LTC - Capítulo 10
**Capítulo 10: Estrella Negra \[4\]**Se sentía como si estuviera parado al borde de un acantilado, con los pies a unos centímetros del abismo que tenía detrás.Listo para tragarme en cuanto me moviera.Así describiría mi situación actual.Una situación en la que yo mismo me había metido.“Sí, esto es...”Miré mis manos. Temblaban ligeramente.Estaba jugando con fuego.Un fuego mortal.Pero ¿qué podía hacer? Ya no había vuelta atrás.Yo mismo me había metido en esto.¿Cuáles eran mis posibilidades de salir victorioso si alguna de las personas frente a mí me desafiaba?Siendo realistas, casi cero.Apenas podía invocar o controlar mi magia, y mi conocimiento de los fundamentos era prácticamente nulo.Y aun así, a pesar de todo, hice lo que hice.Se sentía casi emocionante.—Ja...Qué locura... Esto es una maldita locura... Creo que perdí la cabeza.Pero claro, no era como si hubiera hecho esto por impulso.Sabía que el instituto no permitiría que los estudiantes de primer año se desafiaran entre ellos todavía. Era algo que había aprendido gracias a Leon y a mi investigación.Aun así, mi tiempo era limitado.No pasaría mucho antes de que todos vinieran por mí.Tenía la espalda contra el acantilado.Desde este momento, solo podía avanzar. Retroceder significaba mi fin.La desesperación comenzaba a arrastrarse lentamente hacia mí.Podía sentirla.No había un plan de respaldo.Pero...“Tenía que ser así...”Buscaba desesperación.La desesperación empuja a las personas hasta su límite.A lugares a los que normalmente no llegarían.Y ahora yo estaba en uno de esos lugares.—...Has causado bastante revuelo.Leon apareció. Caminó hacia mí con una actitud casual. El discurso había terminado causando un alboroto, obligándome a salir antes de tiempo.Probablemente él acababa de salir de allí.—Tú fuiste quien escribió el discurso. ¿Por qué parece que estás sorprendido?—No pensé que realmente fueras a hacerlo.—...¿Y por qué?¿Entonces esperaba que dijera otra cosa...?—No...Frunció los labios y sacudió la cabeza.—No es nada.—¿Hm?¿Qué le pasaba a este tipo?Al observarlo de cerca, su expresión se veía inusualmente rígida. Como si estuviera conteniéndose.—¿Estás bien?De verdad no se veía muy bien.Me acerqué un poco para verlo mejor, pero...—...Dio un paso atrás.—Mantengamos cierta distancia.¿Distancia? ¿De qué habla este tipo?—No, no...Sacudí la cabeza y me acerqué más. Algo se sentía raro... No podía explicarlo bien.Fue entonces cuando finalmente lo noté.Este desgraciado.Puse mi mano sobre su hombro para impedir que se moviera e incliné la cabeza para verle mejor la cara. Estaba mirando hacia otro lado.¿Por qué...?—Estás intentando no reírte, ¿verdad?—...—No puede ser.Este hijo de puta.—¿Te parece graciosa la situación?—...No.—Ja. Entonces, ¿por qué miras hacia otro lado?—...Levanté una ceja. Sus hombros temblaban ligeramente.—...Kh.¿Kh?—Tú...—Julien.Me detuve y giré la cabeza. El temblor de mi mano desapareció, y mi expresión se endureció.—Has cambiado mucho.Una voz llegó a mis oídos.Ella se detuvo a unos metros frente a mí.Su apariencia era de las más hermosas que había visto. Largo cabello púrpura y ojos azules cristalinos. Una imagen se superpuso con la suya.Una llena de nada más que odio hacia mí.—...Ha pasado un tiempo.Evelyn J. Verlice. La amiga de la infancia de este cuerpo y alguien que conocía extremadamente bien a Julien.No había pasado la última semana haciendo cosas aparte de practicar magia.Para asegurarme de que todo saliera bien, le pedí a Leon que me diera detalles sobre todos los personajes importantes relacionados con Julien y sobre la relación que tenían con él.Por eso sabía quién era ella.—Veo que te convertiste en la Estrella Negra.Un cumplido vacío. Su tono era frío y carecía de cualquier forma de elogio. Tampoco me estaba mirando a mí.Sus ojos... parecían estar pegados a mi mano.La que sujetaba el hombro de Leon.Susurró suavemente:—Quizá no has cambiado, después de todo.Su tono estaba cargado de decepción.—...Solo que yo no tenía ni idea de qué estaba hablando.Simplemente fingí entenderla, y su expresión se llenó de dolor.—¿Cuándo vas a detenerte...?No podía mirarme a los ojos en absoluto.La decepción parecía ser demasiado para ella.En una situación como esta, la única forma en que podía responder era:—¿Detener qué?—...Sí, claro.Sonrió débilmente.Como si hubiera esperado una respuesta así de mí.—Te esperé. De verdad lo hice. Incluso cuando cambiaste, esperé. Pensé que volverías a ser como antes, pero...Se detuvo y sacudió la cabeza.En voz baja, murmuró algo que apenas pude escuchar:—No vale la pena. No tiene sentido.—...Pensé que se rendiría en ese momento, pero una vez más, sus ojos cayeron sobre mi mano.Y luego sobre Leon.—¿Por qué dejas que te trate así?—...Leon permaneció en silencio. Parecía estar masticando sus palabras, pensando cómo responder.Ella habló antes de que pudiera hacerlo.—Sé que eres leal a la familia, pero ¿por qué permites que te traten de esta manera? Tú eres mejor que es——No es eso.Leon la interrumpió a mitad de la frase.Su expresión se congeló.—Él no me estaba haciendo nada.—Ah.Ella dio un paso atrás con una expresión incrédula. Parecía aún más decepcionada.—...¿Me tomas por tonta? Lo vi todo.¿Lo vio todo?No pude evitar hablar.—¿Qué viste?Me costaba entender qué intentaba decir.—¿En serio...?Su expresión se volvió desdeñosa.—Era obvio lo que intentabas hacer. ¿Cuántas veces crees que he visto la misma escena en el pasado? Lo estabas usando como conejillo de indias, como siempre.¿Conejillo de indias?Miré a Leon, y él me devolvió la mirada. Su expresión no decía mucho, pero su leve asentimiento me dijo todo lo que necesitaba saber.Ah.Así que era eso.Estaba a punto de hablar cuándo, de repente, Leon se adelantó.—...Esta vez no fue así.Los ojos de Evelyn se abrieron.—¿Todavía lo estás defendiendo? Incluso después de——Me contó un chiste.¿Eh?Tanto Evelyn como yo quedamos desconcertados.¿Un chiste?Miré a Leon, y él me miró de vuelta. ¿De qué está hablando este tipo?Aunque su expresión parecía indiferente, sus ojos parecían decir: “Sígueme la corriente.”¿Seguirle la corriente...?—...¿Un chiste?Sentí la mirada de Evelyn sobre mí. Me observaba con un rostro lleno de decepción absoluta.No entendía por qué me miraba así, pero sentí que tenía que seguirle el juego.Así que...—Sí, eso hice.Le seguí la corriente.—...Lo único que obtuve de ella fue silencio. Uno que rompió poco después.—...¿Tan fácil de engañar parezco?De repente, sentí un escalofrío recorriéndome la piel. Si antes me miraba con decepción, ahora me miraba con desprecio.—Te lo pregunto en serio. ¿De verdad crees que puedes burlarte de mí?—...No.—Ja.Su expresión se llenó de angustia.No sé por qué, pero sentí que tenía que hacer algo.Así que lo hice.—¿Por qué no juegan póker en la selva?Evelyn parecía estar a punto de decir algo, pero cerró la boca.—...Aproveché la oportunidad para decir:—Porque hay demasiados tramposos con manchas.El arrepentimiento llegó rápido.—...Mi rostro ardía, pero no dejé que mi expresión cambiara. Por fuera, era como si hubiera dicho algo sin importancia.Pero...Evelyn no pareció verlo de la misma forma. Tras un breve momento de silencio, logró forzar una sonrisa débil.—...Supongo que de verdad crees que soy una broma.Giró la mirada hacia Leon y bajó la cabeza. Luego, sin mirar atrás, se marchó.Su espalda se veía bastante frágil mientras la observaba alejarse.Al principio, sus pasos eran lentos.**Tac, tac.**El sonido de sus tacones golpeando el suelo de mármol.**Tac, tac, tac.**Pero pronto se aceleraron.Mantuvo la cabeza baja todo el tiempo. Podía ver su expresión reflejada en el pulido suelo del pasillo del campus.—Ja...El ardor en su pecho no parecía aliviarse sin importar cuánto caminara. Su visión se nubló y sus labios le ardieron.—M-maldito.Finalmente, sus pies se detuvieron.Una persona estaba frente a ella.—...¿Estás bien?Era su caballera, Natasha. Alta y erguida, su cabello platinado y sus ojos cristalinos la hacían destacar entre los demás. Los nobles tenían una ventaja particular al ingresar al instituto: se les permitía traer un asistente personal.En el caso de Evelyn, pudo traer a Natasha con ella. Era una precaución que las casas nobles tomaban considerando la importancia política que cada hijo tenía dentro de sus familias.La familia Verlice era una de las cinco familias de vizcondes dentro del Imperio. Naturalmente, podían proporcionarle una poderosa caballera como escolta.—¿Fue él?Y como su caballera, naturalmente conocía sus circunstancias.—...El silencio de Evelyn decía muchas cosas.El agarre de Natasha sobre su espada se tensó.—Así que fue él...Julien Dacre Evenus.Un nombre le cosquilleó en la punta de la lengua.Su relación con Evelyn era difícil de describir. En algún momento, los dos habían sido cercanos. Casi inseparables.Pero las cosas cambiaron en cierto punto.Su personalidad cambió, y su deseo de poder comenzó a mostrarse. Él cambió, y su caída en espiral empezó a afectar a Evelyn, quien no podía hacer otra cosa más que observar.Todo terminó con ella cortando lazos con él.Eso fue hace cinco años.—...Sabes, pensé que quizá había cambiado.Evelyn dejó escapar una risa forzada.—Fui ingenua, ¿verdad...? Al final, siempre es lo mismo... J-ja.Su pecho tembló.También sus labios.—Una decepción tras otra.Apretó los labios entre los dientes.—...Al final, terminó burlándose de mí.Levantó la mirada hacia Natasha. A diferencia de antes, sus ojos parecían un poco más claros, aunque todavía estaban húmedos.El agarre de Natasha sobre su espada se tensó.Ese bastardo...—¿Sabes qué me dijo?Natasha sacudió la cabeza.—...¿Por qué no juegan póker en la selva?—¿Sí?Natasha parpadeó, incapaz de entender qué estaba pasando. ¿Póker? ¿Selva...?Pero Evelyn continuó.—Porque hay demasiados tramposos con manchas.—...Los hombros de Evelyn temblaron mientras bajaba la cabeza. La expresión de Natasha cambió de repente.—¿Señorita...?Temiendo lo peor, se acercó a ella.—¿Está bi...?Pero se detuvo a mitad de camino.Porque...—Jk.¿Jk...?—¿Señorita...?Cubriéndose la boca, un sonido tenso escapó de los labios de Evelyn. Natasha quedó desconcertada. ¿Qué está pasando...? Y justo antes de que pudiera hacer algo, los hombros de Evelyn temblaron aún más.—¿Señorita...?—...Kj.¿Kj...?Otro sonido escapó de su boca.Natasha sintió que se le hundía el estómago.—¿Qué...?Extendió la mano hacia ella, cuando...—¡Pff...!Las mejillas de Evelyn se desinflaron y una risa escapó de sus labios.—Je... jeje...Incluso su risa sonaba forzada. Levantó la mirada hacia Natasha, con lágrimas deslizándose por sus ojos.—Ni siquiera... sé qué me está pasando...Un dolor agudo le atravesó el pecho mientras seguía riendo.Llevó la mano a su camisa y la apretó.—¿P-por qué estoy así...? Jeje... El chiste es malo, entonces por qué...Miró a Natasha con impotencia. Las lágrimas continuaban cayendo por sus ojos, y el dolor en su pecho se intensificó.—Je... Jeje, ¿por qué no puedo dejar de reír...?