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LTC - Capítulo 438

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 438

## Capítulo 438: Confesiones \[1\]—Pftt… Kh.Aoife se cubrió la boca, intentando con todas sus fuerzas no reírse.No lo estaba haciendo demasiado bien.—¿No estabas borracha?—…Lo estaba hasta que lo vomité todo.—Oh.¿Eso funcionaba así?No estaba demasiado seguro, ya que en mi vida anterior nunca había llegado a emborracharme hasta el punto de vomitar.—Aunque me duele la cabeza.Aoife se acercó al escritorio de la sala común, agarró varias píldoras y se las metió en la boca.—Esto también ayuda.—Ya…Aparté la mirada de ella y la dirigí hacia el suelo.Allí estaba tumbada una pequeña niña.Sus ojos permanecían completamente vacíos mientras observaba el techo.**Mirada: La traición siempre proviene de aquellos en quienes más confías.**Cierto.Sí.Estaba eso…Aparté la mirada de ella.En realidad no era culpa suya, ya que podía imaginar bastante bien qué había ocurrido.Pero al ver las miradas que todos me estaban lanzando…Decidí posponer su recompensa por ahora.‘Estos malditos…’—¿Hm?Fue justo en medio de mis pensamientos cuando me di cuenta de algo.‘¿Dónde está Delilah?’‘Juraría que estaba aquí hace apenas unos momentos.’Fruncí el ceño y miré alrededor de la sala común.No estaba por ninguna parte.Cuando giré hacia Leon…Él simplemente negó con la cabeza.‘No me preguntes.’‘¿Qué? Pero si ni siquiera…’Espera.Me detuve y retrocedí un paso.‘¿Nuestra comunicación con los ojos volvió a trascender a un nuevo nivel?’Ser capaz de adivinar mis pensamientos de esa manera…—¿Qué? ¿Por qué pones esa cara, Leon? ¿Tú también estás borracho? Toma, cómete unas píldoras.Cerré los ojos.Decidí ignorar todo lo que ocurría a mi alrededor.Por mi salud mental…Era lo mejor.‘Ya que se fue, simplemente regresaré a mi habitación.’Sentía curiosidad por saber por qué había decidido acompañarme y luego marcharse de repente.Pero no pensé demasiado en ello.Quizá había surgido algo urgente.Cansado, subí las escaleras hasta llegar frente a mi habitación.¡Click!—Huam.Solté un pequeño bostezo.Entonces…Distinguí la silueta de alguien al fondo de la habitación.—Ha.¿Cómo no se me había ocurrido antes?Me detuve a mitad de paso.Delilah estaba sentada en mi silla, dándome la espalda.Negué con la cabeza, me quité el blazer y lo colgué a un lado.—Así que estabas aquí. Con razón no podía encontrarte.Extrañamente…No respondió.Normalmente contestaría inmediatamente.¿Qué podía tenerla tan concentrada como para ni siquiera notar mi presencia?Volví a llamarla.—¿Delilah?—Uht.Sus hombros temblaron y un extraño sonido salió de su boca.¿Uht…?Miré hacia Delilah.Parecía tan inexpresiva como siempre.Pero…¿Qué demonios había sido ese sonido?Entrecerré los ojos.—Delilah.—…¿Sí?—¿Puedes mirarme?—Ya te estoy mirando.Giró lentamente la cabeza hacia mí.No parecía haber nada diferente en ella.Así que me relajé un poco y continué.—Bien, dijiste que querías…—Uht.Sus hombros volvieron a temblar.Y apartó la cabeza de golpe.Me detuve.Después volví a abrir la boca.—Entonces… Como iba…—Uht.—…diciendo…—Uahut.¿Uahut?—Si quieres reírte, simplemente ríete.—No. Estoy bien.Delilah se dio dos palmadas en el rostro con ambas manos, soltó todo lo que estaba intentando contener y regresó a su habitual expresión inexpresiva.Me senté junto a ella.—Es por Theresa, ¿verdad?Su cabeza volvió a girarse en dirección contraria.Bien.Eso era todo lo que necesitaba saber.Realmente había visto toda la escena.Aun así…Estaba sorprendido.No pensaba que Delilah fuera capaz de reírse.Se sentía bastante novedoso.—Bien. Ya estoy bien.Delilah agarró su chocolate y le dio un mordisco.Después me ofreció uno.—¿Quieres?—…Está bien.Extendí una mano para agarrar un cuadrado.Pero Delilah se detuvo repentinamente.Entrecerró los ojos.Y alejó la barra.Su acción me sorprendió.¿No estaba…?—¿Eh?—Antes de eso.Todo el comportamiento de Delilah cambió.De repente…Se sentía bastante intimidante.Mi boca se secó al verla.¿Qué ocurrió?¿Por qué está actuando así?Antes de que pudiera descifrar sus pensamientos…Extendió una mano hacia mí.Su voz sonó fría.—Devuélvelo.¿Devolverlo…?¿Qué…?—Devuélveme lo que me robaste.—¿Ah?Ya era bastante tarde cuando Delilah regresó.El suave sonido de sus tacones resonó cuando entró en su oficina.Tenía ambas manos apoyadas sobre el estómago.Y sostenía varios envoltorios.Dentro de cada uno…Había un único cuadrado de chocolate.Con una expresión satisfecha, Delilah dejó los envoltorios sobre el escritorio.Sí.Así era como debía ser.Delilah asintió satisfecha.Había sido un poco difícil recuperarlos todos…Pero finalmente habían regresado con ella.Aunque realmente se los había dejado a Julien en aquel momento…Ahora se había quedado sin chocolates.Por lo tanto…Automáticamente volvieron a pertenecerle.Delilah no perdió ni un segundo.Agarró uno de los cuadrados y se lo metió inmediatamente en la boca.—…Sus ojos se entrecerraron de placer.La textura suave y masticable.El cálido y…—Oh.Abrió los ojos.Había recordado algo.Se dirigió hacia su escritorio, se sentó y abrió uno de los cajones.Sacó un diario que resultaba familiar.Lo abrió.Mojó su pluma estilográfica en tinta.Y comenzó a escribir.Scribble~Una chispa de satisfacción apareció en su rostro mientras la pluma se deslizaba sobre el papel.—Listo.Cuando terminó…Asintió alegremente.El libro se estaba volviendo cada vez más completo.**\[⚫ Le gusta alimentarme.\]**Los siguientes días pasaron volando.Como todo se encontraba temporalmente detenido…No ocurrió nada importante.Todos pudieron disfrutar de varios días de descanso.Temprano por la mañana.Toc, toc—Me desperté por el repentino sonido de alguien llamando a la puerta.Miré la hora.Gemí.Los días de festividades habían terminado.Hoy era el día en que se celebrarían las confesiones.Como ya habían sido retrasadas durante varios días…Los miembros más importantes de las Iglesias ya no se encontraban presentes.Según el anuncio…Serían realizadas por los sacerdotes encargados.Personalmente…No me importaba demasiado.Así que no me afectaba.No podía decirse lo mismo de quienes eran extremadamente religiosos.Toc, toc—Ignoré los golpes.Me levanté y fui al baño a lavarme el rostro.El agua fría descendió por mi cara.Mi mente se despejó.Me eché el cabello hacia atrás.Después miré el anillo.Cerré el puño.‘El consumo de maná no es ninguna broma.’Para mantener a Julien sellado dentro del anillo…Necesitaba inyectarle maná constantemente.En el instante en que me quedara sin maná…El efecto desaparecería.Y él volvería a tomar el control.Por eso tampoco era una solución permanente.Solo temporal.Tenía que vigilar constantemente mis reservas de maná.Toc, toc—Seguí ignorando los golpes.Y comencé a vestirme.—Sal.Una voz amortiguada llegó desde el otro lado de la puerta.Era Leon.—Date prisa.Yo seguí tomándome todo el tiempo del mundo.Sí.Lo estaba haciendo a propósito.—…Hijo de puta.Reduje todavía más la velocidad.Comencé a abotonarme la camisa desde abajo hacia arriba.Después repasé todos los botones otra vez…De arriba hacia abajo.Sí.Todo dependía del orden.No podía equivocarme con el orden.—Date prisa.Me agaché.Até los cordones de mis zapatos.Probé varios nudos hasta encontrar uno que me dejara satisfecho.—Voy a lanzarte fuera de la…¡Clank!Solo entonces abrí la puerta.Leon me recibió con una expresión fría e indiferente.—Buenos días.Pasé junto a él.Y bajé por las escaleras.‘Es bueno tener un caballero.’Después de todo lo que había ocurrido recientemente…Leon estaba obligado a permanecer a mi lado cuando me acompañaba.Como formaba parte de su trabajo…No podía negarse.Así que aproveché completamente la situación.Hice que me acompañara durante todo el camino hasta el lugar donde se encontraban reunidos los miembros de la Iglesia de Oracleus.—…Por fin llegamos.Lo mejor de todo…Era que Leon ni siquiera pertenecía a esta Iglesia.Ahora tenía que regresar al lugar que le correspondía.El cual estaba en el otro extremo de la Academia.Sintiendo su mirada sobre mí…Bajé la cabeza.Y le agradecí.—Puedes retirarte.—Qué hermosa mañana.Estiré la espalda y dirigí la atención hacia el enorme edificio que se alzaba frente a mí.Aunque técnicamente no se suponía que fuera una iglesia…Desde el exterior parecía una enorme catedral construida con piedra oscura.El **Salón Milton**.Miré alrededor.Después entré en el edificio.—Bienvenido.Varios sacerdotes me recibieron en la entrada.Sus familiares túnicas se movían suavemente mientras el aroma del incienso permanecía suspendido en el aire.Detrás de ellos…Había un largo pasillo.Puertas de madera cubrían ambos lados.‘¿Ahí será donde se harán las confesiones?’Por lo que sabía…Las confesiones consistían en una reunión individual con uno de los sacerdotes de la Iglesia.Saludé a los dos sacerdotes de la entrada.Después les entregué mi identificación estudiantil.La observaron rápidamente.Sus expresiones cambiaron durante un breve instante.Después señalaron hacia una habitación concreta.—Por allí.—…Gracias.Aunque noté las extrañas miradas que me dirigieron…No le di demasiada importancia.Después de todo…Me había vuelto bastante famoso después de lo ocurrido durante el Summit.—¿Esta?Llegué frente a la puerta que me habían indicado.Miré alrededor para asegurarme de que fuera la correcta.Después agarré el pomo.Lo giré.¡Clank!Ante mí apareció una habitación tenuemente iluminada.Tenía aproximadamente una cuarta parte del tamaño de la mía.La decoración era escasa.Y el intenso aroma a incienso llenaba por completo el lugar.Varias velas parpadeaban a los lados.Mi atención cayó inmediatamente sobre una figura anciana sentada en el centro de la habitación.Vestía una extraña sotana blanca.Y su presencia…Se sentía extraña.Era…—…¿Qué?Bajé la mirada hacia mis manos.Estaban temblando ligeramente.Mi expresión cambió.Pero para cuando comprendí que algo estaba mal…La puerta se cerró violentamente detrás de mí.¡Clank!Mi cuerpo se congeló.La figura giró lentamente la cabeza.Reveló uno de sus turbios ojos blancos.—Sabía que no estaba equivocado.Su voz se extendió suavemente por la habitación.Acarició mis oídos.Mientras terminaba de girarse…Una lágrima descendió por su mejilla.Drip!Extendió ambas manos hacia mí.Su voz comenzó a temblar.—Sabía que volvería a verlo…La emoción deformó sus palabras.—M-mi dios.