LTC - Capítulo 571
## Capítulo 571: ¿Por qué sigues atormentándome? \[6\]Una mentira.—…Tía, ya lo entiendo todo.La vida que había vivido era una mentira.Desde la mujer a la que más había odiado…Hasta aquella a la que más había amado.Todo había sido una mentira.—Entiendo que tú también fuiste una víctima de todo esto. Lamento cómo te traté en el pasado. Tú nunca fuiste la mala.Todo.Absolutamente todo.Había sido por su culpa.Porque ella existía.—…Ahora entiendo quién era realmente la mala.Solo ahora comprendía la verdad.Y aquel pensamiento…Terminó de destrozar los frágiles pedazos que todavía la mantenían en pie.—Era yo. Yo fui la mala desde el principio.Esa revelación fue lo que la cambió.Perdió de vista sus propias emociones y, de repente, aquella oscuridad a la que tanto miedo le había tenido comenzó a resultarle reconfortante.Y sin darse cuenta…Terminó entrando en aquel extraño estado.Un estado en el que todo a su alrededor era oscuro y se sentía en perfecta sintonía con el mundo.Pero, al mismo tiempo…Sentía que estaba perdiendo su propia identidad.Ella…Estaba desapareciendo.Drip…!Una lágrima cálida descendió por su mejilla.Kiera abrió los labios temblorosos y observó a su tía, que la miraba con la boca abierta.No.Su mirada no estaba puesta en ella.Estaba clavada en el diario que Kiera sostenía entre las manos.‘Ah, cierto…’Kiera se lo lanzó.Sus labios temblaron mientras intentaba decir algo, pero las palabras se negaban a salir.Finalmente, consiguió recuperar la voz.—Puedes leerlo… Era de ella.Su tía dudó antes de extender una mano hacia el diario.Sus dedos temblaron cuando rozaron la desgastada cubierta.Finalmente lo tomó.Y abrió la primera página.Su expresión cambió por completo.Levantó lentamente la cabeza y miró a Kiera.Kiera le sonrió.—¿Ves?Aunque sonreía…Sus ojos estaban completamente vacíos.—…Yo soy la mala, ¿verdad? Debería simplemente desapare…—Tienes razón. Tú eres la mala.Rose la interrumpió de repente.Kiera quedó congelada.Rose cerró los ojos y su fría voz resonó por el lugar.—Tú eres la razón por la que ella ya no está.—Su asesina.Evangeline Mylne.Ese era su nombre.El nombre de la madre de Kiera.Y de la hermana de Rose.Era hermosa, amable e inteligente.La personificación de la perfección.…Pero incluso las flores más hermosas tenían imperfecciones.Algunas resultaban evidentes.Otras eran casi imposibles de ver.**\[No hay nada mejor que la primavera.\]****\[Es dulce y delicada.\]****\[…Pero también dolorosa.\]****\[Porque me recuerda la libertad que jamás podré tener.\]****\[Mi hija.\]****\[La odio.\]****\[Cada vez que la veo, siento unas ganas repentinas de marcharme.\]****\[Me siento asfixiada.\]****\[Por todo.\]****\[Ayúdame.\]**Las imperfecciones no siempre eran fáciles de percibir.Algunas personas las ocultaban.Otras las exhibían con orgullo.Evangeline pertenecía al primer grupo.Ocultaba sus imperfecciones del mundo.Nunca permitía que nadie llegara a verlas.Y eso…Fue precisamente lo que terminó consumiéndola.‘…¿De verdad crees que eso fue lo que pasó?’Una voz susurró suavemente junto al oído de Rose.La figura de Evangeline estaba sentada con las piernas cruzadas frente a ella.‘¿Crees que esa fue la razón por la que me fui?’Rose apretó el diario con fuerza.Sus dedos temblaban contra la desgastada cubierta.Mientras sus ojos recorrían aquellas primeras líneas, sintió que el pecho se le hacía cada vez más pesado.Cada palabra se clavaba en ella.Le robaba el aire.Cuanto más leía…Más profundamente se hundía.Como si las propias páginas estuvieran arrastrándola hacia una oscuridad de la que no pudiera escapar.Y aun así…Entre toda aquella oscuridad escrita en el diario…Rose vio algo más.Algo que…Probablemente Kiera no había visto.‘Lo ves, ¿verdad? La razón por la que tuve que irme. Ya la estás viendo, ¿verdad?’Rose se mordió los labios.Respiró profundamente y levantó la cabeza.Un par de ojos completamente inmóviles se encontraron con los suyos.Rose cerró el diario.—Es verdad. Tú fuiste una de las razones por las que murió. Pero… no eres la única culpable. Yo también la maté.Kiera abrió la boca.Rose no le permitió hablar.—No fui la mejor hermana. Tu madre sufrió muchísimo intentando ser perfecta.La razón por la que Evangeline era perfecta no era únicamente porque quisiera complacer a sus padres.Ni mucho menos.También lo hacía porque quería proteger a su hermana.Para…Darle la libertad que ella jamás había tenido.—Sabía que estaba sufriendo, pero nunca hice nada para ayudarla. Yo también la maté, igual que tú.El pecho de Rose tembló.Decir aquellas palabras dolía muchísimo.Pero, al mismo tiempo…También resultaba liberador.—Tu padre también la mató. Era muy estricto contigo cuando eras pequeña. A tu madre no le gustaba y los dos discutían constantemente por eso.—¿Qué estás…?—También estaba el hecho de que la primavera estaba a punto de terminar. A ella le encantaba la primavera. Probablemente era la única estación que realmente le gustaba.Primavera…Realmente le encantaba, ¿verdad?Rose recordó por qué su hermana había aprendido a pintar.Lo había hecho para poder capturar la primavera.Para recordarla cuando desapareciera.—Las expectativas de nuestros padres también la mataron. Creo que estaban orgullosos de ella, pero al mismo tiempo dejaron de verla como una persona y comenzaron a verla como una herramienta.Ellos habían sido los primeros en colocarle cadenas.También habían sido los primeros en arrebatarle la libertad.—Y también está el hecho de que tú siempre estabas pegada a mí. Mírate. Puede que tengas su rostro, pero tu corazón, tu forma de comportarte… son míos. Creo que estaba celosa.‘Yo no estaba celosa.’Sí lo estaba.Aquella hermana perfecta…Sintiendo celos.La idea resultaba casi graciosa.—H-ha… ha.Era tan absurdo que Rose terminó riéndose.Aunque el sonido que escapó de sus labios fue tenso y forzado.Se mordió el labio y volvió a mirar a Kiera.Ahora ambas mejillas de la chica estaban cubiertas de lágrimas.—Kh…Rose sujetó su brazo amputado y dejó escapar un gemido.El dolor de la pelea finalmente comenzaba a alcanzarla.Aun así…Extendió la única mano que le quedaba hacia Kiera.—Era demasiado joven e inmadura para entender cómo se sentía tu madre entonces. Ignoré todas las señales. Por eso… yo soy la más culpable de todos.Rose cerró los ojos.El pecho se le comprimió con tanta fuerza que el dolor de su brazo amputado pareció lejano.Casi insignificante en comparación.Cuando volvió a abrir los ojos, su expresión se había suavizado.—…Pero ¿y qué si somos culpables? Yo era joven e ingenua. Por eso no pude hacer nada por ella. Tú, en cambio, no eras más que una niña. ¿Qué se suponía que podías hacer por ella?En cierto sentido…—Podría decirse que la muerte de tu madre fue el resultado de muchas circunstancias desafortunadas.Desde las discusiones con su marido…Hasta el final de la primavera.Sus celos.Y…—……Rose se detuvo.Los ojos comenzaron a arderle.Su visión se volvió borrosa.Frente a ella aparecieron dos figuras.Una era Kiera.La otra…Evangeline.Ambas la observaban.Los labios de Rose temblaron.—Al… al fi-nal, aunque todos tengamos parte de culpa, la razón por la que ocurrió todo esto fue porque… ella nunca aprendió a cuidarse a sí misma.Estudiaba para hacer felices a sus padres.Estudiaba para darle libertad a su hermana.Discutía con su marido para darle libertad a su hija.Pero…¿Y ella?¿Quién luchaba por ella?—¿S-sabes cuál era su imperfección?Kiera negó con la cabeza.Todavía más lágrimas descendieron por sus mejillas.Rose sonrió.—Amaba demasiado.Hasta el punto de olvidarse de amarse a sí misma.—…Ese único defecto es la razón por la que ya no está aquí.Porque ese defecto…Se la había llevado.—Toma.Rose pasó de repente a la siguiente página del diario y se lo tendió a Kiera.—Léelo tú misma.Kiera negó con la cabeza.A Rose no le importó.Simplemente volvió a entregarle el diario.Y entonces…Los ojos de Kiera volvieron a caer sobre sus páginas.Sobre las líneas a las que nunca había llegado.Todo su cuerpo se congeló.—A-ah.Su pecho volvió a temblar.**\[Cada vez que miro sus rasgos suaves y delicados, no puedo evitar sentirme asfixiada.\]**Solo leer aquella primera línea casi hizo que dejara caer nuevamente el diario.Dolía.Dolía muchísimo.**\[Odio verla.\]**¿Por qué tengo que seguir leyendo esto?**\[Odio tanto que se parezca a mí.\]**Detente, yo…**\[Pero…\]**Todo el cuerpo de Kiera se quedó inmóvil.**\[…También la amo.\]****\[La amo demasiado.\]****\[Hasta el punto de tener miedo.\]****\[Miedo de amarla demasiado.\]****\[No soy una buena persona. Soy perfecta y, al mismo tiempo, profundamente imperfecta.\]****\[Por eso me siento tan asfixiada cuando la miro.\]****\[Porque tengo miedo de que crezca con una madre tan imperfecta como yo.\]****\[Pero aun así lo intenté.\]****\[Por mi hija, lo intenté.\]****\[Me esforcé muchísimo por quedarme.\]****\[Pero…\]****\[…Cuanto más tiempo permanecía aquí, más comenzaba a odiarme.\]****\[Cada pequeña imperfección resaltaba como una luz cegadora. Cada defecto parecía enorme, imposible de ignorar. Todo lo que había en mí… me recordaba mis propios defectos.\]****\[Junto con el odio, sentía…\]****\[Desesperación.\]****\[Tristeza.\]****\[…Y soledad.\]****\[Cada día me asfixiaba un poco más. Como si la poca libertad que tenía me estuviera siendo arrebatada lentamente. Y fue entonces cuando comprendí que ya no podía quedarme.\]****\[Lo intenté, pero fracasé.\]****\[…Por eso estoy escribiendo esto.\]****\[Porque fracasé.\]****\[No conseguí mirar más allá de mis defectos.\]****\[No conseguí superarlos.\]****\[Nada de esto es culpa de nadie.\]****\[Simplemente no estoy hecha para este mundo.\]****\[Y…\]****\[Durante el poco tiempo que estuve aquí, estos últimos años… fueron los mejores.\]****\[Odio a mi hija.\]****\[Pero también la amo más que a cualquier otra cosa en este mundo.\]**Drip. Drip…!Varias gotas cayeron sobre las páginas del diario cuando Kiera llegó al final.Por primera vez desde hacía un buen rato…Algo de claridad regresó a sus ojos.Y entonces volvió a escuchar la voz de su tía.—Ella… no te odiaba por lo que hiciste. S-se odiaba a sí misma por amarte tan profundamente porque, a través de ese amor, se daba cuenta de lo poco que valoraba su propia… vida.Rose intentó controlar su respiración.Inspiró profundamente.—Por eso no puedes decir que quieres desaparecer.—No puedes decir que tu vida no vale nada.Rose la observó fijamente.—Porque la persona a la que más amaba en este mundo…—…Eras tú.—Y quería que lo supieras.Rose giró lentamente la cabeza.Su mirada se posó sobre la otra figura.Evangeline la observaba con aquella misma media sonrisa de siempre.—¿No es así?¿No es esa la razón por la que sigues atormentándome?