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LTC - Capítulo 551

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LTC - Capítulo 551

## Capítulo 551: Primavera \[3\]—Hmm, ¿y dónde están los demás?Me había levantado temprano aquella mañana. Mucho antes de lo habitual, y me dirigí hacia la entrada de los terrenos de la Academia, donde encontré a cierta chica de cabello blanco que me resultaba bastante familiar.Parecía enfadada.‘La voy a matar… ¿Quién demonios se cree que es?’Al escuchar sus murmullos, quedó bastante claro que sí estaba enfadada.—Espera, ¿por qué estás aquí?Como si finalmente hubiera notado mi presencia, Kiera levantó bruscamente la cabeza y me miró con los ojos entrecerrados.—No me digas que…—Sí, también me invitaron.—¡La voy a matar!Kiera lo gritó, pero no se movió ni un centímetro.Casi parecía que solo estaba montando un espectáculo.¿Sería eso?—Oh, ahí viene.La silueta de Aoife apareció poco después.Vestía de manera informal, con una camisa blanca y pantalones negros, lo que le daba un aspecto algo diferente al habitual. Varias figuras caminaban detrás de ella.Eran…‘¿Eh? ¿Por qué viene tanta gente?’Podía contar al menos seis personas.Además de Aoife estaban Evelyn, Leon, Kaelion, Amell y Caius.Espera.¿Por qué demonios estaban aquí Caius, Amell y Kaelion?—Tú… ¿qué clase de estupidez estás intentando hacer?Hasta Kiera parecía desconcertada por su presencia.—Bueno…Aoife no parecía preocupada en absoluto.Miró hacia atrás y se encogió de hombros.—…Pensé que cuantos más seamos, mejor.—Ah, tú…Kiera parecía haberse quedado completamente sin palabras.No podía culparla.Yo probablemente reaccionaría igual si estuviera en su lugar.—No te preocupes.Aoife le dio una palmada en el hombro a Kiera, mostrándose extrañamente amigable.—Si no quieres venir, no tienes que hacerlo. Yo solo quiero visitar a tu hermanito o hermanita. Nada más.Espera…Mientras escuchaba la conversación, sentí que me estaba perdiendo algo.Y, tal como esperaba, apenas ese pensamiento cruzó mi cabeza, Kiera agarró a Aoife por la camisa y acercó su rostro al suyo.—…¿Qué clase de mierda estás intentando hacer?—Como ya dije, solo quiero conocer a tu nuevo hermano o hermana.Lo que más me sorprendía era lo tranquila que parecía Aoife.—Si tanto odias la idea, no tienes que venir.Aoife se soltó del agarre de Kiera y se acomodó la ropa antes de continuar.—Pero, como Princesa del Imperio, yo no tengo más remedio que asistir. Conociéndote, estoy segura de que no querrás heredar tu Casa. En ese caso, tengo que conocer al nuevo heredero como representante de la familia Megrail.‘Wow, wow.’Tuve ganas de aplaudir allí mismo.Su argumento tenía tanto sentido que ni siquiera yo podía encontrarle una falla.—Tsk.Hasta Kiera se quedó sin nada que responder.—Maldita zorra, te juro que…Lo único que pudo hacer fue chasquear la lengua y seguir maldiciéndola entre dientes.—Bueno, ya que esto está resuelto, ¿qué tal si nos ponemos en marcha?Aoife dio unas palmadas alegremente y nos miró con una sonrisa.Hoy estaba extrañamente decidida.Era raro, pero no me desagradaba.Aunque había otra cosa que estaba llamando mi atención.—Tú… estás un poco pálido.—…¿Yo?Era Leon.Parecía enfermo.—Sí. ¿Te pasó algo?—……Sin decir una palabra, Leon me miró, apartó rápidamente la vista y se cubrió la boca.—Uekh.Sí.Definitivamente estaba enfermo.Aunque mentalmente.‘Tener un hijo es una enorme responsabilidad. Pensaba que estaba preparada, pero, sinceramente, ya no estoy tan segura.’‘Me encanta verle la cara. Esa carita tan linda que se parece muchísimo a la mía, pero…’‘A veces llega un punto en el que siento que me estoy asfixiando.’‘En esos momentos, solo quiero que desaparezca.’‘¿Soy una mala madre?’Un par de ojos carmesí le devolvían la mirada desde el espejo, como si el rojo estuviera desbordándose sobre el cristal.Rose contempló su propio reflejo antes de bajar la cabeza y lavarse el rostro.Sha—.Cuando volvió a levantarla para encontrarse con su reflejo, se echó hacia atrás el cabello rubio y observó nuevamente el espejo.Fue entonces cuando vio la silueta de una persona superponerse a la suya.…Alguien a quien conocía demasiado bien.Con un dedo apoyado sobre los labios, la figura le sonrió.Era hermosa.Pero había algo inquietante en sus ojos.Estaban vacíos.Sin vida.Entonces, una voz susurró dentro de su mente.‘Dime que no soy una mala madre, hermanita.’¡Bang—!Un puño impactó contra el espejo.Los fragmentos de cristal salieron disparados por todas partes y algunos rozaron las mejillas de Rose, dejando finas líneas rojas sobre su piel.—Haa… Haa…!Su pecho subía y bajaba con rapidez mientras fulminaba con la mirada los restos del espejo.—…Maldita zorra.Maldijo entre dientes mientras se apoyaba sobre el lavabo.Esa cara irritante.Esa voz irritante.La odiaba.…Odiaba todo de ella.Odiaba todo lo relacionado con su hermana.La imagen perfecta que siempre proyectaba.Aquella… personalidad de dos caras.Y, por encima de todo, su egoísmo.No había nada que Rose despreciara más que el egoísmo de su hermana.—Nada de esto habría ocurrido si no hubieras sido tan egoísta, maldita zorra. Te odio. Te odio muchísimo.Incluso ahora podía imaginar perfectamente cómo reaccionaría su hermana ante su arrebato.Simplemente le sonreiría con aquella sonrisa de siempre.Esa sonrisa condescendiente…Tok. Tok—.En ese momento, alguien llamó a la puerta del baño.Rose se quedó inmóvil.Al darse cuenta de lo que acababa de hacer, cerró los ojos y suspiró.—¿Está todo bien? No me digas que rompiste algo.Una voz amortiguada llegó desde el otro lado de la puerta.Rose apretó los labios.—Estoy con la regla.—…Oh.Aquella excusa nunca fallaba para sacarla de problemas.Y, efectivamente, volvió a funcionar.—Bueno… limpia cuando termines, supongo.—Sí.Rose tomó unos pañuelos cercanos y se limpió el rostro.Después bajó la mirada hacia los fragmentos del espejo y chasqueó la lengua.‘Que le den. Eso no lo voy a limpiar.’Recogió uno de los fragmentos más grandes y se aseguró de no tener sangre en el rostro antes de salir finalmente del baño.¡Clank!Frente a la entrada se encontraba una figura a la que se había acostumbrado bastante.Con un pequeño bigote y una mirada amable, era alguien a quien había traído consigo hacía no demasiado tiempo.Una especie de profesor renegado.—¿Por qué estás esperándome?En lugar de responder de inmediato, Robert Bucklam se inclinó ligeramente hacia la puerta del baño y entrecerró los ojos al ver la escena que había dejado Rose.Inspiró bruscamente al contemplar semejante desastre.¿Qué clase de menstruación…?—¿Y bien?—Ah, cierto.Robert volvió rápidamente en sí y miró el par de ojos carmesí que estaban clavados en él.Se aclaró la garganta.—Sobre eso… acabo de recibir noticias acerca de tu sobrina.—¿Mi sobrina?Los oídos de Rose prácticamente se aguzaron al instante.Robert no pasó por alto la reacción.Siempre hacía algo parecido cuando mencionaban a Kiera.Ella…Tenía una especie de obsesión extraña con la chica.—¿Qué pasa con ella? ¿Ocurrió algo? ¿Qué hizo?—…No, no es nada grave.Al ver su reacción, Robert tuvo que levantar las manos para tranquilizarla.—Solo recibí noticias de que va a regresar a su Casa.—¿Oh?Rose arqueó una ceja.—No irá sola. Va con sus amigos.—¿Amigos? ¿Esa chica tiene amigos?—…Compañeros de clase.—Huh.—Al parecer van a conocer a su nuevo hermano o hermana.—……Rose se sujetó la barbilla.Mientras reflexionaba sobre la situación, sus ojos se afilaron al pensar en lo que ocurría dentro de la Casa Mylne.Sí.Había escuchado hablar del nuevo heredero.Sus sentimientos al respecto eran complicados, pero no pensó demasiado en ello.En ese momento, solo había una cosa ocupando su cabeza.—Espejo.Rose había buscado el espejo por todas partes.Sabía que Kiera lo había tenido, pero lo había escondido demasiado bien.¿Podría ser esta una oportunidad?Si era así…—Me voy.—¿Sí? ¿Perdón?Sin siquiera mirar hacia atrás, Rose movió un dedo y un gran abrigo marrón se materializó de la nada.Se lo colocó encima mientras caminaba hacia la salida del edificio.Sabía exactamente qué tenía que hacer.Y, más importante aún…—No puedo esperar para volver a ver a Ki.Realmente había extrañado a su sobrina.—¡Bienvenidos!La finca de la Casa Mylne se encontraba a varias horas de la Academia.Tomamos el tren desde Lens en dirección opuesta a Bremmer, hacia la región sur del Imperio.Era un territorio próspero y con una larga historia, por lo que recibimos una bienvenida extremadamente cálida.—Es todo un honor recibir a invitados tan distinguidos.Principalmente porque Aoife estaba presente.Aunque también porque Kiera había regresado.Bastaba con mirar alrededor para darse cuenta de que no estaba siendo marginada ni nada parecido.De hecho…Casi parecía que todos la observaban con cierta añoranza.Aquello se hizo especialmente evidente con su padre.Era un hombre alto, de presencia imponente, ojos marrones y cabello oscuro.No dejaba de mirar en dirección a Kiera.Su mirada permanecía sobre ella durante varios segundos cada vez, como si intentara encontrar el momento adecuado para hablarle.Por desgracia para él…Kiera no tenía intención de dedicarle ni un segundo.Estaba inusualmente callada.‘Esto está bastante tenso…’Y también resultaba algo incómodo.Ahora podía comprender perfectamente por qué Kiera no quería volver.Yo tampoco querría hacerlo si estuviera en su lugar.Los demás parecían compartir la misma sensación.…Todos menos Aoife, que parecía desenvolverse bastante bien con los miembros de la Casa Mylne.—He oído que recientemente consiguieron una cosecha excelente. Estoy segura de que será muy beneficioso para su Casa.—Haha, bueno… Antes lo habría sido, pero ya sabe…—Ah, cierto.Aoife realmente parecía tener mucha experiencia y soltura en conversaciones diplomáticas.Obviamente conocía el acuerdo comercial con Kasha, pero fingía no saberlo para rebajar la tensión aprovechando las buenas noticias.—Con los ingresos adicionales que recibiremos gracias al comercio, estamos planeando reducir los impuestos y construir varias líneas ferroviarias nuevas en el territorio.—Parece una idea excelente.—Sí, y nada de esto habría sido posible de no ser por…El padre de Kiera se detuvo un instante y dirigió la mirada hacia ella.Sus ojos eran cálidos.Pero, al mismo tiempo, estaban llenos de sentimientos contradictorios.—…Nada de esto habría sido posible sin tu esfuerzo.—Realmente estuvo magnífica —añadió Aoife mientras miraba a Kiera, que seguía distante y en silencio.El ambiente quedó completamente callado.Ninguno de los dos habló durante unos instantes.Hasta que…—Bueno, basta de formalidades. ¿Qué tal si vamos a ver a mi esposa? Nos está esperando dentro. Quería venir a recibirlos personalmente, pero no se encontraba muy bien. Las náuseas del embaraz…¡Bang!De repente, un fuerte crujido resonó por toda la habitación.Todas las miradas se dirigieron hacia Kiera.Fragmentos de lo que parecía ser un dispositivo de comunicación estaban esparcidos por el suelo.En medio del silencio que siguió, Kiera se sacudió tranquilamente las manos y le entregó su equipaje al mayordomo más cercano sin pronunciar una sola palabra.Después pasó junto a su padre con pasos tranquilos y serenos, como si absolutamente nada hubiera ocurrido.—Ustedes vayan. Yo me voy a mi habitación.Esa fue la última vez que la vimos durante aquel día.