LTC - Capítulo 623
## Capítulo 623 — El horror oculto \[1\]El Mar Carmesí se agitó.Su superficie ondulaba como si estuviera respirando.Lentamente…De una forma casi imperceptible al principio…El agua comenzó a subir por la barrera marítima hecha de piedra oscura.Los barcos atracados en el puerto se balanceaban ligeramente sobre el agua.El tintineo de las campanas resonó por el bazar mientras una extraña y tenue brisa recorría la ciudad.La atmósfera era sombría.Las tiendas comenzaron a cerrar.La gente empezó a dispersarse.Las noticias sobre la marea roja ya habían comenzado a extenderse entre los ciudadanos.Todos abandonaban lo que estaban haciendo y se apresuraban a salir de la ciudad.Lo único que podían hacer…Era rezarle a la Diosa.Esperando que los protegiera de la tragedia que se avecinaba.—¡Si todavía no se han marchado, les recomiendo que lo hagan ahora!¡No podremos protegerlos de la marea que se aproxima!—¡Se acerca una marea roja!Los miembros del Templo recorrían la ciudad, difundiendo la advertencia por todas partes.Simplemente avisaban a los ciudadanos.Que decidieran marcharse o no…No era algo que les importara demasiado.Solo intentaban quitarlos del medio para que no terminaran convirtiéndose en un estorbo cuando llegara la marea y comenzara la batalla.—¡Oigan! ¡Se acerca la marea roja! ¡Deberían marcharse!Uno de los miembros del Templo se dio la vuelta y gritó hacia dos figuras que caminaban tranquilamente por el borde del puerto, donde las olas rojas salpicaban sus zapatos.Sus gritos apenas consiguieron un par de miradas fugaces.Los dos desconocidos siguieron caminando.Lo ignoraron por completo.—¡No digan que no se los advertí!El Emisario se dio la vuelta y dirigió su atención hacia otro lugar.Mientras tanto…An’as miró hacia Lazarus.—¿Qué pretendes conseguir caminando por aquí?Entiendo que quieras investigar el asunto…Pero caminar por el puerto no nos llevará a ninguna parte.An’as miró a su alrededor mientras avanzaban junto al puerto.La piedra negra estaba resbaladiza y teñida de rojo allí donde el agua retrocedía lentamente hacia el mar.A lo lejos…Los barcos subían y bajaban.Se balanceaban con inquietud dentro del agitado puerto.Un penetrante olor a hierro mezclado con sal permanecía en el aire mientras ambos caminaban.—¿Y si trabajamos con…?—¿Cuáles son sus motivos?—¿Qué…?Lazarus interrumpió repentinamente a An’as.Sus ojos permanecían fijos sobre el mar en la distancia.Su expresión parecía relativamente tranquila.Pero en realidad…Estaba profundamente sumido en sus pensamientos.Para descubrir quiénes eran los responsables de todo aquello…Necesitaba hacerse una idea de cuáles eran sus objetivos y motivos al intentar provocar problemas con el Gran Primordial.¿Podría tratarse de alguna clase de complot contra la Diosa de la Luz?Parecía el escenario más probable.Virith-Anash era una ciudad importante bajo la jurisdicción de la Diosa.Una región también conocida como la **Tierra de la Luz**, que abarcaba todo el Remanente Sur y las tierras de las afueras del Mar Carmesí.Por lo que había conseguido leer…El mundo dentro de la Dimensión Espejo era complejo y estaba dividido en múltiples capas.El poder se encontraba principalmente en manos de los dioses.Con las notables excepciones de Oracleus y Mortum.Cada dios gobernaba sobre su propia jurisdicción.Cada territorio poseía sus propias leyes.Religiones.Economías.Idiomas.Y sistemas de gobierno.No era extraño que hubiera conflictos entre aquellas tierras.—¿Podría tratarse de un complot de alguna de las otras tierras?—…¿Otras tierras?An’as frunció el ceño.Pensó durante un instante antes de comprender lo que insinuaban las palabras del comerciante.Al principio quiso refutarlo.Pero se dio cuenta de que no podía.—Es posible…La relación entre las demás tierras no era precisamente armoniosa.En el pasado habían ocurrido numerosos casos en los que una tierra interfería con otra…Provocando enormes daños.Al principio…Todos temían que los dioses intervinieran en semejantes asuntos.Pero eso nunca ocurrió.A los dioses simplemente no les importaba lo que sucediera entre ellos.De hecho…Era casi como si fomentaran aquel tipo de acciones.—¿Es posible?Entonces…¿Por qué crees que lo estarían haciendo?—Yo…An’as negó con la cabeza.—No estoy seguro.Podría ser venganza.Podría ser un intento de frenar el crecimiento de la Tierra de la Luz…O incluso de destruirnos por completo.Quizá sea algo totalmente distinto.Es difícil saberlo.—Ya veo.Lazarus permaneció tranquilo incluso después de escuchar las palabras de An’as.Se sumergió todavía más en sus pensamientos.Y justo cuando estaban acercándose al puerto…Se detuvo.Su mirada cayó sobre una de las farolas cercanas.Fue allí donde lo vio.Un cartel de desaparecido.———**\[Desaparecido\]**Si tiene cualquier información, contacte inmediatamente con el Templo.Se ofrecerá una recompensa adecuada a cualquiera que consiga localizar a este hombre o proporcione información que permita descubrir su paradero.———Había una pequeña descripción.Y una imagen.Los ojos de Lazarus brillaron ligeramente mientras observaba el cartel.Extendió lentamente una mano.Y lo arrancó del poste.—¿Un cartel de desaparecido?An’as, por otro lado…No le dio demasiada importancia.Había visto muchísimos carteles como aquel por toda la ciudad.—Sinceramente, esto es bastante común.No deberías darle demasiadas vueltas.Hay mucha gente que desaparece.Ya sea porque caen al mar…O porque se meten con esos piratas.Nadie les presta demasiada atención.An’as esperaba que el comerciante lo dejara ahí.Pero, para su sorpresa…Guardó el cartel.Luego caminó hasta otro poste donde había uno más.Esta vez…Aparecía la imagen de una mujer joven.—¿Una mujer?An’as sintió algo de curiosidad mientras miraba el papel.Pero incluso entonces…No era más que simple curiosidad.No entendía por qué el comerciante estaba perdiendo el tiempo examinando carteles de desaparecidos.Sin embargo…No dijo nada más.Simplemente continuó siguiéndolo mientras observaba cómo recogía un cartel tras otro.No parece alguien que haga cosas sin motivo.Lo mejor será quedarme callado y observar qué está planeando.An’as ya había visto suficiente como para comprender que aquella era la mejor forma de actuar.Mucho mejor que cuestionar absolutamente todo lo que hacía.…Y aunque preguntara…El comerciante probablemente ni siquiera respondería.Así que permanecer en silencio era la mejor opción.Y eso fue lo que hizo durante las siguientes horas.Antes de darse cuenta…Ambos tenían bastantes carteles de desaparecidos entre las manos.Finalmente se detuvieron frente a un banco de madera.Y dejaron todos los papeles sobre él.—Esto es…Bastante.An’as comenzó a revisar los carteles.Su expresión se volvió ligeramente sombría.Solo entonces…Al ver la cantidad de anuncios de desaparecidos reunidos…Se dio cuenta de cuántas personas desaparecían realmente dentro de la ciudad.¿La seguridad era de verdad tan mala?Estaba a punto de decir algo cuando el comerciante señaló un papel en particular.—Este hombre.An’as miró hacia donde señalaba Lazarus.Las siguientes palabras hicieron que levantara las cejas.—…Vino a la tienda ayer.Pero aquí dice que desapareció hace dos días.—¿Eh?An’as observó el papel sorprendido.Él también había estado presente durante el funcionamiento de la tienda.Y había visto muchísimas caras.Al observar la imagen…En efecto.Sentía que la había visto antes.—¿Podría ser que ya lo hubieran encontrado?—Quizá.Lazarus pasó al siguiente cartel.Y volvió a señalar.—¿Este rostro te resulta familiar?—Este…Sí.—¿Y este?Sí.—…¿Y este?—Ah.An’as levantó lentamente la cabeza.Miró hacia el comerciante.Su mandíbula quedó ligeramente abierta al empezar a comprender algo.…Casi ninguna de las personas de las fotografías seguía desaparecida.De hecho…La mayoría de las personas representadas en aquellos carteles ya habían aparecido.¿Qué significaba aquello?Lazarus se sentó en el banco.Se masajeó la barbilla mientras pensaba.—O el Templo es increíblemente eficiente…O está ocurriendo algo más.Que regresen prácticamente el mismo día…O poco después de haber sido reportados como desaparecidos…Es demasiada coincidencia.El comerciante giró lentamente la cabeza hacia An’as.—¿El Templo no notó nada extraño?Seguro que tuvo que…—No.An’as quería decir que sí.Pero conocía la respuesta.—…No notaron absolutamente nada.De hecho…—Ni siquiera creo que el Templo sepa que algunas de las personas de aquí ya no están desaparecidas.—¿Oh?—Pero eso se debe a la enorme cantidad de personas que desaparecen todos los días.Por eso todavía no se han dado cuenta.Aunque estoy seguro de que lo harán si les das un poco más de tiempo.De hecho…Probablemente debería informarles ahora mismo.—Quédate.Lazarus detuvo a An’as antes de que pudiera salir corriendo hacia el Templo.—Informarles podría tener consecuencias indeseadas.An’as tragó saliva.Comprendió el significado oculto detrás de aquellas palabras.Contuvo la respiración mientras Lazarus pasaba un dedo sobre los carteles.—Para que el Templo haya pasado esto por alto…Solo existen dos posibilidades.Una…Son incompetentes.O dos…Lazarus se detuvo ahí.Pero An’as comprendió perfectamente lo que quería decir.…O el propio Templo podría estar comprometido.La expresión de An’as se ensombreció mientras consideraba aquella posibilidad.Si realmente era así…La precaución ya no era opcional.Sabía sin lugar a dudas que quienquiera que estuviera detrás de todo aquello…No era alguien ordinario.—¿Hm?Al escuchar al comerciante emitir un sonido de sorpresa…An’as abrió los ojos.Vio que Lazarus estaba mirando en cierta dirección.Giró lentamente la cabeza para ver qué observaba.Y se quedó inmóvil.Pero solo durante un instante.Volvió rápidamente la mirada hacia el banco.Tomó uno de los carteles.—Esto…Alternó la mirada entre el cartel y la persona que se encontraba a lo lejos.Su largo cabello ondeaba bajo la tenue brisa mientras permanecía de pie junto al borde del puerto.Su mirada estaba dirigida hacia el distante Mar Carmesí.Después de comprobarlo por tercera vez…An’as estuvo seguro.Sin ninguna duda…La persona que estaba de pie junto al puerto era uno de los desaparecidos.Estaba a punto de caminar hacia él cuando una mano lo detuvo.—¿Uh? ¿Qué…?Él es…An’as estaba a punto de protestar.Pero entonces…Vio a la figura girar la cabeza hacia él.El movimiento fue inquietantemente lento.Y cuando lo hizo…Sus ojos se encontraron con los de ellos.Eran completamente blancos.Vacíos de cualquier emoción.Vacíos de vida.An’as sintió que su respiración se congelaba.Su pecho se tensó.Como si todo el aire hubiera sido arrancado de sus pulmones.Y justo cuando creyó que la situación no podía volverse más perturbadora…La figura avanzó.Su cuerpo se plegó.Cayó flácido…Completamente sin vida.Y se lanzó directamente hacia el mar.Las aguas rojas no tardaron en tragárselo.¡Splash!