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LTC - Capítulo 599

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 599

## Capítulo 599 — La forma en que me mira \[2\]—Jajaja.Orson estalló en carcajadas mientras su mirada caía sobre Delilah.—Tú y tus reacciones de siempre. Cuando rechaces a alguien, al menos intenta hacerlo con un poco más de delicadeza.Aunque decía eso, no parecía hablar en serio.De hecho, al mirarlo, parecía orgulloso de ella.Por otro lado, Delilah simplemente permaneció allí mientras apartaba la mirada de mí.Casi…Casi parecía que no quería mirarme en absoluto.Me mordí los labios.—En realidad, yo…—Oh, mira la hora. Ya es momento de que comience el Congreso. Sigue esforzándote, Julien. Dale mis saludos a tu padre.Sin darme ninguna oportunidad de seguir hablando, se marchó directamente, indicándole a Delilah con un movimiento de cabeza que lo siguiera.—No, espera.Al verlos marcharse, intenté acercarme a Delilah, pero su mirada me detuvo de inmediato.—Ah.En ese instante…Lo vi.Lo sentí.No quería tener nada que ver conmigo.Si intentaba explicarme en ese momento, probablemente solo empeoraría las cosas.Pero aun así quería aclararlo.—Lo del matrimonio era una broma. Yo…Incluso mientras hablaba, ella nunca se dio la vuelta.Orson tampoco.Ya se había alejado.—…Al final, lo único que pude hacer fue observar su espalda mientras se alejaba.Su figura parecía más distante que nunca.Solo pude permanecer allí en silencio mientras todos se dirigían lentamente hacia sus asientos.En ese momento sentí un dolor agudo tirando de mi pecho.No era tan intenso ni doloroso como otros dolores que había experimentado antes.Y aun así…Por alguna razón…Dolía más que cualquier otra cosa que hubiera sentido.Antes de darme cuenta…Me había enamorado de ella mucho más de lo que siquiera había imaginado.—Todos, por favor tomen asiento. El evento comenzará en breve.Un momento después, uno de los asistentes hizo el anuncio y yo me dirigí distraídamente hacia un asiento antes de dejarme caer sobre él.El Emperador apareció poco después y pronto comenzó su discurso.—Quería aprovechar esta oportunidad para hablar sobre la situación reciente en el Kasha del Norte. Recientemente, debido a los acontecimientos en el Kasha Oriental, el Kasha del Norte se ha puesto en contacto con nosotros respecto a una posible colaboración para…Estaba diciendo algo importante.Creo.Pero sus palabras entraban por un oído y salían por el otro.No podía concentrarme en él.Toda mi atención estaba puesta en lo que tenía delante.En quién tenía delante.¿Cuándo empezó…?No estaba seguro.Había estado tan concentrado en mi objetivo que nunca me había dado el tiempo de prestar verdadera atención a mí mismo.Pero tampoco era como si no fuera consciente de mis sentimientos.O de los de ella.Simplemente…Los negaba constantemente.O los dejaba relegados al fondo de mi mente.Mi objetivo estaba por encima de cualquier otra cosa.Así era como se suponía que debían ser las cosas.Como deberían haber sido.Y aun así…Necesito conseguir que me escuche.¿Por qué no quiere escucharme…?Me descubrí incapaz de pensar en otra cosa que no fuera ella.En la situación.Y en cómo solucionarla.Consumía cada pequeño pensamiento dentro de mi mente, haciendo que mi pecho se sintiera ligero.Estaba ansioso.Ansioso por aclararlo todo.Por hacerle entender que simplemente estaba bromeando.Pero ese era el problema.La Delilah actual…No parecía querer escucharme en absoluto.¿O acaso esa era la verdad?¿Realmente no me escucharía?—Haa.Dejé escapar un largo suspiro, reclinando la cabeza hacia atrás mientras miraba fijamente el techo.Creo que…Solo tengo miedo.Miedo de mis propios sentimientos.Y del futuro.¿Podía siquiera aferrarme a estos sentimientos?¿Podía…Permitirme ser feliz?Pensé largamente en la respuesta.Si hubiera sido mi yo del pasado, habría descartado inmediatamente aquella idea.Nunca había sido verdaderamente feliz en mi vida.Desde la muerte de mis padres…Mi enfermedad…Y criar a Noel.Aunque ahora sabía que había más detrás de todo aquello de lo que mostraban mis recuerdos, sabía que durante aquellos tiempos nunca había sido feliz.Mi vida…Había sido una mierda.Ya no podía seguir viviendo así.Lo había comprendido desde que llegué aquí.No podía…Permitir que aquello que quería se me escapara entre los dedos.…No puedo.Apreté los dientes y respiré profundamente.Eso es.No puedo.Bajé la cabeza y volví a mirar al frente.Hacia su espalda.Apreté los labios y cerré los ojos.Perdón por haber tardado tanto.El cuarto día del Congreso finalmente llegó a su fin.Solo quedaba un día antes de que concluyera el Congreso.Intenté acercarme a Delilah, pero resultó ser completamente imposible.Me estaba evitando activamente.Por mucho que lo intentara, no conseguía encontrarla.—Haa.Cuando regresé a mi habitación, lo hice con la esperanza de quizá encontrarla allí.Pero aquello no era más que un deseo ingenuo por mi parte.Me senté en la cama y me cubrí la boca.—¿Qué hago…?Lentamente llevé la mano al bolsillo y saqué mi dispositivo de comunicación.Me quedé mirando su contacto e intenté escribir algo.Pero me detuve.Ya había intentado contactarla antes.En cuanto se marchó, lo intenté.Pero no sirvió de nada.Ni siquiera miraba mis mensajes.Al final…La situación parecía desesperada.Yo…—Así que aquí estabas.Una voz resonó repentinamente dentro de la habitación, obligándome a levantar la cabeza mientras una figura aparecía de la nada.Vestía una túnica blanca con un ojo bordado de forma intrincada en el centro.—…Estoy aquí en nombre del Santo. ¿Has pensado en la oferta que te hizo?—¿Oferta?—Sí.El hombre asintió con los ojos tranquilos.—Me ha enviado para preguntarte si ya la has considerado. Últimamente está de muy buen humor, ya que acaba de ser liberado de su confinamiento. Escuchó que fuiste uno de los principales responsables de ayudarlo a salir.Por eso cree que le darás buenas noticias.—¿Buenas noticias?Casi me reí al escuchar sus palabras.Él, más que nadie, comprendía perfectamente cuál era mi postura.No había absolutamente ninguna posibilidad de que le entregara algo que me pertenecía.El hecho de que hubiera enviado a alguien directamente a mi habitación solo podía significar una cosa.Solo intenta provocarme.…O, más concretamente, planeaba actuar.—Escucha…Me cubrí el rostro, haciendo todo lo posible por mantenerme racional.—Ahora mismo no es precisamente un buen momento para esto. Dile que me reuniré con él mañana, o cualquier otro día, para hablar del asunto.Yo…Tengo otras cosas que atender.—No las tienes.La voz del hombre salió completamente plana.Como si cualquier cosa que yo tuviera planeada careciera de importancia.A sus ojos…Yo no era más que alguien inferior a él.Alguien que debería sentirse afortunado simplemente porque se dignaba a hablar conmigo.—Solo tienes dos opciones. Cumples con las exigencias del Santo…O te obligaremos a cumplirlas.No existe ninguna otra opción.—¿Ninguna otra opción?Miré directamente al hombre frente a mí.Fue entonces cuando lo sentí.Giré lentamente la cabeza y vi varias sombras aparecer de la nada.Me rodeaban por completo.Estaba atrapado.—Esto…De verdad no es un buen momento.Me revolví el cabello.Las cosas simplemente seguían empeorando cada vez más durante aquel día.—El Santo anticipó la posibilidad de que rechazaras la oferta. Por esa razón, nos pidió que te escoltáramos personalmente hasta donde se encuentra.Por favor, no hagas las cosas más difíciles para ti mismo y simplemente obedece las órdenes.—Haa.Dejé escapar otro largo suspiro mientras sentía cómo los dedos de mis pies se encogían y mi pecho se volvía todavía más pesado.—…¿No sería todo mucho más fácil si simplemente viniera él hasta aquí?Qué tal esto.Haz que venga y déjame hablar con él.Si viene, intentaré llegar a un acuerdo.—Eso no es posible.Respondió el hombre mientras avanzaba un poco más hacia mí.—Tenemos órdenes estrictas de llevarte hasta donde está él.No nos hagas las cosas más difíciles.—¿Más difíciles…?Me sujeté el pecho con fuerza mientras sentía que la pesada sensación anterior se hacía todavía más intensa.La sangre dentro de mi cuerpo comenzó a fluir aún más rápido.Finalmente abrí los labios.—Mi día…No ha sido precisamente bueno.Levanté la cabeza y miré al hombre frente a mí.—De hecho, ha sido horrible.Tan horrible que…Estoy tan cerca.Tan…Tan cerca de perder el control.Señalé mi sien.—Nunca he perdido el control.Ni siquiera cuando me torturaron hasta el punto de arrancarme mi propio cabello…Perdí el control.Ni siquiera cuando tenía cáncer y sentía cómo poco a poco me moría…Perdí el control.Ni siquiera cuando soporté varios meses de tortura, presionando constantemente la primera hoja…Perdí el control.Mi voz se elevó sin que me diera cuenta.—…Siempre he tenido un control excepcional sobre mis emociones y mi mente.Así que cuando digo que nunca he perdido el control, no lo digo para que pongas a prueba mis límites por tu propio bien.No…Negué con la cabeza mientras comenzaba lentamente a levantarme.—Lo digo porque no tengo ni puta idea de qué ocurrirá si pierdo el control.—…Un breve silencio siguió a mis palabras mientras el hombre me observaba.Entonces…Sonrió.Una sonrisa astuta apareció en sus labios mientras las sombras a mi alrededor se hacían más profundas, revelando figuras vestidas de forma similar, todas con los ojos puestos sobre mí.—Como ya dije.El hombre habló con voz baja.—No tienes elección.—…Giré lentamente la cabeza hacia el espejo que había detrás del hombre.Mi mirada cayó sobre él.Observé cómo mi rostro se deformaba de una manera que nunca antes había visto.Los músculos de mi cara se contraían mientras me echaba el cabello hacia atrás.¿Ese era yo?—Bien hecho…Fijé la mirada en mi propio reflejo.Un par de ojos inyectados en sangre me devolvieron la mirada mientras mi mente quedaba repentinamente en blanco.Eso fue lo último que recordé…Antes de presionar la primera hoja.Ese día…Perdí el control.