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LTC - Capítulo 385

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 385

## Capítulo 385: Mina de oro \[1\]Sí, sabía que lo que había dicho estaba mal.Lo sabía, pero aun así lo hice.‘No es como si tuviera otra opción.’…No lo había hecho por alguna estupidez como demostrar dominio o alguna tontería parecida.Simplemente lo hice porque estaba agotado.Apenas podía evitar que me temblaran las piernas.‘Acabo de salir de un entrenamiento intensivo y, nada más hacerlo, utilicé varias habilidades sobre el mayordomo junto con el poder del anillo…’El simple hecho de haber conseguido llegar hasta aquí ya era un milagro.…Pero había alcanzado mi límite.No podía dar ni un solo paso más.Por eso hice lo que hice.Y, como era de esperar, los vasallos no estaban nada contentos.Por suerte, Leon estaba presente y levantó una mano para detenerlos.‘¿Qué estás haciendo?’No parecía demasiado contento.No podía culparlo, pero de verdad no podía moverme.‘Mis piernas no responden.’‘¿Estás bromeando?’‘No tuve ni un segundo para descansar después de terminar de entrenar. ¿Esperabas que estuviera en perfectas condiciones?’‘No, pero pensé que al menos podrías moverte.’‘Pues pensaste mal.’Leon frunció visiblemente el ceño y giró la cabeza para mirar a los vasallos antes de volver a fijar la atención en mí.‘Van a estar muy descontentos con tu comportamiento.’‘No es como si tuviera otra opción.’‘¿De verdad no la tienes?’Me detuve y entrecerré los ojos mientras miraba a Leon.‘¿No se supone que eres mi caballero? Esta es una gran oportunidad para demostrar tu lealtad. De todas formas, ni siquiera eres más fuerte que yo, así que ¿para qué te necesito si no es para cosas como esta?’—…La expresión de Leon se congeló.Observé su rostro y disfruté del momento.Si tuviera un medidor de ego a mi lado, probablemente estaría subiendo a una velocidad alarmante.Clench.Leon apretó los dientes visiblemente, con los ojos inyectados en sangre, antes de girar la cabeza.—Y-ya lo escucharon. Vámonos.Ni siquiera les dio a los vasallos la oportunidad de hablar.Su expresión…Hacía imposible que cualquiera se atreviera a decir algo.Asentí satisfecho.‘Parece que hice bien en provocarlo.’Problema resuelto.Clank, clank—El tenue sonido del metal chocando llenó el aire mientras los guardias se detenían frente a mí.Había varias decenas.Todos desprendían una presencia formidable, pero fue la figura situada al frente la que más llamó mi atención.Su presencia era mucho más abrumadora que la de los demás, hasta el punto de hacerme sentir inferior.‘Probablemente sea el capitán de la operación.’No sabía realmente cómo se llamaba, ya que había pasado todo este tiempo encerrado en la sala de entrenamiento.Tenía el cabello rubio y corto, la mandíbula marcada y ojos azules.Desde el principio, ni una sola vez me dirigió la mirada.‘Supongo que no le agrado demasiado.’Bueno, tampoco me importaba.Mi trabajo consistía básicamente en hacer de ‘mascota’ junto con Leon.Solo teníamos que mostrar nuestras caras y ayudar un poco.El trabajo principal recaería sobre ellos.De hecho, mi verdadero objetivo era la mina de oro.Necesitaba descubrir exactamente qué era aquel líquido que Julien había tomado.…Podía no ser nada importante, pero valía la pena investigarlo.Especialmente porque no era algo que hubiera proporcionado el Cielo Invertido.Quizá incluso podría utilizarlo para aumentar mi propia fuerza.Mi dominio sobre el ‘Concepto’ había mejorado considerablemente.No tardaría demasiado en desarrollar por completo un Dominio.…Solo necesitaba reunir la cantidad de maná necesaria para conseguirlo.—Muy bien, entonces…Me masajeé la parte posterior de la cabeza antes de darme la vuelta.—Pongámonos en marcha. Los seguiré desde atrás.A pesar del evidente desprecio que sentían por mí, los guardias permanecieron en silencio y obedecieron mientras comenzaban a avanzar.Observé cómo se alejaban antes de dirigir mi atención hacia Leon, que se había detenido para mirarme.—Necesito un poco de ayuda.Bajé la mirada hacia mis piernas.—Ya sabes…—…La expresión de Leon cambió de repente cuando pareció comprenderlo.Miró mis piernas.Luego mi rostro.Y entonces se cubrió la boca.—¿Te estás riendo?—No.—Entonces, ¿por qué te tiembla el cuerpo?—Tengo frío.—Estamos en pleno verano.—Es un verano frío. Voy a buscar mi chaqueta.Leon agitó una mano y se marchó rápidamente.Sin embargo, justo cuando lo hacía, apareció Evelyn.—¿Qué pasa? ¿Por qué ustedes dos todavía no…?—Vámonos.Leon la interrumpió antes de que pudiera terminar siquiera unas pocas palabras y comenzó a empujarla hacia el interior de la finca.Observé toda la escena con los ojos abiertos de par en par.—Espera, Leon…Intenté mover una pierna, pero mi rostro se contrajo en cuanto lo hice.Dolía…—¡Khh!Apreté los dientes y fulminé con la mirada la entrada.Justo cuando estaba a punto de intentar dar otro paso, la cara de Leon volvió a aparecer.Flick. Flick.Miró a izquierda y derecha antes de levantar una mano y señalarme.—¡Pfft!—Barón, el Banco Emirates acaba de ponerse en contacto con nosotros. Quieren retirar sus inversiones de nuestro territorio y exigen que devolvamos el dinero que nos prestaron recientemente.—Barón, el Vizconde Mayorka nos ha dado la espalda. No está dispuesto a ayudarnos.—¡Barón…!Aldric permanecía sentado en silencio mientras escuchaba los informes de sus vasallos.Todos tenían el rostro pálido y estaban entrando en pánico.¿Cómo no iban a estarlo?La Casa Evenus estaba atravesando un desastre.…Al menos, así era como parecía desde fuera.La realidad era muy diferente de lo que percibía el resto del mundo.Pero solo unas pocas personas conocían la verdadera situación, entre ellas la mayoría de los vasallos de la Casa Evenus.—¡Barón! ¡El Banco Emirates ha enviado representantes! ¡Es el subgerente Kaelan! Ellos…¡Bang!La puerta se abrió bruscamente, revelando a un hombre alto y regordete, con cabello castaño corto y ojos entrecerrados.Vestía ropa bastante elegante, y detrás de él permanecían de pie un par de individuos poderosos.—Ahí está, Barón.Sonrió al ver al inexpresivo Aldric.…Ni siquiera esperó a que este hablara antes de sentarse en una de las sillas situadas frente al escritorio.Era como si estuviera en su propia casa.Cruzó las piernas y comenzó a golpear los dedos sobre ellas.—Sabe por qué estoy aquí, ¿verdad?La sonrisa nunca desapareció del rostro del hombre mientras sus ojos se entrecerraban todavía más.Hizo un gesto a una de las personas que tenía detrás y esta sacó varios documentos, colocándolos poco después sobre el escritorio.Aldric les echó un breve vistazo.—Nos debe un total de setenta y cinco millones de Rend. Y eso incluye los intereses acumulados. Según nuestro acuerdo original, debía devolverlo todo dentro de diez años, pero…Se detuvo.Sus ojos se entrecerraron hasta el punto de que apenas podían verse.—¿Cómo podría decirlo…?El subgerente se masajeó las mejillas antes de encogerse de hombros.—Puede que dentro de diez años ni siquiera exista. No puedo permitirme perder semejante cantidad de dinero, así que he venido personalmente a cobrarle.Señaló uno de los documentos.—Tal como estipula el contrato, si surge algún problema por su parte, tengo derecho a acudir directamente a usted para exigir el pago del dinero restante.—Ya veo…Aldric cerró los ojos.Su expresión vaciló ligeramente mientras giraba hacia su derecha.—¿Cuánto dinero tenemos disponible actualmente?—Ah, eso…A su lado se encontraba su administrador financiero, cuyo rostro estaba completamente pálido.Revisó apresuradamente varios documentos antes de que su expresión se hundiera.—Apenas tenemos fondos suficientes para cubrir todo el préstamo. ¡Si les entregamos el dinero ahora, quedaremos en una posición extremadamente mala!—¿Oh? Debería pensárselo cuidadosamente.Dijo el subgerente mientras se reclinaba en la silla y observaba la conversación con diversión.Antes de que Aldric pudiera decir nada, el subgerente se inclinó hacia delante.—¿Qué le parece esto…? Le ayudaré y le ofreceré un trato mejor para aliviar un poco su situación. ¿Qué dice?—…Todos los presentes se detuvieron y las miradas se dirigieron hacia el subgerente.¿Un trato mejor…?De repente, todos mostraron interés.¿Realmente pensaba ofrecerles algo mejor?Al notar el interés en sus rostros, una sonrisa apareció en la cara del subgerente.Eso era.Eso era exactamente lo que había estado esperando…Miró directamente a Aldric.—Su situación parece bastante grave. ¿Qué le parece esto? En lugar de devolverme el dinero, podemos hacer un trato. Cancelaré todas sus deudas a cambio de una sola cosa.—…Aldric frunció el ceño y todos contuvieron la respiración.No dijo nada.Simplemente esperó a que el subgerente continuara.—Entrégueme a Leon. A cambio, yo…—No.Aldric lo interrumpió directamente antes de que pudiera terminar.—Antes de rechaz…—No.—P…—No.Aldric lo interrumpía cada vez que intentaba hablar.Al final, giró la cabeza hacia su administrador financiero.—Hazlo. Entrégale el dinero.—¿Está seguro?El subgerente frunció el ceño.Su expresión ya no era tan amable como antes.—Le estoy ofreciendo un buen trato. Nos entrega a Leon y podemos saldar todo de una sola vez. Yo aceptaría si estuviera en su lugar.—…Aldric se quedó en silencio durante un segundo mientras se mordía el labio inferior.Al final, volvió a negar con la cabeza.—No.Como si hubiera envejecido varios años de repente, Aldric agitó una mano.El subgerente se quedó inmóvil al verlo, mientras los rostros de los vasallos palidecían.—¡Barón!—¡Barón…!Todos intentaron impedir que tomara aquella decisión, pero fue inútil.Aldric ya había decidido.Poco después, uno de los vasallos regresó con una gran caja que contenía el oro exigido por el subgerente.—Está todo aquí.Una expresión de desprecio apareció en el rostro del subgerente mientras contaba el dinero.Después miró al silencioso Aldric y juntó las manos.—Por favor, no piense mal de nosotros. Simplemente estamos protegiendo nuestros propios intereses. Si consigue superar estos problemas, no dude en volver con nosotros. El Banco Emirates siempre estará encantado de recibirlo.No había ni una pizca de sinceridad en sus palabras.Y todos los presentes podían sentirlo.Solo estaba soltando cortesías antes de marcharse.Bastaba con verle la cara para saber que ni siquiera él creía lo que estaba diciendo.…Finalmente, abandonó la habitación.¡Clank!Un extraño silencio se apoderó del lugar.Todos los vasallos permanecieron quietos, con las miradas puestas en Aldric, quien seguía sin decir nada.Finalmente, antes de que cualquiera pudiera expresar lo que pensaba, abrió la boca y dijo con voz seca:—Fuera. Déjenme solo un momento.Varios vasallos intentaron decir algo, pero al ver su expresión guardaron silencio y se dieron la vuelta.Podían darse cuenta de que el Jefe de la Casa necesitaba estar solo.Al final, todos se marcharon, dejando a Aldric sentado en completa soledad.—…Permaneció en silencio durante varios segundos antes de sacar un pequeño libro y abrirlo sobre su escritorio.**‘Banco Emirates’**Scratch~Lo tachó con un bolígrafo rojo.—¿Cuántos van ya…?Aldric observó la página, que contenía varias decenas de nombres.Todos estaban tachados en rojo.Frente a él estaba la lista de todas las personas que los habían ‘traicionado’ mientras la Casa se encontraba en dificultades.Aldric sabía de antemano que su plan haría parecer que la Casa Evenus estaba ‘en peligro’ ante los ojos del público debido a lo desfavorable de la situación.No había contado la verdad a nadie precisamente para descubrir quién le era realmente leal.Al final, la larga lista que tenía delante demostraba cuántos habían resultado ser ‘desleales’.…Era una lista mucho más extensa de lo que había anticipado.Y aquello resultaba especialmente interesante teniendo en cuenta que Julien y Leon se encontraban en su territorio.Quizá la lista habría sido todavía más larga de no ser por ellos dos.Pero no importaba.Una leve sonrisa se extendió por los labios de Aldric mientras cerraba los ojos.Todo aquello formaba parte de su plan.Recordó la caja que acababa de entregarle al subgerente y su sonrisa se ensanchó todavía más.—Todo…Murmuró.—Me quedaré con todo.