LTC - Capítulo 379
## Capítulo 379: La razón de su cambio \[4\]¡Clank!Cerré la puerta detrás de mí y me dirigí hacia la estantería para recuperar un diario que ya me resultaba familiar.¡Clic!Después de inyectarle mi maná, el diario emitió un ‘clic’ y se abrió. Pasé las páginas y volví a leerlas una vez más.‘¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!’Mis ojos se movían de izquierda a derecha mientras repasaba cada página.Esta vez presté atención a todos los detalles que antes había pasado por alto, sin importar lo insignificantes que parecieran.Desde las manchas de lágrimas sobre las páginas hasta las pequeñas marcas que había en ellas.Lo observé todo.—…No sabía cuánto tiempo había pasado, pero para cuando terminé de leerlo por enésima vez, el cielo del exterior ya se había oscurecido.—Todo coincide con lo que está escrito… Nada ha cambiado.Respiré profundamente.‘¿De verdad fui al pasado…?’A estas alturas, todas las señales apuntaban a que sí.Sin embargo, el hecho de que nada hubiera cambiado en la realidad significaba que todo aquello estaba ‘predeterminado’.Como una especie de ‘paradoja’.Podría decirse que, si yo no hubiera hecho lo que hice, la realidad habría cambiado.…Si es que eso tenía algún sentido.Aunque, nuevamente, aquello no era más que una hipótesis.Podía haber otras explicaciones, pero al recordar lo que se suponía que era ‘Oracleus’, todo comenzaba a tener mucho más sentido.Pero ¿de verdad era yo Oracleus…?Si era así, ¿por qué no recordaba absolutamente nada?—Haaa…Dejé escapar un largo suspiro.Todo era realmente complicado.Mucho más complicado de lo que parecía.Cada vez que creía encontrar algunas respuestas, aparecían nuevas preguntas.Y así una y otra vez.Pero…‘Me estoy acercando.’De eso sí estaba seguro.…Poco a poco me estaba acercando a la verdad.Lo único que tenía que hacer era seguir completando las misiones.Mientras continuara con ellas, estaba seguro de que acabaría descubriendo más sobre toda esta situación y sobre este extraño ‘juego’ en el que me encontraba atrapado.—Dejando todo eso de lado, todavía hay una parte que no logro comprender.Volví a fijar la mirada en el diario, deteniéndome sobre unas líneas.‘Yo… ¡Yo me lo merezco! ¿Debería tomar ese extraño líquido que encontré? Tal vez entonces pueda…’Se trataba del extraño líquido que Julien había tomado en el pasado.Todavía no tenía ni idea de qué era.Antes de poder investigarlo, ya había regresado al presente.Ahora lo único que podía hacer era especular.—Dijo que se lo dio a su hermano y que no ocurrió nada aparte de que su fuerza aumentó. En ese caso, por lo que puedo deducir, podría tratarse de algún tipo de potenciador.Eso ya lo sabía.Lo que más me preocupaba era cómo había conseguido poner las manos sobre un ‘potenciador’ así, suponiendo que realmente lo fuera.‘¿Quizá el Cielo Invertido…?’Esa era mi principal preocupación.Si realmente había sido el Cielo Invertido, entonces ¿cómo habían conseguido contactar con el antiguo Julien?¿También habían sido ellos los responsables de su cambio…?¿De su obsesión con la esgrima?Necesitaba descubrir la razón de aquella obsesión.No podía deberse simplemente a que quisiera convertirse en espadachín.No creía que las cosas fueran tan sencillas.Había algo más detrás.Y…Era bastante probable que el Cielo Invertido se hubiera infiltrado en la Casa Evenus.—Si ese es el caso, probablemente no tardarán en ponerse en contacto conmigo.El pensamiento hizo que se me hundiera el corazón.Sin embargo, al considerar mi fuerza actual y mi posición dentro de la organización, ya no estaba tan preocupado.‘Cierto. Las cosas son diferentes ahora.’Podía manejar mejor la situación.Mi única preocupación era que el Cielo Invertido realmente hubiera sido responsable de la obsesión de Julien.Si ese era el caso, mi repentino cambio de actitud podría hacer que sospecharan.Tenía que tener cuidado con eso.—Quizá debería usar la espada durante un tiempo.Solo para mantener la apariencia de que seguía aferrado a ella.—Huaaam…De repente bostecé, vencido por el cansancio.Parpadeé un par de veces mientras sentía que mis párpados se volvían más pesados a cada segundo.Al darme cuenta de lo agotado que estaba, cerré el diario, lo devolví a la estantería y me dejé caer sobre la cama.Hoy iba a dormir hasta tarde.Sí…Necesitaba dormir.Mucho.La Baronía Evenus no poseía una historia especialmente larga.Antes del ascenso de Aldric Evenus, no eran más que una pequeña Baronía común y corriente.Sus ingresos anuales eran mucho menores que los actuales y su fuerza militar ni siquiera merecía ser mencionada.…Su ascenso había sido completamente inesperado.Y todo comenzó con Aldric, quien consiguió encontrar y aprovechar cuidadosamente la mina de oro situada dentro de su territorio de Westernborn.Si el descubrimiento de la mina se hubiera hecho público desde el principio, habría estallado una enorme disputa.Las Casas nobles vecinas habrían intentado encontrar cualquier forma posible de reclamarla para sí mismas.Sin embargo, nada de eso ocurrió.Para cuando la existencia de la mina de oro salió a la luz, Aldric ya había convertido en secreto a la Baronía Evenus en una potencia temible.Las Casas vecinas sí intentaron reclamar parte de ella, pero al final no tuvieron más remedio que retirarse en silencio y comenzar a prestarles mayor atención.Ya no podían ignorarlos como habían hecho en el pasado.…La situación se mantuvo durante años en un tenso punto muerto, mientras las Casas vecinas observaban con cautela a la Casa Evenus.Se suponía que todo continuaría así, pero…Ocurrió algo.¡Plack!Un periódico fue arrojado sobre un gran escritorio de madera.El titular decía:**\[Última hora\] —****Julien Dacre Evenus, de la Casa Evenus, derrota a Leon Ellert, de la misma Casa, en la final, otorgando un gran honor al Imperio. ¿Quiénes son y cómo logró la Casa Evenus formar a semejantes prodigios?**—No podemos permitir que esto continúe.Una voz áspera resonó dentro de una gran habitación.Pertenecía al Vizconde Theodore Raimsal, de la Casa Raimsal.Era un hombre bajo y delgado, con el cabello negro cortado en forma de cuenco, semejante a la parte superior de un hongo.Su nariz era inusualmente larga, lo que le daba al rostro un aspecto afilado y casi intimidante.Pero eran sus ojos —feroces e intensos— los que más llamaban la atención, como si pudieran atravesar a cualquiera que se atreviera a cruzar la mirada con él.Con cuatro territorios bajo su nombre, era un noble poderoso, con suficiente influencia y poder como para aspirar a un puesto en ‘Central’, la coalición de nobles.Poseía varios territorios, uno de los cuales limitaba con Westernborn.Frente a él había otras tres personas sentadas.Eran:El Barón Johans Kaliak.El Barón Orin Mainz.El Barón Soren Hindua.Los cuatro nobles presentes tenían algo en común.Todos compartían frontera con alguno de los territorios de la Casa Evenus.…El reciente ascenso de la Casa Evenus los había hecho entrar en pánico, obligándolos a formar una alianza entre los cuatro.—Al ritmo al que está creciendo la Casa Evenus, no tardarán mucho en mostrarnos los colmillos.Quien más preocupado estaba por la situación era el Vizconde.…Había sido él quien, años atrás, intentó arrebatarle la mina de oro a la Casa Evenus.Podía decirse que su relación no era precisamente buena.Durante los últimos años había conseguido mantener la situación en un punto muerto junto con las otras Casas nobles, que también habían empezado a preocuparse por el ascenso de los Evenus.Ellos tampoco tenían una buena relación con la Casa Evenus.Aun así, habían conseguido coexistir hasta ese momento.Ninguno de los dos bandos era lo suficientemente fuerte como para destruir por completo al otro.Bueno…Eso había sido así hasta hacía poco.La repentina noticia había destruido el equilibrio que los había mantenido contenidos durante tanto tiempo.—Tenemos que actuar ahora antes de que sea demasiado tarde.—¿Y cómo esperas que hagamos eso?Preguntó el Barón Mainz.Su voz era mucho más suave de lo que cabría esperar de alguien con una constitución tan corpulenta.Con un espeso bigote y largo cabello blanco, permanecía sentado con los brazos cruzados mientras sus profundos ojos color avellana recorrían la habitación.—Julien y su caballero… Leon. Son dos de los recursos más preciados del Imperio. ¿Esperas que ataquemos a su Casa así como así? ¿Crees que el Imperio se quedará de brazos cruzados?—¡Exacto!—Si hacemos algo, podríamos provocar la ira del Imperio.Los otros Barones estuvieron de acuerdo.—Tienen razón.El Vizconde asintió levemente.Ya esperaba aquella reacción.—He pensado en distintas formas de manejar la situación. Lo primero que se me ocurrió fue una alianza matrimonial.Sus palabras hicieron que los demás se tensaran.Si lograba formar una alianza matrimonial…¿No acabaría abandonándolos a ellos?Por suerte, no era posible.—Me han informado de que ya están negociando algo parecido con la Casa Verlice. No parece haber ninguna posibilidad para nosotros.—Entonces… ¿qué propones?Tap. Tap.Mientras golpeaba con los dedos sobre el escritorio de madera, el Vizconde se reclinó en su asiento.Después levantó una mano y alzó uno de sus dedos.—Siendo realistas, solo tenemos una opción.La habitación quedó en silencio.Una extraña tensión se apoderó del lugar.—Nuestra primera opción es debilitarlos económicamente. Nos apoderamos de su mina de oro y les cortamos todos sus recursos. Teniendo en cuenta cuánto han crecido, sus gastos diarios deben ser enormes. Si conseguimos hacerlo, poco a poco comenzarán a acumular deudas para mantener a flote la Casa.—Pero ¿qué pasa con Julien y Leon? ¿No interferirían? Atacar a la Casa significaría atacarlos también a ellos…Intervino el Barón Mainz.Sus palabras hicieron que el Barón Hindua también hablara.—¿Y si provocamos su ira? Puede que ahora mismo no puedan hacernos demasiado, pero ¿qué ocurrirá en el futuro?—No hay por qué preocuparse por eso. El Imperio no hará nada mientras no les hagamos daño directamente.Los conflictos entre Casas nobles eran algo normal.La Familia Megrail normalmente nunca se entrometía en ese tipo de asuntos.Lo único que les importaba era su propio poder.Mientras fueran capaces de mantener a todos bajo control, estaban perfectamente satisfechos con que surgieran todo tipo de conflictos internos.Claro…Siempre que esos conflictos se mantuvieran dentro de ciertos límites.El Barón Kaliak frunció el ceño, insatisfecho con la respuesta.—El problema no es que el Imperio no vaya a hacernos nada. El problema es lo que esos dos podrían hacernos cuando sean lo suficientemente fuertes como para convertirse en una amenaza. ¿Qué haremos entonces…?Una vez más, la habitación se llenó de tensión.La pregunta del Barón Kaliak había dado justo en el clavo.No era el Julien o el Leon actuales lo que les preocupaba.Era su potencial.Un potencial que ellos no podían contener ni eliminar.‘Cobardes.’Murmuró el Vizconde Raimsal para sí mismo mientras miraba a su alrededor.‘Si no fuera porque los necesito…’Después de respirar profundamente, el Vizconde se encogió de hombros.—Bien…Volvió a mirar a su alrededor mientras se recostaba contra la silla.—Supongamos que no hacemos nada. ¿Qué ocurrirá entonces? ¿Van a quedarse sentados mientras la Casa Evenus continúa creciendo? Dicen que les preocupa el potencial que Julien y Leon han demostrado. A mí también me preocupa, pero que nos guarden rencor o no es irrelevante.—¿Por qué?Preguntó el Barón Mainz mientras fruncía ligeramente el ceño.El Vizconde soltó una carcajada antes de golpear el escritorio de madera con el puño.¡Bang!—¡Porque, ya sea ahora o dentro de unos años, la Casa Evenus terminará extendiendo sus garras hacia nosotros de todas formas!—…La habitación quedó inmediatamente en silencio mientras la expresión del Vizconde se deformaba.—¡Usen la cabeza por un segundo! ¿Por qué preocuparse por el potencial de esos dos y por una posible represalia futura cuando quizá nosotros ni siquiera sigamos aquí para cuando ambos se conviertan en verdaderas potencias?Su voz retumbó por toda la habitación, sacando a los Barones de su actitud conservadora.Solo después de que el Vizconde les expusiera directamente la situación comprendieron lo grave que podía llegar a ser para ellos.—¡No tenemos otra opción que actuar! Y supongamos que realmente provocamos la ira de esos dos de la Casa Evenus. Necesitarán tiempo antes de volverse lo bastante fuertes como para amenazarnos tal como somos ahora, pero ¿quién dice que nosotros seguiremos siendo iguales cuando llegue ese momento?—¿Uh…?—¿…?—¿Qué quieres…?—Piénsenlo.El Vizconde se presionó la sien con un dedo.—Con todos los recursos que conseguiremos arrebatarle a la Casa Evenus, ¿de verdad creen que nosotros nos quedaremos estancados?—Ah.—…!La comprensión finalmente apareció en los rostros de los otros Barones.En efecto.Si conseguían hacerse con la mina de oro, podrían triplicar, quizá incluso cuadruplicar, sus ingresos anuales.Y eso teniendo en cuenta que tendrían que repartirse las ganancias entre todos.Cuando finalmente comprendieron lo que aquello significaba, sus respiraciones comenzaron a acelerarse.El Vizconde Raimsal observó sus reacciones con una sonrisa y finalmente suspiró aliviado.Pero aquello todavía no era el golpe definitivo.Aún tenía algo más que decir.—Por último, tampoco creo que tengamos que preocuparnos demasiado por las Estrellas Gemelas de la Casa Evenus.—¿Qu…?Antes de que los otros Barones pudieran decir nada, el Vizconde continuó:—Especialmente si conseguimos poner a una de ellas de nuestro lado.