LTC - Capítulo 642
## Capítulo 642 — Quinto nivel \[2\]—¿Cómo está la situación?—…Mal. El puerto ha sufrido daños graves. También hay bastantes bajas. El estado de Jophiel parece ser bastante grave.—Mmm.Dos figuras se encontraban en el puerto, con los abrigos grises ondeando al viento mientras contemplaban la devastación que tenían delante. La zona estaba sumida en el caos. Los restos de barcos destrozados cubrían el agua, los locales comerciales habían quedado en ruinas y había cuerpos esparcidos por el suelo.Sin duda, los daños eran considerables.—¿Qué ocurrió exactamente? ¿Tienes alguna idea?Raphael hizo la pregunta con el rostro ensombrecido mientras observaba la escena. Había transcurrido un día entero desde el incidente, y el Santuario de la Diosa, el templo principal de la Diosa de la Luz, los había enviado a él y a Dante para investigar lo sucedido.—Estoy revisando los informes. Parece que Jophiel estaba investigando a Anne, una de los Siete Señores, después de recibir información de que ella y algunas personas más estaban en el punto de mira del Gran Primordial.—…Cierto. Sí, leí algo al respecto.Raphael frunció el ceño por un momento.La situación resultaba un poco extraña.Había algo que no terminaba de encajar.—¿Quién fue exactamente el que dio esa información?—Parece que fue Sylas.—¿Sylas?Raphael tuvo que hacer memoria durante unos instantes antes de recordar quién era.—¿El capitán de los Espectros Carmesíes?—Así es.—¿Él…?El ceño de Raphael se acentuó.—¿Y dónde está ahora?—No lo sabemos. Se suponía que estaba detenido, pero, debido al caos que se desató aquí, muchos de los efectivos que el Templo había destinado a vigilarlo abandonaron sus puestos para ayudar. Pudo marcharse sin ningún problema.—¿Ah, sí?Raphael chasqueó la lengua.No era solo su intuición la que le decía que Sylas estaba involucrado de alguna manera. Todas las pistas apuntaban a lo mismo.Lo único que le intrigaba era por qué Jophiel había querido involucrarse en un caso como aquel.Podría haber manejado mejor las cosas.Pero, después de pensarlo un poco, la respuesta se volvió evidente._Quería más._Jophiel no estaba satisfecho con su posición actual. Quería más. Quería tener mayor peso dentro del Santuario de la Diosa de la Luz.Por eso había aprovechado aquella oportunidad para deshacerse de una de los Siete Señores de los mares.Ese había sido su objetivo principal.Si conseguía controlar los mares, probablemente reuniría suficiente influencia y poder como para ascender aún más.—Raphael, hay otra cosa interesante que estoy encontrando.—¿Oh?Raphael inclinó la cabeza para mirar los documentos que Dante tenía en las manos.Poco después, arqueó las cejas.—Espera, ¿entonces los informes resultaron ser ciertos? ¿Xa’ruhl realmente había puesto la mira en esas personas?—Sí, eso parece…La voz de Dante adquirió un tono grave.Era inevitable. Si el Gran Primordial de verdad los había elegido como objetivos, entonces las acciones de Jophiel eran comprensibles.Y eso se debía a que…Una vez que el Gran Primordial ponía los ojos en alguien, no había escapatoria.Lo único que se podía hacer era esperar su inevitable llegada.Si las personas marcadas terminaban quedándose en la ciudad, entonces…—Esta situación es mucho más complicada de lo que esperaba.Raphael lo murmuró con el rostro igualmente serio. Al principio había pensado que se trataba de algún abuso de poder de Jophiel que había salido mal, pero estaba claro que la situación era mucho más complicada de lo previsto.Raphael tomó varios expedientes de manos de Dante y los revisó.Había cuatro.Anne, An’as, Sylas y Lazarus.Tres de ellos estaban llenos de información de todo tipo.El último, en cambio, no.—Un comerciante procedente de tierras lejanas…Raphael entrecerró aún más los ojos mientras examinaba el perfil. Apenas había información en el expediente, salvo que había aparecido de la nada, vendía objetos únicos y era el responsable de haber dejado a Jophiel en su estado actual.Era precisamente aquella falta de información lo que lo inquietaba.Pero, para haber sido capaz de enfrentarse a Jophiel y llevarlo hasta semejante punto…—Como mínimo, es de grado Negro.—…Sí.Ese era el grado más alto que podían asignar a individuos cuyo poder se acercaba a la cima de la Dimensión del Espejo.Raphael giró lentamente la cabeza para mirar en dirección al mar, que en aquel momento estaba en calma.Poco después, tomó una decisión.—Puede que el Gran Primordial los haya marcado, pero, por si acaso, pongan una recompensa por ellos.—¿Una recompensa? ¿De cuánto…?—Del nivel más alto posible.—Eso…Dante levantó la cabeza para mirar a Raphael, sin saber muy bien qué pensar de sus palabras. Sin embargo, al considerar la situación actual y el desastre que se había producido como resultado de sus acciones, terminó asintiendo.—Entendido. Informaré al Santuario de inmediato. Y…La mirada de Dante se posó en otro perfil.—¿Qué hay de Sylas? ¿Qué hacemos con él?—¿Sylas? Mmm.Raphael reflexionó un momento antes de murmurar:—Lo mismo. Grado Negro. No podemos permitirnos jugar con esta situación. Ambas partes son culpables de algo, y no voy a dejar que provoquen un desastre en la Tierra de la Luz.Raphael apartó la mirada de los documentos y volvió a dirigirla hacia el mar, con los ojos entrecerrados.Hasta que recordó uno de los perfiles y frunció los labios.—An’as…¿Por qué le resultaba familiar aquel nombre?Había leído todo su expediente y, aunque su trayectoria era interesante, no era nadie.Nada digno de mención.Y, aun así… por alguna razón, su nombre le resultaba familiar.¿Por qué?Raphael se frotó la boca antes de volver a prestar atención a Dante, que estaba ordenando los documentos.—Una cosa más…—¿Eh?Dante levantó la vista y se encontró con la mirada de Raphael.—Intenta averiguar todo lo que puedas sobre el segundo perfil. El de An’as… Investiga tan a fondo como sea posible.¡Splash! ¡Splash!Las olas rojas golpeaban el casco mientras el barco surcaba el Mar Carmesí.A bordo reinaba el silencio. Los tripulantes que quedaban se apresuraban de un lado a otro para reparar los daños que el barco había sufrido en varias zonas, mientras otros se recuperaban de sus heridas.De pie en la proa, con la ropa ondeando al viento, Lazarus contemplaba el horizonte. Sus ojos turbios no se apartaban de la distancia.Nadie sabía qué estaba pensando mientras permanecía allí.Llevaba así todo el día, y nadie se atrevía a decirle una sola palabra.Después de todo lo que habían presenciado, ¿quién se atrevería siquiera a acercarse a él?En aquel momento, su mera presencia resultaba opresiva. Estar a su lado bastaba para sentirse asfixiado.Pero había al menos una persona que no parecía afectada.—¿Qué estás haciendo?Era Anne. Tenía la voz algo ronca por todos los gritos que había dado.—…Sus palabras fueron recibidas con silencio mientras Lazarus continuaba mirando a lo lejos.Sin embargo, poco después dirigió la mirada hacia ella.—Estoy comprobando la situación más adelante.—Oh…Anne miró a lo lejos, pero no encontró nada.El mar estaba en calma y el mundo que los rodeaba permanecía silencioso.—No tienes que quedarte aquí para comprobarlo. Tenemos varios dispositivos que utilizamos para detectar si hay monstruos en las cercanías.Había una razón por la que navegaba con tanta despreocupación por las aguas del Mar Carmesí.Su barco estaba equipado con toda clase de reliquias que le permitían detectar monstruos a lo lejos, además de varios cañones poderosos y un escudo protector capaz de resguardarlos de los ataques de monstruos fuertes.Si no hubiera sido porque la mitad de su barco estaba infiltrada por espías, el día anterior no habrían tenido tantas dificultades con el Luminarch.Deberían haber podido alejarse sin demasiados problemas.Al pensar en los tripulantes que la habían traicionado, Anne apretó los dientes con fuerza.Todavía no había superado aquello.Sin embargo, había asuntos más urgentes que atender.Sintió que el corazón le pesaba mientras observaba al misterioso comerciante.—Aunque no creo que sus palabras sean ciertas, el Luminarch Jophiel mencionó que el Gran Primordial había puesto los ojos en nosotros.El rostro de Anne se ensombreció al pensarlo.—Si ese es el caso, lo mejor que podemos hacer es encontrar tierra firme de inmediato y alejarnos del agua.—…Lazarus permaneció en silencio mientras la escuchaba.—Pero hay un problema…—No podemos volver.Lazarus habló por fin, terminando la frase por ella.—Exacto.Anne cerró los ojos y asintió.—La mayoría de las costas pertenecen al dominio de la Diosa. Si regresamos por allí, sus fuerzas irán a por nosotros. Pero tampoco podemos seguir la costa ni desviarnos hacia otra región. Esos territorios están bajo el control del Primordial.Solo existía una ruta segura que no estaba controlada por el Primordial.La que iba desde Virith-Anash hasta el Sur Remanente.Pero también había un problema con ella…—Supongo que el Templo habrá puesto una recompensa por nosotros después de lo que ocurrió hace poco. Eso significa que probablemente los otros Señores de los mares irán a por nosotros.Sentía el corazón pesado mientras sopesaba sus posibilidades.Por un lado, podían dar media vuelta, solo para acabar perseguidos por las fuerzas del Templo de la Luz. Por otro, podían intentar colarse en regiones fuera del alcance de Panthea, pero aquellas tierras pertenecían al Primordial.La última opción era seguir adelante, aunque aquel camino casi con toda seguridad los llevaría a enfrentarse con los otros Señores.En otras palabras, fueran adonde fueran… se encontrarían con problemas.A Anne se le encogía el corazón al pensarlo.Sin embargo, Lazarus parecía completamente imperturbable ante la situación.—Sigue adelante. Iremos al Sur Remanente.—Pero…—No importa si nos encontramos con los otros Señores de los mares.La voz de Lazarus permaneció tranquila mientras miraba al frente, con el cabello moviéndose ligeramente al viento.—…Es la única ruta viable que podemos tomar. Cualquier otra opción es un suicidio.Anne se mordió el labio, pero comprendió que no tenía nada que objetar.Él tenía razón.Aunque era extremadamente peligrosa, la ruta que tenían por delante era la que les ofrecía mayores probabilidades de sobrevivir.Sin embargo, lo que ella no sabía era que aquella era la ruta que Lazarus había querido tomar desde el principio.La situación…Había terminado desarrollándose de forma favorable.Las cosas podrían haber salido mucho mejor, pero él aceptaba lo que podía conseguir.Aun así, en su estado actual, no estaba seguro de poder enfrentarse a los otros Señores de los mares.Su Magia Emotiva había dado un salto cualitativo, pero todavía no era capaz de recurrir libremente a semejante poder.Necesitaba más tiempo para afianzar todo aquello.Mientras tanto…Lazarus giró lentamente la cabeza para mirar a Anne.—Tú…Anne volvió la cabeza, y sus miradas se encontraron.Sus siguientes palabras la dejaron atónita.—Entréname. Enséñame a luchar en el agua.