LTC - Capítulo 524
## Capítulo 524: Gobernador Dreamist \[1\]Por alguna razón, el repentino giro de los acontecimientos ni siquiera me sorprendió demasiado.Teniendo en cuenta su nombre, ya había imaginado que los poderes del Gobernador tendrían alguna relación con los sueños. Lo que no esperaba era que fueran tan efectivos.No sabía cuándo ni cómo lo había hecho, pero de alguna manera consiguió hacerme caer dormido para traerme a su ‘mundo de sueños’.…O al menos eso suponía que era este lugar.‘No… viendo cómo está todo, probablemente esta sea realmente su oficina.’—¿Y bien? ¿No vas a decir nada…?Su voz me sacó de mis pensamientos.Miré al Gobernador, asentí tranquilamente y me senté con toda comodidad en una de las sillas frente al escritorio.‘Con mi posición actual, no soy precisamente un don nadie. Hay muy pocas personas que se atreverían a provocar a Atlas.’En cierto sentido, saber eso me daba cierta seguridad.…Y al mismo tiempo, entendía perfectamente que su nombre era la única razón por la que el Gobernador se había molestado en hablar conmigo.—Solo me sorprendió un poco lo repentino que fue todo esto. ¿No podías haber pedido reunirte conmigo de una forma normal?Entrecerré los ojos.—¿O esto es alguna demostración de poder?—……Después de mis palabras, el ambiente se tensó de repente.Mientras observaba el rostro del Gobernador —bien afeitado, con el cabello rubio perfectamente peinado—, mi mirada terminó inevitablemente sobre sus ojos.Giraban con un patrón extraño e hipnótico, como si en cualquier momento pudieran arrastrarme hacia sus profundidades.Mi corazón comenzó a latir con más fuerza, aunque mantuve la calma y aparté la mirada para fijarme en su ropa.Un simple y aburrido traje marrón.—Parece que me descubriste.En lugar de molestarse o mostrar alguna señal de disgusto por mis palabras, el Gobernador sonrió con satisfacción y apoyó una mano sobre el escritorio.—Me gusta la gente perspicaz como tú. Hace que explicar las cosas sea mucho más sencillo.Apoyó ambas palmas sobre la mesa, se levantó y se inclinó ligeramente hacia mí.—Sí. Fue una demostración de poder. Quería que entendieras algo muy simple.—¿Y qué sería?Mi cuerpo se tensó ligeramente al sentir que aquellos ojos giratorios intentaban arrastrarme todavía más profundamente.—…No importa en qué lugar de la Ciudadela te encuentres. Estés donde estés, puedo encontrarte e incapacitarte directamente.¡Snap!Escuché un chasquido y una pequeña ventana apareció frente a mis ojos.Dentro podía ver mi propio cuerpo tirado en medio del callejón por el que había estado caminando.—Eso es…—Lo veo todo.¡Snap!Volvió a chasquear los dedos.Varias ventanas aparecieron a nuestro alrededor, cada una mostrando a diferentes personas ocupándose de su vida cotidiana.Comiendo.Durmiendo.En el baño.Haciendo prácticamente cualquier cosa imaginable.—Lo escucho todo.¡Snap!Las ventanas comenzaron a emitir sonido.Cada una más fuerte que la anterior, hasta que toda la habitación quedó envuelta en un estruendo caótico tan intenso que no pude evitar estremecerme.—…Y lo controlo todo.¡Snap!Todas las personas que aparecían en las ventanas se desplomaron al mismo tiempo.Sus cabezas golpearon el suelo con un sonido desagradable.Después…Las ventanas desaparecieron.La habitación quedó sumida en un silencio pesado y sofocante.Aunque las imágenes ya no estaban frente a mí, seguían repitiéndose una y otra vez dentro de mi cabeza.¿Acababa de matar a un montón de personas sin darle ninguna importancia?¿Qué clase de…?—No me juzgues tan rápido.El Gobernador se apartó de mí y caminó hacia el enorme ventanal desde el que se veía toda la ciudad.Entrelazó las manos detrás de la espalda y comenzó a hablar.—Loraine Jackson, Panel 52. Culpable de robo.Varias ventanas volvieron a aparecer.Mostraban a una mujer de cabello negro corto y sudadera oscura entrando en diferentes establecimientos y guardándose discretamente varios objetos.—…Condenada a tres meses de sueño.Apareció otra ventana.—Reynolds Abraham, Panel 27. Culpable de asesinato en segundo grado.Esta vez mostraba a un hombre alto, corpulento y calvo golpeando en la cabeza a otro hombre mucho más delgado hasta hacerlo caer al suelo.—…Condenado a nueve años de sueño.Una tras otra, nuevas ventanas comenzaron a aparecer.Cada una mostraba un crimen distinto, seguido inmediatamente por su correspondiente castigo.Escuché la voz fría y distante del Gobernador llenar la habitación mientras pronunciaba con absoluta indiferencia las sentencias de quienes habían cometido aquellos delitos.Su tono era tan frío que consiguió ponerme la piel de gallina.Aun así, mantuve una expresión firme y me obligué a permanecer tranquilo.La demostración continuó durante un rato hasta que finalmente volvió a girarse hacia mí.Nuestras miradas se encontraron.—Todas las personas que te mostré eran culpables —dijo con absoluta calma—. No ‘mato’ gente simplemente porque me apetezca, aunque tenga el poder para hacerlo. En su lugar, los sumerjo en un sueño profundo. Un estado de estasis cuya duración corresponde exactamente a la condena que recibieron.—…¿Y eso es lo que querías enseñarme?Apreté ambos lados de la silla.—¿Querías mostrarme lo que me pasaría si cometiera alguno de esos delitos?—¿A ti…?El Gobernador parpadeó, como si durante un instante no entendiera de qué estaba hablando.Pero poco después pareció comprenderlo y comenzó a reír.Su risa era seca.Casi carente de emoción.Y solo consiguió aumentar la tensión que sentía.Continuó así unos segundos antes de secarse la esquina del ojo.—No, no… Esto no era una advertencia.Sus labios formaron una pequeña sonrisa profesional.Pero yo seguía concentrado en sus ojos.Esos malditos ojos giratorios…—Solo quería demostrarte que nada escapa a mi vista. Sé todo lo que ocurre dentro de la Ciudadela y, con un simple movimiento de mis dedos, puedo controlar a cualquiera.Su sonrisa permaneció intacta.—No tienes por qué preocuparte durante tu estancia. Mientras yo esté aquí, nadie se atreverá a ponerte una mano encima.—Ya veo. Entonces no era una advertencia, sino una forma de tranquilizarme.—Exactamente.Sí, claro.Como si fuera a creerme esa mierda.Nadie vería todo aquello y pensaría que simplemente estaba intentando tranquilizarlo.Era una advertencia clarísima.‘Hagas lo que hagas, te estaré observando. Especialmente porque eres alguien importante.’Eso parecía mucho más cercano a lo que realmente estaba intentando decirme.Aun así…—Muchas gracias por tranquilizarme.Le devolví una sonrisa brillante.Yo también sabía fingir mis verdaderas intenciones.‘Además, ni siquiera estoy intentando causar problemas.’Aquella advertencia no significaba demasiado para mí.—Perfecto. Parece que estamos de acuerdo.Clap. Clap—.Dio dos palmadas.Mi visión comenzó a desaparecer.Lo último que escuché antes de que todo se volviera completamente negro fue la voz del Gobernador.—Bienvenido a la Ciudadela. Espero que disfrutes tu estancia.**Roana, Kasha Oriental.**Después de todo lo ocurrido durante los últimos días, Roana había quedado parcialmente destruida.Los edificios de las afueras, junto con buena parte de los muros, estaban completamente destrozados y requerirían bastante trabajo para ser reparados.Por suerte, todo parecía avanzar bastante bien.Con las cuatro grandes Casas y la Casa Astrid colaborando, la reconstrucción progresaba rápidamente. Muchas de las zonas destruidas ya estaban siendo reparadas, incluidos los muros.Pero eso no era todo.—¡Comida!—¡Formen filas con calma! ¡Hay suficiente para todos!Kaelion estaba sentado en los escalones de entrada de una de las casas mientras observaba las numerosas filas organizadas para adultos, niños y personas con discapacidad.Todos esperaban su comida con una sonrisa.Al verlos…Kaelion también sonrió.—Fue un deseo bastante altruista. ¿De verdad estás satisfecho con esto?Una voz familiar lo sacó de sus pensamientos.Giró la cabeza.Kora, una de las Siete Lanzas de la Casa Astrid, estaba de pie junto a él, apoyada tranquilamente contra la pared de la casa.Kaelion volvió a mirar a los niños y a las demás personas antes de asentir.—Sí. Estoy satisfecho.A pesar de la competición que se celebraría próximamente, la Anciana Principal había decidido concederle un deseo.Recursos.Objetos.Prácticamente cualquier cosa que estuviera dentro de sus posibilidades.Kaelion había pensado bastante en ello antes de decidir utilizar una gran cantidad de recursos para ayudar a quienes más lo necesitaban.Su decisión había provocado algunas miradas extrañas.Pero a Kaelion no le importaba.Le gustaba aquella escena.…Verla hacía que su mente se sintiera ligera.Y eso era lo único que importaba.Después de pasar unos minutos más observando las filas, Kaelion se levantó y se sacudió la ropa.—¿Vas a algún sitio?—Ah, sí… Tengo una reunión importante sobre la competición.—Oh.La expresión de Kora cambió ligeramente antes de asentir.A diferencia de él, ella no podía marcharse.Tenía que quedarse allí vigilando la zona.Intercambiaron unas pocas palabras más antes de que Kaelion se dirigiera hacia cierto edificio.—¡No! ¡Te digo que eso está mal!—¿Qué estupidez estás diciendo?—¡Te estoy diciendo que no es lo bastante bueno para entrar! ¡Busquen a otra persona!Kaelion se detuvo justo fuera del edificio.Varios gritos amortiguados llegaban desde el interior.Frunció el ceño y entró con cautela.Al abrir la puerta encontró una pequeña habitación donde varias personas estaban reunidas alrededor de una enorme mesa de madera.Las expresiones eran tensas.Todos hablaban unos encima de otros en medio de una discusión bastante acalorada.—¡Perra, te estoy diciendo que tiene demasiados puntos débiles! ¡Se lo van a comer vivo!—¡Entonces quién! ¿A quién ponemos?—…Agatha claramente es mej…Como si hubieran notado su presencia, todos dejaron de hablar al mismo tiempo.Todas las miradas cayeron sobre Kaelion.Miró alrededor.Estaban prácticamente todos.Aoife.Kiera.Leon.Amell.Caius…Dirigió la mirada hacia Caius, que estaba sentado en una esquina con los ojos cerrados.—¿Qué está pasando?Caius abrió los ojos.—Estamos intentando decidir la alineación para el evento.—…Oh.Kaelion miró el papel que había sobre la mesa.Había una larga lista de nombres.—Necesitamos diez personas para el evento y ahora estamos intentando decidir quién será el último.—Ya veo.Kaelion leyó los nombres seleccionados.Aoife.Kiera.Leon…—Espera.Entonces se dio cuenta de algo.Colocó un dedo sobre el papel.—¿Dónde está Julien?Literalmente estaban todos menos él.¿Se habían olvidado?No.Eso era imposible.¿Verdad?—¿Julien?Leon lo miró como si hubiera hecho una pregunta extraña.Después miró alrededor.—¿Lo ves por algún lado?—…No.—¿Lo has visto durante el último día?—…No.—¿Tienes alguna idea de dónde está?—Ah.Kaelion lo entendió.Julien…Había vuelto a desaparecer.—Pero todavía tenemos unos días para prepararnos, ¿no? Si vuelve antes de…—Sí, claro. Mucha suerte con eso.Kiera agitó una mano con indiferencia.—Se fue, así que necesitamos un sustituto. Si regresa a tiempo, perfecto. Y si no, pues qué mierda, pero seguimos adelante.Se cruzó de brazos.—He llegado al punto en que cada vez que lo veo ir al baño, simplemente asumo que hay un diez por ciento de posibilidades de que desaparezca porque el inodoro se lo tragó o por cualquier otra estupidez absurda que le ocurra durante una de sus desapariciones.Sus palabras fueron recibidas por varios asentimientos.—Sí, tiene sentido.—Razonable.—Primera vez que estoy de acuerdo contigo.Todos…Simplemente se habían acostumbrado.Y para empeorar las cosas, Kaelion se dio cuenta de que no podía refutar absolutamente nada.Porque él también…Pensaba exactamente lo mismo.