LNCrawler

LTC - Capítulo 391

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 391

## Capítulo 391: En las profundidades de la mina \[2\]—¡Ukh…!Mientras las rocas caían sobre mí, sentí que todo mi cuerpo temblaba.Dolía, pero conseguía soportar la mayor parte del impacto. A diferencia de los golpes de Leon y Kaelion, aquellas rocas no hacían tanto daño.…El único problema era que no estaba protegiéndome únicamente a mí mismo.Bajé la mirada y vi al aterrorizado Leon observando hacia arriba.Él no podía verme.Pero yo sí podía verlo.¡Rumble, rumble—!El suelo bajo mis pies comenzó a temblar.Al principio me confundí, pero poco después mis ojos se abrieron de par en par al notar pequeñas grietas formándose bajo nosotros.‘¡Mierda!’Comprendí lo que estaba ocurriendo demasiado tarde.¡Cra-crack—!El suelo bajo mis pies se hizo añicos.Quería volver a maldecir, pero no había tiempo.Perdí el equilibrio mientras el terreno se desmoronaba bajo mí, revelando una oscuridad aparentemente infinita que se tragaba todo lo que había debajo.—¡Akh…!Al escuchar el grito de Leon, miré hacia abajo y lo vi cayendo mientras extendía desesperadamente las manos, intentando agarrarse de algo en el aire.Mantuve la calma.Miré a Leon, cerré los ojos y me lancé tras él.¡Swoosh!Mi ropa ondeó violentamente mientras las rocas caían a mi alrededor.Las ignoré y aceleré hasta superar a Leon.En ese momento cambié el orbe rosa por el celeste.Al instante, mi cuerpo se volvió más ligero y la velocidad de mi caída disminuyó.Giré en el aire y miré hacia Leon, que continuaba cayendo.¡Thud!Una roca impactó contra su cabeza y lo dejó inconsciente.Contuve la respiración al verlo, pero mantuve la cabeza fría mientras extendía los brazos para atraparlo.—…!Su impulso aumentó la velocidad de mi caída.Pero ya esperaba algo así.Del celeste volví al rosa.Todo mi cuerpo se endureció y me costó muchísimo mover los músculos.Era como si estuviera sumergido en cemento.—¡Kh!No dolía, pero la sensación era extremadamente incómoda.Y poco después…¡Bang!Golpeé el suelo.—¡Ukh…!En el instante del impacto, una especie de descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo.Mis músculos temblaron y se estremecieron mientras absorbían la mayor parte de la fuerza.—¡Huff… Huff…!Durante un brevísimo instante fui incapaz de moverme.Y, para empeorar las cosas, enormes fragmentos de roca continuaban cayendo a mi alrededor.¡Bang! ¡Bang—!—¡Kh…!No tuve más remedio que ignorar el extraño hormigueo que recorría todo mi cuerpo y salir corriendo de la zona donde estaban cayendo las rocas.¡Bang!—¡Ukkh…!Por supuesto, no conseguí esquivarlas todas.Por suerte, aunque tenían un aspecto aterrador, la fuerza de sus impactos no se acercaba ni de lejos a la de un solo puñetazo de Leon, Kaelion o Caius.Además, gracias al orbe rosa, mi cuerpo permanecía relativamente ileso.El único problema era Leon.Tenía que mantenerlo a salvo.¡Bang! ¡Bang—!También necesitaba darme prisa.Aunque pudiera soportar los golpes de las rocas, no podía permitirme quedar enterrado vivo.Yo podría salir sin demasiados problemas, pero ¿Leon…?—¡Huff…!¡Bang!Otra roca cayó detrás de mí y se hizo añicos.Varios fragmentos impactaron directamente contra mi espalda.Mi ropa se rasgó y sentí un ardor intenso, pero…¡Thump!—Haaa… Haa……Finalmente conseguí salir de la zona de peligro y me dejé caer sobre el suelo junto al joven Leon.—Haa…Cerré los ojos y respiré profundamente varias veces.‘…Esto fue bastante más complicado de lo que debería haber sido.’—¿Cuántas veces van ya?Una, dos, tres… ¿?La cantidad de veces que había salvado al tipo que, en teoría, debía salvarme a mí.Fulminé con la mirada al joven Leon antes de sacar una píldora y metérsela en la boca.—Tsk.—Ukh…Como si hubiera sentido mi mirada, Leon comenzó a fruncir el ceño y a recuperar la consciencia.Me oculté rápidamente una vez más justo cuando abrió los ojos.—¡Ukh…!Inmediatamente se sujetó la cabeza mientras su rostro se contraía por el dolor.—Duele…Al observarlo, no pude evitar sonreír.Realmente no había cambiado demasiado desde aquella época.Había reaccionado prácticamente igual después de soportar todos aquellos hechizos con su ‘Concepto’ hacía poco.—¿D-dónde estoy?Leon miró a su alrededor completamente perdido.Todo estaba oscuro y apenas podía distinguirse nada más allá de una pequeña distancia.—Esto…Su respiración se aceleró al comprender su situación.Sin embargo, a pesar de su edad, no pareció entrar demasiado en pánico.Más bien parecía…Aliviado.—Pronto vendrán a buscarme… Al menos ahora puedo descansar.Tal como pensaba.Realmente estaba aliviado.De hecho, hasta parecía un poco feliz.Pero después de pensarlo mejor, podía entenderlo.Sobre todo recordando la forma en que el antiguo Julien lo había tratado.Desde matarlo hasta hacerlo trabajar al punto de no dejarlo dormir…‘Realmente la pasó mal.’Por un breve instante, sentí lástima por él.—¿Uh?Pero salí rápidamente de aquel estado cuando Leon soltó un extraño sonido.Confundido, incliné la cabeza.Entonces yo también lo vi.—…!Me cubrí rápidamente la boca justo cuando estaba a punto de hacer un sonido.‘Pero qué…’A lo lejos, oculta entre la oscuridad que nos rodeaba, pude distinguir una tenue luz.Era débil.Pero estaba ahí.…Palpitaba suavemente como los latidos de un corazón.—…Los ojos de Leon perdieron el enfoque al contemplar la luz.Entonces su cuerpo comenzó a moverse por sí solo.Tak, tak—El tenue eco de sus pasos resonó por todo el lugar mientras avanzaba aturdido hacia aquella luz pulsante.No dije nada.Simplemente lo seguí en silencio.Yo también me sentía atraído por aquella luz.Pero, a diferencia de él, no estaba hipnotizado.Tak—Cada paso acercaba más a Leon.La luz se hacía cada vez más brillante.Y cuando Leon dio otro paso, los alrededores cambiaron.¡Fwuooo!Una serie de llamas se encendió repentinamente y varias estatuas aparecieron a ambos lados.—…!Las estatuas estaban desgastadas por el tiempo y representaban a varias mujeres cubiertas con velos, con las manos extendidas frente a ellas.Sobre sus palmas flotaban llamas que iluminaban los alrededores.A lo lejos apareció una larga escalinata que conducía hasta un alto y oscuro altar.Parpadeé varias veces antes de detenerme.Allí…Podía ver el origen de aquella luz pulsante.Y en cuanto lo vi, mi respiración se detuvo.‘¿Eso no es…?’Entrecerré los ojos para asegurarme de que estaba viendo correctamente.Intenté negar lo que tenía delante.Pero, al comprobar que la imagen no cambiaba, no tuve más remedio que aceptar la realidad.Sobre el altar descansaba un cáliz negro que me resultaba extremadamente familiar.No había ninguna duda.…Era exactamente el mismo cáliz que había visto en la primera visión.Tak, tak—Leon continuó caminando hacia el altar.Miré a mi alrededor.No había nada que intentara detenerlo.Las estatuas permanecían inmóviles mientras las llamas sobre sus palmas iluminaban tenuemente el lugar.Mi curiosidad aumentó.‘¿Qué hace exactamente este cáliz…?’‘¿Y qué es este lugar?’—Hmm…Apartándome de mis pensamientos, adelanté a Leon y comencé a subir las escaleras.Quería observar el cáliz más de cerca.‘Esto es…?’No sabía qué esperaba encontrar al acercarme.Pero después de subir la larga escalinata y llegar hasta el altar, mi mirada no cayó inmediatamente sobre el cáliz.En cambio, se dirigió hacia el propio altar.Había varias inscripciones y grabados sobre su superficie.Uno en particular destacaba entre todos los demás.…Un ojo.‘Ya he visto esto antes.’Apreté los labios mientras me acercaba.Tak, tak—Los pasos de Leon continuaban acercándose mientras yo contemplaba aquel grabado.Sin darme cuenta, comencé a perder la noción de todo lo que me rodeaba.Lo único que podía ver era aquel ojo.—…Extendí una mano y recorrí suavemente con las yemas de los dedos los intrincados grabados.Me sentía hipnotizado por ellos.Especialmente por el ojo.Era como si me estuviera llamando.Sí.A mí.—¡Oh, querido Oracleus! ¡El Vidente…!Una voz distante resonó en el fondo.Era débil y, aun así, retumbaba con fuerza dentro de mi mente.‘¿Uh…?’—¡Acepta mi ofrenda y concédenos tu protección!Parpadeé.La escena a mi alrededor cambió.Una brillante luz inundó mi visión.El cielo se extendía sobre mi cabeza mientras un resplandeciente sol amarillo bañaba el altar con sus cálidos rayos.‘¿Dónde demonios…?’Junto al altar había un hombre vestido completamente de blanco.El mismo símbolo del ojo estaba grabado en el centro de sus vestimentas.Entre sus manos sostenía el cáliz negro.—¡Oh, Vidente…! ¡Concédenos tu protección!—¡Concédenos tu protección!—¡Concédenos tu protección!—¡Concédenos tu protección!Fuertes gritos resonaron desde abajo.Cuando giré la cabeza, vi un auténtico mar de personas postradas frente al altar.Todas vestían prendas blancas parecidas a las del hombre del centro.‘¿Algún tipo de culto…?’No.Miré a mi alrededor.Aquello no parecía un simple culto.Parecía una religión en toda regla.¿Dónde demonios…?El hombre que se encontraba en el centro bajó la mirada hacia el cáliz.Entonces lo levantó hacia el cielo.—Yo, el tercer Cardenal de Salvion, presento mis respetos y solicito tu aprobación. Tu permiso para consumir tu sangre sagrada por el bien de mi pueblo.‘¿Sangre?’—¡Tu sangre sagrada será ofrecida para la salvación de mi pueblo… de nuestro pueblo… del pueblo de Eryndor! ¡Con ella cargaré con tu nombre y lo transmitiré a nuestros descendientes!El Cardenal levantó todavía más el cáliz mientras alzaba la voz.—¡Por Eryndor!Gritó.—¡Por Eryndor!—¡Por Eryndor!Los demás lo imitaron.Los gritos eran ensordecedores.Observé toda la escena con confusión, sin comprender qué estaba ocurriendo.Pero poco después, las acciones del Cardenal volvieron a atraer mi atención.Bajó el cáliz, lo acercó a sus labios y bebió un sorbo de su contenido.—¡Ahh…!Inmediatamente soltó un grito.Tras hacerlo, sus ojos adquirieron un espantoso color blanco.—¡Ahhhh!Su grito desgarró el aire mientras todo su cuerpo comenzaba a temblar.El cabello de su cuerpo empezó a marchitarse y su rostro palideció, como si aquella sangre estuviera drenándole la vida.—¡Aahhh…!Sus gritos continuaron resonando por todo el lugar.Eran agónicos.Escucharlos provocaba una intensa sensación de incomodidad.—…!Pero entonces…Antes de que pudiera darme cuenta, su cabeza se había girado directamente hacia mí.Me quedé completamente inmóvil.El Cardenal me miraba directamente.—V-vidente…Sentí que el corazón se me subía hasta la garganta al escuchar cómo se dirigía a mí.—Oh, V-vidente…Su voz estaba cargada de reverencia.Todos los pelos de mi cuerpo se erizaron.—¿E-eres tú… Vidente?El Cardenal extendió las manos hacia mí, como si quisiera tocarme.Pero justo antes de hacerlo…Se detuvo.—Ah…Su rostro perdió todo color.Sus ojos temblaron.—E-esto…Parecía horrorizado.Levantó la mirada y volvió a observarme.Sus labios se separaron lentamente.—Yo…—¡¿Uh…?!Salí bruscamente de la visión y aparté la mano del altar.—¡Huff… Huff…!Sentía el corazón golpeándome violentamente dentro del pecho mientras respiraba con dificultad y retrocedía tambaleándome.¡Thump!—Huff… Huff…Intenté darle sentido a lo que acababa de ver.Pero antes de conseguirlo, me di cuenta de que ya me había puesto de pie y estaba mirando directamente hacia el cáliz.Dentro había un líquido rojo.—Huff… Huff…Mi respiración seguía siendo pesada mientras mi mirada permanecía clavada sobre aquel líquido.Esto…La realidad de la situación me golpeó de lleno.El líquido dentro del cáliz…Era **mi sangre**.La sangre de **Oracleus**.