LTC - Capítulo 541
## Capítulo 541: Regreso \[6\]‘¿Traicionarla?’¿Pero cuándo demonios la había traicionado?Quería preguntárselo directamente, pero me resultaba imposible apartar la mirada de aquellos profundos ojos negros. Al final, solo pude apretar los labios antes de explicarme.—Ella… tiene algo que necesito.—Yo puedo dártelo.—No, no puedes.—……Ah.Su mirada se volvió penetrante. Uno de mis ojos tembló y me apresuré a continuar.—La entidad que tengo dentro. El problema todavía no está resuelto. Kiera posee cierto objeto que podría ayudarme a deshacerme de ella.—…¿Eso es todo?—Sí.—Entonces no tienes de qué preocuparte.—¿Hm? ¿Qué?¿Que no tenía de qué preocuparme?No entendía a qué se refería. Sabía que el sello que el Clérigo anterior había colocado sobre mí era fuerte, pero había sentido cómo se debilitaba en cuanto mi progreso volvió a aumentar.Era como una bomba de tiempo, lista para explotar en cualquier momento. Tenía que solucionar aquello ahora, antes de que fuera demasiado tarde.—Ya conocíamos tu problema desde que el Clérigo nos lo contó.¿Nosotros?¿Quiénes eran ‘nosotros’?—La Academia consiguió ponerse en contacto con un Clérigo de alto nivel. Debería poder ayudarte con tu problema.—Espera… ¿en serio?Parpadeé varias veces.Aquello era completamente inesperado y, en principio, una noticia excelente. Sin embargo, mi alegría apenas duró unos segundos antes de apagarse considerablemente.‘Si es un Clérigo de alto nivel, seguramente podrá darse cuenta de que hay algo extraño en mí. De hecho, incluso podría descubrir mi secreto. Eso…’—¿Qué ocurre?Como si hubiera percibido mi conflicto interno, Delilah ladeó la cabeza.—…¿No estás contento?—Sí…—¿Pero?—…Después de lo que ocurrió la última vez, no me siento muy cómodo dejando que otras personas entren en mi mente.—Oh.Delilah pareció comprenderlo.—Aun así, tienes que deshacerte de él.…O al menos pensé que lo comprendía, porque al mirarla mejor vi que sus ojos se habían entrecerrado directamente hacia mí, y acabé dando un paso atrás.—Ese tipo…Su expresión se volvió ligeramente gélida, mostrando incluso cierto asco.—No.Eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer y reaparecer en la parte delantera, justo cuando el tiempo volvió a correr.Instintivamente extendí una mano hacia ella, pero me detuve en cuanto sentí una mirada clavándose sobre mí desde la derecha.—Tú…Era Leon.Alternaba la mirada entre Delilah y yo mientras su expresión se tensaba.—No es lo que estás pensando.—Oh.—…Solo estaba estirando el brazo.—Sí, tiene sentido.—Lo tenía un poco rígido.—No, lo entiendo.—Olvida lo que viste.—Ya lo olvidé.—Jódete.—Sí.A pesar de lo que Delilah me había dicho, decidí hablar directamente con Kiera sobre el espejo.Me disculpé un momento y caminé hacia ella. Estaba sentada junto a Aoife, y ambas miraban silenciosamente hacia delante, perdidas en sus propios pensamientos.Por sus expresiones, parecía que habían discutido.‘Nada raro.’Que ambas discutieran era prácticamente algo normal a estas alturas. De hecho, si algún día no se peleaban, probablemente significaría que algo iba mal.—¿Por qué discutieron esta vez?Empecé con un poco de conversación casual.No sabía muy bien cómo abordar el tema. No podía simplemente sentarme frente a Kiera y preguntarle dónde estaba el espejo, ¿verdad?Me miraría como si estuviera loco y se pondría inmediatamente en guardia.‘Qué problemático.’Recordando la ocasión en la que le había preguntado por su tía y la forma en que había reaccionado, sabía que podía empezar a unir algunas piezas si no tenía cuidado.—…¿Por qué preguntas?A pesar de todos mis esfuerzos por no parecer sospechoso, en cuanto me acerqué a las dos, ambas comenzaron a mirarme con desconfianza.Podía imaginar perfectamente lo que decían sus expresiones.‘¿Este tipo perdió la cabeza?’‘¿Qué quiere de mí? ¿Le debo dinero?’Quizá estaba exagerando, pero realmente parecía que estaban pensando algo así.—Keum.Tosí suavemente y me senté junto a Kiera.—¿Perdiste la cabeza?—…¿Está ocupado el asiento?—¿No…?—Entonces me siento aquí.—……Kiera entrecerró los ojos.Aoife hizo exactamente lo mismo.Por alguna razón, hoy parecían estar perfectamente sincronizadas.—Habla. ¿Qué quieres? —preguntó Kiera mientras me observaba con sospecha.—Eso…¿Qué demonios le pasaba?—…¿Por qué están actuando tan raro? Solo quería sentarme y hablar un poco.—Ese es precisamente el maldito problema —señaló Kiera—. Tú eres la última persona del mundo que se pondría a hacer conversación casual.—¿Qué? Eso…Mi mente regresó de repente al pasado y sentí que se me secaba la boca.Pensándolo bien, tenían razón. Realmente no era alguien que hiciera mucha conversación casual. De hecho, no la soportaba.Me humedecí los labios, intentando quitarme aquella incomodidad, cuando noté que Aoife me miraba con una expresión extraña.—La última vez que intenté hablar casualmente contigo, directamente me ignoraste.—¿Lo hice?—Sí…—Ah… lo sie…—No, ahí hiciste bien.Kiera me dio una palmada repentina en el hombro.Joder.¿Por qué de repente sentía calor en la parte posterior de la cabeza?Ignoré la sensación y apreté los labios.—Oh.—Yo también lo habría hecho en tu situación. Aunque, pensándolo bien, Aoife es más soportable que Evelyn.—¿Evelyn? ¿Qué hizo?—¿Qué no hizo?Kiera puso inmediatamente una expresión exagerada.—¿Qué no hizo? Esa chica habla demasiado. Parece una especie de maga de corto alcance que dispara un hechizo detrás de otro sin parar.Quise llevarle la contraria, pero el argumento nunca llegó a formarse.Cuando Evelyn entraba en confianza, realmente parecía una ametralladora. Soltaba una palabra detrás de otra, cada frase más rápida que la anterior, y prácticamente no dejaba espacio para que nadie más hablara.Solo pensarlo me daba dolor de cabeza.Al ver que Aoife también asentía, parecía que opinaba exactamente lo mismo.Y así, los tres comenzamos a conversar.La charla no tardó en alejarse por completo de mi objetivo inicial y acabamos hablando de toda clase de tonterías que no tenían nada que ver con la situación.Al parecer, las paredes de Kasha eran bastante finas. Según Kiera, Aoife cantaba de vez en cuando y había asustado a varios cadetes hasta hacerles creer que algunas habitaciones estaban embrujadas.Fue bastante gracioso escucharlo, especialmente cuando vi a Aoife esforzarse al máximo por no mostrarse avergonzada mientras murmuraba:—No cantaba tan mal. Están exagerando.No.Era perfectamente creíble.También salió algún que otro chisme sobre Leon, y ese sí que fue interesante.Según Aoife, Leon se había puesto nervioso antes de su combate. Al parecer, llevaba consigo un libro de chistes y se ponía a recitarlos justo antes de pelear para tranquilizarse.Sentí que mi visión del mundo cambiaba al escuchar aquello.¿Quién habría imaginado que Leon era así?Y además, al parecer…—Prepárense, por favor. Nos marcharemos ahora. Los portales ya están preparados, así que recojan sus pertenencias y entren.—¿Uh?Giré rápidamente la cabeza hacia delante.Un portal había aparecido, con Delilah y los profesores de pie junto a él. Al echarle un vistazo a Delilah, noté que parecía ligeramente diferente a antes.…¿En qué exactamente?Me froté la nuca.Por alguna razón, el vello de la parte posterior de mi cuello estaba completamente erizado.—¿Ya nos vamos? Perfecto. No aguanto más este lugar.Kiera fue la primera en levantarse, completamente emocionada. Estaba claro que no había disfrutado demasiado su estancia.Pero al verla ponerse de pie, mi ansiedad aumentó.‘No. Todavía no. Aún no he…’Antes de darme cuenta, mi mano se había extendido hacia ella.—Espera.—¿Uh?Kiera se quedó completamente inmóvil y abrió los ojos de par en par.Pero eso no fue lo peor.No.Lo peor fue el frío repentino que sentí en la nuca, uno que parecía amenazar con devorarme por completo.Entré en pánico por dentro y terminé presionando la **segunda hoja**.‘A la mierda. Debí haber hecho esto desde el principio.’…Y entonces lo vi.El pasado de Kiera.—¿Ya se marcharon?Rosanna Astrid preguntó mientras observaba el exterior desde la ventana de su oficina. Su mirada permaneció brevemente sobre el cielo azul antes de descender hacia la ciudad.Varias filas enormes se extendían por las calles, todas esperando recibir comida.Mientras las observaba, sintió cómo las presencias de las personas procedentes de los Imperios iban desapareciendo una tras otra, y su expresión se suavizó.—Pronto las cosas se van a poner bastante ocupadas. Debería empezar a prepararme.Justo cuando iba a apartarse de la ventana, su mirada se detuvo sobre una de las filas.—¿Hm?Allí vio la silueta de una persona.Alguien que le resultaba vagamente familiar, pero no del todo.Cuando intentó observarla con mayor atención, la figura desapareció de su vista.Rosanna se quedó completamente confundida.—Qué extraño…Murmuró mientras se frotaba la cabeza.—Realmente extraño.—¡Formen una fila, por favor! ¡Si quieren comida, pónganse todos en una sola fila!Los trabajadores servían poco a poco la comida a quienes esperaban. Eran eficientes, entregando un plato y una bebida cada vez, pero, por mucho que avanzaran, la fila parecía no terminar nunca.Niños.Adultos.Personas de todas las edades esperaban desesperadamente algo que comer.—¿Carne o verduras?—…Hehehe.Un anciano sonrió de repente y se rascó la parte posterior de la cabeza con una expresión tímida.Su mirada fue de la carne a la sopa de verduras.‘A Em gustan dos. ¿Cuál elegir?’Tenía hambre.—Em quiere carne.—¿Carne?El trabajador le dedicó una breve mirada antes de llenar el cuenco.—Está bien…—Gracias.El trabajador le entregó rápidamente la comida y el anciano se marchó en silencio.Era comida.El anciano estaba muy agradecido con aquel trabajador.Era muy, muy amable.Aunque Em era muy tonto…Le había dado comida.—Hehehe.Sosteniendo con cuidado el cuenco, el anciano siguió caminando.No sabía muy bien adónde iba, pero sus pasos terminaron llevándolo hasta un lugar que le resultaba familiar.Un callejón tranquilo.Se sentó frente a unos pequeños escalones y se dispuso a comer.Justo cuando estaba a punto de dar el primer bocado, un grupo de personas apareció frente a él.Sus ropas estaban desgastadas y sus cuerpos eran extremadamente delgados.Aunque las cosas comenzaban lentamente a mejorar, la comida todavía escaseaba.—Oye.El anciano levantó la cabeza al escuchar que uno de ellos lo llamaba.Una sonrisa feliz apareció inmediatamente en su rostro.—¿Sí?Ninguno respondió.Simplemente miraron su comida.—Tú. Eso es mucha comida.—…Ah, sí.El anciano bajó la mirada hacia su cuenco y se rio.—¡Comida, mucha!Su forma de hablar parecía ridícula para alguien de su edad, provocando algunas risas entre el grupo.Comenzaron a burlarse de él y a llamarlo de todo.—Es retra…—…Quitarle la comida debería ser fácil.Al escuchar sus comentarios, Em sonrió.‘Hablan con Em. Qué amables…’A nadie le gustaba hablar con Em.¿Quizá podía hacerse amigo de ellos?Uno de los miembros del grupo dio un paso hacia delante y señaló la comida del anciano.—Dánosla.—¿Eh…?Em pareció sorprendido.¿Querían su comida?—Pero…—Nosotros necesitamos comer para trabajar. Tenemos que alimentar a nuestras familias. Tú no trabajas, ¿verdad?—Ah.Eso tenía sentido…‘Sí. Em es tonto. Em no trabaja y ellos sí. Pero aunque yo es tonto, yo es amable. ¡Em ayuda gente!’—Está bien.—…¡Genial!—Hahaha. ¿Así de fácil?En cuanto el anciano extendió el cuenco, el grupo avanzó para tomarlo.Pero justo cuando estaban a punto de agarrarlo, un fuerte grito resonó por el callejón.—¡Oigan!—¿Uh?—¿Qué demonios…?!Tres personas aparecieron en la esquina.Miraron primero al anciano, que estaba entregando tranquilamente su comida, y después al grupo frente a él.Llevaban machetes.Parecían bastante intimidantes, lo suficiente como para hacer que los otros retrocedieran asustados.—¡Oh, mierda!—¡Corran…!—¿Eh? ¡Esperen!Al verlos huir, el anciano intentó levantarse para perseguirlos, pero los tres recién llegados lo detuvieron rápidamente.—Quieto.—Pero…—Está bien.Uno de los tres lo interrumpió mientras se rascaba un lado del cuello.—No tienes que regalarles tu comida de esa forma. Come tú primero. Ellos tienen suficiente.El anciano parpadeó mientras observaba a los tres.Parecían tristes.¿Por qué estaban tristes?—Oh. Si tú dices.A pesar de decir eso, no tocó la comida.Cuando ellos volvieran, se la daría.Al verlo, la expresión de los tres volvió a cambiar.—Oye… ¿quieres que seamos amigos?¿Amigos?La cabeza de Em giró inmediatamente hacia los tres y sus ojos comenzaron a brillar.¿Amigos?¿Querían ser sus amigos?…Pero ¿por qué parecían tan tristes?—Puedes llamarme Gig.Comenzaron a presentarse.—Yo soy Kon.—…Y yo Min.—¿Gig, Kon, Min?—Sí.Em sonrió de repente.¿Por qué aquellos nombres le resultaban tan familiares?No podía recordarlo bien.Lo sentía por no poder recordar.No.¡Eso no importaba!De repente, una enorme alegría explotó dentro de él.¡Había hecho amigos!¡Em tonto consiguió amigos!Kon extendió una mano hacia él y habló suavemente.—Ven. Vámonos.—¡Sí!El anciano tomó la mano de Kon y se alejó del callejón junto a ellos.Mientras caminaba, sus ojos se elevaron hacia el cielo y una sonrisa feliz apareció en sus labios.‘Cielo está feliz.’‘Em está feliz.’**Fin del arco de Kasha**