LTC - Capítulo 520
## Capítulo 520: Liberación de Kasha \[3\]La característica más aterradora de un usuario de \[Espíritu\] era su capacidad de lanzar un hechizo directamente sobre la mente de alguien sin que esa persona siquiera se diera cuenta.El desencadenante podía ser algo engañosamente corriente: una hoja, una baratija o cualquier objeto aparentemente inofensivo.A esos objetos se los conocía normalmente como **singularidades**.En el mismo instante en que alguien posaba la mirada sobre una singularidad, el hechizo podía empezar a entretejerse en sus pensamientos y apoderarse de su mente antes de que siquiera comprendiera lo que estaba ocurriendo.Cuanto más débil fuera la persona, menos probable era que consiguiera detectar la singularidad.Y un usuario de \[Espíritu\] especialmente poderoso podía engañar prácticamente a cualquiera para que cayera en su trampa.Precisamente por eso se temía tanto a los usuarios de \[Espíritu\] y eran necesarias revisiones exhaustivas para asegurarse de que nadie siguiera bajo los efectos de sus hechizos.—Están bien. Ninguno de ustedes sigue bajo su control.Por suerte, aquellas revisiones no eran demasiado complicadas.Normalmente llamarían a un Clérigo para asegurarse por completo de que no quedara ningún hechizo oculto, pero alguien lo bastante poderoso poseía suficiente control sobre su maná como para inspeccionar cada rincón del cuerpo de una persona y determinar si todavía quedaba alguna influencia de magia de \[Espíritu\].—Por ahora están a salvo. Tomen esto y manténganlo siempre cerca del cuerpo.El guardia entregó a cada cadete una pequeña piedra negra.En cuanto la tocaron, todos notaron que estaba extrañamente caliente.—No es completamente infalible, pero si alguno cae en una ilusión o siente que alguien está intentando apoderarse de su mente, la **Piedra Sombría** servirá como ancla. En el momento en que la sientan fría en la mano, sabrán que algo va mal.Aunque las Piedras Sombrías eran bastante raras dentro de los Imperios, en Kasha no resultaban tan difíciles de encontrar.De hecho, eran uno de los principales recursos que buscaban los Imperios y uno de los productos más importantes del comercio entre ambas partes.Formadas a partir de la corrupción que surgía de las Grietas Espejo, las Piedras Sombrías poseían la peculiar capacidad de calmar la mente.Eran un recurso extremadamente valioso para quienes seguían el camino \[Mental\], ya que les ayudaban a entrenar y fortalecer su mente.Kiera observó la piedra que tenía en la mano y soltó un silbido.—Esto parece bastante caro.—…Porque lo es.Evelyn respondió desde su lado mientras también examinaba la suya, todavía cálida al tacto.—Si la vendieras dentro de nuestro Imperio, podrías sacar decenas de miles de Rend.—Oh…Kiera miró discretamente a su alrededor y guardó la piedra en el bolsillo.—Bueno saberlo.A Evelyn casi se le desencajó la mandíbula al verla.Cuando giró hacia Aoife esperando alguna reacción, se sorprendió al encontrarla completamente absorta en sus pensamientos.‘¿Está bien?’Normalmente Aoife habría sido la primera en regañar a Kiera por algo así, pero esta vez ni siquiera la había mirado.Eso…—¿En qué estás pensando tanto?Kiera también se dio cuenta y, siendo como era, decidió preguntárselo directamente.Su voz consiguió sacar a Aoife de sus pensamientos. Cuando levantó la cabeza para mirarlas, sus labios formaron una sonrisa triste, casi derrotada.—Nada. Solo estaba pensando en lo inútiles que fuimos durante todo esto.—¿Uh?Kiera y Evelyn se quedaron quietas.Aoife continuó:—Piénsenlo. Fuera de esos últimos momentos, ¿qué hicimos realmente? Todos caímos en la ilusión y todos terminamos siendo controlados al mismo tiempo.—Sí, pero…—¿Y qué importa que nuestro oponente fuera fuerte?Aoife interrumpió a Evelyn antes de que pudiera explicarse.—Julien y Leon también se enfrentaron a la misma persona. Puede que nosotros no seamos tan fuertes como ellos, pero tampoco estamos tan lejos.Ni Kiera ni Evelyn dijeron nada.—¿Cómo puede ser que nuestra fuerza sea tan parecida y, aun así, nuestros papeles sean tan diferentes? ¿Cuántas veces ha pasado ya? ¿Cuántas veces Julien o Leon han tenido que encargarse de todo mientras nosotros solo terminábamos siendo una carga?Kiera quiso contradecirla.Pero en cuanto abrió la boca…No encontró nada que decir.Recordó todos aquellos momentos del pasado en los que habían estado en problemas y terminó llegando a la misma conclusión que Aoife.Siempre habían sido… una carga.A veces más.A veces menos.Pero, en general, nunca habían sido de demasiada ayuda.¿Cómo era posible que Julien y Leon siempre fueran quienes acababan ayudándolos?No…Incluso Leon había tenido dificultades en algunas ocasiones.Parecía que, al final, siempre era Julien quien resolvía sus problemas.Aunque también era cierto que la mayoría de los problemas aparecían precisamente cuando él estaba presente…Aun así, casi siempre terminaba solucionándolos.—No sé… Quizá estoy hablando demasiado, pero no me gusta sentirme así.Aoife apretó la Piedra Sombría antes de guardársela en el bolsillo y dirigió la mirada hacia el guardia, que acababa de entregar la última piedra.Después, el hombre les hizo una seña para que lo siguieran y comenzó a escoltarlos hacia otro lugar.Caminaron por los amplios pasillos de la finca, iluminados intensamente desde arriba.Ninguna de las tres chicas habló.Todas estaban sumidas en sus propios pensamientos.No fue hasta que llegaron frente a una enorme puerta de madera que se detuvieron y levantaron la mirada.—Ahora que hemos confirmado que ninguno de ustedes sigue bajo los efectos del hechizo, serán considerados invitados de la Casa Astrid.Clank—.El hombre abrió la enorme puerta y un intenso aroma a comida inundó inmediatamente los alrededores, haciendo que varios estómagos comenzaran a rugir.Cuando la puerta terminó de abrirse, apareció ante ellos una gigantesca mesa en forma de «U», cubierta por un mantel blanco impecable y repleta de una cantidad asombrosa de platos.Cada uno parecía más extravagante que el anterior.Junto a cada plato había una elegante lámpara que resaltaba todavía más la comida.Gulp.Varios cadetes tragaron saliva al mismo tiempo.Después, sus miradas se desviaron hacia las figuras sentadas alrededor de la mesa.Había personas de todas las edades, desde jóvenes hasta ancianos.Sin embargo, un grupo en particular llamó inmediatamente su atención.Un trío muy familiar que, sin siquiera molestarse en mirarlos, permanecía completamente concentrado en la comida que tenía delante, comiendo como si nada de lo que sucediera a su alrededor les importara.Solo cuando notaron el extraño silencio levantaron la cabeza y se fijaron en ellos.Julien arqueó una ceja.Su voz rompió el silencio con absoluta indiferencia.—…¿Y qué hacen estos criminales aquí?Giiii—.No una.Ni dos.Ni tres.Bastantes miradas se dirigieron hacia mí.Y muchas de ellas no eran precisamente amistosas.Bueno…Era de esperarse después de lo que había dicho.Pero esas no eran las miradas que me molestaban.De hecho, las miradas hostiles me gustaban bastante.Las que no soportaba eran…Las curiosas.—¿Por qué no dejas de mirarme?Al final no pude aguantar más y decidí hablar directamente del tema.Giré hacia la persona sentada a mi derecha.Su cabello castaño caía suavemente sobre sus hombros mientras sus ojos azules parpadeaban rápidamente.—No, eh…Por su reacción, estaba claro que no esperaba que le preguntara de repente.Incluso pude ver cómo su rostro se teñía ligeramente de rojo durante un instante.Sin embargo, recuperó rápidamente la compostura, llevó el puño hasta la boca y tosió.—Keum.Sí, claro.Como si esa tos hubiera sido de verdad…—No, es solo que tengo curiosidad.—¿Por qué?—Por tu edad… ¿De verdad tienes la misma edad que yo?—¿Por qué? ¿Parezco viejo?—No, es que…—Tengo veinte.Creo.Sinceramente, había perdido la cuenta.El cumpleaños de Julien no era precisamente algo que me hubiera molestado en memorizar.—……Su expresión quedó completamente en blanco después de escucharme.Tras unos segundos, giró la cabeza hacia varias figuras que supuse que eran las otras seis Lanzas.La presión que emanaba de sus cuerpos era bastante impresionante.Hasta cierto punto…Podía compararse con la nuestra.‘Como esperaba.’‘Aquí realmente son diferentes.’Mi dedo casi se movió por sí solo.Por alguna razón…Quería saber qué tan fuertes eran.Quizá incluso podría probar mi nueva habilidad contra…Ting. Ting—.Un sonido agudo me sacó de mis pensamientos.Una cuchara estaba golpeando suavemente una copa.Cuando miré hacia el origen del sonido, vi que la Anciana Principal de la Casa Astrid se había puesto de pie.—¿Podrían prestarme atención un momento?Rosanna llevaba una sonrisa cálida mientras se dirigía a todos los presentes.—Antes que nada, quiero agradecerles a todos por asistir a este banquete. En especial a los Jefes de las Casas Myron, Chester, Aison y Bunzel.Su mirada recorrió la mesa.—Sé que todos buscan respuestas sobre lo que ocurrió con nosotros, y precisamente por eso están aquí. Para recibirlas.La sonrisa de Rosanna adquirió un matiz triste mientras bajaba la mirada hacia la copa que sostenía.—…Lamentablemente, nuestro Jefe de la Casa ha fallecido.Los alrededores quedaron completamente en silencio.Los Jefes de las otras cuatro Casas levantaron las cejas ante aquella inesperada noticia.**El Pilar y las Cuatro Casas.**Esa era la estructura de poder dentro de Kasha Oriental.La Casa Astrid se encontraba en la cima absoluta.Y aunque las otras cuatro Casas no podían compararse con ella en cuanto a fuerza, seguían poseyendo una enorme autoridad dentro de Kasha.Las Casas Myron, Chester, Aison y Bunzel eran las cuatro grandes potencias que se encontraban justo por debajo de la Casa Astrid.Pero ahora…La situación había cambiado.Con la repentina muerte del Jefe de la Casa Astrid…Aquella distancia que antes parecía imposible de superar ya no parecía tan insalvable.Como si hubiera percibido exactamente lo que estaban pensando los demás, Rosanna sonrió.—Entiendo perfectamente lo que están pensando y no se los reprocho. Es cierto que ahora somos mucho más débiles sin nuestro Jefe.Hizo una breve pausa.—Sin embargo… antes de morir, nos dejó un último regalo.Giró hacia la enorme ventana.Y señaló directamente al cielo azul del exterior.—…Rasgó el cielo por nosotros.—¿Qué hizo?—Espera… ¿estás diciendo que…?—Sí.Rosanna respondió antes de que las otras Casas pudieran seguir preguntando.—Su último regalo fue precisamente el cielo.Tak—.Dejó la copa sobre la mesa y apoyó ambas manos sobre ella.Su mirada pasó lentamente por los otros cuatro Jefes.—Supongo que todos ustedes entienden lo que significa ese cielo, ¿verdad?Nadie respondió.Pero todos lo entendían.Incluido yo.—La liberación de Kasha.Rosanna aferró con fuerza el mantel y respiró profundamente.—Eso es lo que representa ese cielo.Libertad.Liberación.Y, sobre todo…—El comienzo de nuestro ascenso.Su voz se hizo más firme.—Ahora que el cielo ya no nos oprime, estas tierras cambiarán. Ya no estaremos limitados por los acuerdos comerciales ni por las reglas de los Cuatro Imperios.Sus ojos brillaron.—No. Podemos crecer más allá de ellos.Rosanna hizo una pausa y observó a todos los presentes antes de soltar lentamente el aire.—Esta es una oportunidad que no podemos permitirnos desperdiciar. Sé que todos ustedes lo entienden y precisamente por eso los he reunido aquí.Su expresión se volvió solemne.—Quiero que unamos nuestras fuerzas. Que nos convirtamos en una sola gran potencia capaz de gobernar Kasha Oriental y seguir expandiéndonos.Extendió una mano hacia delante y después giró en nuestra dirección.—Dicho esto… nada de esto habría sido posible sin su ayuda.Una sonrisa cálida apareció en su rostro.—…Y por supuesto, debemos demostrarles nuestro agradecimiento.