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LTC - Capítulo 15

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 15

**Capítulo 15: La Estrella Negra más débil \[3\]****Goteo. Goteo.**Las lágrimas mancharon el suelo.Su suave caída resonaba por toda la habitación, que de otro modo permanecía en silencio.Esas lágrimas...—Ah... Yo...No eran mis lágrimas.—...¿Sigues pensando que soy débil?Cada palabra que salía de mi boca parecía liberarme un poco del dolor que estaba devorando mi pecho.Pero no era suficiente.Por eso apreté su hombro. Eso me ayudaba a aliviar un poco más el dolor y, al mismo tiempo, evitaba que me desplomara. Me costaba mantenerme de pie.—Ugh... Ah... ¿Q-qué me hiciste...?La impotencia marcaba sus facciones mientras me miraba.Apreté los dientes. Sentía los ojos húmedos. Las lágrimas intentaban escapar con todas sus fuerzas, pero no las dejé.Mantuve la mirada fija en él.—Solo existen personas débiles. No caminos débiles.Repetí las mismas palabras que había dicho antes.Su expresión cambió, y las lágrimas continuaron cayendo por su rostro. Pero... pude ver cómo la ira comenzaba a mezclarse con la tristeza.—Tú, tú...Sus labios temblaron.Le costaba mirarme a los ojos. Pero eso no duró mucho. Apretó la mandíbula con fuerza y su expresión se torció.Entonces...**¡Bang—!**Sentí un ardor en el rostro y mi cabeza giró hacia un lado. Su puño impactó contra mi mejilla, empujándome la cara. Aun así, incluso con la cabeza girada, no aparté la mirada. Mantuve los ojos sobre él.Dolió.Pero ya estaba siendo consumido por el dolor.Eso no era nada comparado con lo que estaba experimentando en ese momento.Era casi como un cosquilleo.—...¿Soy débil?Pregunté otra vez.Sus ojos vacilaron, y la ira pareció desvanecerse. Una nueva emoción comenzó a invadir su mente.Una de la que yo era responsable.Miedo.El efecto no era tan poderoso como la primera vez que lo usé. Tampoco era tan fuerte como la tristeza, pero bajo las circunstancias actuales, era suficiente.—J-ja.La ira estaba siendo reemplazada lentamente por el miedo.Sus labios temblaron, y su puño descendió. Finalmente, apartó la mirada de mí.Y fue entonces cuando murmuré:—...Patético.—...Al salir del aula, Aoife se detuvo junto a la estatua que se alzaba frente al Salón Dorset. Elevándose sobre ella, era una estatua imponente. Una que ningún estudiante podía evitar notar al pasar.Era la estatua del primer emperador.Dorset Gaius Megrail.Su ancestro y el primer Cénit.Así era. La sangre de un Cénit fluía por sus venas. Un gran honor acompañado de grandes responsabilidades.Habían pasado siglos desde que un Cénit había nacido dentro de su familia.Todos sus esfuerzos por criar a uno habían sido en vano y, a pesar de todas sus políticas para mantener a los demás bajo control, las otras casas estaban alcanzándolos.En particular...“Delilah Venice Rosemberg.”Un nombre destacó en su mente. Ella era la más cercana al Cénit y la persona con el poder suficiente para poner fin a su reinado.—...No fallaré.Convertirse en el Cénit.Aoife estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario.Era su deber como princesa.Y también su objetivo.—...Los estudiantes salían del salón, muchos de ellos lanzándole miradas mientras pasaban. Ignorándolos, bajó la cabeza para mirar su mano.Estaba temblando.Ligeramente.—¿Por qué?La única pregunta de Aoife era: “¿Por qué?”Pero, en el fondo, sabía la razón.Cerró los ojos, permitiendo que su mente se sumergiera profundamente mientras rebobinaba los eventos ocurridos antes.Anders Maddison....Era uno de los cadetes a tener en cuenta. Clasificado entre los mejores cien, era una persona muy talentosa y alguien a quien Aoife tenía presente.Era un talento que había considerado reclutar para su facción.Su audacia le había agradado especialmente.—En pocas palabras, no eres apto para ese puesto. Eres débil.Sus palabras atrevidas de aquel momento expresaron los pensamientos de todos los presentes.La Estrella Negra más débil.Eso era Julien Dacre Evenus.“Débil.”Él era realmente débil.Hasta el punto de que uno podía preguntarse cómo había logrado obtener esa posición. Ese pensamiento había consumido la mente de Aoife durante la última semana.¿Cómo podía alguien tan débil convertirse en la Estrella Negra?Podía recordar su expresión de entonces. Bajo la avalancha de palabras de Anders, se veía tranquilo. Casi imperturbable.Como si realmente no le importara.Pero ¿era así...?¿De verdad no le importaba?En ese momento, cuando lo vio cerrar los ojos, Aoife pensó: “Está huyendo.” Sus acciones la hicieron preguntarse una vez más:“¿Qué tiene de especial?”Su actitud era terrible, su flujo de maná era débil y no venía de una nobleza de alto rango.—...¿Por qué?Estaba segura de que si ambos pelearan uno contra uno, podría vencerlo con un simple movimiento de su dedo.Así de débil lo veía.La única persona a quien realmente consideraba fuerte no era Julien, sino su caballero.Leon Rowan Ellert.Él estaba en segundo lugar y, a diferencia de Julien, Aoife podía ver que era fuerte. No se veía derrotándolo fácilmente. Si quería vencerlo, tendría que usar todas sus cartas.—...¿Cuándo fue la última vez que lloraste?Incluso ahora podía recordar su voz. El tono, la suavidad y la fluidez con la que habló. No era algo que pudiera olvidar.Nunca.—¿Eh...? ¿Qué estás—? ¿Eh? Ah...La forma en que el rostro de Anders cambió con sus palabras, y cómo las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos...También podía recordarlo.El cambio fue tan abrupto que casi nadie logró reaccionar. Aoife fue una de las pocas que pudo entender lo ocurrido.Sin embargo, para cuando lo hizo, Julien ya estaba de pie frente a él.—¿Te toqué?No lo había hecho.Cada una de sus acciones parecía calculada. Como si estuviera provocando cierto flujo.Primero evocó tristeza.—...¿Cuándo fue la última vez que lloraste?Luego, evocó ira.—Aquí tienes tu oportunidad. Golpéame.—Tú, tú...**¡Bang—!**Y después...—...Patético.Evocó miedo.—Huuu.Aoife abrió los ojos.—Todo el tiempo estuvo en completo control.Era un hecho innegable.¿Qué hacía tan aterradores a los Magos Emotivos? No era su fuerza. Ni de cerca. Eran débiles. Incluso el mago más débil podía matarlos....Pero eso solo aplicaba si no caías en sus palabras.A través de la explotación de una sola emoción, los Magos Emotivos podían evocar y manipular otras emociones. Aunque eran diferentes, todas estaban conectadas entre sí. Y cuantas más emociones pudiera manipular un Mago Emotivo, más fuerte se volvía.Las emociones eran una debilidad.Era algo que Aoife entendía demasiado bien.El puño de Aoife se cerró lentamente.—Es débil.Eso era innegable.Pero...—...Es fuerte.Débil, pero fuerte.—Julien.Un nuevo nombre comenzó a abrirse paso en su mente.Y se colocó justo al lado del de Delilah.Una sensación familiar.Una a la que me había acostumbrado.Mis piernas estaban débiles.—Jaaa...Cada respiración se sentía agotadora.Y el mundo parecía vacío.Sin color.Era simplemente... inútil. Nada me emocionaba. Cada una de mis acciones se sentía mundana. Como una tarea sin sentido.Las lágrimas que antes amenazaban con salir de mis ojos habían desaparecido hacía rato.—...No sabe a nada.La comida tampoco tenía sabor.Ni siquiera se veía apetecible.Dejé la cuchara sobre la mesa y miré a mi alrededor. Estaba sentado solo en la cafetería. Varias miradas estaban puestas en mí, robándome vistazos cada vez que no las miraba.Normalmente no me habría importado.Pero...Reflejaba perfectamente la realidad de mi situación.Era un extraño en este mundo. Un elemento ajeno. Una piedra arrastrada por un mar embravecido, haciendo todo lo posible por no hundirse.El mundo...Era sofocante.“Quiero volver.”No había nada que quisiera más que eso....Estaba luchando. De verdad lo estaba.Tomé el cuchillo que tenía cerca y pasé suavemente el dedo por su filo.—...Una línea roja se formó en mi dedo.Pero...—...No duele.¿Y si me lo corto...? ¿Dolerá entonces?Los pensamientos comenzaron a nublar mi mente. Se volvían más peligrosos con cada segundo que pasaba. Mi mente estaba clara. Sabía que mis pensamientos eran estúpidos.Pero... por dentro estaba vacío.Que mi mente estuviera clara no significaba que me importara.Ahora mismo...Solo quería sentir algo.Incluso si lo que sentía era dolor. Algo. Necesitaba algo. Quería que ese vacío que me consumía desapareciera.—J-ja.Mis ojos seguían recorriendo el cuchillo, igual que mi dedo.Parecía tentador.¿Solo un poco...? Después de todo, este cuerpo ni siquiera es mío...—Solo...Cerré las manos en puños y apreté los dientes. Cada parte de mí se tensó.“No puedo.”Igual que el miedo, la tristeza me estaba consumiendo. Amenazaba con devorar cada parte de mí. Una secuela de la habilidad que había usado.Pero, a diferencia del miedo, el dolor no podía salvarme.Ahora mismo...Quería sentir dolor.Algo.—Ja.Respiré profundamente y me recordé mi objetivo.“...Noel.”Cierto.Había alguien esperándome. Él también estaba luchando. Tal vez incluso más que yo. Yo no me importaba tanto, pero él sí.Por él......Podía soportar el dolor.Al mirar a mi alrededor, el ruido finalmente llegó a mis oídos.Podía escuchar otra vez.El color también comenzó a regresar.Junto con él llegó un dolor intenso. Me apretó el pecho con fuerza. Cubriéndome los ojos con ambas manos de una manera que nadie notara, sentí algo húmedo rozar mi dedo.Me tomó un momento darme cuenta de qué era.Finalmente, mis labios temblaron.—M-mierda.Mis lágrimas.Por fin habían vuelto.