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LTC - Capítulo 619

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 619

## Capítulo 619 — El Grupo Mercante de la Cámara Gris \[4\]—…Delilah observó el envoltorio que tenía en la mano.Sus cejas se fruncieron ligeramente.Dentro del envoltorio, cuidadosamente guardada, estaba su barra de chocolate favorita.Era algo sin lo que no podía vivir.Su adicción.Su obsesión.Y aun así…—No sabe a nada.Le dio un pequeño mordisco.Sus profundos ojos se volvieron vacíos.No podía saborear absolutamente nada.La explosión de dulzura y sabor que alguna vez había disfrutado…Había desaparecido.Así, sin más.La pequeña alegría que todavía le quedaba…También había desaparecido.¡Tak!La barra de chocolate cayó sobre su escritorio.Su rostro quedó completamente inexpresivo.Mientras tanto…Un pequeño cuervo apareció detrás de ella.Observó a escondidas la barra de chocolate.Miró cautelosamente en dirección a Delilah.Y comenzó a acercarse sigilosamente.Su pico estaba a punto de alcanzarla cuando…¡Wham!—¡Akh!El cuervo salió disparado hacia el otro extremo de la habitación.Delilah parpadeó.—…Oh.Ni siquiera había querido hacer eso.Había sido puro reflejo.Pero aquel no era el verdadero problema.El problema era que repentinamente había dejado de sentir el sabor de la segunda cosa que más adoraba.Y ni siquiera necesitaba pensar demasiado para comprender la razón de aquel cambio.Delilah se mordisqueó los labios.Bajó la cabeza y miró el papel que descansaba sobre su escritorio.**\[Expedición a la Dimensión Espejo\]**Era el documento definitivo que detallaba la prueba de graduación de los estudiantes de tercer año.La prueba tendría lugar exactamente dentro de dos meses.Durante aquella prueba…Los cadetes serían dejados dentro de una Zona Roja durante uno o dos meses.El objetivo era sobrevivir.Naturalmente…Todo aquello estaría bajo su supervisión.Eran cadetes valiosos.Y con la mala reputación que ya tenía la Academia…No podían permitirse que ninguno muriera.Especialmente teniendo en cuenta que todos ocupaban posiciones importantes.No solo dentro del Imperio Nurs Ancifa…Sino también en otros Imperios.…Los estudiantes de tercer año eran un desastre diplomático.El simple hecho de que toda la expedición necesitara la aprobación de los Cuatro Imperios ya era prueba suficiente de ello.Pero aun así…Delilah iba a conseguir que aquello ocurriera.Si realmente está vivo…Lo encontraré.Normalmente…No se le permitiría entrar sola en la Dimensión Espejo.Su posición era demasiado importante.Era un arma viviente.Cualquier movimiento suyo pondría nervioso a cualquier Imperio.Por eso…Entrar en la Dimensión Espejo era algo complicado para ella.A menos que contara con la aprobación directa de Central y del Imperio.Pero esta vez…Sentía que, si jugaba bien sus cartas…Conseguiría acceso a la Dimensión Espejo.Y se aseguraría de que ocurriera.Incluso si tenía que utilizar la fuerza.Tenía que ocurrir.Delilah volvió a mordisquearse los labios.Dirigió la atención hacia la barra de chocolate sobre el escritorio.Su mano comenzó lentamente a cerrarse en un puño.Entonces…Sacó un libro verde de uno de los cajones.Al abrir la primera página…Un título llamativo apareció frente a ella.**\[Diario de Maldiciones de Julien\]**Ya estaba lleno de toda clase de puntos.Pensando en cómo había desaparecido repentinamente y había fingido su propia muerte…La mano de Delilah tembló.Bajó el bolígrafo.Y comenzó a escribir sus maldiciones.**\[Estúpido\]**Naturalmente…Una no era suficiente.Escribió otra.**\[Bastardo\]**No.Demasiado suave.**\[Infiel\]**Eso sí que lo era.Aunque hubiera sido un malentendido…Seguía siendo un infiel.**\[Bastardo\]****\[Infiel\]****\[Estúpido\]**Delilah llenó toda la página con todo tipo de insultos.Continuó así durante los siguientes diez minutos.Completamente absorbida por aquel nuevo pasatiempo.Solo durante momentos como aquel…Sentía que sus emociones regresaban.Que…Seguía viva.Y cuando finalmente terminó…Miró su diario.Su expresión cambió ligeramente.—¿Cuándo…?Había notado algo.En algún momento…A mitad de la página…Los insultos habían cambiado.Y cuando observó el diario…Lo único que vio fueron las mismas tres palabras.**\[Lo extraño\]**Delilah dejó caer el bolígrafo.Apartó la mirada.Sus ojos vacíos se dirigieron hacia la ventana de su oficina.Mientras contemplaba el cielo azul en lo alto…Sus ojos de obsidiana temblaron ligeramente.Si realmente estaba vivo…No.Estaba vivo.Ahora estaba completamente segura.El anillo era una prueba perfecta.El puño de Delilah se cerró con fuerza.—…Ya verás.Al mismo tiempo…En Virith-Anash.Dentro de cierta tienda…Una voz tranquila resonó mientras varias personas movían muebles por el local.—Sí. Pueden poner eso allí. Mhm, eso está…Lazarus se detuvo a mitad de la frase.Frunció el ceño.Miró a su alrededor.Por alguna razón…Repentinamente comenzó a sentir escalofríos.¿Alguien lo estaba buscando?Lazarus observó tranquilamente sus alrededores.Pero no encontró nada fuera de lo normal.Al final…Se encogió de hombros.Y dejó de pensar en ello.No era la primera vez que sentía algo así dentro de la Dimensión Espejo.Un lugar donde voces susurraban en el aire.Incluso ahora…Todavía podía escucharlas.Pero Lazarus ya era capaz de ignorarlas sin problemas.Poco a poco…Empezaba a acostumbrarse.Aun así…Había algo inquietante en aquellas voces.Cuanto más interactuaba con ellas…Más sentía que intentaban arrastrarse dentro de su mente.Casi como si trataran de apoderarse de ella.De no ser por su elevada fortaleza mental…Lazarus se habría encontrado en una situación extremadamente peligrosa.¡Clank!De repente…La puerta de la tienda se abrió.Una figura demasiado familiar entró.Lazarus sonrió al ver a An’as entrar.—Ah. Parece que no tuviste problemas para encontrar el camino.Bienvenido.Parecía contento de verlo.Lo recibió con una cálida sonrisa.An’as, en cambio…No estaba contento en lo más mínimo.Originalmente…No quería ir.Sin embargo…Después de pensar en la conversación anterior…Empezó a ponerse paranoico.Sabía perfectamente lo estrictos que eran los miembros del Templo.Si realmente había filtrado algún tipo de información…Su sueño de convertirse en Luminarch se haría pedazos antes siquiera de poder dar el primer paso hacia él.No podía permitirlo.Tenía que convertirse en Luminarch.Era algo sobre lo que no podía ceder.Era la propia razón por la que vivía.La Diosa lo era todo para él.—Es bueno que hayas llegado.Las cosas estaban empezando a ponerse bastante caóticas.Toma.Lazarus sacó a An’as de sus pensamientos y le metió una caja entre los brazos.—Umpf.Era bastante pesada.—Espera, ¿por qué estás…?—Voy a dar un paseo.He estado trabajando desde temprano esta mañana.Confío en que puedas encargarte de las cosas mientras no estoy.—¿Eh?An’as permaneció completamente inmóvil.Su mente quedó en blanco.Entonces…Al ver que el comerciante se daba la vuelta y comenzaba a caminar hacia la puerta…An’as reaccionó.Intentó llamarlo.—¡Qué… espera!Pero ya era demasiado tarde.Para cuando An’as terminó de reaccionar…Lazarus ya se había marchado.Su figura se mezcló entre la gente de la ciudad.—Mierda.An’as maldijo.Su expresión se retorció.Y para empeorar las cosas…Cuando volvió a girarse hacia la tienda…Se encontró con varios trabajadores mirándolo directamente.—¿Dónde pongo esto?—…¿Aquí está bien?An’as sintió ganas de arrancarse el cabello.Sin embargo…Después de tomarse unos segundos para calmarse…Comenzó a dar órdenes.—Sí. Ahí está bien.Déjenlo ahí.Eso está bien.Pensándolo mejor…La situación no era tan mala.Ahora estaba dentro de la tienda.Y el comerciante no estaba presente.Podría tomarse todo el tiempo que quisiera para analizar cuidadosamente sus mercancías.Tal vez así encontraría alguna pista sobre él.Sin embargo…Apenas unos segundos después de comenzar su investigación…Su expresión cambió.Esto es…Mientras observaba la enorme cantidad de mercancías dentro de las numerosas cajas repartidas por la tienda…An’as sintió que algo se le atoraba en la garganta.—¿Cómo… puede ser…?Había huesos que parecían provenir de todo tipo de monstruos.Telas finamente tejidas.Ingredientes ricos y frescos.Libros.Reliquias…La mente de An’as quedó completamente en blanco al observar todo lo que había dentro de cada caja.Si tuviera que calcular el valor total de todos aquellos objetos…Ni siquiera el Templo de la ciudad sería capaz de poseer semejante cantidad de riqueza.Todo el cuerpo de An’as se estremeció.Miró a su alrededor.Sus ojos se entrecerraron mientras observaba a los trabajadores.Si él podía ver los objetos…Entonces ellos también podían…¿Y si intentaban llevárselos?—¿Eh…?Sin embargo…Contrario a lo que esperaba…Los trabajadores ni siquiera parecían sentirse atraídos por los artículos.No.Más bien…Parecía que ni siquiera podían verlos.¿Qué clase de situación era aquella?An’as se cubrió la boca.La situación parecía mucho más complicada de lo que había imaginado.Miró las cajas.Sintió un pequeño espasmo recorrerle el cuerpo.Estaba tentado de llevarse todo y huir.Pero era lo suficientemente racional como para comprender que algo así solo terminaría provocando su muerte.Ninguna persona ordinaria sería capaz de traer semejantes mercancías hasta allí.A pesar de su pasado…An’as era bastante inteligente.La única razón por la que había conseguido sobrevivir hasta ese punto…Había sido gracias a ello.No a la suerte.No a la fuerza.Ni siquiera al carisma.Únicamente a su mente.Había aprendido a reconocer patrones en las personas.A detectar mentiras de la misma manera que otros distinguían distintos vinos por el aroma.Podía recordar detalles casi como si fuera una máquina fotográfica.Y en aquel momento…Cada instinto dentro de su mente calculadora le decía una sola cosa:Esto es peligroso.No de la manera evidente.No como los monstruos o asesinos preparados para arrancarle la cabeza en cualquier momento.No.Aquello era algo mucho más silencioso.Como un tablero de ajedrez que ya había sido preparado…Y él hubiera llegado a mitad de la partida.Es obvio que, cuando estas mercancías lleguen al mercado, atraerán la atención de muchísimas figuras importantes de la ciudad.Teniendo en cuenta que quiere llegar al Remanente Sur…¿Podría ser ese su objetivo?¿Acaso quería aprovechar toda la fama y atención que generaría su tienda para conseguir que uno de los Siete Señores lo acompañara hasta el Remanente Sur?No…No creo que sea tan sencillo.An’as volvió a estremecerse cuanto más pensaba en toda la situación.Podía sentirlo en cada hueso de su cuerpo.Algo grande estaba a punto de ocurrir.