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LTC - Capítulo 540

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 540

## Capítulo 540: Regreso \[5\]La petición tomó a todos por sorpresa.Todos me miraron como si fuera un completo idiota.Incluida la Anciana Principal.—Entonces, ¿me estás diciendo que todo fue una actuación?Me tomó un rato explicárselo todo.Sentada en su oficina, Rosanna se reclinó en su silla mientras golpeaba rítmicamente la mesa con los dedos.Yo estaba sentado frente a ella.Asentí.—Sí, básicamente.Por su expresión, no parecía demasiado contenta con lo que había hecho.Pero no podía evitarlo.Necesitaba asegurarme de que todos lo vieran.Estaba seguro de que la noticia sobre mi decisión acabaría llegando a oídos de prácticamente todos dentro del Imperio.—…Nuestra Casa no puede permitirse aceptar públicamente un acuerdo como este. Acabamos de salir de un conflicto importante, así que no tuvimos más remedio que recurrir a algo así.—Ya veo.Rosanna Astrid pareció mostrarse bastante más comprensiva cuando le expliqué parte de nuestras circunstancias.Finalmente suspiró.—Está bien. También podemos hacerlo de esa manera. Dijiste que trabajarían con la Casa Verlice, ¿correcto?—…Sí.Asintió ligeramente antes de levantarse.—Entendido. Me aseguraré de hacerlo como lo pediste. Teniendo en cuenta todo lo que has hecho por nuestra región, es lo mínimo que podemos hacer. De hecho, ni siquiera esto compensa por completo tus contribuciones. Si necesitas cualquier otra cosa, no dudes en pedírnosla.—Lo tendré en cuenta.Pensé brevemente en pedirles recursos.Pero, en realidad, no necesitaba ninguno ahora mismo.Lo que realmente necesitaba era tiempo.Tiempo para crecer.Tiempo para asimilar y dominar todas mis habilidades.Prefería guardar aquel favor para el futuro, cuando realmente necesitara algo importante.—Muy bien. Puedes irte.Asentí en silencio y me levanté.Justo entonces vi que Rosanna abría la boca, como si estuviera a punto de decir algo.Pero finalmente se detuvo.Negó ligeramente con la cabeza.‘¿Y eso?’Aunque me dejó confundido, como decidió no terminar la frase, no tuve más remedio que retirarme en silencio y salir de la habitación.No quería darle tiempo para cambiar de opinión.¡Clank—!Rosanna permaneció inmóvil durante varios segundos mientras observaba cómo la puerta se cerraba y la figura de Julien desaparecía al otro lado.Después soltó un suave suspiro.Se giró y contempló el exterior a través de la ventana, dejando que los últimos rayos cálidos del sol bañaran su rostro.Levantó la cabeza.El cielo azul se extendía a la distancia.Ya habían pasado varios días desde que había cambiado de color, pero todo seguía sintiéndose diferente.La pesada oscuridad que antes parecía penetrar hasta los huesos de la ciudad había desaparecido.En su lugar…Una sensación de esperanza cubría las calles y a sus habitantes.Las sonrisas.Las miradas.Todo había cambiado.—…Fue un bonito regalo de despedida.Rosanna apoyó suavemente la mano contra el cristal.Mientras contemplaba el cielo, sus labios se curvaron ligeramente al pensar en cierta figura.Ella, al igual que la mayoría de los demás Ancianos, conocía perfectamente la clase de jaula en la que el antiguo Jefe había estado obligado a vivir.Su Maestro les había contado todo.Sabían que no le quedaba demasiado tiempo.También habían presenciado cómo envejecía a una velocidad aterradora.Y aun así…No habían podido hacer nada.Él era la única razón por la que la Casa Astrid había conseguido mantenerse por encima de las demás Casas.De una forma egoísta…Ellos también habían sido responsables de su sufrimiento.Tok. Tok—.Unos suaves golpes resonaron en la habitación.Rosanna giró la cabeza.—Adelante…Poco después entró una mujer de largo cabello castaño ondulado y rasgos delicados, sosteniendo una pequeña caja entre las manos.Era Kora.Una de las Siete Lanzas de la Casa Astrid.Rosanna reparó inmediatamente en la caja y arqueó una ceja.—¿Eso es…?—…No estoy muy segura, Anciana Principal.Kora colocó la caja sobre el escritorio mientras lanzaba una breve mirada hacia la ventana detrás de Rosanna.—Me encontré con Julien justo antes de venir. Me pidió que te entregara esto. Dijo algo sobre que se había olvidado de devolverlo.—¿Esto?Rosanna miró la caja sobre la mesa.Le resultaba vagamente familiar.Pero no conseguía recordar dónde la había visto.—¿Hay algo más?—No.Kora negó con la cabeza.—No pretendía molestarte. Solo vine para entregarte la caja.—Entonces puedes retirarte.—…Entendido.Kora hizo una pequeña reverencia y abandonó silenciosamente la habitación.Rosanna volvió a quedarse sola con sus pensamientos.Durante unos segundos, un extraño silencio llenó la oficina.Entonces dirigió la mirada hacia la caja.Y la presionó.Da—!Una nota musical resonó.Da, da—.Después otra.Y otra.Poco a poco comenzaron a unirse, formando una melodía familiar.Al escucharla…Rosanna se quedó completamente inmóvil.Da, da, da—.Y entonces…Una enorme sonrisa apareció en su rostro.—¿Están todos? Nos marcharemos dentro de poco.Quien anunció nuestra partida no era otra que Delilah.Finalmente había decidido mostrarse.Su repentina aparición sorprendió bastante a la gente de Kasha, pero en cuanto comprendieron que venía con nosotros, la recibieron cordialmente.‘Teniendo en cuenta que está aquí, supongo que la situación dentro de la Academia ya se habrá calmado.’Ahora que lo pensaba…¿Qué demonios había provocado todo aquel fenómeno?¿Había ocurrido de forma natural?¿O alguien lo había provocado?Una parte de mí esperaba que fuera algo natural.Pero en el fondo sabía perfectamente que no era así.Aquello había sido provocado por alguien.La verdadera pregunta era…¿Por qué?¿Qué intentaban conseguir?—Si quieren hacer algo antes de marcharnos, háganlo ahora. Les queda aproximadamente una hora.La voz de Delilah volvió a llegar hasta mis oídos.Levanté la cabeza y la vi observándonos tranquilamente con su habitual expresión indiferente.Desde donde estaba…Se veía diferente.Todo en ella se sentía distinto.Parecía una existencia situada muy por encima de nosotros.Especialmente aquella expresión distante…Realmente no parecía la Delilah que yo conocía.Claro que sabía que aquello era solo una fachada.‘Seguro que en el fondo está pensando en chocolate.’Metí una mano en el bolsillo.Sentí una barra de chocolate.Y la saqué lentamente.Flick.Como si su cabeza fuera un imán, la mirada de Delilah se desplazó inmediatamente hacia mí.Yo permanecí completamente tranquilo mientras comenzaba a abrir el envoltorio.Su expresión mostró un leve cambio.Pero consiguió controlarse.Por los pelos…Le di un mordisco al chocolate.‘Qué malditamente dulce.’Lo odiaba.Pero no odiaba las consecuencias de mis acciones.La expresión de Delilah tembló ligeramente.Era tan sutil que probablemente nadie más se habría dado cuenta.Sus ojos se entrecerraron.Al verlos, sentí que todo mi cuerpo se congelaba.Era como si unas manos oscuras e invisibles surgieran desde debajo de mí, intentando sujetarme y arrastrarme hasta un abismo infinito de desesperación.‘Qué miedo…’Le di otro mordisco.—…!?Las grietas en la expresión de Delilah se hicieron todavía más evidentes.Últimamente sentía que se estaba burlando demasiado de mí.—Hmm.Le di otro mordisco.Era el tercero.Miré la barra y me sorprendió ver que ya casi me la había terminado.‘Qué cerdo soy.’Volví a acercarla a mi boca.…O al menos lo intenté.—¿Por qué?Una voz llegó hasta mis oídos.Venía directamente desde delante.Levanté la cabeza.Un par de profundos ojos negros estaban clavados en los míos.—Oh. Eres tú.Asentí tranquilamente y volví a intentar llevarme la barra a la boca.Pero justo antes de que llegara a mis labios…Una mano atrapó mi antebrazo.—¿Por qué?Me humedecí los labios y miré alrededor.Como esperaba…El tiempo se había detenido otra vez.‘Qué habilidad tan rota…’Tenía que existir algún tipo de límite.—¿Por qué qué?—Tú. Esto…Delilah alternó la mirada entre la barra de chocolate y yo.Fruncí el ceño y fingí pensar profundamente durante unos segundos.Entonces puse una expresión de comprensión.—Ah. ¿También quieres?—Sí.Delilah asintió.Su rostro permanecía serio.Pero sus ojos prácticamente gritaban:‘Dámelo.’—Ya veo. Qué tonto de mi parte.—…Sí. Así que dame.—Claro. Solo suéltame.Solo entonces Delilah soltó mi brazo.Justo cuando estaba a punto de abrir la boca otra vez…Metí rápidamente toda la barra de chocolate en mi boca.La expresión de Delilah se llenó de absoluta conmoción.—¡Tú…!Dio un paso hacia atrás.Su rostro palideció.Se llevó una mano al pecho mientras sus labios temblaban y me miraba.Por su expresión parecía que acababa de cometer un crimen imperdonable.Como si hubiera asesinado a toda su familia frente a ella.No me importó.Simplemente saboreé el chocolate.‘Sabe a mierda.’Pero el espectáculo que tenía delante hacía que valiera completamente la pena.—Ah… esto…Delilah se mordió el labio y tuvo que apoyarse contra una de las columnas.En ese momento era la viva encarnación de la desesperación.Parecía alguien que acababa de ser traicionado por la persona en la que más confiaba.Como si le hubieran clavado un cuchillo directamente en la espalda.Era una suerte que el tiempo estuviera detenido.De lo contrario, todos estarían observando aquella escena completamente atónitos.¿Esta era realmente la misma Rectora que hacía unos minutos parecía tan imponente y poderosa?—Kaka… Ups.Me tapé rápidamente la boca.Casi me había reído como Kiera.‘Esto no está bien.’‘Ya corrompió a Aoife y Evelyn. No puedo permitir que su comportamiento también me corrompa a mí.’Precisamente cuando pensé en Kiera…Terminé mirándola.Y una idea apareció repentinamente en mi cabeza.‘Cierto.’‘¿No debería preguntarle por el espejo?’Si había algún momento adecuado para hacerlo…Era ahora.Anteriormente había dudado en sacar el tema mientras estábamos dentro del Imperio.Si el objeto que poseía Kiera era una Reliquia parecida a la espada que yo tenía, me preocupaba que pudiera llamar la atención de Sithrus.Pero ahora…Las circunstancias eran diferentes.Si sacara la Reliquia aquí…¿Sithrus se daría cuenta?Quizá.Pero para cuando consiguiera llegar, probablemente nosotros ya habríamos abandonado el lugar.‘Claro… suponiendo que realmente lo tenga.’También necesitaba encontrar alguna forma de plantearle el tema.Había considerado contarle mi situación con el otro ‘Julien’.O más concretamente…Aquella especie de entidad ‘parasitaria’ que intentaba devorarme desde dentro.El problema era explicar cómo sabía que ella tenía aquel espejo.No quería que empezara a sospechar de mi relación con el Cielo Invertido.‘Va a ser complicado, pero creo que puedo…’—¿Uh?!Sentí un contacto frío debajo de la mandíbula.Algo giró suavemente mi rostro, apartándolo de Kiera.Y obligándome a mirar directamente hacia un par de profundos ojos negros.Su intensidad era inquietante.—Deja de mirar.Su voz fue fría.—¿Eh?—Ya me traicionaste una vez.Delilah entrecerró los ojos.—No puedo perdonarte dos veces.Parpadeé durante unos instantes mientras procesaba sus palabras.Entonces…—¿Ah?