿Hubo alguien más con quien entraste en contacto ésos días antes de entrar en cuarentena?—¿Yo? No recuerdo haber entrado en contacto con.. —se puso a pensar cuando de repente, se acordó un niño de cabellos puntiagudos que vio hace unos días—. ¡Megumi! ¡Debo ir a verlo! ¡¿Pero, y Suguru?! —también recordó su otro pendiente, Satoru no podía sacarse de la mente el estado actual de su mejor amigo que todavía no ha visto.—No te preocupes por él Gojo, él puede esperar, él no se va mover de aquí. Será mejor que vayas pronto a ver esa persona, debes asegurarte de que no presente los síntomas.—Gracias, Dr. Ieiri. Me aseguraré de que esté bien —Gojo estaba a punto de irse hasta que se acordó de otra persona—. ¡Oh, por cierto! ¿Cómo está Shoko?—Está en una misión, pero vendrá al hospital más tarde.—¡Gracias otra vez, doctor! —agradeció Gojo en voz alta mientras corría abandonando "Cuidados Intensivos."—¡Joven Gojo, la vía! —avisó el doctor cuando el muchacho alto salió corriendo, pero ya era muy tarde.La vía intravenosa que estaba conectado al muchacho albino salió disparada en el aire al momento de ponerse a correr.Se marchó por los pasillos en dirección a su habitación para ir cambiarse y salir del hospital inmediatamente.*** Ya en el vecindario de Fushiguro~ Gojo se encontraba en medio de la calle del vencindario, vestido con una camisa de botones blanca, pantalones negros y unas zapatillas Converse. Sus manos, cuello y frente todavía estaban vendados para cubrir sus ojos extras, también utilizaba unas gafas negras redondas de repuesto que le habían traído junto a la ropa, pero también pensaba en ir a comprarse unas nuevas cuando estuviera libre.Satoru llegó a la puerta de la casa Fushiguro y toco el timbre esperando a que lo atendieran.Una niña de cabellos oscuros atados con cola de caballo le había abierto la puerta, ella usaba un largo vestido de color rosa.—Hola ¿Es usted el tipo del otro día? —preguntó la niña con un tono de voz inocente.—Hola Tsumiki, soy Gojo ¿Está tu hermanito en casa?—Hoy no ha ido a la escuela, se encuentra enfermo.Eso alarmó a Satoru.—Dame un permiso.... —dijo el chico mayor apartando a la niña para entar al apartamento a paso rápido, era una carrera contrarreloj.—¿Le pasa algo, señor Gojo? —preguntó la niña sin entender lo que pasaba.—¡Es tu hermano, no tiene un resfriado común! ¡Debe ir al hospital, rápido!Gojo entró al pasillo de la casa y abrió una puerta esperando encontrarse con el niño enfermo.— «¡Cof cof...!» —se oía la tos de un niño desde el otro cuarto y Gojo fue inmediatamente a seguir el origen de la voz. Abrió la puerta y logró encontrarse con él.—¡Megumi! —exclamó Gojo.El niño se encontraba jadeando, arropado hasta el cuello con una toalla caliente sobre su frente, le costaba respirar.—¿Qué quieres...? ¿Qué haces aquí...? ¡Cof cof! —preguntó el niño con voz ronca, apenas podía abrir los ojos.—Tranquilo, Megumi, voy a llevarte al hospital a que te revisen...El albino desarropó al niño y lo cargó abrazándolo contra su pecho, estaba muy caliente.—Tengo frío... —el niño temblaba acurrucado en su pecho.—¡Tsumiki! Traele un abrigo a tu hermano, tu también vendrás al hospital a que te revisen.—De acuerdo. —dijo la niña tomando un abrigo que estaba tirado por el cuarto.—Todo va a estar bien, resiste, sólo es un resfriado, eso espero, al menos...*Mientras tanto, unos minutos antes en el hospital~—¡Ahhhg! ¡Doctor Hiroshi! —gritó el chico rubio, se había lastimado el brazo.—¿Qué pasó, joven Nanami? —Hiroshi Ieiri se corrió a atenderlo.—La vía de Gojo, me lastimó... —estaba adolorido, se había rasguñado el brazo con la aguja que había salido disparada hace relativamente un momento.—Oh no... ¡Por favor, no te muevas, voy a llamar a la enfermera!El doctor Shoko se apresuró a abandonar la habitación y en seguida, entró una señora vestida de uniforme blanco para atender al joven.—Tranquilo, solo es un rasguño, te sentirás mejor en un momento... —dijo la enfermera mientras lo revisaba.La enfermera lo atendió y le curó la herida colocándole una curita.—¿Necesita algo usted también, joven Haibara?—la enfermera se dirigía al otro paciente que se hallaba al lado en otra cama.—No gracias, estoy bien, quizás algo para el dolor de cabeza puede ser. —dijo Haibara con calma en su voz.—De acuerdo, ya regreso. —la enfermera abandonó la habitación dejando solos a los jóvenes pacientes en sus respectivas camas.—¿Fue muy grande la herida, Kento? —le preguntó el chico castaño a su amigo rubio de ojos rasgados.—No, sólo fue un rasguño, pero espero que no pase a mayores.—Yo tampoco espero que pase a mayores... bueno, tan solo espero que Geto esté bien. Hmmm.. —Yuu se llevó la mano a la cabeza, ésta le dolía y se notaba en su rostro —. Nanami, creo que voy a descansar un poco, me duele mucho la cabeza...—Está bien, descansa Haibara... —dijo sacando su BlackBerry para ponerse a revisarlo.*** Ya devuelta con Gojo y los Fushiguro entrando al hospital~ Gojo seguía cargando al niño de cabello de pinchos en su pecho mientras la hermanita de éste lo acompañaba a su lado con los pasos acelerados. A unos metros de ellos, en el medio del pasillo se hallaban el doctor Shoko conversando junto a su hija uniformada que parecía que acababa de llegar. El peliblanco los notó se aproximaba a ellos.—¡Dr. Ieiri! ¡Ieiri! —apresuró a gritar Gojo mientras jadeaba cargando al niño acurrucado en su pecho—! ¡Éste es Megumi! ¡Por favor, ayúdelo, doctor! ¡Haga algo! ¡Se encuentra enfermo y quiero que revises a su hermana también! —se notaba la desesperación en su voz.—No te preocupes, me encargaré del niño, lo enviaré inmediatamente a pediatría junto a la niña donde se podrán a evaluarlos a ambos. —aseguró el doctor.—No te preocupes, Megumi —dijo el albino consolando al niño—. Te pondrán bajo cuidado y te sentirás mejor.Gojo le entregó el niño al señor de barba y cabello castaño que lo recibió cuidadosamente en sus brazos.—Tsumiki —el albino se agachó para hablar con la niña—. Él es el Dr. Ieiri, el cuidará de tu hermanito hasta que se sienta mejor y también se va a encargar de ti. Haz todo lo que él te diga ¿De acuerdo?—¡De acuerdo, Gojo! —animó a decir la niña de cabello oscuro y ésta se dirigió con el señor de la bata blanca.El muchacho de lentes oscuros sonrió y se puso de pie nuevamente.—Shoko —el doctor que cargaba al niño en brazos se dirigió a su hija—, ¿Puedes guiar tu amigo a la habitación 223 mientras los alcanzo en un rato?—De acuerdo, papá —afirmó la muchacha del lunar y cabello corto—. Vamos, Satoru. —empezó a caminar mientras le pedía a su amigo que le siguiera el paso.Gojo vio que el doctor se puso en marcha llevándose a los dos niños a pediatría y entonces se volteó a ver a su amiga.—Pero espera ¿A dónde me llevas, Shoko? —preguntó Gojo siguiéndole el paso a la uniformanada, él todavía no estaba claro a donde iba.—¿No quieres ir a ver cómo está Geto? —preguntó tranquilamente la chica uniformada girando un poco su cabeza para hablarle mientras caminaba.Gojo no dijo nada, en seguida, todas sus inquietudes se calmaron cuando oyó pronunciar el nombre de su mejor amigo y siguió los pasos de la chica.*De vuelta un rato después en "Cuidados Intensivos"—¡Uhhhg...! —el chico de pelo castaño no paraba de gemir y retorcerse del dolor por las punzadas que sentía en su cabeza.—Haibara ¿Estás bien? —Kento, que se encontraba jugando con su BlackBerry, se estaba empezando a preocupar por el bienestar de su compañero.—¡Disculpen la tardanza —dijo una enfermera llegando apresuradamente a la habitación donde se encontraban ellos—! Vengo con el calmante —la enfermera Sato procedió a inyectarle el calmante por la vía del muchacho de pelo castaño—. Estarás bien en unos minutos ¿Necesita algo usted también, joven? —preguntó dirigiéndose al muchacho de pelo rubio que se hallaba en otra cama.—No, gracias, estoy bien.. —respondió Kento—. «Demasiado bien, a decir verdad...» —murmuró para sí mismo con algo de preocupación.La enfermera hizo sus últimas revisiones a los muchahos y se marchó del cuarto dejándolos solos.Se suponía que Nanami se encontraba tan enfermo como su compañero Haibara, pero desde que Nanami se lastimó con la aguja que salío disparada de la vía de Gojo, sus síntomas se habían reducido a un punto que ahora ya no sentía su cuerpo tan adolorido, ni tan sensible a las temperaturas como antes, además que tose muchísimo menos. La carencia de síntomas le resultaba algo muy raro para el joven Kento Nanami, pero tampoco quería alarmar a la enfermera, él quería volver a encontrarse con el Dr. Hiroshi Shoko para hablarle del nuevo estado de salud en el que se encontraba, porque ahora se estaba volviendo asintomático.En cambio, el chico rubio y de mirada afilada comenzó a notar que el que aura del chico de mirada gentil y pelo castaño se oscurecía poco a poco mientras éste se retorcía del dolor.—Uhhhg... ahora me duele todo el cuerpo... —quejó Haibara aferrado a sus sábanas.—Espera a que el calmante te haga efecto... —dijo Nanami tratando de consolarlo.—¡No me está haciendo nada! ¡Ahora me duele todo! ¡UHHHHHG...! —Yuu no paraba de aullar del dolor.—Yuu, creo que tienes que calmarte... —Kento se levantó de la cama para ir a consolar a su amigo.—¡NO PUEDO! ¡NO PUEDO, NANAMI! ¡NO PUEDO CON EL DOLOR! —el chico estaba gritando, agarrando a su amigo de los hombros, estaba entrando en la desesperación—! ¡¡¡LLAMA A LA ENFERMERA!!!El chico rubio no hallaba las palabras, nunca antes había visto a su compañero entrar en una desesperación de esa manera y menos en como el aura de su amigo se estaba oscureciendo hasta tal punto de empezar a corromperse. Nanami pensó de todo, pero no podía hallar la forma de poder calmar la desesperación de Yu.—¡¡¡LLAMA A LA ENFERMERA SATO, NANAMI!!! ¡¡¡LLÁMALA-!!! —de repente, el chico se desplomó sobre los hombros de su amigo.—¡AH... —Nanami sintió de repente el peso muerto sobre sus hombros y luchó por mantenerlo erguido—! ¡Haibara! ¡¿Haibara, qué te pasa?! ¡¡REACCIONA!! —el rubio intentaba sacudirlo para que reeaccionase.—Ggrrr.. —gruñía el muchacho con la cabeza abajo, apoyado en los hombros de su compañero—. ¿Haibara...?—¡¡¡¡¡GAAAAARRRRRHHHHHHGGG!!!!! —su amigo le pegó fuerte un rugido que lo ensordeció.* Volvemos Gojo y Shoko después de dejar a los Fushiguro bajo el cuidado del padre de ésta~ —Aquí está... —dijo la muchacha llegando a la puerta de la habitación 223. —Shoko giró del mango de la puerta para abrírsela a su compañero más alto.Gojo, quién se praparaba para esperarse lo peor, cerró los ojos y tragó saliva para entrar a la habitación reuniendo valor.—Suguru... —tras abrir los ojos, Gojo se había quedado sin palabras al ver lo que yacía tras la puerta.La habitación se encontraba algo oscura, apenas entraban unas ráfagas de luz a través de las ranuras de una persiana, unas ranuras que iluminaban fragmentos del cuerpo inconsiente del paciente que se hallaba inconsciente en esa habitación.Suguru Geto, un muchacho alto, de la misma edad que sus visitantes, de cabello azabache, largo y alisado, con ojos rasgados y piercings de túneles en el lóbulo de sus orejas; se hallaba acostado boca arriba y arropado en la cama semi-inclinada del hospital, conectado a una máquina que le ayudaba a respirar y le medía los latidos de su corazón.—Lo lamento tanto, Suguru.. —Gojo estaba muy arrepentido y se dejó caer al suelo apoyándose de la cama de su amigo y con lágrimas brillantes en los ojos—. ¡Fue mi culpa haberte puesto en ésta situación! ¡No debí ir detrás de ti! Yo... ¡SOY EL PEOR AMIGO DEL MUNDO!Satoru se echó a llorar recostando su cabeza entre sus brazos apoyados en la cama, estaba sufriendo mucho al ver a su amigo arropado en estado vegetal.—Gojo, no digas eso, claro que eres un buen amigo —Shoko se arrodilló a consolarlo, a ella también le dolía ver a su amigo en una situación así—. Tú fuiste quién lo estuvo acompañando todo éste tiempo durante su cuarentena.—Apuesto a que ya estaba harto de mí... —levantó la cabeza de sus brazos, Satoru todavía con lágrimas en sus ojos, hasta se mojaron un poco las vendas que cubría sus demás ojos.—No creo que eso haya sido así, él te quería mucho y siempre se aseguró de que tú estuvieras bien —Ieri le colocó una mano en su hombro para reconfortarlo lo mejor que podía en ese momento—. Estoy segura de que ésto no fue tu culpa, después de todo, ésto estaba fuera de tu control.—Sí... quizás tienes razón, Shoko. Ésto estaba fuera de mi control...— Toc-toc-toc. —el momento había sido interrumpido por el toque de la puerta que se hallaba detrás de los estudiantes.Los chicos en seguida se levantaron y se voltearon a ver de quién tocaba la puerta.— Click —la puerta se abrió, dejando pasar a Hiroshi, el papá de Shoko—. Lamento molestarlos, pero les traigo noticias.—¿Qué tienes para decirnos doctor?—Primero que nada, lo de Megumi Fushiguro resultó ser una "Falsa Alarma", solo contrajo un resfriado común, pero estuvo bien que lo llevaras a emergencias. Mañana, el niño se sentirá mucho mejor y en cuanto a la niña, Tsumiki Fushiguro, ella no presenta los síntomas de ninguna enfermedad, ella está completamente sana.—Uff... es un alivio oír eso, doctor. —suspiró Gojo aliviado.—Sin embargo, ocurrió otra anomalía en el momento que tú te fuiste... —el hombre Hiroshi puso una mirada mucho más seria a través de sus lentes cuadrados.—¿Eh...?—Verás... cuando dejaste "Cuidados Intensivos", por un descuido, tiraste de tu vía intravenosa al salir corriendo y la aguja que estaba incrustada en tu piel salió disparada, lastimando a uno de los que se hallaban presentes.—¡¿QUÉ?! ¡Otra vez no, por favor! —Gojo estaba exaltado en cuanto oyó eso.—¿Fue una herida grave, papá? —interpusó la chica de cabello corto y castaño, ella también se mostraba preocupada.—Me temo que no, pero la aguja terminó lastimando al paciente Kento Nanami, por lo que una vez más, la sangre de Gojo entró en contacto con la de alguien.—¡NOOO! ¡No me diga eso, doctor! ¡Ya no quiero más pacientes en coma por mi culpa! —Gojo se estaba jalando los pelos en la cabeza por la extenuante culpa de su torpeza.—¡Padre, creo que deberías a ir a ver cómo está Nanami! Aunque solo sea un rasguño, puede llegar a ser algo grave.—Tienes razón, Shoko —dijo tras un suspiro resignado—, deberíamos ir a ver cómo está.—Ustedes adelátense, yo los alcanzo luego... —dijo dándose la vuelta para acercarse una vez más al cuerpo de su amigo encamado.El Dr. Ieiri reaccionó y le agarró del hombro al muchacho responsable del pequeño incidente.—Pienso que tú también deberías estar presente, Satoru Gojo. —dijo Hiroshi con un tono de voz más autoritario y una mirada aún más seria en sus ojos marrones.— Gulp*.. —Gojo tragó saliva con la mirada asustada—. Está bien, iré con usted, Dr. Ieiri. —cooperó sin titubear.El doctor y los dos jóvenes salieron de la habitación para ponerse a caminar por los pasillos siguiendo la dirección del señor que vestía una bata blanca.—¿Volverás a la escuela Jujutsu, Satoru? —preguntó la hija de Hiroshi, que caminaba a su lado.—Hmm... no, creo que no —dijo mirando la hora de su reloj—. Tengo que irme a una reunión con los Superiores y mi Clan.—¿Y dejarás que tu Clan se entere de tus nuevos ojos?Gojo detuvo sus pasos, no había pensado en las consecuencias que conllevarían que su Clan y los Superiores se enterasen de su nueva condición.—No, creo que no, Shoko.. —negó Satoru—. No creo que sea buena idea que mi Clan o los Superiores se enteren de mi nueva mutación. Esto algo que nunca antes se ha registrado en la historia de mi Clan: "Los Seis Ojos Físicos." Creo que lo mejor es que los oculte hasta que pueda aprender a dominarlos porque no me los pienso extirpar; podré sentirme y verme extraño, pero me siento mucho más especial ahora. —dijo sonriendo.—Bueno, el Jefe de su Clan ha hablado... —comentó despreocupadamente la chica del lunar en su pómulo derecho, después de todo, ese no era su problema.—¡Shoko, Satoru! ¡El ascensor nos espera! —llamó el Dr. Ieiri a los jóvenes para que apresuraran el paso.Los tres personajes terminaron por ingresar al ascensor mientras las puertas se cerrabandelante de ellos.*El doctor y los adolescentes se apresuraron por los pasillos, acercándose a la entrada de "Cuidados Intensivos"—Esperemos que la infección que tuvo Nanami con la sangre de Gojo no haya pasado a mayores. —comentó el doctor mientras trotaba por los pasillos.—Sí... espero que no... —Gojo se sentía algo inquieto con lo que podría llegar a pasarle a su compañero de curso inferior.—¡¡DOCTOR IEIRI!! ¡¡DOCTOR IEIRI!! —una enfermera se dirigía corriendo hacia el adulto del grupo de tres.—¿Qué sucede, Sato? —preguntó el doctor.—¡EL PACIENTE, HAIBARA...! ¡SE PUSO FUERA DE CONTROL Y ESTÁ ATACANDO A SU COMPAÑERO! —la enfermera hablaba en un tono jadeante e histérico.—¡¿QUÉ?! —Hiroshi sonaba muy alarmado, no podía entender cómo eso era posible.La noticia también llegó a los oídos de Ieri y Satoru que se encontraban allí mismo.—¡Shoko! —gritó Gojo refiriéndose a su compañera—. ¡Tenemos que hacer algo!—¡¿Pero qué podemos hacer, Gojo?! —preguntó la chica intentando conservar la calma.—¡Debemos apresurarnos en llegar antes de que las cosas empeoren! ¡Vamos Shoko! —todos, incluida la enfermera, se fueron camino a los Cuidados Intensivos.*Mientras tanto, unos minutos antes en Cuidados intensivos~—¡AHHH! ¡¿HAIBARA, QUÉ TE SUCEDE?! —gritaba el rubio desesperado, intentando retener a su compañero que se estaba poniendo fuera de control.—¡¡¡RAAAAAAAAAHHHRRGGHHH!!! ¡¡¡RRAAAAWWRRRGGGHHH!!! —sólo salían rugidos incoherentes de la garganta de Haibara, también se notó que las pupilas de sus ojos estaban retraidas mientras la esclerótica de éstos se estaba enrojeciendo. Yu Haibara no paraba de rugir y solo trataba de acercarse a Nanami para tratar de morderlo, mientras éste luchaba por mantenerlo sujeto por los brazos y hombros, tratando de detenerlo para que reaccionara y no se acercara más.—¡¿PERO QUÉ TE SUCEDE?! —Nanami no entendía lo que le estaba pasando a su amigo.—¡¡RAARRGH!! —el chico enfermo no paraba de rugir.—¡¿Pero qué está pasando?! —gritó la enfermera Sato entrando a la habitación.—¡ALÉJESE, ENFERMERA! ¡MI AMIGO SE ESTÁ COMPORTANDO RARO!—¡¡¡RRAAAAWWRRRGGGHHH!!! -gritó Haibara segregando baba por su boca al notar la presencia de la enfermera y trató de apartarse de Nanami para ir tras ella.—¡AAAAAAAAAHHHH —la enfermera se espanta al ver aquel muchacho en ese estado—! ¡EL DOCTOR IEIRI DEBE VENIR AQUÍ DE INMEDIATO! ¡AAAH! —gritó corriendo para salir de la habitación.—¡ESPERE, ENFERMERA! ¡NECESITO MI BOLSO! —pidió Kento desesperadamente.La enfermera no lo escuchó cuando salió de la habitación, le había pasado por al lado del bolso de Nanami que estaba en una mesa alejada como a unos dos metros de Nanami.—¡Maldición! —maldijo para sí mismo mientras todavía tenía a Haibara rugiendo y agarrado entre sus manos sin que llegara a morderlo. Kento Nanami se puso a pensar en la situación:Tiene retenido a un amigo suyo que está empezando a actuar fuera de control. Un amigo infectado con un virus extraño cuya cepa puede ser peligrosa si llegaba a contagiarse a través de sus mocos o saliva.Kento notó con sus ojos que el aura de su amigo se oscurecía más y más a medida que pasaban los minutos. Necesita defenderse, pero su arma se hallaba guardada en un bolso que se encuentra en una mesa como a dos metros de distancia de donde está. Nanami podría pararse y sacar su arma fácilmente, si tan solo no estuviera reteniendo a un infectado de su misma edad y condición física.Nanami debía pensar rápido, ya no le quedaba mucho tiempo reteniendo a Haibara infectado, éste estaba empezando a forcejear con más fuerza. Nanami necesitaba que el Dr. Hiroshi Ieiri apareciera para poder controlar la situación y realizar un diagnóstico. Kento debía hacer algo para ganar tiempo mientras el doctor y (si Dios así lo deseaba) también pudiera llegar Satoru Gojo a controlar la situación ya que, el chico rubio y de ojos afilados estaba seguro de que debió regresar al hospital en algún momento, y sabía que "donde se hallaba Gojo, el doctor debía estar cerca."—¡¡RRAAAAWWRRRGGGHHH!! —el rugido de Yu Haibara lo hizo despertar de su trance y regresar al presente.Nanami debía actuar ¡Y YA!El chico tiró de su compañero y le dió un fuerte empujón que lo hizo caer de la cama, eso bastaba para que Kento se pusiera en marcha para alcanzar su bolso para sacar su arma bendecida, una cuchilla de carnicero envuelto en unas vendas con puntos negros.—¡¡AAARRRRGGGHHHH!! —gruñía Yu infectado arrastrándose por el suelo para alcanzar a Nanami, que se hallaba de pie a unos metros de él.Kento estaba dubitativo, él no quería herir ni matar a su compañero infectado, pero debía hacer algo rápido antes de que éste se pusiera de pie y lo empezara a atacar. entonces activó su Técnica Maldita, "La Técnica de Proporción" y calculó la longitud de las líneas imaginarias al lo largo del cuerpo de su objetivo mientras se ponía de pie y el joven Hechicero pudo establecer el "Punto de Proporción 7/3" a la altura del cuello de Haibara. Todo pasaba a cámara lenta durante el ataque, Nanami se concentró en utilizar el dorso de su arma para no herir a Haibara de gravedad y le golpeó unas líneas más abajo del "Punto Crítico" acertándole justo en las costillas al infectado que lo iba a atacar.Entonces, el tiempo recuperó su velocidad normal y el impacto del golpe hizo que Haibara saliera disparado hacia atrás, chocando contra la cama de Nanami y haciendo que ésta se cayera de lado por la fuerza del impacto que recibió el cuerpo del chico que resultó golpeado y Nanami se quedó en la posición del impacto que repartió y observó atento la escena.La cama estaba volteada y los objetos de su alrededor se hallaban caídos, él no pudo ver ni oír a su compañero que se hallaba tras la cama volteada, hasta que vió una mano asomarse sobre ésta.— Uhhhhgg... —sonaban los gemidos de Haibara herido tras la cama volteada.Kento bajó la guardia y se acercó a pasos cortos para ver más de cerca la condición de su amigo en completo silencio.— Aaahhhhgg... —sonaban a unos gemidos más tranquilos.—Haibara... ¿Estás bien? —preguntó el chico con cautela.—¡¡¡RRAAAAWWRRRGGGHHH!!! —gritó el chico infectado asomando la cabeza y se impulsó para lanzarse contra el chico que se hallaba de pie.POR UN DESCUIDO DE NANAMI, ÉSTE HUBIERA SIDO SU FIN, de no ser porque el cuerpo de Haibara levitó hacia atrás chocando contra la pared por una fuerza invisible...Ahora Yu estaba acorralado en el aire contra la pared por una energía roja, al darse la vuelta, se dió cuenta de que esa era la energía del Ritual Rojo de su compañero de 2do Curso, Satoru Gojo.—¡¿NANAMI, ESTÁS BIEN?! —preguntó exclamando el chico albino de lentes con la mano vendada extendida, manejando su Técnica Maldita.Detrás de él, se hallaban Shoko y su padre doctor junto a la enfermera, todos observando sorprendidos la escena.Kento Nanami volvió a voltearse para ver a su compañero...Yu Haibara ya no era el mismo, su piel estaba fría, se había vuelto pálido, tenía unas venas oscuras sobresalientes por toda la cara y su cuello; su boca segregaba mucha saliva, las pupilas de sus ojos estaban restraídas y la esclerótica de éstos en vez de estar enrojecidas por los basos sanguíneos, estaban completamente oscurecidos...Yu Haibara ya no era el mismo, ahora estaba en un estado de salud completamente irreconocible.—¡¿PERO QUÉ HA PASADO?! —preguntó el señor Hiroshi acercándose al chico pasmado por lo que estaba viendo pegado contra la pared.Todos se acercaron a ver el nuevo estado del muchacho transformado, Gojo mantenía su Ritual activo sin quitarle la vista al chico que estaba acorralado con su Energía Roja.—¿Estás bien? ¿Te lastimaste? —preguntó la chica Shoko acercándose a revisar a Nanami.—Sí, estoy bien.. —contestó el rubio—. Solo tuve un rasguño que me hice antes de que Haibara se empezara a poner raro...—Doctor Ieiri... —preguntó Gojo mientras aún mantenía su Técnica Roja activa—. ¿Ha visto algo como ésto antes?—No, para nada, joven Gojo... estoy impactado con lo que estoy viendo en éste momento.. —el doctor no le quitaba los ojos de encima al muchacho que gruñía forcejeaba contra la pared, retenido por la energía invisible de Satoru—. Esto es algo completamente nuevo para mí.. —luego se acordó el motivo por el que llegó a Cuidados Intensivos en primer lugar—. ¿Cómo está Nanami, Shoko?—Bien, papá -contestó su hija—. Solo tuvo el rasguño en su brazo que se hizo antes de que Haibara se transformase.—¿Cómo es eso posible...? —preguntó el doctor acercándose al joven paciente de cabello rubio, aún con un rostro pasmado.—¿Ah... a qué se refiere, doctor...? —preguntó confundido el muchaho rubio que vestía una bata de hospital.—Te infectaste con la sangre de Satoru Gojo, pero no te pasó nada, de hecho, pareces estar completamente curado de tu enfermedad...—¿QUÉ? —Gojo se giró a ver al doctor a su compañero de Primer Curso que se hallaban conversando, manteniendo su Técnica Roja activa en todo momento.—¿De verdad que usted lo cree, doctor? —ni siquiera Kento entendía lo que le estaba pasando a su cuerpo y cómo no terminó de la misma manera que el muchacho que se hallaba retenido contra la pared de la habitación.—¡Sato —el Dr. Ieiri llamó a la enfermera que se hallaba prescenciándolo todo en silencio—! Necesito que vayas y les realices todos los exámenes posibles a los pacientes Kento Nanami, Yu Haibara y Satoru Gojo. Por favor, declara ésto como un "Caso Aislado;" mientras menos gente se entere de lo sucedido, mejor. Yo mismo me encargaré de realizar mis propias investigaciones con gente de confianza, después, cuando realice un diagnóstico acertivo, se lo aclararemos a las autoridades para ver qué pueden hacer al respecto y cómo solucionarlo.—De acuerdo, doctor —afirmó la enfermera determinada—. Vamos joven Nanami, vamos a realizarte unos cuantos exámenes. —dijo la enfermera llevándose al chico rubio tomado de la mano.—Shoko... —Satoru llamaba a su amiga mientras aún mantenía la Técnica Rojo activa contra el Haibara infectado—. Llama al profesor Masamichi, él tiene que enterarse de ésto...—De acuerdo... —afirmó la chica de pelo castaño y corto mientras sacaba y abría su celular de tapa blanca para marcarlo.—Sea lo que sea que esté pasando, tenemos que resolverlo y rápido... —comentó Gojo para sí mismo mientras aún sostenía al estudiante infectado contra la pared en el aire.Acababa de ser una mañana muy agitada para el joven Satoru Gojo que apenas se estaba recuperando del accidente de bicicletas que había tenido hace tan solo unas horas. Fin del capítulo~ *** ¡¡¡TERMINÉEEEEE!!! ¡¡POR FIIINN!! *c pone a celebrar* 🥳🥳🥳 ¡Me encanta mucho lo que estoy escribiendo! Fue un gran desafío escribir la escena de acción de Nanami, espero que les haya parecido tan emocionante como a mi awa ¡SE VIENEN COSITAS~! Ya sé cómo continuar el siguiente capítulo, también sé cómo insertar a personajes que para muchos les parecerán "irrelevantes," pero que tendrán repercusión en el futuro, solo esperen ewe ¡GRACIAS POR LLEGAR HASTA AQUÍ~! Recuerda votar si te gustó y quieres más historias escritas así~ ^w^ Hasta la próxima y chauu~ ✌🏻