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LTC - Capítulo 647

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 647

## Capítulo 647 — Estrecho del Pecado \[2\]¡BOOOM!Las olas chocaban violentamente, elevándose varios metros antes de caer con una fuerza explosiva. El agua salpicaba los alrededores y empapaba al comerciante y a An’as, quienes reducían el paso por instinto, como si el propio mar intentara hacerlos retroceder.—¡Esto es una locuuura!An’as se cubrió el rostro con un brazo mientras miraba al frente, esforzándose por ver a través de las densas gotas de agua que llenaban el aire.Cada vez que una ola se estrellaba contra la roca, un estruendo atronador resonaba por el lugar, y las expresiones de An’as y del comerciante se volvían cada vez más sombrías.Finalmente, An’as levantó la mirada hacia los enormes acantilados negros y escarpados. Se le ocurrió una idea.—En lugar de entrar en el estrecho, ¿por qué no subimos directamente y comprobamos cómo está la situación ahí arriba? También podríamos observar el estrecho desde lo alto.La idea era buena y tenía sentido.Además, parecía mucho menos peligrosa.—Y, si los otros Señores están intentando preparar una emboscada, diría que ese sería el lugar perfecto. Yo desde luego la prepararía allí.An’as consideraba que su razonamiento era sólido. Por eso, al mirar a Lazarus, esperaba que estuviera de acuerdo, pero…—No.El comerciante ni siquiera dudó al negar con la cabeza mientras observaba el estrecho.An’as protestó de inmediato.—¿Qué? ¿Por qué? Si…—El barco no va a pasar por arriba. Va a entrar directamente en el estrecho. Además, la niebla dificulta ver lo que ocurre abajo. Subir sería una pérdida de tiempo.—Pero…—Tampoco hace falta que vayamos nosotros mismos.Lazarus levantó la mano y apareció un búho.La expresión de An’as se hundió cuando Lazarus alzó el brazo y el búho salió disparado hacia el cielo.—Tengo a alguien que puede encargarse perfectamente de ese trabajo.—…¿Qué podía decir An’as al contemplar al búho?Él… solo quería subir.Parecía una opción mucho mejor que enfrentarse a lo que hubiera dentro del estrecho._De verdad que no puedo tener ni un momento de paz con este tipo…_—Vamos. No hay tiempo que perder.Así que An’as no tuvo más remedio que seguir al comerciante de mala gana hacia el estrecho. Las salpicaduras de las olas los golpeaban mientras avanzaban, pero continuaron sin detenerse ante el agua carmesí.¡BOOM! ¡BOOM…!El rugido incesante de las olas se hacía más fuerte y abrumador cuanto más se acercaban al estrecho. Cuando cruzaron la entrada, el estruendo era casi ensordecedor, como si alguien estuviera golpeando un tambor junto a sus oídos.Resultaba desagradable, pero ambos lograron ignorarlo mientras entraban y dejaban que la niebla los envolviera poco a poco.Entonces…Oscuridad.Todo se oscureció. An’as apenas podía ver lo que tenía delante y solo distinguía la tenue silueta del comerciante.—Quédate cerca. No te alejes demasiado de mí.A medida que el estruendo de las olas se amortiguaba, la voz de Lazarus se escuchaba con mayor claridad.—…No pensaba hacerlo.An’as avanzaba con cautela mientras la niebla se espesaba a cada paso y el agua ondulaba bajo sus pies.Un frío penetrante se extendió por el lugar y lo hizo estremecerse ligeramente. Aquel frío vino acompañado de un olor desagradable que persistía en el aire.Era distinto del habitual olor a hierro.Aquel olor…Parecía más bien a podredumbre.Pero ¿de dónde podía proceder exactamente?An’as miró a su alrededor, aunque le costaba distinguir lo que había delante debido a lo espesa que era la niebla.La oscuridad también los envolvía por todos lados.Acababa de dar otro paso cuando Lazarus se detuvo. Movió una mano en el aire y duplicó la intensidad de **\[Lamento de las Mentiras\]**.Aunque todavía no había detectado nada… había algo en aquel entorno que lo inquietaba profundamente.No lograba describirlo, pero la sensación le provocó un escalofrío involuntario. Cada exhalación salía en forma de una tenue nube de vaho, como si el propio aire reflejara la inquietud que se le instalaba en los huesos.—…Lazarus examinó los alrededores con los ojos entrecerrados y se inclinó ligeramente para tocar el agua._Está fría…_Mucho más fría que el agua fuera del estrecho.Frunció los labios y miró al frente.Tampoco percibía ninguna presencia.Aunque la niebla era espesa, no impedía que su **\[Percepción de Maná\]** funcionara. Por eso era plenamente consciente de la ausencia de seres vivos en las cercanías.Ni humanos ni monstruos.Él… no podía sentir nada._¿Es posible que estén ocultando su maná?_Aquella era una manera de dificultar que su habilidad detectara a alguien. Ya había ocurrido con el extraño monstruo que había encontrado al acecho bajo el agua…¿Quizá estaba sucediendo algo similar allí?Lazarus entrecerró aún más los ojos al pensarlo. Si de verdad era así, tendría que extremar las precauciones y prestar atención a todo cuanto lo rodeaba, sin pasar por alto un solo detalle.Tomó aire en silencio y continuó avanzando. An’as lo siguió, mientras Owl-Mighty los acompañaba desde arriba y se comunicaba con Pebble, quien transmitía toda la información a Lazarus.Así, Lazarus y An’as recorrieron el estrecho sin dejar de vigilar sus alrededores.Cuanto más se adentraban, más silencioso se volvía el lugar.El silencio…Era tan denso que les oprimía los oídos. Solo lo rompían las ondas de sus pasos sobre el agua, cuyo sonido resultaba anormalmente fuerte.Ambos comenzaron a reducir el paso de forma inconsciente.Durante todo ese tiempo, Lazarus mantuvo activa **\[Percepción de Maná\]** y envió hilos a su alrededor para explorar el camino.No fue hasta que avanzaron un poco más que los ojos de An’as se dilataron al distinguir algo a lo lejos. Apoyó una mano en el hombro de Lazarus.—Eso… ¿Lo ves?—…Sí.Lazarus asintió en silencio y contuvo la respiración por un instante.La tensión aumentó a partir de aquel momento. Ambos miraban hacia una zona distante del agua, donde habían visto algo flotando en la superficie.Se detuvieron e intentaron distinguir qué era.—¿Deberíamos…?—Espera.Lazarus frenó a An’as mientras utilizaba **\[Percepción de Maná\]** para examinarlo. Sin embargo, el objeto no parecía contener maná.Así que hizo avanzar suavemente sus hilos por el agua, los enrolló alrededor de aquello y comenzó a atraerlo hacia él.Mientras lo acercaba, el agua se abría sin dificultad.El leve roce del objeto al deslizarse sobre la superficie resonaba de forma inquietante, y el cuerpo de An’as se tensó involuntariamente.Finalmente, cuando llegó ante ellos, Lazarus lo levantó.¡Splash!En cuanto lo hizo, la expresión de An’as cambió.—…!An’as dio un paso atrás y palideció al contemplar lo que parecía ser una mano humana, que colgaba del hilo. La grotesca imagen de aquella extremidad cercenada quedó grabada en su mente.Sintió que el corazón le golpeaba desbocadamente el pecho mientras miraba al comerciante, quien no mostraba ninguna emoción ante la escena.…Y tenía sentido, teniendo en cuenta que habían visto cosas mucho peores durante el combate anterior.Sin embargo, An’as no se había tensado porque la imagen le resultara repulsiva, sino por el lugar en el que se encontraban.La mano cercenada todavía parecía reciente. Eso significaba que aquello que había provocado semejante situación seguía allí.—Deberíamos irnos. Creo que… ¡!An’as no pudo terminar la frase. Vio que el comerciante miraba a lo lejos con una expresión extremadamente grave.Cuando giró la cabeza, su rostro también cambió al descubrir varios «objetos» flotando en la superficie del agua.Cuanto más avanzaban, más aparecían. Y, a medida que Lazarus los acercaba, An’as sintió que se quedaba sin aliento.Porque…_Otro brazo. Esta vez, una pierna… Otro brazo… Es de otra persona. Una cabeza…_Todos parecían ser restos humanos.Había muchísimos, y todos eran tan recientes…Al contemplar la escena, su inquietud aumentó cada vez más. An’as miró al comerciante, incapaz de ocultar ya su urgencia.—Tenemos que irnos. Hay algo que no encaja en toda esta situación. Creo que…¡Splash!Cuando Lazarus sacó otro «objeto» del agua, An’as se quedó inmóvil.Su rostro… No, no solo su rostro.Todo su cuerpo se paralizó.Contempló la cabeza que el comerciante estaba levantando y parpadeó lentamente, esperando que lo que veía fuera una ilusión.Sin embargo, por mucho que parpadeara, el rostro seguía siendo el mismo. El temor que había ido apoderándose de él se disparó hasta un extremo insoportable.Se volvió rápidamente, agarró al comerciante del hombro y tiró de él.—¡Tenemos que irnos, ahora!El miedo en su voz era evidente. Tanto su tono como su cuerpo temblaban.—¡Corre todo lo que puedas! ¡Deprisa!Se formaron ondas en la superficie mientras se lanzaba hacia la entrada del estrecho con todas sus fuerzas._¡Tenemos que correr! ¡¡Tenemos que correr!!_El pánico de An’as era inconfundible. Respiraba con dificultad, tenía todo el vello del cuerpo erizado y sentía un peso invisible que lo oprimía.El terror avanzaba como dedos helados que reptaban por su columna desde atrás. Invisibles, pero inequívocamente cercanos, como si algo fuera de su campo de visión se inclinara hacia él para atraparlo._¡No hay duda de que es él! ¡Estoy seguro de que es él!_Mientras corría, An’as pensó en aquella cabeza y en todos los cuerpos dispersos por el agua.Al principio no había estado seguro, pero ahora sí.Aquellos cuerpos…Pertenecían a los Saqueadores de Vulpoon, una de las siete grandes tripulaciones piratas que recorrían el Mar Carmesí, liderada por el infame Deadbolt Vulpoon.Y la última cabeza que había visto…Pertenecía nada menos que a Deadbolt Vulpoon, uno de los Siete Señores de los mares._O-oh, no…_