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LTC - Capítulo 502

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 502

## Capítulo 502: Las marionetas \[3\]‘…Esto está empezando a ponerse un poco difícil.’Sentí una gota de sudor deslizarse por un costado de mi rostro.Se sentía extrañamente fría.—Kh.Respiré profunda y lentamente.Poco a poco…Comenzaba a cansarme.Observé la gran cantidad de marionetas frente a mí.Moví una mano.Corté los hilos sobre sus cuerpos…Y las envié detrás de mí.‘¿Cuánto tiempo llevo haciendo esto?’Ya había perdido la cuenta.Lo único que sabía…Era que llevaba varias horas así.Estaba cerca del agotamiento.Giré hacia mi derecha.Caius permanecía allí…Completamente tranquilo.—Puedes cambiar conmigo cuando termines.—…Sí.Asentí.—Cambiaré pronto.Probablemente podría haber seguido esforzándome mucho más.Este no era mi verdadero límite.Si quisiera…Podría exprimir cada gota de energía de mi cuerpo hasta terminar completamente exhausto.Pero…‘No tengo que hacerlo.’Sí.No tenía que hacerlo.No estaba solo.Ya no necesitaba sufrir…Como había hecho tantas veces antes.Por eso…—Los contendré un minuto más.Respiré con dificultad.—Prepárate.—Bien.Esto estaba bien.Me sentía…Liberado.Pero al mismo tiempo…También era extraño.‘Probablemente esta sea la primera vez que no me llevo hasta el borde de la muerte.’Una parte de mí quería seguir.Seguir empujando.Pero…También sabía que no debía hacerlo.Observé a las marionetas que avanzaban sin pensar hacia mí.Respiré profundamente.Di un paso hacia delante.La gravedad aumentó.Sus movimientos…Se hicieron todavía más lentos.Levanté una mano.Hilos surgieron de la nada.Envolvieron el área…Y ralentizaron aún más a las marionetas.—Hooo.Respiré profundamente una última vez.Las observé.‘Hay muchas.’Podía contar varias decenas.Y todavía había más detrás.—El minuto casi terminó.La voz de Caius llegó desde mi lado.—Avísame cuando termines.—…Lo sabrás.Solté una pequeña risa.Expulsé todo el aire de mis pulmones.La hierba debajo de mis pies comenzó a marchitarse.El cielo…Desapareció lentamente.La oscuridad volvió a envolver los alrededores.Revelando nuevamente…Mi Dominio en su forma más pura.Sin adornos.Sin alteraciones.Snap.Snap—.Los hilos que había colocado para detener a las marionetas comenzaron a romperse.Las criaturas empezaban a escapar del área bajo mi control.Era el momento.Extendí la palma de mi mano.El mundo…Se volvió púrpura.La expresión de Caius cambió ligeramente.Retrocedió.—Ciérrate.Cerré la palma.Y…Todo mi Dominio comenzó a deformarse.La enorme extensión púrpura se retorció.Hasta transformarse en una gigantesca mano.Una mano que…Se cerró violentamente sobre todas las marionetas atrapadas dentro.—……Apreté los dientes.Retrocedí.El Dominio comenzó a encogerse rápidamente.Se cerró sobre ellas…Mientras los alrededores regresaban poco a poco a la normalidad.La habitación.La trampilla.Todo apareció nuevamente.¡Thump!¡Thump!Varios cuerpos cayeron frente a nosotros.Sin dudar…Corté el aire con una mano.Los hilos sobre ellos fueron seccionados.Y envié los cuerpos hacia atrás.Caius tomó mi lugar.Extendió una mano.Las marionetas que no habían sido afectadas por mi Dominio…Se detuvieron inmediatamente.Al verlo contenerlas sin apenas esfuerzo…Finalmente…Me permití soltarme.¡Thump!Caí sentado en el suelo.—Haa…—Haa…Mis pulmones ardían.Mi mano temblaba ligeramente.Pero…Mi mente seguía completamente despejada.‘En general…’‘Creo que lo hice bastante bien.’Estaba satisfecho con mi progreso.Aun así…Las cosas estaban lejos de terminar.Giré.Estaba a punto de ayudar a los demás cuando…Me di cuenta de algo.—……Más de varias decenas de ojos…Me observaban.Todos…Con exactamente la misma expresión de absoluto desconcierto.—Oh.Parpadeé.—Hay…—Muchísimos más de los que esperaba.—Tú…Giré hacia Kora.Ella tenía una expresión igual de sorprendida que los demás.Pero…Se recuperó rápidamente.Tragó las palabras que estaba a punto de decir.Después…Habló.—Sí.—Gracias a ustedes conseguimos liberar a cuarenta y siete personas.Miró a su alrededor.—Casi todos ya se recuperaron.—Y cada vez resulta más fácil tratar a las personas que nos envían.—Ya veo.Asentí.—Eso es bueno.No estaba mintiendo.Observé a las demás personas junto a ella.La mayoría…Ya estaban casi completamente conscientes.‘Probablemente podrían contener a las marionetas sin nuestra ayuda.’A diferencia de antes…Ahora las marionetas eran considerablemente más débiles.Con toda la atención del Titiritero concentrada en el anciano…Probablemente ya no tenía capacidad suficiente para controlar adecuadamente a las demás.…Pero eso también significaba algo.Era una señal.Tenía que apresurarme.En el instante en que el anciano terminara completamente convertido…Ya no habría escapatoria.El tiempo se acababa.Necesitábamos salvar a tantas personas como fuera posible.Cuantas más tuviéramos…Más fácil sería abandonar este lugar.—Deberíamos hacer lo que dijiste.Me puse de pie.Miré hacia Kora y los demás.Saqué unas píldoras.Me las tomé.—No sabemos cuánto tiempo nos queda.—Así que tenemos que acelerar.Miré al grupo.—Todos los que puedan combatir…—Formen varios equipos.Señalé hacia las otras habitaciones.—Cada grupo saldrá y repetirá el mismo proceso que nosotros.—Cuantas más personas liberemos…—Más sencillo será para todos.Esperaba que comprendieran inmediatamente.Pero…—¿Por qué deberíamos escucharlo?—…Yo no confío en él.En lugar de aceptación…Recibí miradas de duda.Rechazo.Entonces…Me di cuenta.‘¿Todos descubrieron que somos de los Imperios?’Bostecé ligeramente.Estaba a punto de responder cuando…Kora habló antes que yo.—¿Son todos ustedes idiotas?Todas las miradas se dirigieron hacia ella.—Olvidemos su origen durante un momento.Kora señaló hacia mí.—Literalmente está diciéndoles que salven a nuestra propia gente.Su expresión se endureció.—¿Y ustedes están aquí perdiendo el tiempo porque no confían en él?Dio un paso hacia delante.—¿Desde cuándo nos volvimos tan estúpidos?Sus ojos se estrecharon.—¿No están haciendo exactamente lo que los demás esperan de nosotros?Su cabello marrón se movió suavemente mientras observaba al grupo con una expresión feroz.—Si no pueden confiar en sus órdenes…Se señaló.—Entonces confíen en las mías.Su voz se volvió firme.—Formen grupos.—Y empiecen a salvar gente.—Yo tampoco conozco completamente la situación…—Pero el tiempo es esencial.Levantó la voz.—¡Muévanse!—¡Sí!—¡Entendido…!La diferencia entre nosotros…Era como la noche y el día.En cuanto ella dio la orden…Todos obedecieron.Se levantaron al mismo tiempo.Comenzaron a formar grupos.Solo por su forma de hablar…Podía darme cuenta de que su posición dentro de la Casa Astrid…No era precisamente pequeña.Poco después…Algunos comenzaron a ayudar a Caius.Otros…Salieron corriendo de la habitación.Observé la escena…Sin palabras.Entonces…Kora se detuvo a mi lado.—No los culpes por dudar.Giré hacia ella.—…¿Sabes por qué muchos de nosotros en Kasha odiamos a la gente de los Imperios?—¿Porque no los dejan entrar?—Pfft.Kora soltó una pequeña risa.—Es mucho más que eso.Pero…Poco a poco…Su expresión se volvió seria.—¿Por qué crees que no hay tantos mendigos dentro de los Imperios?—Porque…Porque…¿Porque…?No tenía la respuesta.¿No era simplemente porque los Imperios eran prósperos?Además…Tampoco era como si nunca hubiera visto mendigos.Había visitado los barrios bajos de Bremmer.—Porque…Kora respondió:—La mayoría de los mendigos son arrojados aquí.Me quedé inmóvil.—Nosotros somos los desechos de los Imperios.Sus ojos se endurecieron.—Descendientes de personas que fueron expulsadas por ellos.—O personas directamente desterradas.Hizo una pausa.—¿Y por qué?Su voz se volvió amarga.—¿Porque tuvieron la mala suerte de nacer pobres?—……Quería contradecirla.Pero…No sabía qué decir.Ni siquiera sabía…Que algo así ocurría.—¿Ves?Kora me observó.—Probablemente ni siquiera eras consciente.—Quizá ves suficientes mendigos dentro de los Imperios como para pensar que todo es normal.Negó con la cabeza.—Pero está muy lejos de serlo.Su mirada se volvió fría.—Cada día…—Personas son arrojadas fuera de los muros.—Los recursos son limitados.—Y aquellos considerados inútiles…—Son expulsados.Hizo una pausa.—Por eso te digo que entiendas su resentimiento.—Y por qué nadie confía en ustedes.Sus ojos se clavaron en mí.—¿Cómo puedes confiar en las mismas personas que te expulsaron de tu propio hogar?Después…Colocó una mano sobre mi hombro.—Si nosotros dejáramos de resultarles útiles…Sonrió ligeramente.—¿También nos desecharían?Retiró la mano.Y se marchó.Yo…Permanecí inmóvil.Observé su espalda.No encontraba ninguna palabra.‘Si dejáramos de resultarles útiles…’‘¿También nos desecharían?’Pensé en el anciano.Cerré los ojos.Entonces…Todo se volvió claro.—Ah.Debí haberlo comprendido antes.…Y finalmente…Recuperé la voz.—Espera.Kora se detuvo.—Tengo algo que decir.Cuantas más marionetas liberábamos…Más rápido avanzábamos.En menos de una hora…Desde que los grupos se separaron…Más de cien personas habían recuperado el control.Para cuando pasaron dos horas…La cifra ya superaba las trescientas.Y…Cuando llegó la cuarta hora…Todos los que se encontraban dentro de la mansión…Habían sido liberados.**Patio.**—¿Falta alguien?Kora miró alrededor.—¿Encontraron a alguna otra persona?—No.Uno de los miembros respondió.—Hay más afuera…—Pero todos los que estaban dentro de la finca ya fueron liberados.—Bien.Kora asintió.Junto a ella…Había otras seis personas.Las otras seis **Lanzas de la Casa Astrid**.Ahora mismo…Eran los principales responsables de mantener el orden.—¿Alguna noticia de los ancianos?La razón por la que ellos siete estaban a cargo…Era porque los ancianos habían desaparecido.—Todavía no.Uno de ellos negó.—Creo que están fuera de la finca.—Ya veo.Kora asintió.Miró alrededor.Todos estaban reunidos en el patio.Preparados…Para marcharse en cualquier momento.—Ahora que estamos todos…Una persona habló.—¿Deberíamos irnos?Kora miró hacia las otras seis Lanzas.Apretó los labios.El sentido común…Decía que sí.Pero…Al recordar la última conversación que había tenido con aquel hombre de los Imperios…Se detuvo.Todavía no sabía exactamente qué sentir respecto a ellos.Era cierto.Los habían salvado.Pero…Seguían siendo personas provenientes de los Imperios.Los mismos lugares que habían expulsado a muchos de ellos…O a sus padres…Simplemente por lo que eran.¿Cómo podían confiar en personas así?Aun así…También era cierto…Que los habían salvado.‘Por habernos salvado…’‘Confiaré en ti esta vez.’Y así…—No.Todas las cabezas se giraron hacia ella.Kora apretó todavía más los labios.Observó a todos los presentes.Cerró los ojos.—Preparen a todos.—¿Prepararnos?Alguien frunció el ceño.—¿Para qué?Kora abrió los ojos.Sus labios se separaron.Murmuró:—…Para una Gran Boda.Oscuridad.‘…Ya…‘Deberían haberse…’‘…ido.’Dentro de aquella oscuridad…Un anciano permanecía sentado con las piernas cruzadas.Todo su cuerpo…Estaba envuelto por una telaraña de hilos.Y ahora…Parecía mucho más viejo que antes.Esta vez…Realmente era un anciano.Incluso la vitalidad dentro de sus ojos…Parecía estar desapareciendo.No le quedaba demasiado tiempo.Pero aun así…—Hee.No estaba triste.Pensó en los tres idiotas que había conocido.Sabía…Que habían completado su tarea.Eran idiotas.Pero…Eran idiotas competentes.Y por eso…Podía estar tranquilo.Mientras su gente lograra escapar…¿Qué importaba lo que le ocurriera a él?—¡Cough…!—¡Cough!Tosió.Giró hacia el piano.Intentó extender una mano.Pero…—……Su brazo…No respondió.Sus ojos se apagaron un poco más.Si tan solo…Bang.Bang—.De repente…Escuchó varios golpes amortiguados provenientes de arriba.Al principio…Eran débiles.Pero…Poco a poco…Se hicieron más fuertes.El anciano no tuvo más remedio que levantar la cabeza.‘¿Qué…?’‘¿Qué es esto?’Su confusión…Solo duró unos pocos segundos.Entonces…Escuchó un fuerte estruendo.Y la luz comenzó a filtrarse desde arriba.¡BANG—!—¿Uh?Tres figuras aparecieron poco después.La expresión del anciano…Cambió por completo.—Ustedes…Sus ojos se abrieron.—¿Qué están… haciendo aquí?—¿Qué quieres decir con qué estamos haciendo aquí?Julien avanzó.Miró a su derecha.Después…A su izquierda.Una sonrisa apareció sobre su rostro.—¿No lo dijiste tú mismo?Soltó una pequeña risa.—Somos idiotas.Dos idiotas estúpidos…Y yo.