LTC - Capítulo 37
**Capítulo 37: Sonrisa \[3\]**—Ugh...Me froté los ojos. Estaban algo hinchados ahora. No esperaba que mis recuerdos me afectaran de esa manera. O quizá sí...Aun así...—Nada.No había habido ninguna reacción por parte de Delilah cuando usé mi habilidad. Incluso cuando puse todo en ella, permaneció inexpresiva e imperturbable.Fue un poco decepcionante, pero comprensible.Ella era la más cercana al Cénit. Que no se viera afectada por mí no me tomó por sorpresa. Decepcionante, sí, pero esperado.“Me pregunto cuándo seré capaz de afectar a alguien como ella...”Las emociones podían afectar a cualquiera sin importar su Nivel o fuerza. Eso lo tenía claro. Por desgracia, mientras más fuerte era alguien, más poderosa era su mente.Se volvía mucho más difícil afectar las emociones de alguien así.Y el hecho de que ella pareciera desprevenida cuando usé mi hechizo, pero aun así no se viera afectada, decía mucho de su resistencia mental.—Haaa...La realidad de mi situación se volvió más evidente para mí.Todavía me quedaba un largo camino por recorrer.En las dos semanas que llevaba en el instituto, nunca había prestado especial atención a mi entorno.Con esos pensamientos en mente, miré a mi alrededor por una vez. Era hermoso. El lugar se veía impresionante, con vegetación por todas partes y edificios de diseño intrincado que parecían no encajar con este “escenario”.Los cadetes caminaban por el campus, hablando entre ellos y disfrutando de sus vidas.También había una escena extraña a la distancia. Un hombre de mediana edad, con un bigote espeso y gafas redondas, estaba sentado junto a un taburete de piedra, jugando damas solo.—¿Qué clase de...?Sí. Estaba solo, pero...Aun así, parecía estar divirtiéndose....Sentí un poco de envidia al mirar aquella escena.Si mis circunstancias hubieran sido un poco diferentes, quizá habría disfrutado más mi tiempo aquí, pero...“No puedo.”Había cosas que necesitaba priorizar.Necesitaba mantenerme firme con mi mentalidad.—¿Hm?Mientras caminaba por el campus, de repente me detuve. A lo lejos, una escena en particular llamó mi atención. Cuatro cadetes estaban rodeando a una sola persona.“Es ella...”La reconocí al instante.Con su largo cabello platino, su expresión agria y sus ojos rojos, destacaba con facilidad.Era una de las cadetes mejor clasificadas.Kiera Mylne.“¿Por qué está...?”—Piensa en nuestra oferta. Si te unes a nosotros, podremos tener más poder sobre el primer año. Podrás hacer lo que quieras... Incluso fumar.La oferta parecía bastante tentadora.Fumar... Fumar...—Hmm.Sí.—...Tendré que rechazarla.—¿Hm?—¿Qué quie...?Kiera rebuscó en sus bolsillos y sacó un cigarrillo, que encendió rápidamente con el dedo._Puff._Luego procedió a soplar el humo hacia las cuatro personas que la rodeaban.—¡Akh!—¡Qué estás...!Kiera sonrió con suficiencia al mirar sus rostros.—Puedo fumar de todos modos. ¿Qué mierda me importa unirme a una facción? Es una molestia.La habían estado fastidiando durante la última semana o algo así. Algo sobre unirse a su facción. Cada vez que se lo pedían, ella los rechazaba. Sin embargo, su insistencia nunca cesaba. Estaban empezando a sacarla de quicio.—Si no tienen nada mejor que hacer, ¿por qué no hacen algo más productivo, como respirar bajo el agua? Créanme, me harían un favor.Los rostros de los cuatro cadetes que la rodeaban se enrojecieron. Parecían no saber qué decir, algo que a Kiera le resultó hilarante mientras se golpeaba el muslo.—Pffft, deberían verse las caras. Ridículos de mierda.Y procedió a reírse sola.—Kakaka.Solo que... su risa no era precisamente agradable al oído. Aun así, al final los cuatro cadetes reaccionaron.Un cadete alto, de cabello rubio cortado en forma de hongo y mejillas hundidas, dio un paso al frente. Frunció el ceño mientras miraba a Kiera.Por su lenguaje corporal, era obvio que todos desconfiaban de ella. Probablemente por eso no habían recurrido a la violencia ni a las amenazas.—...Te lo preguntaré de nuevo. ¿Quieres unirte a nuestra facción o no? Será muy beneficioso para ti a largo plazo. Te haremos vice-líder si quieres. Jackson insiste mucho en tenerte en nuestro grupo. Si dices la pala—_Puff._El humo le golpeó el rostro, obligándolo a detenerse a mitad de frase.Cuando levantó la mirada, vio un dedo medio apuntándole a la cara.—Con todo respeto... vete a la mierda.—Ah...El cadete abrió la boca y luego la cerró, rechinando los dientes.—¿Acas...?—Tú.Una voz fría atravesó el lugar, haciendo que todas las cabezas se giraran.—¡Quién...!Las expresiones de todos los presentes se tensaron al ver la figura que se dirigía hacia ellos. Una simple mirada a sus ojos los obligó a apartar la vista, incapaces de soportar la intensidad que contenían.Con su uniforme perfectamente cuidado y su expresión intimidante, a los cuatro cadetes les costó mantener la compostura.Era alguien enigmático. Alguien con quien nadie quería relacionarse._Tok._Se plantó frente al cadete, erguido. Su mirada descendió hasta encontrarse con la de él.—...¿Ustedes son los de los que he estado escuchando hablar?Incluso su voz sonaba intimidante.—¿Sí?—Eso de la facción.—Ah...El cadete tragó saliva en secreto. Le costaba mantenerse sereno bajo la intensa mirada de Julien.Aun así, logró forzar un pequeño asentimiento.—Sí.—...Ya veo.Julien cerró los ojos con calma antes de murmurar:—Su líder, o quien sea que esté a cargo...—...!Los cuatro cadetes miraron a Julien con los ojos muy abiertos. A él no le importaron sus miradas y continuó con voz plana:—Hagan que se reúna conmigo mañana.Sus palabras...Sonaban más como una orden que como una petición.—Hablaré con él mañana.Era como si no tuvieran derecho a negarse. Y fue la intensidad con la que los miró lo que les impidió contradecirlo. Obligándolos a asentir en silencio antes de marcharse.—....Solo cuando se fueron, el silencio cayó sobre el lugar.Kiera, que había estado observando todo el tiempo, frunció el ceño y soltó el humo hacia un lado._Puff._—¿Y eso a qué vino? ¿Intentabas ayudarme o algo así?Julien giró la cabeza y sus miradas se encontraron.“Es esa expresión otra vez...”Esa mirada llena de nada más que lástima mientras la observaba. Kiera apretó los dientes en silencio.¿Por qué me miras así...?Justo cuando estaba a punto de decir algo, él se le adelantó.—No lo hice por ti.Dijo Julien, con una voz bastante tranquila.—...Solo estoy asumiendo responsabilidad por una vez. Prefiero encargarme de esto ahora antes de esperar a que se vuelva más difícil de manejar.La miró una vez más, y sus ojos cayeron sobre el cigarrillo en su mano.Kiera frunció el ceño, esperando que hiciera algo parecido a la última vez.—¿Qué?Pero...—Deja de fumar.Para su sorpresa, él no insistió más en el asunto y se dio la vuelta para marcharse.—...No te hace bien.Su espalda se desvaneció lentamente de su vista.Mirándola, Kiera bajó la vista hacia la mano donde sostenía el cigarrillo y murmuró:—¿Crees que no lo sé?Ya era de noche cuando Aoife terminó su visita a la biblioteca. Normalmente no habría pasado tanto tiempo allí, pero al recordar la situación de antes, no tuvo más opción que quedarse....Si se hubiera marchado con el ánimo que tenía antes, temía terminar matando a alguien por accidente.La luna colgaba en el cielo nocturno, iluminando el mundo debajo.Perdida en sus pensamientos, Aoife siguió el camino de regreso al dormitorio. Era un sendero hermoso.El camino de adoquines estaba rodeado de todo tipo de flores, mientras una brisa suave barría el aire con gracia.Se sentía extrañamente agradable.—....Entonces, una figura apareció a lo lejos. Parecía estar completamente sudada y agotada.—¿Leon...?Su identidad quedó clara cuando se detuvo bajo la luz de una farola. ¿Cómo no iba a reconocerlo, cuando su apariencia destacaba tanto?—¿Hm?Él giró la cabeza y finalmente la notó.—¿Aoife?—...¿Vienes de entrenar?—Ah, sí.Leon asintió. Luego bajó la cabeza y enfocó la mirada en los libros que ella llevaba en las manos, inclinando ligeramente la cabeza.—¿Biblioteca?—Sí.—¿Tan tarde?—Podría preguntarte lo mismo.—Cierto...Leon se rascó un lado de la cabeza. Mirando los libros, preguntó con cierta duda:—¿Necesitas ayuda?—No.Un rechazo directo.—Puedo cargar esto.Eran solo como... uno... dos... tres... ¿ocho libros?—Oh.Aunque no lo mostró en su rostro, parecía un poco dudoso. Aun así, cedió y se limpió el sudor de la frente.Aoife aceleró el paso en silencio para alcanzarlo, cuando...—Oh._Thud._Uno de los libros cayó debido a su descuido. O más bien, simplemente no estaba prestando atención. Con sus reflejos, podría haber evitado fácilmente una situación así.—Yo lo recojo.Leon se ofreció a ayudar y se agachó para recoger el libro.—¿Un libro en inglés...?—¿Eh? Ah, sí...Era uno de los libros que Julien había dejado sobre su escritorio. Le había dado curiosidad. Si él era tan bueno con el inglés, seguramente debía haber una razón. Por eso, después de pensarlo, decidió tomar ese libro.Aunque no le agradaba particularmente, tenía que admitir que era competente. Su objetivo era convertirse en la mejor.Por lo tanto, necesitaba aprender cosas de los mejores.—Idioma difícil.Leon miró casualmente la portada del libro, entrecerrando un poco los ojos mientras intentaba descifrar el significado del título. Pero al segundo siguiente, todo su cuerpo se congeló.—¿Leon...?Al notar el cambio en su actitud, Aoife ladeó la cabeza.¿Qué le pasa?—...¿De dónde sacaste esto?Su voz sonó tranquila. Extrañamente tranquila.—¿De dónde lo saqué? De la biblioteca...—Oh. Ya veo.Asintió con calma.Luego se lo devolvió.—Quémalo.—...?¿Era una broma?Aoife pensó eso al principio, pero cuando miró su rostro, no pudo evitar quedarse desconcertada.Parecía serio. Casi desesperado.—Solo...Sus ojos temblaron. Parecía alterado.La estupefacta Aoife entrecerró los ojos y observó cuidadosamente a Leon.“¿Qué es...?”—...Nunca le des esto a Julien.—¿Sí?Una vez más, Aoife quedó desconcertada.Pero si lo saqué de él...—Nunca.Se aseguró de enfatizarlo antes de disculparse y marcharse, dejándola allí de pie como una tonta. Mientras él se alejaba, ella alcanzó a escuchar su murmullo:—Libro maldito...—¿Qué clase de situación es esta...?Aoife frunció el ceño y finalmente prestó atención al libro. No se había fijado en el título antes, ya que simplemente lo tomó por tomarlo, pero ahora estaba intrigada.¿Qué clase de libro podía alterar tanto a Leon?Entrecerró los ojos mientras traducía el título.—...!Pronto, el título quedó claro para ella.: | 145 chistes que te harán tirarte al suelo de la risa.Era un libro de chistes.—¿Qué clase de—