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LTC - Capítulo 545

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 545

## Capítulo 545: Paradero del Espejo Astral \[2\]Kiera se tomó unos instantes para asimilar por completo mis palabras. Se pellizcó el entrecejo, abrió la boca, volvió a cerrarla, la abrió otra vez… y terminó cerrándola de nuevo.—¿Qué acabas de decir?Cuando finalmente consiguió hablar, me miraba como si fuera una especie de lunático.No, de verdad no estaba mintiendo…—Puedo ver el futuro.—Sí, te escuché la primera vez.—Entonces…—Estás borracho, ¿verdad? ¿Qué clase de mierda estás diciendo?—No, no lo estoy.Bajé la mirada hacia el cigarrillo entre mis dedos. Negué con la cabeza y lo lancé a un lado.—Oye.—…Tú hiciste lo mismo.—Pero esta es mi habitación.—Demasiado tarde.—Tsk.La ignoré y aplasté la colilla con el pie para apagarla. Mientras tanto, Kiera se sentó en la silla junto a su escritorio.Permaneció en silencio durante unos segundos antes de volver a abrir la boca.—Entonces… respecto a esa tontería que acabas de decir, ¿hablas en serio?Levanté la cabeza y la miré.Su expresión cambió poco después.Por la cara que tenía, seguramente entendió la respuesta sin que necesitara decir nada.—…¿Y estás diciendo que crees que tengo el Espejo porque tu habilidad te permitió verlo en el futuro?—Algo así.Lo pensé un momento antes de añadir:—No puedo ver demasiado. Solo destellos e imágenes. Ocurre de forma aleatoria y forma parte de mi habilidad \[Innata\].—Oh.Kiera todavía no parecía demasiado convencida.Tampoco podía culparla, pero teniendo en cuenta la cantidad de habilidades \[Innatas\] únicas que existían, tampoco era algo tan descabellado.Después de todo, había muchas personas en el mundo con habilidades relacionadas con algún tipo de ‘Clarividencia’.Algunas necesitaban determinadas Reliquias para funcionar, mientras que otras eran mucho más aleatorias y esporádicas, como la mía.…Y, siendo sincero, tampoco le estaba contando toda la verdad.Estaba minimizando muchísimo lo que realmente podía hacer mi habilidad, pero no tenía otra opción.La capacidad de ver el futuro estaba demasiado ligada a ‘Oracleus’.Por mucho que quisiera contarle a alguien sobre Oracleus, simplemente no podía hacerlo. Mucho menos cuando había un lunático con ojos y oídos repartidos por todo el mundo.Incluso mencionar el nombre ‘Oracleus’ me ponía nervioso.Por ahora, aquella probablemente era la mejor explicación que podía utilizar para evitar cualquier vínculo con el Cielo Invertido.—El futuro, ¿eh…?Kiera se masajeó la barbilla.Todavía parecía tener dudas, pero cuanto más murmuraba para sí misma, más relajada se volvía su expresión.Entonces me miró.—…¿La razón por la que desapareces tanto también tiene que ver con esa habilidad?—¿Eh?Mi expresión estuvo a punto de quebrarse con aquella pregunta tan repentina.—Eso también explicaría por qué cada vez que vuelves eres mucho más fuerte. Joder…Me observó fijamente.—…Eres un maldito tramposo.—Oh.Forcé una sonrisa.Sí, no.Estaba completamente equivocada.Ojalá mis visiones fueran la razón por la que desaparecía.Muchas veces ni siquiera tenían nada que ver.Mi aumento de fuerza también se debía a otra cosa completamente distinta, pero…‘Supongo que esto me sirve.’—Me atrapaste.Así que decidí seguirle la corriente.—La habilidad me permite vislumbrar futuros relacionados vagamente conmigo en forma de imágenes. No hace mucho tuve una visión tuya sosteniendo un espejo. No sabía qué significaba, pero la imagen se me quedó grabada. Así que fui a la biblioteca a investigar y fue entonces cuando descubrí el Espejo Astral.—……Los ojos carmesí de Kiera se clavaron en mí en cuanto terminé de hablar.Sentí una gota de sudor deslizarse por un lado de mi rostro bajo aquella mirada.¿Se había creído mi mentira?¿O no?Toda clase de pensamientos pasaron por mi cabeza mientras intentaba recordar exactamente todo lo que había dicho para comprobar si había dejado algún agujero en mi historia.Estaba nervioso.Pero no podía demostrarlo.El Espejo era demasiado importante para mí como para arruinar esto.Solo me preocupaba que descubriera que estaba diciendo tonterías.Justo cuando el silencio comenzaba a resultar sofocante, Kiera finalmente habló.—¿Qué tan precisas dices que son esas ‘imágenes’?—…Más o menos precisas.—¿Más o menos?—Mientras yo no haga nada que altere ese futuro, son precisas.—Ya veo.Kiera se humedeció los labios y frunció profundamente el ceño.—…¿Y qué estaba haciendo exactamente en esa visión tuya?—Mirabas el espejo dentro de tu habitación.—¿En mi habitación?Kiera arqueó una ceja.—Sí. La habitación de tu casa. La que tiene una cama individual grande, cortinas rosas, un armario enorme de madera, una mesa grande de madera y todos esos ositos de peluche…—¡Está bien, basta!Kiera me interrumpió de golpe antes de que pudiera continuar.Debido a la oscuridad no podía distinguir demasiado bien sus facciones, pero sí podía notar que estaba avergonzada.Justamente lo que buscaba.Gracias a haber vislumbrado sus recuerdos con la segunda hoja, sabía perfectamente cómo era su habitación.Estaba utilizando información que, en teoría, no debería conocer para hacer que mi historia resultara mucho más creíble.…Y, por la expresión de Kiera, parecía que prácticamente se lo había tragado por completo.‘Buena jugada.’Suspiré en secreto con alivio mientras esperaba a que superara la vergüenza.—No te juz…—Una palabra más y llamo a Aoife para que venga a cantarte.—……Cerré la boca más rápido de lo que jamás habría creído posible.Durante un instante incluso pensé que había visto aparecer varias notificaciones frente a mis ojos.Solo eran alucinaciones.Pero estaba convencido de que se volverían reales si Aoife aparecía y daba un concierto.—Dios mío.Incluso terminé mordiéndome el puño.—¿Verdad?Con un pequeño «kaka», Kiera se reclinó en la silla, aparentemente mucho más relajada.Si antes no terminaba de creerse mi historia, ahora parecía bastante más convencida.Como mínimo, ya no me preocupaba que empezara a sospechar de mis vínculos con el Cielo Invertido.‘Supongo que de alguna manera conseguí hacer que funcionara.’Todo iba bastante bien y estaba a punto de suspirar aliviado cuando…—Todo eso está muy bien, pero…Kiera me miró con una expresión algo impotente.—…Aunque me preguntes a mí, en realidad no sé dónde está el espejo.—¿Eh?—Esa mierda del espejo. No recuerdo absolutamente nada. He intentado acordarme, pero es como si tuviera un agujero dentro de la cabeza. No tengo ni idea de dónde está.—Ah.Al recordar lo que había ocurrido cuando intenté mirar su pasado, comprendí inmediatamente que no estaba mintiendo.En efecto.Ni siquiera dentro de sus propios recuerdos había podido ver qué había sucedido.Eso…Justo cuando estaba a punto de rendirme, Kiera volvió a hablar y recuperó toda mi atención.—Pero tampoco es que no tenga ni la menor idea de dónde podría estar.—¿Eh?Mis cejas se alzaron.Estaba a punto de preguntarle cuando volvió a interrumpirme.—El único problema es que no quiero volver allí.Su rostro se contrajo.—…A ese lugar no quiero volver.**Campos de entrenamiento de la Academia.**—Hmm.Aoife mantenía la mirada fija en el suelo frente a ella, donde había una colección de armas extendidas.A lo lejos se encontraban varios muñecos de entrenamiento preparados para poner a prueba su fuerza.Aquellos muñecos eran excepcionalmente resistentes y hacía falta un golpe realmente poderoso para atravesar su dura superficie.Después de todo lo ocurrido durante la exhibición, Aoife se encontraba cada vez más perdida en sus propios pensamientos.Levantó la cabeza y observó alrededor.Los campos de entrenamiento estaban prácticamente vacíos, con apenas unas pocas personas dispersas por la zona.Y aun así…No conseguía quitarse la sensación de estar rodeada por incontables ojos.Todos observándola.Todos juzgándola.Cada mirada se sentía pesada.Cada silencio parecía una derrota.Cada sonido resultaba ensordecedor.Aoife se mordió el labio.Sabía perfectamente que todo estaba dentro de su cabeza.Aquellas miradas no estaban realmente dirigidas hacia ella.El silencio no era un juicio.Los sonidos tampoco eran susurros de desprecio dirigidos a su persona.Pero no podía evitarlo.…Por mucho que intentara convencerse de lo contrario, su mente se negaba a creerlo.Sabía que se esperaba muchísimo de ella.Era la princesa del Imperio.Alguien a quien una gran cantidad de personas terminaría admirando y tomando como ejemplo.¿Cómo podía levantar la cabeza con orgullo siendo tan dolorosamente débil?Con todas las ventajas que tenía.Con todos los recursos a su disposición…¿Cómo podía seguir quedándose atrás?Aunque sabía que aquellos juicios y miradas eran en gran medida producto de su imaginación, también sabía que sí existían.En algún lugar había alguien hablando de ella.Señalando sus defectos.Comparándola con los demás.Aquello la incomodaba.…Y lo peor ni siquiera era su falta de fuerza.Lo peor era que se había vuelto tan conformista consigo misma que habían tenido que ser las palabras de Kiera las que la devolvieran a la realidad.Todos estaban creciendo.¿Pero ella?¿Había crecido?‘Esto no puede seguir así.’Tenían una semana libre.Durante esa semana, muchos cadetes habían recibido permiso para volver con sus familias y descansar.Aoife descartó completamente esa posibilidad.Se estaba quedando atrás.Y sabía que tenía que alcanzarlos.Observó nuevamente todas las armas colocadas frente a ella y levantó una mano.Al instante, cada una comenzó a flotar.Espadas.Lanzas.Martillos.Una amplia variedad de armas quedó suspendida sin esfuerzo a su alrededor.—Theresa.Al pronunciar aquel nombre, una pequeña figura apareció junto a sus piernas.Theresa parpadeó con sus enormes ojos mientras observaba alrededor, con el cabello ligeramente despeinado.—Necesito que me ayudes.—…Oh.Bostezando, Theresa movió una mano.Varias de las armas se transformaron inmediatamente.La espada estalló en llamas.El martillo quedó recubierto por una gruesa capa de roca.Y una corriente de viento comenzó a girar alrededor de la lanza, haciéndola rotar rápidamente.El rostro de Aoife palideció considerablemente al contemplarlas.Podía sentir cómo el maná abandonaba rápidamente su cuerpo, pero mientras observaba aquellas armas, sus ojos se afilaron.Su actuación durante la exhibición había sido decepcionante.Lo sabía.Y precisamente por eso había dedicado la mayor parte de su tiempo a perfeccionarse.Había cambiado por completo su estilo habitual y optado por algo diferente.Aquello era el resultado.‘Todavía quedan muchas cosas por mejorar, pero definitivamente voy por buen camino…’Aoife se mordió el labio y extendió una mano hacia delante.Sin dudarlo, las armas a su alrededor giraron en el aire y salieron disparadas hacia la distancia.La lanza fue la más rápida.En apenas el tiempo que llevaba parpadear, apareció frente al muñeco de entrenamiento más cercano y atravesó limpiamente su núcleo.¡Swoosh—!La espada llegó después.Cortó el muñeco con precisión y lo dividió en dos.Una fina línea roja apareció sobre la zona seccionada.Y entonces…Una enorme sombra cubrió el muñeco.La sombra fue creciendo progresivamente mientras capas de tierra se acumulaban alrededor del martillo.Hasta que…Con un estruendo ensordecedor, el suelo bajo el muñeco se resquebrajó y los escombros salieron disparados en todas direcciones mientras el martillo descendía con una fuerza aterradora.¡BANG!Una explosión brutal sacudió los alrededores.Aoife tuvo que cubrirse el rostro mientras su cabello ondeaba violentamente hacia atrás.Cuando todo finalmente se calmó…No quedaba absolutamente nada del muñeco.En su lugar había un enorme cráter.—Haa… Haa…Aoife respiraba pesadamente mientras contemplaba el cráter con una expresión desconcertada.‘Eso…’‘¿Eso lo hice yo?’Parpadeó.Y entonces se dio cuenta.Las miradas.Otra vez estaban observándola.Pero esta vez…Eran diferentes.No podía ver juicio alguno en ellas.No.Lo único que veía era conmoción.Y horror.Ah.Aoife se humedeció los labios y bajó la mirada hacia Theresa.Quizá…Solo quizá…Sí estaba creciendo.