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LTC - Capítulo 645

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 645

## Capítulo 645 — Entrenamiento \[3\]Al día siguiente.Varios cadetes se encontraban frente a un enorme edificio con forma de cúpula. Su lisa superficie metálica brillaba tenuemente bajo el cielo encapotado. El ambiente era tenso mientras miraban a su alrededor.Aquel era un día sumamente importante.…Era el día en que realizarían su prueba de graduación.—¿Cómo se siente, cadete? ¿Qué piensa de la próxima prueba? ¿Cree que podría ser demasiado exigente?—¡Por aquí! ¡Por favor, mire hacia aquí!—Últimamente se ha hablado mucho de la prueba de graduación que prepara la Academia. Es algo completamente distinto de todo lo que se ha hecho hasta ahora. ¿Cree que la Academia ha tomado una buena decisión al enviarlos a la Dimensión del Espejo?Los periodistas se agolpaban a los lados del edificio, sosteniendo dispositivos de grabación que extendían con entusiasmo hacia los cadetes. Sus voces se superponían entre un frenesí de preguntas y destellos.No era un acontecimiento menor.Las pruebas de graduación solían ser así.Eran uno de los eventos más esperados. Quienes las superaban por fin podían ser seleccionados por los prestigiosos Gremios o las poderosas Casas Nobles.La familia Megrail también contrataba, al igual que la Torre de los Magos y las Iglesias.En pocas palabras, era un gran acontecimiento que despertaba el interés de muchas personas poderosas.Aquellos cadetes…Todos eran futuros pilares del Imperio.Y, aunque la prueba de graduación solía atraer mucha atención, aquel año era un poco diferente.Esta vez, la Academia había optado por otro formato. Uno mucho más exigente que los anteriores y, además, increíblemente peligroso.Muchos consideraban que era demasiado duro, pero la Academia no obligaba a nadie a participar.Quienes no quisieran entrar en la Dimensión del Espejo podían realizar una prueba aparte con las demás Academias.Sin embargo, aquella decisión no era bien vista por los Gremios y las grandes potencias, ya que una de las principales razones por las que contrataban cadetes y reclutas era para enfrentarse a la Dimensión del Espejo.Así que, pese a las críticas que había recibido el evento, también había cosechado bastantes elogios.—¡Ah, cadete Mylne! ¡Por favor, mire hacia aquí!—¡Por aquí!El frenesí se intensificó en cuanto una figura de cabello blanco se acercó al edificio. Los periodistas se alborotaron aún más al verla aparecer.Vestida con el uniforme habitual de la Academia, con el cabello blanco balanceándose a cada paso, Kiera dirigió sus penetrantes ojos rojos hacia ellos.—¡Aquí!—¡Hola, cadete!Kiera gozaba de bastante reconocimiento entre la población.No solo era extraordinariamente hermosa, sino también excepcionalmente hábil. Como una de las pocas reclutas de cinco estrellas entre los alumnos de tercer año, una promoción considerada de las más brillantes de las últimas décadas, destacaba incluso entre la élite.Pero…También tenía cierta mala fama.Kiera no era precisamente conocida por desenvolverse bien en las entrevistas.De hecho, solía soltar muchas palabrotas. Su entrevista más famosa, la de «chúpenme los huevos», había acumulado millones de visualizaciones.—¡Por aquí!Aun así, muchos querían entrevistarla precisamente por eso.Buscaban provocarle una reacción y conseguir muchas visualizaciones.—Oh, no…Aoife, que acababa de llegar junto a la cúpula, palideció ligeramente al contemplar la escena desde la distancia. Evelyn también miraba hacia allí con una expresión de preocupación similar.Ambas habían salido con Kiera, pero ella había terminado adelantándose, lo que las había llevado a aquella situación.Se miraron.—Esto podría acabar mal…—¿Tú crees?Las dos conocían a Kiera de sobra. Sabían cuál era su historial con las entrevistas.Si la dejaban hablar, entonces…¡Nada bueno!—¿Qué piensa de la nueva prueba? ¿Tiene alguna opinión al respecto?—…Kiera se detuvo y dirigió la mirada hacia el periodista que había hecho la pregunta. Era un hombre bajo, con el cabello rubio cuidadosamente peinado hacia un lado y unos penetrantes ojos azules que la observaban con expectación._¡Oh, no!_Evelyn y Aoife se alarmaron e intentaron llegar hasta ella, pero ya era demasiado tarde.Kiera entreabrió los labios y comenzó a hablar.—Creo que la Academia ha tomado una decisión prudente. Teniendo en cuenta que muchos de nosotros nos hemos entrenado intensamente para enfrentarnos a las amenazas y criaturas de la Dimensión del Espejo, aprovechar esta oportunidad para demostrar nuestras capacidades actuales es una elección adecuada para una prueba de graduación.—…¿?—…¿?—…¿?¿Quién es esta? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?Los rostros de los periodistas, al igual que los de Aoife y Evelyn, quedaron inexpresivos.Ajena a lo que ocurría, Kiera continuó:—También lo considero un desafío personal… Una oportunidad para poner a prueba mis límites y prepararme para el camino que me espera. Por lo tanto, si me preguntan si estoy de acuerdo con la elección de la Academia, mi respuesta es que sí.Dicho aquello, Kiera asintió y se dirigió hacia los demás cadetes.Evelyn y Aoife permanecieron inmóviles, mirando en su dirección con expresión vacía.Finalmente, Aoife se volvió hacia Evelyn.—Deberíamos llamar a un clérigo. Creo que no estás cualificada para comprobar si está poseída.—Sí, estoy de acuerdo.Evelyn respondió con expresión aturdida.—…Como dicen los jóvenes de hoy… Estoy acabada.—Sí, totalmente.—…Al escuchar la conversación desde atrás, Leon se limitó a parpadear.Al cabo de un momento, su expresión comenzó a torcerse y se apartó.Desde la «muerte» de Julien, parecía que a todas se les había aflojado algún tornillo. Evelyn, Aoife e incluso Kiera.Todas estaban… raras.Pero Leon terminó negando con la cabeza.Había pasado bastante tiempo. Aunque no lo mostraran abiertamente, sabía que la muerte de Julien las había afectado a todas.Evelyn y Aoife se habían vuelto más «alegres», mientras que Kiera había madurado.Había dejado de decir tantas palabrotas y se había volcado en sus estudios._Supongo que es natural._Cada persona tenía su propia manera de afrontar la muerte.Leon, por su parte, era el único que seguía siendo normal. Principalmente porque creía que Julien aún estaba vivo.No tenía muchas pruebas, aparte de aquel extraño incidente de antes, pero eso le bastaba.Creía que Julien seguía vivo y que acabaría apareciendo.Solo era cuestión de cuándo.Suspiró en silencio, miró hacia el lugar donde se reunían los otros cadetes y avanzó._Esté donde esté, seguro que está torturando a algún pobre desgraciado. Lo sé…_Ante aquello, solo podía rezar por sus víctimas en silencio y desearles la mejor de las suertes.—Espero que no valgan demasiado, o podría terminar vendiéndolos.Al mismo tiempo, de pie en la proa del barco, con el cabello ligeramente revuelto por el viento, An’as contemplaba el horizonte con una expresión distante y vacía.—Oh, Diosa, si puedes oír mi súplica, te lo ruego… Sálvame de este lugar traicionero.También tenía el rostro algo demacrado.—He difundido fielmente tu palabra y siempre me he esforzado por mantenerme leal en mi devoción.Las ojeras tampoco ayudaban.—Por favor, si mi voz llega hasta ti, concédeme tu ayuda. Necesito desesperadamente tu misericordia. Sálvame de esa malvada bruja y de ese comerciante.An’as juntó las manos mientras miraba hacia el sol blanco.—¿Qué he hecho para merecer algo así? Por favor… Si puedes oírme, sálva…—¿Qué estás haciendo?—…!An’as palideció por completo. Giró la cabeza con rigidez y vio a una figura no muy lejos de él, que lo observaba con un látigo en la mano.—No he oído bien lo que has dicho. ¿Qué decías?—Ah, yo…An’as se humedeció los labios y dio un paso atrás de forma inconsciente.—Estaba ofreciendo mis plegarias a la Diosa, pidiéndole que nos conceda su protección divina y nos resguarde de cualquier daño que pueda amenazarnos.—¿Ah, sí?An’as asintió rápidamente varias veces.—Sí, por supuesto. Jamás mentiría sobre algo así.Anne sonrió.Su sonrisa era radiante y hermosa. Tanto que el pobre An’as se quedó brevemente embobado.Pero solo durante un instante, porque poco después sus frías palabras le atravesaron los oídos.—Por favor, si mi voz llega hasta ti, concédeme tu ayuda. Necesito desesperadamente tu misericordia. Sálvame de esa malvada bruja y de ese comerciante.Al oírla recitar sus propias palabras, An’as sintió que el cuerpo se le ponía rígido y que sus ojos comenzaban a temblar.Aquella sonrisa…Ya no parecía tan hermosa.—An’as, mi querido An’as…—No soy tu querido.—…Oh, vaya…An’as se humedeció los labios. Todo su cuerpo temblaba mientras tragaba saliva.Sin embargo, justo cuando Anne levantó el látigo, resonó una voz severa.—Basta.Todos giraron la cabeza hacia la voz y vieron a una figura demasiado familiar.Los ojos de An’as brillaron al verlo.Nunca antes se había alegrado tanto de encontrarse con el comerciante.Justo cuando abrió la boca para expresarle su gratitud, sintió un pequeño tirón en la parte trasera de la camisa.—¿Eh?Notó que lo levantaban del suelo mientras sus ojos se encontraban con los del comerciante.—Tenemos que entrenar. Deja de perder el tiempo.—Qué… qué… qué…An’as palideció y abrió la boca para decir algo. Por desgracia, nunca tuvo la oportunidad de hablar, porque de pronto lo arrojaron por la borda.—¡Ahhhhhhh! ¡Te maldigo! ¡¡¡Te maaaaldigo!!!¡Splash!Las aguas carmesíes lo engulleron poco después.Sin inmutarse ante los gritos de An’as, Lazarus se quitó la camisa y los pantalones y se reunió con él enseguida.¡Splash!Y así se reanudó su entrenamiento.—Jajajaja.—¡Pfff!En cuanto los dos saltaron al agua, los tripulantes comenzaron a reírse mientras contemplaban el espectáculo.Después de casi un mes en el mismo barco, todos se habían familiarizado un poco entre sí. También se habían acostumbrado a aquella pareja formada por el comerciante y el devoto creyente.Los dos siempre conseguían hacerlos reír y volver sus días un poco más agradables.Incluso Anne encontró divertida la escena, y sus labios se curvaron ligeramente.Sin embargo, la sonrisa no duró mucho. Miró hacia el horizonte.Su rostro se ensombreció._¿Cuánto tiempo más podrá mantenerse este ambiente?_Anne sabía mejor que nadie que aquella era la calma antes de la tormenta.Las cosas pronto se complicarían. Que sobrevivieran o no dependería del entrenamiento que los dos estaban realizando abajo.Así que…¡Crac!—¡Más rápido! ¡Muévanse más rápido!Anne se volvió aún más estricta.—¡¡¡Te maaaldigo!!!Pero, al mismo tiempo, concentró la mayor parte de su atención en An’as. Por alguna extraña razón, cada vez que utilizaba el látigo con Lazarus, él reducía la velocidad…Qué extraño.